8 de febrero de 2016

Cuaderno de Notas (Diario 1980-1985)

DIARIO, CUADERNO DE NOTAS 
1980-1983 
Pierre Bergounioux
Cuaderno de Notas. Diario 1980-1985. Pierre Bergounioux. Días Contados, 2015
Traducción de Carlos-Wenceslao Lozano
"Inicio este cuaderno porque noto que se borran, apenas se presentan, esos leves toques que confieren sabor y color a los instantes de nuestra existencia. Con el tiempo, sólo subsisten bloques de cuatro o cinco años, burdamente coloreados entre los demás. Me encantaría haber conservado algunas líneas de tiempos pretéritos -previos a la conciencia del mundo y de uno mismo, a la fiebre y a la urgencia, a la certeza de morir-. Pero como nada de aquello me afectaba, no sentía necesidad de anotarlo."
La historia de la literatura ha dado lugar a tantos tipos de Diarios como justificaciones para escribirlos; este mismo blog ha recogido varias Notas de Lectura, que se detallan al final, referidas a esta camaleónica modalidad de literatura memorialística que, con el tiempo, se ha hecho un hueco en las preferencias de este lector. Este que edita la osada barcelonesa Días Contados bajo el título Cuaderno de Notas. Diario 1980-1985 corresponde al primer lustro del primer volumen de Diarios del francés, Carnet de notes, 1980-1990 (2006).

Comúnmente, los autores nos muestran sus obras como quien se nos ofrece ataviado con sus mejores galas, después de haberse preparado a conciencia. Podemos acceder a los hitos de su escritura, al punto de llegada de su empeño, pero poco sabemos de su verdadera apariencia; y ni siquiera su biografía -descartada por parcial la auto-biografía- nos revela las zonas oscuras de su vida ni de su obra, que es lo que nos puede interesar. 

