18 de diciembre de 2017

Homo poeticus

Homo poeticus. Ensayos y entrevistas. Danilo Kis. Acantilado, 2017
Traducción de Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek
"Cuando uno ya no tiene nada que perder, empieza a escribir. Escribir es un acto de desesperación. Ahorcarse o sentarse delante de la máquina de escribir es el único dilema."
Homo poeticus (Homo poeticus, 1983) recoge un conjunto de ensayos, conversaciones y entrevistas y otros textos circunstanciales recopilados por el propio Kis, algunos ya recogidos en las antologías Po-etika (1972 y 1974), otros nunca publicados con anterioridad. Se trata principalmente de textos que versan sobre literatura -con especial referencia a la literatura francesa- y sobre teoría literaria, enmarcados en las diversas situaciones políticas como encuadres inevitables.

Uno de los principales parámetros analizados por Kis es el que hace referencia a la contradicción que pueda existir entre el homo politicus y el homo poeticus, discordancia que justifica como la manifestación de los dos polos de un único eje intelectual que se repelen como dos fuerzas magnéticas iguales, y sobre cuya extensión es donde debe librarse la batalla por el compromiso.
"La obra literaria vive en el espacio y en el tiempo, limitada, definida por estos, de modo que no puede hablarse de obra (de una obra de arte en general) fuera del contexto espacio-temporal, porque la obra misma influye en el tiempo y en el espacio, tanto como estos intervienen en la obra, la determinan, le dan significados concretos, a veces muy distintos. Visto así, en esta dimensión, la obra literaria, la literatura, las letras, tan pronto poseen un significado estético autónomo (el Renacimiento, por ejemplo) como un poder social efectivo, o bien, como creo que es el caso de la literatura actual, ni lo uno ni lo otro, sino que esta vive y vegeta como un producto monstruoso de la existencia humana, desechado, innecesario, ignorado, desconocido, impotente para alcanzar a través de la Forma su significado estético y ético autónomo y autóctono como obra-por-sí-misma, porque también el escritor exige de ella que sea otra cosa, algo que ni es ni puede ser; o bien la obra sola desea imponerse como una función social directa, como un poder, pero justo entonces se vuelve absurda porque es inadecuada, insuficiente, ineficaz."
En sus libros de ficción hemos conocido suficientemente al Kis escritor; en Homo poeticus el Kis que se nos revela es el autor comprometido -no política sino poéticamente y, por tanto, éticamente- que observa con la minuciosidad del entomólogo el mundo -el histórico y el literario-, analiza y toma partido por una literatura personal en la que la obra no es otra cosa más que "el archivo personal y familiar del escritor". En este análisis, Kis destaca dos principios irrenunciables: que el compromiso de un escritor debe ser forzosamente ético, y no político; y que la relación más estrecha que debe mantener la literatura no debe ser con la realidad sino con la verdad.

Un libro que es una revelación. Impresionante.

Calificación: *****/*****

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Notas de Lectura de Salmo 44

