9 de enero de 2017

Lección de alemán

Lección de alemán. Siegfried Lenz. Impedimenta, 2016
Traducción de Ernesto Calabuig
Siggi Jepsen, el narrador de Lección de alemán (Deutschstunde, 1968), es un joven de veinte años que se halla recluido en su habitación del correccional para jóvenes de conducta problemática -"Centro Juvenil de Rehabilitación"-, ubicado en una isla alemana en medio del río Elba, próxima a Hamburgo, por haberse negado a escribir una redacción acerca de "las alegrías del deber". El libro que estamos leyendo, Lección de alemán, es, en su mayor parte, la redacción que Siggi escribe, finalmente, en su encierro, acerca del tema propuesto.
"Julius Korbjuhn no podía saber de mis dificultades, y no se creyó el tormento infernal que había supuesto para mí comenzar a redactar. No podía imaginar, sencillamente, que el ancla de mis recuerdos, tensando la cadena, no había encontrado amarre en ningún lado, sino que, vertiginosa y ruidosa, había resbalado en el lodo, levantando remolinos en las profundidades, sin permitir el reposo y esa calma tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado."
El marco geográfico donde se desarrolla la acción es una aldea del norte de Alemania, cercana a la frontera con Dinamarca, un paisaje agreste a la orilla del Mar del Norte, en una naturaleza que no por domesticada ha perdido ni un ápice de su hostilidad y que contagia su violencia a los hombres y mujeres que tiene sometidos con la excusa de la necesidad de una dureza sin la cual no podrían sobrevivir. Temporalmente, la trama arranca en 1943, con la llegada a la aldea de una orden dictada desde Berlín que promulga la prohibición a Max, un artista local, de seguir pintando; el portador de la prohibición y encargado de que se cumpla la orden es Jensen, el padre de Sigg, amigo y cómplice del pintor desde la infancia.
"Las cerillas han entrado al servicio de la crítica del arte, de la consideración artística, como ellos dicen."
El ambiente, tanto social como natural, cargado y sombrío, presupone hechos que nadie cita y prefigura un futuro incierto. El mismo silencio unánime, sin que haya hecho falta acordarlo, parece ser el síntoma de que está por venir algo espantoso, de que ese advenimiento es inevitable, y de que ninguno de los que callan va a comprometerse ni a favor ni en contra de lo que se avecina. Como el bebé que tapándose los ojos cree que se ha vuelto invisible, la comunidad parece querer conjurar la desaparición de la amenaza no hablando de ella. Sin embargo, la misma prohibición de pintar y la posterior confiscación de algunos cuadros son el síntoma de que la vida rutinaria de la comunidad se está convirtiendo en una ficción.

La intromisión de un poder superior y lejano, Berlín, en la vida cotidiana de una pequeña colectividad provoca diversos tipos de enfrentamiento entre los partidarios y los detractores de la injerencia, la división de una comunidad hasta entonces homogénea y cohesionada, y que el principio de autoridad, que se ejercía y se toleraba consensuadamente, adquiera una relevancia primordial y afecte a la totalidad de las relaciones vecinales en lugar de aparecer, como era usual, solamente ante situaciones conflictivas en las que era necesario el arbitraje. Un pueblo pequeño es un microcosmos equivalente, cualitativamente, a una gran ciudad: todo lo que puede encontrarse en ésta se encuentra también en aquel, pero en menor cantidad. Esa reducción en número es la responsable de que las relaciones sean más estrechas y adquieran un cariz diferente de las ciudadanas.

Escribir sobre el pasado es como echar una red: no se recoge todo lo que está en el mar, pero todo lo que se pesca pertenece al mar.
"¡Qué cercano parece todo, como preparado para ser evocado, para regresar y ser evocado! Cuando uno encuentra la ocasión y la palabra precisa, luego sólo necesita perseguirla y escucharla: prestar atención a esa voz que de cuando en cuando llega hasta nosotros."
Lenz ha fabricado un artefacto literario de altos vuelos, manejando la trama con mano maestra, dosificando la acción con un ritmo ejemplar, y cerrando la novela con una sucesión de vueltas de tuerca que abren un nuevo abanico de alternativas y hacen replantear la lectura a la luz de las nuevas revelaciones. Un libro extraordinario para paladares exquisitos.

Calificación: ****/*****
Lliçó d'alemany. Siegfried Lenz. Club Editor, 2016
Traducció de Joan Ferrarons
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