"En realidad, [antes] ya éramos lo que ahora somos. La diferencia está en que antes no lo sabíamos."
Los Cuadernos de notas, estén redactados o no en forma de Diario, pueden facilitarnos el acceso a ese camino recorrido entre los sucesivos destinos. Par ser realmente interesante, el Cuaderno de notas de un escritor debería desvelar más aspectos referidos a su obra y a su escritura que a su vida; afortunadamente, pueden existir enormes diferencias entre una y la otra: los Diarios de Paul Rénard, de Léon Bloy, de Paul Valéry o de Paul Léautaud son ejemplos paradigmáticos. El propio Bergounioux comenta la consideración que le merece uno de los pilares de la literatura memorialística francesa:
"Anochecer precoz y desolador. Leo el Diario de Jules Renard, plagado de reflexiones descabelladas, curiosamente desapegadas, flotantes. En ningún momento se tiene la sensación del discurrir de la vida, de las urgencias, de las fatigas, de las alarmas, del permanente oleaje del tiempo. No hay más que chismorreos, más bien mezquinos, de literatos. Nos cruzamos inopinadamente con quienes se están yendo -Verlaine- o con los jóvenes aspirantes, Gide, la "señora Willy"."
No es la curiosidad del lector -o no esa solamente- acerca de la vida del personaje-autor al que admira profundamente la que debe satisfacer el Diario; es posible que la vida de un héroe pueda ser interesante por sí misma, o que incluso la de aquellos escritores -Hemingway, Woolf- que se convirtieron en personajes cuya fama mediática superó su producción intelectual pueda ser un objeto explotable literariamente. Nada de eso puede encontrarse en los Cuadernos de Notas del francés: la vida de un profesor casado y con dos hijos, entomólogo aficionado, pintor mediocre y escultor regular tiene poca sustancia que la pueda hacer literariamente atractiva. 
"Sí, pertenezco a un linaje de gente humilde, obreros, empleados, pero que han cumplido su misión y han sabido, en su momento, caminar hacia la puerta oscura con un arrojo del que tendré que acordarme algún día."
No es al autor que subyace a su obra a quien se encuentra en estos Diarios sino a la parte no escrita de la obra de Bergounioux, la prolongación de su obra en su vida: la relación de ambas con el tiempo atmosférico, la importancia de la configuración física del paisaje, la incesante búsqueda de referentes intelectuales, el afán por instruirse.
"La memoria falla o fabula. Hay que captar, dentro del revuelto flujo de los días, los instantes fugaces que fueron acontecimientos, asentar con mayor firmeza la autoconciencia, dar sentido y forma a la vida."
En este sentido, el Diario no sería más que una forma fallida de monólogo, una manera de expresar todo aquello para lo cual necesitaríamos un interlocutor del que no podemos disponer. Fijar ese monólogo en el papel corrige la soledad y le confiere materialidad a aquello que, si fuera expresado mediante el habla, no pasaría de ser efímero e irrecuperable. Y también una forma de comunicación con los que no están, particularmente con los muertos:
"Sábado 23.1.1982. Salgo de noche, bajo la lluvia. El cielo se aclara poco a poco, de maneras uniforme, pasando del negro al azul intenso y finalmente al gris. Hace una semana que no sueño, ni me asaltan los recuerdos: demasiadas preocupaciones, demasiado ajetreo para hacer justicia al pasado, a los ausentes. El tiempo y la distancia les han conferido, a mis espaldas, su auténtico color, que descubro ahora. Así debía ser. Tales eran el peso exacto y en seltido preciso de lo que he vivido, sufrido, sin saber, sin atreverme a juzgar ni actuar como debiera y que se me revelan ahora, cuando ya no es el momento."
Ante la imposibilidad material de dejar constancia de todo lo que sucede o de todo lo que se le ocurre, el redactor debe limitarse a escoger, de entre todas la posibilidades aquello que considera reseñable: las razones de esta elección, de nuevo, se ocultan en la red de motivaciones del autor,  pero las opciones escogidas dicen tanto acerca de esa intención como las descartadas. El propio Bergounioux, hablando de T. E. Lawrence, escribe:
"Uno de pregunta qué parte de sus vivencias ha reconstruido el autor y qué otra ha descartado, por displicencia aristocrática, por distanciamiento hacia sí y hacia los demás, ocultando conexiones y aspectos evidentes."
El hecho de que lo que se cuenta en un Diario acostumbre a suceder en un insistente presente continuo dota de una inmediatez a lo narrado que, además, refuerza la ilusión de veracidad. Asimismo, el hecho de que el narrador sea el mismo autor, además del protagonista -un yo que acapara todos los papeles-, que no conozcamos lo relatado mediante persona interpuesta, refuerza la sensación de realidad.
"Jueves 26.3.1981. A las dos recojo a Paul en casa de la señora L. Cathy lo dejó allí antes de viajar a Aviñón. El coche es un horno bajo el sol. El quiste que se me inflamó ayer me duele mucho. El dolor es cada vez más agudo y me siento muy agobiado: solo con los dos niños, sin medicamentos ni analgésicos. Las punzadas me cortan la respiración. Paul está gruñón y Jean muy obsequioso con él y conmigo."
La única vida que vale la pena vivir es la de la escritura; cualquier reflexión, cualquier tentación, hallan su antídoto en la escritura. Incluso las horas dedicadas a cualquier otro trabajo creativo parecen vacías de contenido -excepto las dedicadas a la lectura- comparadas con aquellas.
"El espectáculo de los transeúntes me hace sospechar que la vida no es más que una urgencia, tensión permanente de todas las fuerzas, agobios, desesperanza. Me gustaría caminar tranquila y sosegadamente por las calles. Pero hace demasiado tiempo que he perdido ese derecho junto a casi todos los demás. Sólo hallo cierta paz ante mi mesa de trabajo, trabajando duro y sin desmayo."
Sin embargo, tampoco se trata de un trabajo fácil, existen innumerables incidentes que perturban el buen desarrollo de la tarea; la imposibilidad de establecer y mantener un método, el impedimento de las obligaciones domésticas, la dificultad en acceder a un estado mental adecuado:
"Hasta las dos de la tarde no consigo sentarme ante mi mesa de trabajo. Veo cómo rellenar los dos últimos capítulos que me quedan por escribir para acabar. Pero no merecen la pena y no los escribo. Puede que más adelante lo haga, o no. Voy a pensar en otra cosa";
la reescritura, la elaboración de lo escrito, la adecuación al tono general de la obra proyectada, al sentido de la trama o al estilo del autor; la artificialidad de la elaboración contra la naturalidad de la inspiración. La literatura de Bergounioux, si hacemos caso a sus propias palabras, es, principalmente, una cuestión de forma:
"Pasando a limpio es cómo se detectan las repeticiones, las imprecisiones, las partes flojas. Recorto, reordeno. Supongo que cuando se instituyen universos de papel se teme que no tengan la consistencia suficiente. Se añade más de la cuenta. Sólo adoptando el punto de vista del lector, en la medida en que esto es posible, se acaban notando las redundancias. Y entonces el que escribió, sufrió con cada palabra, se entristece ante tanta verborrea."
El aislamiento, míticamente asociado a la tarea de la escritura y considerado como imprescindible, tampoco es la solución definitiva pues no está exento de consecuencias perversas:
"De tanto vivir encerrado, sumido en mi memoria y mis pensamientos, el mundo actúa sobre mí con una fuerza exagerada, molesta. Redescubro a los hombres tal como son y no como deberían ser. Hasta iría algo más lejos. Tengo la impresión de captar, a mi pesar, la "nihilidad de nuestra condición"." 
Y es que el Diario posee, simultáneamente, una función entre exorcizante y terapéutica: como cuaderno auxiliar de memoria, se utiliza para fijar aquellos elementos que corren el riesgo de ser sepultados por la omnipresencia de la insistente cotidianidad; puede tener utilidad incluso para reafirmar ciertas convicciones que el paso del tiempo amenaza con sovacar.
"Una severa voz interna me recuerda lo ignorante que soy y que me voy a morir, que no puedo dejar de intentar comprender lo que ha ocurrido antes de que todo acabe. El tribunal no para de dictar sentencia."
Ese papel reafirmante puede aplicarse asimismo a los registros de dudas, incertezas, hipótesis cuya formulación y transcripción significa el principio de su resolución. Como en otras variedades de la literatura memorialística, la elección de los temas que se formulan es ya una decisión acerca del tono -y de la presunta utilidad, si es el caso- del documento; algunas veces, la decisión de exclusión puede estar motivada por un sentimiento de pudor plenamente personal:
"Mal día, plagado de cosas desagradables que me resisto a recoger por escrito por la repugnancia que me produce recordarlas tras haberlas padecido."
Éstas y otras posibles, diferentes opciones de utilidad deben condicionar necesariamente su redacción: si es simplemente un documento particular, una especie de Diario confesional, limitado al momento en que se escribe y después del cual ya no tienen sentido ni uso;
"Sábado 23.7.1984. Cuando abro los ojos a las seis de la mañana, ahí está la princesa manchú durmiendo a mi lado, y me quedo tan maravillado como el primer día, a los catorce años, mirando el rostro que los dioses han otorgado a la ley moral, nada menos, para mi infinito embeleso y redención. Que tenga a bien convivir y soportar a un individuo como yo demuestra que el caso nos sobrepasa a ambos, que hemos firmado un decreto promulgado por fuerzas ocultas. A ella no le ha supuesto ningún quebranto, siendo tan bella como buena, o sea perfecta, en paz consigo misma, radiante, mientras que la triste parte que me corresponde en la historia y de la que soy consciente, por ser desgraciado, me ha obligado a reflexionar, a intentar entender lo que fue y sigue siendo el gran misterio de mi adolescencia y de toda mi existencia";
si se escribe para un aprovechamiento futuro, para visitarlo pasados los años como quien recorre caminos transitados hace tiempo tanto para ver su estado como para evocar esas imágenes justo en el momento en que se produjeron, como si ese país desconocido del que todo el mundo habla no fuera el futuro sino el pasado. Su visión del paso de la vida reflejada en el momento en que se adivina el final de la niñez, por ejemplo:
"Percibía, perplejo y despechado, que existían dos órdenes: uno, el que nuestros deseos construyen de modo espontáneo; otro, decepcionante, el de las cosas accesibles. Y presentía la imposibilidad de cruzar la frontera entre ambos sin pérdida ni menoscabo."
Cabe otra posibilidad, en el otro extremo, el Diario escrito pensando directamente en su publicación, pero esta es una opción netamente literaria que toma prestada, fraudulentamente, el nombre que no le corresponde.