15 de diciembre de 2017

Los golpes

Los golpes. Jean Meckert. Editorial las afueras, 2017
Traducción de Javier Bassas Vila
"Los golpes son jaque mate, se plantan y punto."
París, años 30. A pesar del espejismo de pertenecer al bando ganador, Francia vive aun en pleno estrés postraumático provocado por la IGM y con el pálpito de que el pasado enfrentamiento dejó sin cicatrizar unas heridas que volverán a sangrar. En este extraño ambiente post y prebélico a la vez, que fue el entorno de aprendizaje de Jean Meckert -vale la pena echar un vistazo a su biografía, con una vida digna de una novela- es el ámbito en el que suceden los hechos narrados en Los golpes (Les Coups, 1941).
"La vida, para llenarte, empieza siempre por abajo. Activé los genitales antes que mi cerebro. Los que quieran repescar a tipos que van a la deriva con sermones vehementes, deberían meterse esto entre ceja y ceja."
Félix, un tipo sin demasiadas aspiraciones, sobrevive de trabajos ocasionales. Con el tesón y la insistencia que es incapaz de poner en las cosas importantes, consigue conquistar a una compañera de trabajo aunque sin librarse de toda la parafernalia asociada, el tributo de las visitas y las presentaciones familiares, la socialización de su situación irregular, lo que le obliga a desplegar todos sus recursos en cuanto a la hipocresía y la lisonja. Asediado por un entorno hostil, Félix intenta refugiarse en la rutina y, para mantenerla viva, nada mejor que la vida marital.
"Pensándolo bien, en aquella época viví la auténtica felicidad, sin quebraderos de cabeza; me dedicaba sólo a vivir con una mujercita de los más apetecible. Ahora, cada vez que quiero encontrar momentos frescos y felices en mis recuerdos, ahí me detengo, en aquella época egoísta, cuando los dos mandábamos a la mierda al resto del mundo."
Agazapado detrás de la perentoriedad y la desazón de una vida que se consume al día, Meckert expone con fidelidad las dificultades con que los obreros deben afrontar los retos de un mundo en el que el capitalismo, auxiliado por la guerra, ha acabado por imponerse, echando al margen al trabajador manual e instaurando la beneficencia como sistema de dominación; obreros que, en según qué medios, son todavía vistos como una especie híbrida y que tienen que cargar con el desprecio, a menudo en forma de condescendencia, de una supuesta burguesía que, en realidad, está justo un peldaño por encima de ellos y cuyo movimiento en la escala social está más próximo al descenso que al ascenso hasta el inmediato superior.
"Me incliné sobre el agua, visualizando cómodamente la imagen de mi suicidio, para expulsar así la porquería que me asediaba. No tenía más que mi sudor para acercarme al mundo. No puedo expresarlo. Habría querido aplastar todas esas asquerosas palabras, esos inmundos artefactos. Necesitaba una guerra contra las sucias palabras, ¡un gran exterminio!"
Seguramente es incurrir en una simplificación, pero es posible que la agresividad del sistema contra el individuo, es decir, un entorno social violento, favorezca la aparición de conductas violentas en estos; en todo caso, la agresión es la verdadera protagonista del texto, representada por los diversos episodios en los que se manifiesta el sustantivo del título: los golpes del martillo contra la chapa en el taller, los golpes de la prensa moldeando el cobre, los golpes en forma de desprecio de la familia política, los golpes para romper el retrato de Bernard, los golpes de cabeza contra la madera de la caja y, finalmente, como colofón -o como conclusión-, el maltrato hacia Paulette.
"La felicidad es siempre un poco obscena, si te paras a pensar."
La mejor caracterización de un personaje no es aquella en que el resultado es más preciso, el que se ajusta más a la realidad, sino la que recoge las particularidades que lo definen mejor. Cuando es el mismo personaje el que interviene en el propio relato, no se necesitan ni juicios de valor ni justificaciones, el individuo habla por sí solo y las explicaciones están de sobra.
"No obstante,. tengo que explicar un poco todo esto, recortarlo en diferentes partes para uso externo. Es más duro de lo que se cree, si quiere explicarse sin faltar a la verdad, pues a menudo lo verdadero no es nada, puro viento, psss, pasa, ya ha pasado, se fue lejos, como la iluminación de la estación nocturna a cien por hora. Hay que desconfiar del pasado, es una regla general. Desde el momento en que ponemos en juego la memoria o la imaginación, tendemos a simplificarlo todo, a falsearlo."
La experiencia de leer Los golpes es desagradable e inquietante; eso era justamente lo que buscaba el autor.
"La vida no es más que eso, naderías de las que hacemos un mundo."
Calificación: ****/*****

13 de diciembre de 2017

Proporción

Atender sólo a la mitad de las críticas; creerse sólo la mitad de los elogios.

