22 de enero de 2022

02022022. El inventario XV

 

Ulises. James Joyce. Editorial Lumen, 2004
Prólogo y traducción de José María Valverde

DeBolsillo, el sello de libro de bolsillo de Random House Mondadori, propietario en aquel tiempo de Editorial Lumen, inició una Biblioteca James Joyce, en su colección Contemporánea, con esta edición del Ulises.

21 de enero de 2022

02022022. El inventario XIV

 

Ulises. James Joyce. Editorial Lumen, 1990
Prólogo y traducción de JHosé María Valverde

Este ejemplar fue el primer Ulises que adquirí y sobre el que derramé mis primeras gotas de sudor. A pesar de que iba perfectamente advertido acerca del reto al que me enfrentaba, recuerdo que intenté leer sus primeras páginas dentro de mi coche esperando que llegase la hora de ver una película en el antiguo Cine Iluro de Mataró. Más debido al texto que a la premura, abandoné a las pocas páginas y entré a la sala; no recuerdo qué película vi.

20 de enero de 2022

El foyer del Liceu

Foyer del Gran Teatre del Liceu (reconstruido). Barcelona

Mi primer trabajo regular ―quiero decir con nómina asegurada, horario fijo y beneficios sociales fue de botones en un banco. Era un trabajo de mierda el primero pero no el único ni, me parece, el peor, pero tenía una ventaja insuperable, la jornada laboral de ocho a tres, que me permitía tener las tardes libres y, de hecho, me posibilitó seguir estudiando.


Era muy habitual, entre los trabajadores de la banca, tener un pluri, es decir, un trabajo que ocupara algunas horas de la tarde y con el que se conseguía sacar un sobresueldo, en negro, claro, que complementaba, en el caso de las clases subalternas y administrativas de base, la insuficiente retribución con que éramos agraciados a final de mes. Yo, que no tenía las tardes libres porque, como he dicho, seguía mis estudios, no podía disfrutar de ese plus.


Doña Pilar era una cliente habitual que venía al banco, puntualmente, cada mañana, para ingresar la recaudación del día anterior. Era una mujer que debía rondar los cincuenta, despampanante, en el sentido más casto, con una educación exquisita y unas formas tan elegantes que no hubiera desentonado en el foyer del Liceu en el intermedio de aquellas plúmbeas óperas italianas que programaba el teatro, antes de su incendio, a principios de los ochenta. Solía atenderla yo sí, era el botones, pero se daba el caso de que, en la oficina, solo éramos dos empleados: el delegado y yo; eran los tiempos de la expansión bancaria, cada día se abrían nuevas sucursales, los bancos actuaban como una avalancha y, a pesar de ser, en aquellos días, un joven bastante insolente, podría decir que establecimos una relación, puramente -en todos los aspectos, por Dios- profesional, de amabilidad mutua. Incluso me trataba de usted.


Un día me comentó que su hijo Doña Pilar tenía dos hijos, a cuál más impresentable, más o menos de mi edad se marchaba a vivir a Barcelona, y que se quedaba sin su ayuda. Me propuso, ya que yo tenía las tardes libres, “echarle una mano con los papeles”; ante mi negativa, que argüí con motivo de mis estudios, insistió tanto, que era muy poco tiempo el que hacía falta, que me organizara a mi convenciencia, que no necesitaría más que unas horas un día a la semana… Insistió tanto, digo, y apoyó su insistencia con una propuesta retributiva tan tentadora, que no supe decir que no. Quedamos que haría la prueba, que iría cada viernes, a partir de las diez de la noche.


Estuve trabajando en el negocio de Doña Pilar más de dos años, hasta que me marché de mi pueblo y tuve que dejar, a mi pesar, el pluri. Tengo que decir que ya desde el primer día fui tratado con suma esquisitez: puso a mi disposición el pequeño despacho, me dejó ordenarlo a mi convenciencia, jamás me hizo ningún reproche si algún día me marchaba antes de terminar el trabajo o me saltaba algún viernes, e insistía, periódicamente, en que podía hacer uso ilimitado de las instalaciones y contar con la buena predisposición del personal para todo aquello que necesitara; y eso último fue cierto: las empleadas me recibieron estupendamente; había chicas de varias nacionalidades, algunas hablaban un castellano muy precario, pero todas exhibían una voluntad inquebrantable por hacerse entender y una aptitud incondicional para facilitarme el trabajo como guardarme los tiquets de caja, por ejemplo, o poner a buen recaudo las facturas de proveedores. 