Bergounioux es un autor inseparable del territorio, no de la ciudad ni, incluso, de un lugar determinado -aunque el paisaje del Corrèze sea adquiera un papel protagonista en algunos de sus libros-, sino del territorio físico, los bosques, las landas, los ríos, los caminos, las maderas. Las constantes menciones a la meteorología, a la pesca en los ríos, a la temperatura y al estado del cielo, a la caza de insectos, la importancia de los elementos exteriores no es impostada ni retórica sino que forma parte de una jerarquía de intereses estrechamente ligada a su obra.


Aunque no es la función principal de este Cuaderno de Notas, Bergounioux detalla con esmerado detalle sus lecturas pero omite, en general, cualquier comentario... Parece ser que existe una "libreta de tapas verdes" -que, a estas alturas, ya deben ser varias, o acaso se hayan convertido, haciendo de la necesidad virtud, en archivos digitales- que contienen amplios comentarios a esas lecturas. Viendo cómo razona con respecto a las de Faulkner y Hemingway, por ejemplo -razonadas y estrictas, tanto las favorables como las adversas, uno vendería su alma al diablo por verlas publicadas.


Calificación: ****/*****


A pesar de su duración, inserto este documento sonoro en el que se hace referencia a sus Carnets de notes pues su significación es capital para comprender la importancia de este formato en la obra general de Bergounioux. Corresponde a una emisión del programa "Figures Libres" de la emisora France Culture emitido el 5 de Agosto de 2012.


Volúmenes de la literatura memorialística de Pierre Bergounioux, en francés:
Carnet de notes, 1980-1990
Otros recursos relativos al autor en este blog:

5 de febrero de 2016

Sucesión

El hecho de que dos acontecimientos se presenten de forma sucesiva no significa necesariamente que las una ninguna conexión causal.

3 de febrero de 2016

Libro de familia

Libro de familia. Patrick Modiano. Anagrama, 2014
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
"Lo recuerdo todo. Despego los carteles pegados en capas sucesivas desde hace cincuenta años para dar con los jirones de los más antiguos."
Un encuentro inesperado, del mismo modo que una amistad que ha permanecido inalterable con el paso del tiempo, pueden ser la espoleta que provoque la irrupción de una trama. En el caso de Patrick Modiano, un recorte de la sección de anuncios de un periódico atrasado, un azaroso e irrelevante pedazo de papel (Dora Bruder), sirven igual que el más formulario y burocrático documento oficial: el Libro de Familia. Si la novela, al menos la convencional -Modiano no es ningún revolucionario con respecto a la tradición literaria- se nutre de hechos y de personajes, son precisamente estos dos componentes los que registra el documento; la recreación de ese contenido, una en concreto entre las muchas posibles, conforma el armazón de Libro de familia (Livret de famille, 1977), complemento biográfico de Un pedigrí, ambos declarados expresamente como tales por el autor, aunque en el resto de su producción aparecen tantos datos autobiográficos que esa distinción no posee demasiado sentido, si es que lo ha tenido alguna vez.
"Me levanté, me puse un albornoz blanco y me aparté de los demás. Iba por el paseo de grava que llevaba a la piscina del hotel y estaba seguro de haber vivido anteriormente ese día. Preveía yo lo que iba a venir después, como en los sueños en que sabemos de antemano que van a guillotinar a la rubia condesa du Barry, pero cuando intentamos explicárselo y conseguir que salga de París a tiempo, se encoge de hombros."
Si pudiéramos guardar las experiencias de toda una vida en doscontenedores, de igual modo  que podríamos hacerlo con el tiempo, llegaría un momento en el que el volumen del contenedor de "experiencias ya vividas" empezaría a sobrepasar el correspondiente a "experiencias por vivir". A partir de ese instante, en la cantidad de ficción con que podemos "adornar" nuestra vida influyen más los recuerdos, el pasado, que de los proyectos, el futuro. Modiano, cuyo repositorio de ficciones se nutre de su Libro de Familia -el documento oficial-, retrocede hasta sus progenitores, personajes auxiliares en el documento del cual es titular y "no disponibles" en la actualidad, para especular acerca de su propio origen; es decir, tanto para rellenar los espacios vacíos de su memoria como para complementarla con todo aquello que no puede recordar porque no pertenece a su experiencia personal.

El tiempo del recuerdo posee una dimensión distinta del tiempo real; se mide con la misma regla, pero su transcurso no cuenta con la regularidad de éste: puede avanzar o atrasarse, como posibilitando una reformulación, o simplemente progresar a un ritmo distinto; o, incluso, detenerse. Sin embargo, forma parte inseparable de nuestra memoria en cómplice relación con los hechos, las personas y los lugares. A través de los fragmentos temporales que ha podido descubrir a través de terceras personas o de documentos sin contenido memorialístico estricto, el narrador va relatando episodios de las vidas de las personas que aparecen en el Libro de Familia.