11 de diciembre de 2017

Sobre lo azul

Sobre lo azul. William Gass. La Navaja Suiza Editores, 2017
Traducción de Ce Santiago
"Comparad la escena de la masturbación en Ulises con cualquiera de las que hay en [El lamento de] Portnoy, decidme luego dónde están los autores: si en la escena como cualquier soñador, de noche o de día, podría estar, o en el lenguaje, donde está y ha de estar siempre el artista."
Sobre lo azul (On Being Blue, 1976) es, indiciariamente, un ensayo sobre el color, pero contiene multitud de características que, formalmente, lo sitúan de pleno en el género narrativo: el desarrollo en forma de trama, la multiplicidad de puntos de vista, la importancia del lenguaje como instrumento -y no únicamente como medio-, la presencia de un narrador omnisciente mezcla de profesor erudito y de compañero de juergas, y el uso indiscriminado de recursos tradicionalmente narrativos como la metáfora y la metonimia, principalmente. El color azul es la excusa para escribir un ensayo sobre el lenguaje, tomando como tema una palabra polisémica, y de esbozar una teoría de la percepción.
"Un conjunto aleatorio de significados se ha reunido calladamente en torno a la palabra (blue) igual que se juntan las pelusillas."
La palabra escogida para "ensayar" sobre ella, blue, juega a ser un color -la primera acepción-, pero la infinita polisemia del vocablo, a la que es imposible encerrar en un círculo de significados -blue es, por ejemplo, tristeza y melancolía y, a la vez, contenido pornográfico-, le sirve perfectamente a Gass para cebar un artefacto que explotará, tarde o temprano, en la misma cabeza del lector.
"El diccionario resulta tan perturbador como el mundo, repleto de seductores paralelismos y engañosas coincidencias."
Una lectura tan inclasificable como desafiante.

Calificación: ****/*****

8 de diciembre de 2017

Manifiesto incierto 2

Manifiesto incierto 2. Fréderic Pajak. Errata Naturae, 2017
Traducción de Regina López Muñoz
"Manifeste incertain" es un proyecto de largo recorrido que el escritor y dibujante francés de ascendencia polaca Frédéric Pajak comenzó en 2012 con la primera entrega, y que consiste, hasta la fecha, en seis volúmenes que combinan dibujo -monocromo, sobrio y conciso a la vez que detallado y fértil en significación-  y texto; no se trata de un cómic ni de la versión francesa, la bande dessinée, ni de un libro ilustrado, sino de un híbrido en el que ambos lenguajes se combinan reflejándose mutuamente. La editorial Errata Naturae, responsable del primer volumen, publica la segunda entrega (Manifeste incertain. Tome 2, 2013) del proyecto.

Pajak, siguiendo con el foco centrado en Walter Benjamin y, con un prólogo ubicado en Venecia, la ciudad donde el griterío impide la comunicación -Venecia es una puta arrugada y desdentada con el color de los labios corrido que pide una cantidad irrazonable para llevarte a una sala decrépita de un palazzo en ruinas-, reproduce la relación de éste con París, donde todo es silencio -París, en cambio, es una joven y vistosa meretriz que te atraca en cuanto desciendes del tren- y con algunos de los personajes contemporáneos que poblaban la capital y que, incidiendo o no en su vida, conformaron una determinada configuración política y cultural a la capital.

El 9 de mayo de 1913, un año antes del inicio de la IGM, Walter Benjamin llega a París y queda deslumbrado por la vitalidad de la ciudad; en 1926, en el período de entreguerras, llega Ludwig Hohl, que se enamora de Les Halles, el mercado central de abastos, con la misma intensidad que aborrece La Villette, el matadero de París. Ese mismo año, Benjamin regresa y se apercibe de que la ciudad que le recibió como una puta le recoge ahora como una madre. André Breton, un hombre ya célebre,  merodea también por la capital y conoce a Nadja, la personificación de la mujer surrealista, a la que seduce y abandona; una historia de amor para ella, un episodio literario para él.

Mientras tanto, Benjamin deambula a la busca de un lenguaje propio porque ni el marxismo ni el surrealismo le alcanzan para sus propósitos. El filósofo se sumerge en el siglo XIX para comprender el XX; él está dando a París mucho más de lo que va a recibir: los más de doce años de dedicación, aunque no con exclusividad, a la redacción del Libro de los Pasajes. A medida que avanza la década de 1930 su situación personal se va tornando más precaria y la desazón en la que se instala acaba afectando gravemente a su obra. 

Pajak dibuja el siglo XXI con la misma intención, comprender un siglo nefasto, seguramente el peor de la historia, en otra entrega memorable de un proyecto extraordinario.