Mi generación nota para los que son más jóvenes que yo: aunque pueda parecerlo, no era nada excepcional; de hecho, conozco algunos que iniciaron su educación, digamos sentimental, en uno de esos lugares ha sido tal vez la última ¿en cuántas cosas no habrá sido la última? que hizo del comercio sexual un uso distintivo, terminal, emblema de un malentendido poder y marca de una supuesta hombría a la que la represión moral, tanto de hombres como de mujeres, condenó, pero facilitando, al mismo tiempo, su desacertada liberación. Yo no puedo decir que no he entrado nunca en un local de esos que se llamaban, eufemísticamente, barra america; lo cierto es que he entrado en solo uno, Chez Monique, pero unas cuantas veces; concretamente, cada viernes, excepto festivos, durante más de dos años. Y no, no hice nunca, a pesar de la insistencia de Doña Pilar y de la buena y explícita predisposición de las empleadas, uso de sus servicios.

02022022. El inventario XIII

 

Ulises. James Joyce. Obras Completas Aguilar, Tomo I. RBA Coleccionables, 2004
Traducción y estudio preliminar de José María Valverde

La segunda traducción publicada del Ulises al castellano fue la realizada por el profesor José María Valverde en 1976, una traducción que ha permanecido como canónica hasta nuestros días y reproducida en  innumerables ediciones. Este volumen pertenece, originalmente, a la colección Obras Completas de la extinta Editorial Aguilar, posteriormente resucitada como sello del Grupo Penguin Random House.

19 de enero de 2022

02022022. El inventario XII

 

Ulises. James Joyce. 2 volúmenes. Pluma y Papel Ediciones. Buenos Aires, 1993
Traducción de José Salas Subirat. Prólogo de Jacques Mercanton

Edición en dos volúmenes de la traducción de Salas Subirat, autorizada por convenio especial de la editora con Editorial Rueda, que reproduce también el prólogo de Jacques Mercanton.

18 de enero de 2022

02022022. El inventario XI

 

Ulises. James Joyce. Santiago Rueda Editor. Buenos Aires, 1967
Traducción de José Salas Subirat. Prólogo de Jacques Mercanton

La traducción de José Salas Subirat tiene el honor de ser la primera que se realizó al castellano y fue publicada en Buenos Aires en 1945; este ejemplar pertenece a la quinta edición del texto por parte de la editora original. El prólogo, que acostumbra a acompañar a todas las ediciones de Santiago Rueda, se debe a Jacques Mercanton, el escritor suizo de lengua francesa, que conoció a Joyce y al que dedicó, en 1967, la obra titulada Las horas de James Joyce.

17 de enero de 2022

Malos pensamiento y otros

 

Malos pensamientos y otros. Paul Valéry. Abada Editores, 2021
Traducción de Malika Embarek López. Epílogo de José Luis Gallero

Es posible ―o eso dicen los entendidos― que la poesía de Valéry haya envejecido mal; es más, probablemente, era ya anacrónica en su tiempo ―una aseveración bastante arriesgada; hay quien dice lo mismo de la música de Johann Sebastian Bach―; personalmente, no estoy cualificado para  juzgar una tesis semejante. En cambio ―y ahí ni sé si coincido con los expertos, pero no me importa nada―, el Valéry prosista resiste de forma espléndida la tiranía de la edad ―es más, se diría que mejora―: los Cahiers son una crónica íntima comparable en algunos aspectos, como el retrato que se obtiene del autor, a los Essais de Michel de Montagne, y sus prosas breves ―me resisto a la denominación de aforismos― se hacen más vigentes con el paso del tiempo.

No me siento capaz más que de dejar fe de la relectura en castellano de Malos pensamientos y otros (Mauvaises pensées et autres, 1942) a principios de este 2022, que será un año de cambios para el cual me conviene pertrecharme con un equipamiento de esta categoría. Pero recomiendo a todo lector que busque algo más que entretenimiento a este Valéry de las formas breves; y para comentarios o notas de lectura, remito al excelente epílogo de José Luis Gallero incluido en esta edición. Y solo con valor de muestra, transcribo a continuación algunos de estos pensamientos malvados, con la intención de motivar la lectura del volumen completo.