Los episodios aislados no componen una narración homogénea ni tan sólo están unidos por un hilo narrativo común; son más bien como viñetas que recogen episodios puntuales en los que los residentes del Libro de Familia del narrador muestran aquellos trazos de su personalidad que resultan difícilmente describibles en abstracto, pero también cuya naturaleza se ha escapado al retrato general que Patrick recuerda de ellos; conforman esas "zonas grises" cuyo sentido se nos escapa, por diversas razones, entre las cuales el desconocimiento destaca sobre las demás, en el momento en que las experimentamos, y son irrecuperables tiempo después, precisamente porque ya no podemosconvocarlas para que sucedan otra vez. Ha quedado solamente el recuerdo, pero desconectado de cualquier componente emocional. Como la pregunta de Percival en la corte del Rey Pescador, cuando debía formularla, no lo hizo y, posteriormente ya no tenía ningún sentido hacerla.
"Esa tardé noté que algo se estaba acabando. ¿Mi juventud? Tenía la certidumbre de que nada volvería a ser ya como antes y puedo decir el minuto exacto en que todo cambió para mí: a la salida de la librería. Pero seguramente mucha gente a la misma hora sintió la misma angustia que yo, puesto que fue esa tarde cuando empezó eso que llaman "crisis" [Octubre de 1973, conflucto del Yom Kipur] y entramos en una época nueva."
Al final, el conjunto de esos fragmentos, construidos con la piedra de los hechos y la argamasa del tiempo, inconexos en su origen aunque ensamblados por las relaciones existentes entre sus protagonistas, acaban componiendo otra especie de Libro de Familia en el que quedan registrados y que refleja, como el libro oficial, la filiación del titular. 
"Solo tenía veinte años, pero mi memoria era anterior a mi nacimienfto. Estaba seguro, por ejemplo, de haber vivido en el París de la Ocupación ya que me acordaba de algunos personajes de aquella época y de detalles ínfimos y perturbadores de esos que no menciona ningún libro de historia. Y eso que intentaba luchar contra la fuerza de gravedad que tiraba de mí hacia atrás y soñaba con librarme de una memoria envenenada. Lo habría dado todo en el mundo por tener amnesia." 
La vida común es un continuo en el que un episodio no se distingue de otro, entre otras razones, porque existe un complejo que atribuye todas las experiencias a un mismo sujeto, el yo, y que se llama conciencia. La memoria, sin embargo, a pesar de estar atribuida también a un mismo individuo -nos recordamos cuando recordamos-, posee carácter episódico. Probablemente sea imposible recordar toda una vida con todo detalle -se asemejaría a ese mapa que para poder reproducir con toda fidelidad el territorio precisaría de su misma magnitud-, pero tal vez también las lagunas del recuerdo tengan la misma importancia que los episodios que sí recordamos.
"Incluso a la memoria hay un ácido que la corroe y no quedan ya de todos los gritos de sufrimiento y de todas las caras espantadas del pasado más que llamadas cada vez más sordas y contornos imprecisos."
Siempre queda la posibilidad de inventarlos, claro, de rellenar con la imaginación la falta de datos -acaso sea esto lo que acostumbramos a hacer, consciente o inconscientemente-, completando con ficciones las brechas de la realidad y confiriendo, de este modo, carácter lineal a lo que, por su propia naturaleza, es fragmentario, y sacrificando la verdad en aras de la congruencia del relato.
"Alrededor de las doce de la noche, me instalaba ante mi escritorio, delante del bloc de papel de cartas. Se adueñaba de mí un cansancio al quitarle el capuchón a la estilográfica. Mi querido Dressel, lo que me ha hecho padecer... Pero no le guardo rencor. No tiene usted la culpa de nada. La culpa la tengo yo. Estoy seguro de que usted dudó de su  vida, lo que explica por qué no he encontrado casi nada de ella. Así que no me ha quedado más remedio que adivinar para darle un padre a su hija, a quien yo quería."
Calificación: ****/***** 

"Comment j'écris", aparición de Patrick Modiano en el programa "La Grande Librairie"

Otros recursos en este blog relativos a Patrick Modiano:
9 Oct 2014 ... Con motivo de la concesión, esta mañana, del Premio Nobel de Literatura 2014 al escritor francés Patrick Modiano, esta es una actualización ...
20 Abr 2015 ... No, por supuesto, los temas de Modiano ya están ahí y su enfoque narrativo también, y para el lector novel del francés es tan recomendable ...

1 de febrero de 2016

Aniquilación

"Nuestro eterno espectáculo de marionetas, dice W, nuestra interminable ventriloquía. ¿Quién habla a través de nosotros? ¿Quién está utilizando nuestras voces? A veces juraría que oye una voz salida de nuestro interior, dice W. Puede oírla, dice, en el umbral de lo audible, un poco como el rechinar se las esferas celestiales de Pitágoras. Sólo que esta vez es la idiotez propiamente dicha la que rechina. Esta vez es la asombrosa fuerza de la idiotez, un viento solar que va barriendo el espacio vacío."
Dogma. Lars Iyer. Editorial Pálido Fuego, 2015

29 de enero de 2016

La invención del mundo

La invención del mundo. Olivier Rolin. Reverso Editorial, 2005
Traducción de Carlos Manzano
"¡Hónranos! ¡Danos vida! Nos alimentamos con el sacrificio de las palabras, ¡conduce enormes rebaños hasta nuestro altar! ¡Palabras ubérrimas, palabras sin tacha, de pelaje brillante, de hocico poderoso, habituadas a pacer la hierba más tierna! ¡Palabras de piernas nerviosas, de cuernos acerados! ¡De arranques prodigiosos! ¡De alcances innumerables! ¡Palabras que hagan resonar la tierra bajo sus pezuñas pulidas, que arrojen fuego por las ventanas de la nariz! ¿Cómo podríamos nosotros, el mundo, vivir, si no se nos ofrece la sangre negra de las palabras, su carne roja, su grasa olorosa para que nos nutramos, su piel suave y lanuda o dura y áspera y leonada o blanca o negra para que nos vistamos con ella, sus huesos huecos para tocar la flauta?"
Olivier Rolin se propuso describir un día en la Tierra; para tal proyecto, recogió cuatrocientos noventa y un periódicos del día 21 de Marzo de 1989, día del equinoccio de primavera, escritos en treinta y una lenguas de todo el mundo y recreó aquellas historias que le fueron sugeridas por algunas de las noticias que contenían; este fue el material del que obtuvo La invención del mundo (L'Invention du monde,  1993).
"Llegaba yo a pensar que los libros -todos y los míos en particular- no eran, como en el sueño de mi vanidad, un espejo del mundo sino algo más: un montón de cosas efímeras añadidas al mundo."
Contar todo lo que sucede en el mundo en un día determinado, asumiendo que lo que acaeció realmente sólo puede ser re-creado, ni inventado ni reproducido; aprovechar el poder generador de realidades que tienen las palabras, y, por tanto, de mundos, mientras hacen que este en particular se construya al mismo tiempo que se va escribiendo.
"Yo escribo al dictado del mundo que creo."
Juan, el evangelista más literario, se permitió, al comienzo de su relato, enmendar al mismo Dios del Génesis: "En el principio era el Verbo..."; 
"No era correcto decir que el mundo no existía. Ya lo creo que existía... constantemente creado por las palabras."
de lo que se trata, en definitiva, es de la creación del mundo mediante la palabra, nombrar algo es crearlo, darle vida: "Entonces Dios dijo: hágase la luz, y la luz se hizo". 
"Lo que yo voy a construir para ti es un palacio de palabras [...]"
Después, leer lo creado -un mundo hecho de palabras puede leerse- es también otro acto de creación.