Calificación: ****/*****

Otros recursos relativos al proyecto en este blog:
Notas de Lectura de Manifiesto incierto 1

4 de diciembre de 2017

Stern

Stern. Bruce Jay Friedman. La Fuga Editores, 2017
Traducción de Rubén Martín Giráldez
En el imaginario del lector de literatura norteamericana del siglo XX está impresa una buena cantidad de arquetipos de perdedor, pero a poco que sus lecturas hayan incluido a los principales autores blancos metropolitanos y descendientes de europeos emigrados desde finales del siglo XIX, el podio de losers estará seguramente ocupado por un judío de mediana edad de clase relativamente acomodada, casado con una mujer -con frecuencia, una goy- dominante y esclavizado por una familia y una tradición que, aunque extraña como todo lo que es heredado, insiste en hacerle la vida imposible. Un individuo que casa a la perfección con ese arquetipo es el protagonista de Stern (Stern, 1962), un judío descreído, criado en una infancia en permanente conflicto con el ceremonial entre la ortodoxia materna y la irreverencia paterna, que soporta todos los inconvenientes de su genealogía sin disfrutar de ninguna de sus ventajas. Tampoco sus relaciones con su mundo circundante son demasiado halagüeñas: o siente la sensación de que está de sobra, o son sus propios interlocutores los que hacen como si no existiera.

Hipocondríaco, retraído, cobarde, incapaz de expresar su opinión debido a una mal entendida cortesía, poseedor de una amabilidad que permite que todo el mundo le pueda tomar el pelo, y asediado por un mundo adverso con un vecino que persigue a su mujer, un individuo antisemita, los feroces perros de una finca abandonada, un jefe dado a los más extraños comportamientos y una úlcera descontrolada.

Después de una juventud enrolado en el Ejército del Aire, explotando fraudulentamente el mérito de los pilotos de guerra sin haber pilotado un avión en su vida, le llega la madurez casado, con un hijo y empleado en una empresa en la que se encarga de redactar etiquetas para los más variados productos. Extraños problemas físicos -una úlcera intestinal que se activa y se neutraliza siguiendo un indescifrable código- le llevan al internamiento en una clínica de reposo en la que se enfrenta a sus peores terrores personificados en una nómina de bichos raros, en un ambiente que recuerda, en tono jocoso, a Alguien voló sobre el nido del cuco.

Siempre hay un peor un paso más allá de lo malo. Stern experimenta esa realidad continuamente, y Friedman muestra, con mano precisa, cómo lo gracioso puede llegar a ser chistoso y cómo lo chistoso puede convertirse, con poco aunque mesurado esfuerzo, en grotesco. Se llama humor negro, y Friedman, un judío del Bronx, lo maneja con una maestría absoluta.

Calificación: ****/*****

1 de diciembre de 2017

Quemar las naves

Quemar las naves. Los Cuentos Completos de Angela Carter. Sexto Piso, 2017
Traducción de Rubén Martín Giráldez. Prólogo de Salman Rushdie
"Yo observaba los fuegos artificiales y al principio no le contesté, aunque era consciente de lo aburrido que estaba y, si disfrutaba de algo mínimamente, era sólo de la idea de que yo estuviese disfrutando (o, más bien, de la idea de estar disfrutando de verme disfrutar a mí, dado que eso constituiría una prueba de amor). Empecé a sentirme culpable y propuse que volviésemos al corazón de la ciudad. Libramos una silenciosa batalla de autoabnegación y gané yo, que tenía un carácter más fuerte. Aunque lo último que me apetecía a mí en el mundo era dejar aquel río centelleante y a la afable multitud. Pero sabía que en realidad lo  que el deseaba era volver, de modo que nos volvimos, aunque no sé si valió la pena obtener aquella pequeña victoria de generosidad para luego tener que soportar su remordimiento por interrumpir mi disfrute, aun cuando, en un nivel soterrado, elaborar aquel remordimiento había sido el único fin de la excursión."
Finalmente, parece que los dioses de la edición en castellano han propiciado el pago de una deuda que tenía nuestro idioma con Angela Carter y, por medio de una edición cuidada como pocas y bajo la batuta traductora -pues para traducir a la británica no basta con ser intérprete- de Rubén Martín Giráldez, tenemos a nuestro abasto una estupenda travesía por la obra breve de una escritora tan atípica como fundamental (Burning Your Boats, 1995).

