12 de febrero de 2024

Mugby Junction

 

Mugby Junction. Charles Dickens et al. La Fuga Ediciones, 2023
Traducción de Miguel Ángel Pérez, Daniel de la Rubia y Manuel Manzano

All the Year Round (1859-1895) fue una revista literaria semanal fundada por Charles Dickens; en sus números fueron publicados, en forma de serie, entre otros, Historia de dos ciudades (1859) y Grandes Esperanzas (1860-1861), del propio Dickens, pero también otras obras de algunos contemporáneos, como La Dama de Blanco (1859-1860), de Wilkie Collins, y A Strange Story (1861-1862), de Edward Bulwer-Lytton. En navidad, la revista contaba con un suplemento en el que se publicaban cuentos escritos por encargo; en el ejemplar correspondiente a 1866 la colección de cuentos publicada se llamó Mugby Junction y, aparte del propio Dickens, que escribió una especie de introducción en tres partes y uno de los relatos, contribuyeron también Andrew Halliday, Charles Collins, Hesbra Stretton y Amelia B. Edwards

«A las cuatro y veinte de la madrugada, el Cruce de Mugby es un lugar repleto de formas lóbregas. Misteriosos trenes de mercancías, cubiertos por lonas, marchan como funerales vastos y extraños, huyen culpables de la presencia de las pocas farolas encendidas, como si su carga hubiera llegado a un final secreto e ilegal. Medias millas de carbón avanzan como los detectives, siguiendo cuando los perseguidos avanzan, deteniéndose cuando se detienen, retrocediendo cuando retroceden. Ascuas al rojo vivo llueven sobre el suelo por aquella oscura avenida y, por la otra es como si se avivaran los fuegos del tormento. Al mismo tiempo, rugidos, gemidos y chirridos invaden el oído, como si un tortutado hubiera alcanzado el colmo de su sufrimiento: jaulas de barras de hierro llenas de ganado que brama a medio camino, las bestias con las cabezas gachas y los cuernos enredados, las bocas y los ojos congelados de terror, largos carámbanos, o eso parecen, cuelgan de sus labios. Lenguajes desconocidos se cruzan en el aire, conspirando en letras rojas, verdes y blancas. Un terremoto acompañado de truenos y relámpagos avanza en dirección a Londres».

El pretexto para el conjunto de relatos es un lugar y el libro se estructura a través de dos partes diferenciadas: una introducción que tiene la función de encajar al lector y, como parte de la misma, un  relato protagonizado por el personaje titular, y cinco relatos más, relacionados con la introducción y con el título del conjunto por su referencia a los trenes.

En la primera parte, un singular pasajero, llamado Joven Jackson pero que responde al insólito nombre de Hermanos Barbox —que es el nombre que figura en la etiqueta de sus maletas—, llega a un inusitado lugar de la red ferroviaria, Mugby Junction, un nodo de vías férreas, realmente un no-lugar. Lo absurdo de la situación provoca conversaciones igualmente descabelladas entre personajes que parecen sacados de una freak parade: la introducción  en ese peculiar mundo —aunque sería más preciso hablar de universo— del viajero corre a cargo de Faroles, un empleado de Mugby Junction, y, desde un punto de vista más lógico, a cargo de su hija Phoebe —con la cual, por cierto, mantiene una curiosa relación. En estas conversaciones, Hermanos Barbox, a quien llaman, por su extraña actitud de permanecer en un lugar que, por definición, es de paso, «el caballero que no va a ninguna parte», les cuenta los sucesos acaecidos en su accidentado pasado y sus intenciones de futuro.

«—Viajo desde que nací, porque desde el día de mi llegada este mundo siempre ha estado lleno de terrores. Como el primer cumpleaños que celebraré con libertad será dentro de cinco o seis semanas, viajo para dejar lejos a los que le precedieron, y para ver si logro olvidar ese día, o por lo menos quitarlo de mi vista, ocultándolo debajo de nuevos intereses».

El primer intento de Hermanos Barbox por dejar Mugby Junction lo lleva a una ciudad de Gales en la que conoce y tiene que hacerse cargo de una niña, tan simpática como repelente, que se ha extraviado, un descarrío que no es más que una maniobnra de su madre. La afabilidad de Dickens, en la forma de mirada piadosa y favorable hacia los niños que es una constante de su obra, prevalece por encima de todas las dificultades que deben enfrentar y pese a las cuales acaban superándolas; aunque la permanente ironía del autor, que a menudo se convierte en humor negro, confiere a sus obras un tono tan peculiar que se diría único.

«Regresó al Cruce de Migby y, de hecho, se estableció allí. Era el lugar que le convenía para vivir y para alegrarle la vida a Phoebe. Era el lugar que le convenía para vivir, y para que Beatrice enseñara música. Era el lugar que le convenía para vivir, y para llevarse prestada a Polly de vez en cuando. Era el lugar que le convenía para vivir, pues podía relacionarse a voluntad con toda clase de personas y lugares agradables. Así se instaló allí, y como su casa se encontraba en una posición elevada, podemos decir de él, para terminar, como la misma Polly habría dicho (sin irreverencia alguna): Érase el Viejo Barbox que vivía en una colina. Y si no se ha ido, todavía vive allí».

Después de esta introducción, comienzan los relatos oídos de los viajeros que han pasado de Mugby Junction, todos con referentes ferroviarios. El primero, debido a Dickens, mantiene el tono humorístico e irónico de la introducción; el resto, cambian diametralmente de tono, y lo que era agudeza ingeniosa se convierte en terror, misterio y fantasía: el curioso carácter y la idea de atención al público de los empleados de la cantina de Mugby Junction; el hombre autoexiliado en un remoto cambio de agujas, torturado por las visitas de un espectro que anuncia terribles desgracias; el maquinista vocacional que cuenta las particularidades de su trabajo y se enorgullece de las pocas personas que ha matado con su locomotora; un criado cuenta la historia de la fobia a los espejos del habitante, consecuencia de una cruel experiencia de su juventud, de un edificio adquirido por la compañía ferroviaria para ampliar sus estancias; el empleado de una oficina de correos ubicada en un tren recibe una visita femenina que coincide con la desaparición de una relevante saca de documentos; dos amigos desde la infancia, trasladados a Italia por su empresa dedicada a la fabricación de locomotoras, se enemistan por causa de una mujer y solo la intervención de la providencia evita una gran catástrofe.

Cuentos clásicos para lectores inteligentes; sin más, que no es poco.

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