El conjunto de todo lo existente -el mundo, la Tierra, el planeta, la physis- no sería más que una hoja en blanco, sin pautas ni más regla que sus propios límites, en cuyo seno se inscriben las vidas de objetos y seres, inertes y vivos, y las infinitas relaciones entre ellos; un cuaderno multidimensional con conexiones multinivel que se materializan en cuanto se nombran, y que se mueve mediante la enumeración.
"[...] así como cada uno de los puntos del espacio se encuentra vinculado, trenzado, con todos los demás en los que se transforma, así también cada uno de los puntos del tiempo sólo está separado de los otros por un punto de vista, por una irisación."
Un hecho da lugar a una noticia; la noticia, elaborada, da lugar a una historia; un conjunto de historias representan un mundo. 
"Todo, cada uno de los episodios, cada uno de los versos o versículos de las historias fundamentales, se reescribía sin cesar en variaciones nuevas todas las veces: el mundo [...] era el conjunto de esos millones de reescrituras simultáneas."
La elección de unos hechos y el descarte de otros condicionan la existencia de las noticias, al igual que las mismas historias quedan modificadas, por una parte, por la orientación de la noticia-fuente, pero también por toda la variedad posible de elaboraciones por parte del escritor.  De este modo, el número de combinaciones es prácticamente inabarcable, dando cada una la posibilidad de invención de un mundo diferente mediante un proceso combinatorio plenamente oulipiano.
"¡Se concedió la inteligencia al hombre para que concibiera grandes, audaces fracasos! ¡La Torre de Babel! ¡El hidroavión gigantesco de Howard Hughes! ¡Finnegan's (sic) Wake! ¡Prometeo!"
Excede la intención de este lector abarcar ni siquiera una parte significativa del contenido de La invención del mundo; se trata de un proyecto de tal complejidad que debería ser asumido por personas más cualificadas. Sin embargo, me atrevo a recomendarlo a todo aquel lector que guste de bucear más allá de lo establecido como normal. Un reto.
"Os he ofrecido un relato que trataba de una multitud de hombres y mujeres esparcidos por la superficie de la Tierra, encerrados en el paréntesis de un día: ¡y me habéis creído! Había -como en el escudo labrado por un Dios para un héroe moderno- ciudades, llanuras, carreteras, mares surcados por navíos, el vuelo de las nubes, el ruido de la lluvia, el fascinante resplandor del fuego, el artificio de la luz y la noche. ¡Niños! ¡Eran cuentos para niños! Nada de todo eso, en lo que estáis acostumbrados a creer, existe."
Calificación: ****/***** 

27 de enero de 2016

La Comedia humana. Volumen I

La Comedia humana. Escenas de la vida privada. Volumen I. Honoré de Balzac. 
Hermida Editores, 2014. Traducción y notas de Aurelio Garzón del Camino
"Verdad es que cuando la producción de un autor es escasa, el amor propio suele apoderarse de él, pero no es menos cierto que la modestia es atributo de los autores prolíficos."
La reparación de una injusticia con el lector en castellano

Hace cosa de un año y medio, y para poner remedio a la imperdonable falta de una traducción completa al castellano del ciclo novelesco más extenso, por lo menos entre los que han perdurado, de la literatura occidental, coincidieron en el tiempo los lanzamientos de dos primeros volúmenes de La Comedia humana por parte de dos editoriales españolas; es cierto que el proyecto de traducir -o revisar traducciones ya publicadas- y editar el conjunto de los 91 títulos, entre relatos, nouvelles y novelas, que componen la obra de Balzac debe ser tomado en consideración como un trabajo a medio plazo y que, por motivos editoriales, la cadencia de publicación debe ser cuidadosamente estudiada, pero a la hora de proyectar tan magno empeño es imprescindible asumir la responsabilidad de no defraudar a un público exigente -y reducido, además, no son estos buenos tiempos para la novela decimonónica- que pueda estar interesado en el ciclo. Uno de los proyectos, iniciado por una editorial en la periferia de un gran grupo multinacional -habitualmente poco preocupados por esos intrusos de gustos ingobernables que son los lectores y mucho por sus cuentas de resultados-, se quedó en el camino, publicó un primer volumen y desapareció. El otro, iniciado por una pequeña editorial de Paracuellos del Jarama, siguió con el empeño y a día de hoy lleva ya publicados tres volúmenes; es de esta edición de la que se irá dando fe en esta bitácora, a medida en que vayan publicándose y puedan ser incluidos en la agenda lectora de este redactor.

Presupuestos de la obra

La Comedia humana abarca narraciones, algunas de ellas interconectadas, ubicadas temporalmente entre la Restauración borbónica (1815) hasta la Monarquía de Julio (1830), cuyo nombre hace lejana referencia a la Divina comedia de Dante, y su motivación se debió a que una vez completada y establecida la taxonomía animal, faltaba hacer lo propio con la especie humana; a pesar de ser mucho más compleja, pues la inestabilidad humana sobrepasa a la multiplicidad de las especies animales, Balzac adopta la intención de recorrer ese camino. Dada la inconstancia de las conductas humanas, es ocioso plantearse la descripción de los individuos, pues su variabilidad convertiría el intento en improductivo; le valdría más  olvidarse de los individuos y centrarse en las costumbres, el verdadero marco en cuyo interior se desarrolla la vida social, es decir, las relaciones.
"El azar es el mayor novelista del mundo: para ser fecundo, basta con estudiarlo. La sociedad francesa iba a ser el historiador, y yo tenía que limitarme a ser el secretario. Levantando el inventario de los vicios y las virtudes, reuniendo los principales datos de las pasiones, pintando los caracteres, escogiendo los sucesos principales de la sociedad, componiendo tipos por la reunión de los rasgos de varios caracteres homogéneos, quizá pudiese llegar a escribir la historia descuidada por tantos historiadores: la de las costumbres."
Este conjunto de relatos, publicados ex-profeso bajo esta denominación del conjunto pero agrupando también material publicado con anterioridad, recibió el nombre con que ha pasado a la posterioridad y consistió, en las propias palabras de Balzac, en:
"La inmensidad de un plan que comprende a la vez la historia y la crítica de la sociedad, el análisis de sus males y la discusión de sus principios, me autoriza, creo yo, a darle a mi obra el título bajo el cual aparece hoy: La Comedia humana. ¿Es ambicioso? ¿No es sino justo? Esto es lo que, terminada la obra, el público decidirá."
Una reflexión final