«Cada pensamiento es la excepción a una regla general: la de no pensar».
«Que todos los sistemas acaban en mentiras es indudable. Lo contrario sería imposible y antinatural. En cuanto a sus comienzos, podemos debatir sobre la buena fe».
«Todo se compone, se combina, se sustituye, se compensa, se enreda y desenreda, y eso es la Mente».
«Debemos aprender a no creer en nuestro pensamiento porque sea nuestro. Debemos, por el contrario, contenerlo y tratarlo con una desconfianza mayor, porque es el nuestro».
«Los Optimistas escriben mal».
«Érase una vez un hombre que se volvió sabio. Aprendió a no hacer ningún gesto ni dar ningún paso que no fuesen útiles. Poco después, lo encerraron».
«Solo hay una cosa que hacer: rehacerse. No es sencillo».
«Lo que no se parece a nada no existe».

«La rana quiso ser tan grande como el buey. 

El inicio de esa operación fue satisfactorio. Antes de explotar, pudo albergar la ilusión de que engordaba según su objetivo.

Pero otra rana quiso ser tan pequeña como una mariposa. Ni siquiera pudo empezar encogerse.

Moraleja: es más fácil volverse más grande, o, al menos, soñar con ello, que volverse más pequeño. Ello se ve en los poetas y artistas que adquieren demasiado pronto las maneras, el vozarrón, la escritura apretada, de trazo somero y los atajos fulminantes que los grandes hombres adoptaron con naturalidad en su “tercera manera”, y ello desde el principio.

Les resultaría más penoso hacer lo contrario, asimilar lo que emprenden, reducir el deseo de ser geniales, a la voluntad y la paciencia que exige el simple rigor. Pasad primero diez años dibujando un pie desde todos los ángulos, y luego podréis abordar el retrato de una manzana o un pez. Pero, dicen, es la creación a través del arrebato lo que mueve… y sus prodigios. No, eso es lo fácil. Si os tenéis estima, temedlo… »

«Si quieres vivir, quieres también morir; o no comprendes la vida».

Otros recursos relativos al autor en este blog:

Notas de Lectura de Valéry. Tratar de vivir

Notas de Lectura de Proust y otros estudios literarios

Notes de Lectura de Tal Qual

Notas de Lectura de Alfabeto

Notas de Lectura de Monsieur Teste

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16 de enero de 2022

02022022. El inventario X

 

Ulises. James Joyce. Círculo de Lectores, 1991
Traducción de José Salas Subirats
Ulises ilustrado. Eduardo Arroyo y Julián Ríos. Círculo de Lectores, 1991

Ante la negativa de Stephen Joyce, nieto del autor y propietario del legado, de autorizar ediciones ilustradas del Ulises, Círculo de Lectores publicó esta obra, publicitada como Ulises ilustrado, en dos volúmenes, como homenaje al autor en el cincuentenario de su muerte; en el primero, reprodujo la traducción de José Salas Subirats, la primera en castellano; en el segundo, imprimió las ilustraciones realizadas por Eduardo Arroyo, inspiradas en el texto, acompañándolas de un escrito de Julián Ríos, el autor de Larva y joyceano confeso, relacionando la lectura del Ulises con una imaginada visita a la también imaginaria galería donde se exponían las ilustraciones de Arroyo. 

15 de enero de 2022

02022022. El inventario IX

 

Ulysses. James Joyce. Harper Collins Publishers. Londres, 1992

Edición basada en el texto de 1922, sin corregir. A pesar de la publicación de la Edición Gabler, con pretensión de definitiva, en el mundo anglosajón se han seguido publicando ediciones del texto original.

14 de enero de 2022

02022022. El inventario VIII

 

Ulysses. James Joyce. Oxford University Press. Reino Unido, 1993
Introduction by Jeri Johnson

Edición perteneceinte a la colección The World's Classics de la OUP, basada en la edición del Ulises de 1922, con tipografía de la época.