Dejando el valor y la consistencia de las tramas aparte, Carter es una soberbia creadora de ambientes. No se trata solamente de la explotación magistral de esa oscura luminosidad -no, esto no es ningún oxímoron: las escenas son, casi siempre, oscuras; las descripciones, en cambio, deslumbran- de los relatos, sino también, en ocasiones, esa trama que toma desvíos inesperados -fundamentales en la narrativa breve-, y son precisamente esos recorridos los que mantienen al lector preso del relato.

En sus relatos más conocidos -que no son en los que, a pesar de eso, brilla con más autenticidad-, Carter efectúa reinterpretaciones de cuentos clásicos -en lo que podría ser la versión más políticamente incorrecta del relato-, transformándos en cuentos para adultos, y dando la sensación de que tal vez fuera ese su origen, para sufrir después una degradación, en sus versiones infantiles, en las que que no pudieron enmascarar del todo sus incongruentes referencias a la crueldad -palabra-clave en la narrativa de Carter- o al sexo. De este modo, en ciertas historias cuyo final es conocido por formar parte del folklore popular o simplemente por haberlo anticipado, Carter se recrea en los detalles, aplaza el final entreteniéndose morosamente y ralentiza el ritmo para crear una sensación de intriga que la trama, de por sí, no posee.

Carter hace uso de una prosa precisa y preciosista que acuna con dulzura a la espera de, una vez conseguida la confianza, descargar el mandoble que acabará con la ensoñación de los lectores: se redefinen los límites de la normalidad, y la corrección pierde su carácter universal para flotar sobre territorios desconocidos o, simplemente, desaparecer, engullida por conciencias que hacen de la inocencia un arma letal, o extinguida por falta de uso.

En cuanto a la traducción, en unos relatos en los que el lenguaje es una parte primordial, el castellano del traductor fluye con facilidad, con una envidiable riqueza de vocabulario y precisión quirúrgica, pero su aparente inocencia, siguiendo la directriz del inglés de Carter, no impide que deje bien marcados los surcos y las huellas que manifiestan, sin posibilidad de duda, que el arado ha pasado por aquí.

Como toda edición de Cuentos Completos, el volumen agrupa una variedad de registros acorde con los más de cuarenta relatos incluidos; a efectos puramente clasificatorios, existe un doble registro que sobrevuela el volumen -y que no es exclusivo ni tiene que ver con aspectos cualitativos-: los cuentos en los que el terror, aun con máscaras que endulzan su rostro o agazapado tras muretes de mampostería tramposa, está presente y se muestra, en algún momento cuidadosamente escogido, con todo su poder; y aquellos otros en los que ni siquiera es nombrado y que, a primera vista -o a lectura inatenta- no se hace manifiesto, escondido entre las líneas del texto o directamente omitido por narradores que, o no lo perciben o, si lo hacen, reflejan una normalidad que sólo existe en su alterada conciencia.

Una lección de narrativa breve que, como todas las grandes obras, trasciende la literatura de género.

Calificación: ****/*****

29 de noviembre de 2017

Expectativas

Si llamamos bochornoso al hecho de que el público no se ria de una obra cómica, ¿no  deberíamos llamar patético a que lo haga en una obra seria?

27 de noviembre de 2017

Els homes i els dies

Els homes i els dies. Obra narrativa completa. David Vilaseca. L'Altra Editorial, 2017
"This above all: to thine own self be true.” William Shakespeare, Hamlet
La mort sobtada i prematura de David Vilaseca, filòleg i escriptor, l'any 2010, va deixar sense publicar part d'una obra que, malgrat haver estat truncada pel seu decés, mostra clarament, encara que composta per diferents gèneres, una homogeneïtat tan dràstica com sorprenent. Els homes i els dies és el volum que, per desig de la família de Vilaseca i d'alguns antics companys de Facultat, recull l'obra narrativa escrita en català: les novel·les L'aprenentatge de la soledat (2008, Premi Andròmina de Narrativa 2007), i El nen ferit (inèdita), la continuació natural de l'anterior, ambdues en forma de Diari -i, pels pre-Barthians, amb seriosos dubtes al voltant d'on situar la frontera, si és que aquest detall importa, entre el dietarista i l'autor-. 