La pequeña reflexión acerca de las obras literarias que marcan una época que refería en otro lugar es perfectamente compatible aquí. El lector se queda sin palabras, literalmente, ante el intento de comentar parte de una de las obras cumbres de la literatura universal, en el caso de que la competencia de éste permitiera cualquier comentario, que no es el caso. Si es cierto que, como dicen, se podría reconstruir una hipotéticamente destruida Dublín sólo siguiendo las indicaciones contenidas en las obras de Joyce, no lo sería menos la posibilidad de reduplicar la sociedad francesa de la primera mitad del siglo XIX solamente a partir de las obras que contiene esa summa que constituye La comedia humana. Su lectura es un placer inenarrable que debería figurar, obligatoriamente, en la agenda de cualquier persona a la que le interese la literatura, la historia o, simplemente, la vida, que lleva a este lector a dos reflexiones: seguiremos leyendo y buceando en las novedades literarias, buscando descubrir a los nuevos clásicos y poniendo nuestras esperanzas en los escritores contemporáneos pero con la íntima convicción de que, aunque la comparación no sea entre magnitudes homogéneas y suene a perogrullada, la Gran Literatura lleva ya mucho tiempo escrita; y, a la vista de este tipo de obras, que quede, si acaso, la inspiración para los poetas; para los novelistas, oficio, oficio y oficio.

Siendo este el plan general del autor, me limitaré a redactar una pequeña introducción a cada una de las obras incluidas en el volumen, haciendo más hincapié en los detalles sociales y de las costumbres que en la acción propiamente dicha.

"La casa del gato juguetón"

Balzac expone, con una mirada tan minuciosa como crítica, la inanidad de la vida del pequeño comerciante y su contradictoria aspiración a formar parte de una burguesía que acababa de encontrar su lugar en la sociedad post-revolucionaria, sus desmedidas aspiraciones y lo pequeño de su equipaje para tal cambio de estatus, y la imposibilidad de ascender socialmente a una aristocracia que el bonapartismo había resucitado y llenado de contenido.

"El baile de Sceaux"

En tiempos de la Restauración, los héroes de la Revolución y sus descendientes pasaron a conformar un nuevo ancien régime con todas sus consecuencias. La Corte, a su pesar, ya no era corte, y una incipiente burguesía tomaba al asalto el poder real arrinconando a una nobleza cuya máxima aspiración era casar a sus hijas con algún miembro notable de la casta emergente.
"Las costumbres han cambiado bastante. Con esas ideas de orden legal, de kantismo y de libertad, la juventud se ha echado a perder."
La ambición es aconsejable mientras no sobrepase un cierto límite, más allá del cual se revuelve contra el ambicioso y le hace pagar cara, a veces para toda su vida, la desmesura de su aspiración.

"La vendetta"

El convulso lapso de tiempo entre el exilio napoleónico a la isla de Elba, la restauración realista con Luis XVIII, los Cien Días y el exilio definitivo a Santa Elena puso a prueba la red de lealtades a uno y otro bando: el héroe de ayer se había convertido hoy en un traidor, y el conspirador en un fiel informante.

Las rencillas entre familias sobreviven al paso del tiempo en una especie de estado de latencia, cruzan el mar siguiendo a su objetivo, y permanecen agazapadas esperando el momento óptimo para manifestarse y arruinar la vida de ciertos descendientes para los cuales la primitiva enemistad no posee ya ningún sentido. Sin embargo, mantiene todo su poder y culmina su trabajo, indiferente a las desgracias que puede provocar, porque ha huido de las manos de sus propietarios y materializa su venganza a la primera ocasión favorable que se le presenta.

"La Bolsa"
"Las más dulces reflexiones nacen y se suceden como las ondas circulares que estremecen la superficie del agua partiendo del punto en que la piedra cayó."
 Por más que sea ampliamente aceptado y repetidamente enunciado, es evidente que el amor de sabe de juicios sino que se basa en la pérdida del mismo. Las apariencias adoptan el carácter de categorías y las categorías descienden al nivel de la anécdota.

"La amante imaginaria"

El reinado de Luis Felipe, que significó un oasis de estabilidad en una Europa convulsa, hizo de Francia el destino preferido del exilio continental, particularmente desde los países que se hallaban bajo la influencia geopolítica del imperio ruso. Entre ellos, los procedentes de una aristocracia de cartón-piedra en franca descomposición: la polaca. Fue esa una época perfecta para que segundones sin fortuna y aristócratas venidos a menos, camuflados como exiliados políticos, se trasladaran junto con su mítico pasado a la capital del mundo a pasear su clase, medrar entre la burguesía -la aristocracia francesa les estaba completamente vedada- y conseguir, a falta de algo mejor, un lustroso y provechoso matrimonio.
"La amistad, ángel mío, ignora las quiebras del sentimiento y las debilidades del placer. Después de haber dado más de lo que tiene, el amor acaba por dar menos de lo que recibe."
Por lo demás, sean lo exóticas que se quiera las referencias, los individuos se hallan sometidos a las mismas pasiones, pues incluso los polacos parecen ser seres humanos antes que polacos; también en su caso particular, la amistad y el amor nunca han sido buenos compañeros.

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25 de enero de 2016

Inocentes

No es culpa de las palabras el abuso que se ha hecho de ellas hasta volverlas irreconocibles.

22 de enero de 2016

Por la felicidad y por la libertad

Por la felicidad y por la libertad. Discursos. Maximilien Robespierre. El Viejo Topo, 2005
Edición de Yannick Bosc, Florence Gauthier y Sophie Wahnich
“El pueblo siempre quiere el bien, pero no siempre lo ve. Los mandatarios siempre ven el bien, pero no siempre lo quieren.“
El tratamiento que le ha otorgado la Historia a Maximilien Robespierre y la intuición de que su discurso ha sido manejado por la historiografía oficial a su gusto y disposición, me llamaron la atención desde que empecé a sospechar de que algunos males de nuestro país, aquellos cuya solución debía de aportar la política, provenían de la ausencia en España de un movimiento revolucionario parecido a la Revolución Francesa. Leer ahora, en pleno siglo XXI, una selección de los discursos de Robespierre, más que justificación, debía ser fruto de una motivación especial; agotado, personal e intelectualmente por el discurso neoliberal del gobierno de las elites y del aplastamiento del poder legislativo en manos del ejecutivo -y en otras manos que no se manifiestan pero que manejan desde su invisibilidad el destino de los ciudadanos-, quise valorar la vigencia del discurso del Montañés para una sociedad hipnotizada, la posible aportación de uno de los protagonistas de la primera revolución moderna en sus propias palabras, sin filtros ni interpretaciones. Y también si la lucha contra el statu quo en el siglo XXI podía aprovechar las armas y la experiencia del derrocamiento de los borbones en el XVIII, aunque nuestros “borbones” contemporáneos sean inmensamente más poderosos y muchísimo más escurridizos. Me interesaban mucho más, en principio, las ideas revolucionarias de Robespierre que la materialización de las mismas a partir de Thermidor del Año II.

Acudir a las fuentes confirma que Robespierre ha sido injustamente tratado por la historia oficial y adulterado su mensaje por aquéllos hacia quienes iban dirigidos sus discursos; sólo acudiendo a esas fuentes, a sus propias palabras, puede uno hacerse una idea cabal de la importancia del personaje y de su verdadera contribución a la liberación de los oprimidos y a la libertad de los subyugados. Los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” pueden considerarse un desideratum, una declaración-objetivo hacia el que debe conducir la actividad pública; la aportación de Robespierre a este acercamiento es el radicalismo de su propuesta. A continuación, un extracto de esas ideas fundamentales:

-Todo aquel que esté sometido a la ley debe ser facultado por ésta para expresar su opinión, a que su opinión sea tenida en cuenta, y a poder reformarla y derogarla: el sufragio universal no debe tener ningún límite.
-No se puede segregar en función del origen: todos los habitantes del territorio francés deben poseer los mismos derechos y las mismas obligaciones.
-Rendición del interés particular ante la voluntad general.
-Las respuestas de la justicia deben ser proporcionales a la situación que se pone bajo su arbitrio; igual de indeseable es el defecto como el exceso.
-Las funciones de defensa y de policía deben depender del legislativo -no del ejecutivo-, y suscribir la divisa “Libertad-Igualdad-Fraternidad”. Supresión a medio plazo del ejército profesional y sustitución por una Guardia Nacional compuesta por ciudadanos armados y entrenados; mantenimiento de la gendarmería durante el proceso de cambio y posterior supresión.
-Supresión de la condición imprescindible de ser contribuyente para poder ejercer los derechos del ciudadano, entre ellos el voto.
-Oposición a la redacción de una Constitución para las colonias que suspendiera la vigencia de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y validara el esclavismo.
-Defensa a ultranza del espacio público democrático con incidencia especial en la libertad de prensa.
-Inutilidad de la guerra de conquista.
-No puede haber una Revolución sin revolución.
-El derecho a la existencia y a los medios para conservarla, propiedad común de la sociedad, tiene prioridad sobre la propiedad privada de los bienes materiales.
-La justicia popular tiene el mismo valor que la justicia que se imparte en los Tribunales.
-Abolición de la pena de muerte: el Derecho de la sociedad no puede superar el Derecho de cada Ciudadano.
-El poder ejecutivo debe estar subordinado siempre al poder legislativo.
-Implantación de impuestos progresivos y limitación del derecho a la propiedad a no interferir en la libertad de nadie.
-El deber del poder legislativo es hacer felices y libres a los hombres mediante las leyes.
-La insurrección contra la injusticia no es solamente un derecho, es también un deber.
-Las leyes de libre comercio quedan sin aplicación para los bienes de primera necesidad.
-Las leyes revolucionarias, leyes excepcionales, son promulgadas por el gobierno revolucionario para dar a los ciudadanos toda la protección natural; a los enemigos del pueblo, la muerte. 
-El fin de la República es el disfrute sosegado de la libertad y de la igualdad, el reino de la justicia eterna.

Anexo I

Texto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de Agosto de 1789

Les Représentants du Peuple Français, constitués en Assemblée Nationale, considérant que l'ignorance, l'oubli ou le mépris des droits de l'Homme sont les seules causes des malheurs publics et de la corruption des Gouvernements, ont résolu d'exposer, dans une Déclaration solennelle, les droits naturels, inaliénables et sacrés de l'Homme, afin que cette Déclaration, constamment présente à tous les Membres du corps social, leur rappelle sans cesse leurs droits et leurs devoirs ; afin que les actes du pouvoir législatif, et ceux du pouvoir exécutif, pouvant être à chaque instant comparés avec le but de toute institution politique, en soient plus respectés ; afin que les réclamations des citoyens, fondées désormais sur des principes simples et incontestables, tournent toujours au maintien de la Constitution et au bonheur de tous.
En conséquence, l'Assemblée Nationale reconnaît et déclare, en présence et sous les auspices de l'Etre suprême, les droits suivants de l'Homme et du Citoyen.
Article 1er. Les hommes naissent et demeurent libres et égaux en droits. Les distinctions sociales ne peuvent être fondées que sur l'utilité commune.
Article 2. Le but de toute association politique est la conservation des droits naturels et imprescriptibles de l'Homme. Ces droits sont la liberté, la propriété, la sûreté, et la résistance à l'oppression.
Article 3. Le principe de toute Souveraineté réside essentiellement dans la Nation. Nul corps, nul individu ne peut exercer d'autorité qui n'en émane expressément.
Article 4. La liberté consiste à pouvoir faire tout ce qui ne nuit pas à autrui : ainsi, l'exercice des droits naturels de chaque homme n'a de bornes que celles qui assurent aux autres Membres de la Société la jouissance de ces mêmes droits. Ces bornes ne peuvent être déterminées que par la Loi.
Article 5.  La Loi n'a le droit de défendre que les actions nuisibles à la Société. Tout ce qui n'est pas défendu par la Loi ne peut être empêché, et nul ne peut être contraint à faire ce qu'elle n'ordonne pas.  
Article 6. La Loi est l'expression de la volonté générale. Tous les Citoyens ont droit de concourir personnellement, ou par leurs Représentants, à sa formation. Elle doit être la même pour tous, soit qu'elle protège, soit qu'elle punisse. Tous les Citoyens étant égaux à ses yeux sont également admissibles à toutes dignités, places et emplois publics, selon leur capacité, et sans autre distinction que celle de leurs vertus et de leurs talents. 
Article 7. Nul homme ne peut être accusé, arrêté ni détenu que dans les cas déterminés par la Loi, et selon les formes qu'elle a prescrites. Ceux qui sollicitent, expédient, exécutent ou font exécuter des ordres arbitraires, doivent être punis ; mais tout citoyen appelé ou saisi en vertu de la Loi doit obéir à l'instant : il se rend coupable par la résistance. 
Article 8. La Loi ne doit établir que des peines strictement et évidemment nécessaires, et nul ne peut être puni qu'en vertu d'une Loi établie et promulguée antérieurement au délit, et légalement appliquée.  
Article 9. Tout homme étant présumé innocent jusqu'à ce qu'il ait été déclaré coupable, s'il est jugé indispensable de l'arrêter, toute rigueur qui ne serait pas nécessaire pour s'assurer de sa personne doit être sévèrement réprimée par la loi.  
Article 10. Nul ne doit être inquiété pour ses opinions, même religieuses, pourvu que leur manifestation ne trouble pas l'ordre public établi par la Loi.
Article 11. La libre communication des pensées et des opinions est un des droits les plus précieux de l'Homme : tout Citoyen peut donc parler, écrire, imprimer librement, sauf à répondre de l'abus de cette liberté dans les cas déterminés par la Loi.
Article 12. La garantie des droits de l'Homme et du Citoyen nécessite une force publique : cette force est donc instituée pour l'avantage de tous, et non pour l'utilité particulière de ceux auxquels elle est confiée.
 Article 13. Pour l'entretien de la force publique, et pour les dépenses d'administration, une contribution commune est indispensable : elle doit être également répartie entre tous les citoyens, en raison de leurs facultés.
Article 14. Tous les Citoyens ont le droit de constater, par eux-mêmes ou par leurs représentants, la nécessité de la contribution publique, de la consentir librement, d'en suivre l'emploi, et d'en déterminer la quotité, l'assiette, le recouvrement et la durée. 
Article 15. La Société a le droit de demander compte à tout Agent public de son administration.
Article 16. Toute Société dans laquelle la garantie des Droits n'est pas assurée, ni la séparation des Pouvoirs déterminée, n'a point de Constitution.
Article 17. La propriété étant un droit inviolable et sacré, nul ne peut en être privé, si ce n'est lorsque la nécessité publique, légalement constatée, l'exige évidemment, et sous la condition d'une juste et préalable indemnité.