L'aprenentatge de la soledat parteix d'el llast que representa per al propi desonvolupament personal la càrrega dels anys viscuts que només pot alliberar-se mitjançant l'escriptura, l'única manera de traspassar el què del relat al camp del com de l'explicació.

La novel·la -amb aquesta qualificació va ser conceptualitzada pel propi autor i publicada en el seu moment- recull les entrades compreses entre el 29 d'agost de 1987, data en la que el protagonista s'instal·la a Bloomington, a la Universitat d'Indiana, i el 2 de gener de 2002, quan, establert definitivament a Londres, viatja a Barcelona a visitar la família.

Les entrades es refereixen constantment a la vida acadèmica i reflecteixen les preocupacions comuns a l'època, però també ressenyen una especial obsessió per la seva vida sexual, caòtica i insegura, sempre amb un to desprès i llunyà, com si parlés d'algú que no és ell, allunyant el relat de l'experiència tant com és possible, com si volgués adjudicar les manifestes carències a un altre personatge, un pretès allunyament que, malgrat tot, no aconsegueix de cap de les maneres ja que la seva implicació en els fets és total.
"No hi ha pas res d'això que sembli autèntic o que valgui la pena ser explicat i, tanmateix, és la meva història."
Formalment, la redacció respon al model de Diari diferit -del que la literatura catalana gaudeix d'una obra mestra, El quadern gris-, amb continus comentaris referits a la procedència de les anotacions o a l'oportunitat dels comentaris, però amb una fixació gairebé malaltissa per la sexualitat; és precisament aquesta incidència que l'acosta a d'altres escriptors propers a aquesta mena d'homosexualitat il·lustrada com serien, malgrat les diferències, Hervé Guibert o Harold Brodkey.

En tot cas, es fa estranya la simultaneïtat de una notable intel·ligència acadèmica i formal amb una immaduresa emocional, que fa feredat, pròpia d'un sentimentalisme gairebé adolescent. El protagonista esdevé un narcisista insuportable que cau en la trampa de la psicoanàlisi perquè aquesta li procura una cobertura pretesament intel·lectual a les seves carències emocionals, inestabilitat afectiva i vertiginosa paranoia.

Després d'un període (del 2002 al 2007) de cinc anys en blanc, en David repren el seu Diari -ara sota el títol d'El nen ferit-. S'ha convertit en un home en plena quarantena, amb tots els atributs que això significa, però segueix queixant-se per una vocació literària que ja se n'adona que mai es materialitzarà.
"La distància que em separa de la persona que voldria ser i que em caldria ser per considerar-me a mi mateix digne d'estimació és tan gran, tan insalvable, que estic abocat a viure en una permanent i estèril infelicitat."
Tanmateix, el to dels seus retrets ha sofert un canvi notable, i la pròpia insatisfacció amb la seva persona ha anat perdent la part de tragèdia que tenia a la joventut i s'ha anat transformant, gradualment, en una autocomplaença amb un suposat dolor que, sovint, esdevé còmica. 

El Diari va perdent, paulatinament, el seu caràcter de registre de fets i es converteix, sovint, es un escrit de caire més memorialístic: David recupera episodis de la seva infantesa i els posa en contrast, passant-los pel filtre dels anys transcorreguts, amb la seva situació actual. El focus abandona per llargs períodes l'actualitat del protagonista -es podria pensar, maliciosament, que és una conseqüència de la pèrdua de la fe en l'interminable psicoanàlisi, que abandona episòdicament- per ampliar la visió en el passat més que en el present i en les circumstàncies més que en el subjecte, que tot i romandre en primer pla, deixa veure ara elements del fons del quadre.

Però malgrat aquesta enganyosa calma en la que se sent -o en la que li agradaria sentir-se, si bé mai no ho reconeixerà, al menys per escrit- immers, un David en plena crisi de l'edat madura pateix incidentalment moments de depressió ferotge, aquella que sorgeix quan un examina tot el que ha aconseguit quan, com a molt, ha passat ja la meitat del temps que se li ha concedit -molt més, en el seu cas, malauradament-, i que tot això només és una ínfima part dels projectes que havia planejat.
"Vet aquí, doncs, la meva vida tal com la veig avui. Una vida "equivocada" en el sentit més tràgic i profund del terme -en el sentit d'algú que s'ha passat els anys batallant amb un fantasma, sense haver aconseguit conèixer-se ni arribar al moll de l'os del que li passa. Algú incapaç de deixar[-se] anar i que per això mateix és com [un] autòmat condemnat a repetir una vegada i una altra un seguit d'actes fallits."
L'autocompassió va cedint terreny, també, però el seu lloc el pren una suposada conformitat, molt literària però poc real, que necessita episodis de disbauxa, no necessàriament física, per mantenir el seu rol de decissió formal. Aquesta situació pot rebre el nom de maduresa, un estat molt desitjable als quaranta i escaig, al que el protagonista arriba finalment. Una vegada més, i aquesta sembla la definitiva, ha après a lliurar-se, alhora, de les convencions i de les transgressions.
"Barreres. Línies simbòliques que ens separen del que ja no som. Anem avançant per la vida temptativament i, de tant en tant, sense voler i sovint sense adonar-nos-en en el moment en què això passa, fem una demarcació a terra després de la qual ja no podem tornar enrrere. A l'altra banda queden llocs, activitats, persones que un dia vam estimar i a les quals ja no podem tornar mai més -llocs, activitats i persones que no és que hagin deixat d'existir, però dels quals de cop i volta ens sentim separats per una distància molt més gran que cap desert o oceà. Cada línia que un fa a mesura que avança és un trosset d'un mateix que deixa enrrere, una petitta amputació que un s'infligeix a fi de salvar la resta i, d'aquesta manera, guanyar un marge de llibertat..."
Maduresa és adonar-se que les "vàlvules d'escapament" que despressuritzaven l'existència diària i semblaven resoldre la dissonància entre els actes i els desitjos -una manifestació, també, d'una bipolaritat patent- no eren cap remei sino el fons del conflicte.

David acaba reconeixent el que el lector ha sospitat des de les primeres planes: l'efecte terapèutic de l'escriptura dels Diaris, al que ell afegeix el de la psicoanàlisi, confonent la complicitat amb el "terapeuta" amb la pura relació proveïdor-client, i veient lligam emocional on no hi ha més que l'advers efecte del criptoconcepte "transferència".
"I quina és aquesta nova posició? Com es defineix? Si bé no tinc una resposta exacta i precisa a aquesta pregunta, tinc la impressió que contestar-la amb honestedat hauria d'implicar el reconeixement d'uns quants fets: que sóc un professor de mitjana edat, que mai no seré Henry James o Kafka però ja m'està bé així -cadascú és qui és-, que tinc una mare que ja es velleta i que viu lluny i que discutir-hi no porta enlloc, que trobar-hi plaer a sentir-se culpable és infantil i moralment trivialitzador, que sóc responsable de la meva pròpia felicitat, que sóc una persona lliure, que necessito de les altres persones més del que de vegades em penso, que puc trobar alguns jovenets atractius però d'això a voler-hi tenir tractes sexuals hi va un món, que em repugna la hipocresia social, que condemno qualsevol forma d'abús i avorreixo les persones que s'aprofiten d'algú altre, particularment quan es tracta d'un inferior o d'algú que està sota la seva autoritat o tutela."
La discussió eterna sobre si un text és qualificable ficció o de no-ficció -discussió que no m'interessa gens- i les subtils diferències entre l'una i l'altre queden empetitides quan la principal virtut del text és la purament literària. Els homes i els dies conté tanta literatura i de tant alt voltatge que qualsevol altra consideració, estètica -pel que fa a la forma- o fins i tot ètica -pel que fa al contingut-, ha de retirar-se modestament del camp de batalla; subratllar el vessant queer o suggerir lligams entre teoria  i psicoanàlisi és amputar la grandesa literària de l'artefacte, que necessita de tots els elements, els evidents i els soterrats, per erigir-se com a una obra mestra de la literatura en català, d'aquells pocs llibres dels quals el lector en surt -molts dies després d'haver finalitzat la lectura- transformat en una altra persona.

Qualificació: *****/*****