Texto de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 25 de Junio de 1793

Le peuple français, convaincu que l'oubli et le mépris des droits naturels de l'homme, sont les seules causes des malheurs du monde, a résolu d'exposer dans une déclaration solennelle, ces droits sacrés et inaliénables, afin que tous les citoyens pouvant comparer sans cesse les actes du gouvernement avec le but de toute institution sociale, ne se laissent jamais opprimer, avilir par la tyrannie ; afin que le peuple ait toujours devant les yeux les bases de sa liberté et de son bonheur ; le magistrat la règle de ses devoirs ; le législateur l'objet de sa mission. - En conséquence, il proclame, en présence de l'Etre suprême, la déclaration suivante des droits de l'homme et du citoyen.
Article 1. - Le but de la société est le bonheur commun. - Le gouvernement est institué pour garantir à l'homme la puissance de ses droits naturels et imprescriptibles.
Article 2. - Ces droits sont l'égalité, la liberté, la sûreté, la propriété.
Article 3. - Tous les hommes sont égaux par la nature et devant la loi.
Article 4. - La loi est l'expression libre et solennelle de la volonté générale ; elle est la même pour tous, soit qu'elle protège, soit qu'elle punisse ; elle ne peut ordonner que ce qui est juste et utile à la société ; elle ne peut défendre que ce qui lui est nuisible.
Article 5. - Tous les citoyens sont également admissibles aux emplois publics. Les peuples libres ne connaissent d'autres motifs de préférence, dans leurs élections, que les vertus et les talents.
Article 6. - La liberté est le pouvoir qui appartient à l'homme de faire tout ce qui ne nuit pas aux droits d'autrui : elle a pour principe la nature ; pour règle la justice ; pour sauvegarde la loi ; sa limite morale est dans cette maxime : Ne fais pas à un autre ce que tu ne veux pas qu'il te soit fait.
Article 7. - Le droit de manifester sa pensée et ses opinions, soit par la voie de la presse, soit de toute autre manière, le droit de s'assembler paisiblement, le libre exercice des cultes, ne peuvent être interdits. - La nécessité d'énoncer ces droits suppose ou la présence ou le souvenir récent du despotisme.
Article 8. - La sûreté consiste dans la protection accordée par la société à chacun de ses membres pour la conservation de sa personne, de ses droits et de ses propriétés.
Article 9. - La loi doit protéger la liberté publique et individuelle contre l'oppression de ceux qui gouvernent.
Article 10. - Nul ne doit être accusé, arrêté ni détenu, que dans les cas déterminés par la loi et selon les formes qu'elle a prescrites. Tout citoyen, appelé ou saisi par l'autorité de la loi, doit obéir à l'instant ; il se rend coupable par la résistance.
Article 11. - Tout acte exercé contre un homme hors des cas et sans les formes que la loi détermine, est arbitraire et tyrannique ; celui contre lequel on voudrait l'exécuter par la violence a le droit de le repousser par la force.
Article 12. - Ceux qui solliciteraient, expédieraient, signeraient, exécuteraient ou feraient exécuter des actes arbitraires, seraient coupables, et doivent être punis.
Article 13. - Tout homme étant présumé innocent jusqu'à ce qu'il ait été déclaré coupable, s'il est jugé indispensable de l'arrêter, toute rigueur qui ne serait pas nécessaire pour s'assurer de sa personne doit être sévèrement réprimée par la loi.
Article 14. - Nul ne doit être jugé et puni qu'après avoir été entendu ou légalement appelé, et qu'en vertu d'une loi promulguée antérieurement au délit. La loi qui punirait les délits commis avant qu'elle existât serait une tyrannie ; l'effet rétroactif donné à la loi serait un crime.
Article 15. - La loi ne doit décerner que des peines strictement et évidemment nécessaires : les peines doivent être proportionnées au délit et utiles à la société.
Article 16. - Le droit de propriété est celui qui appartient à tout citoyen de jouir et de disposer à son gré de ses biens, de ses revenus, du fruit de son travail et de son industrie.
Article 17. - Nul genre de travail, de culture, de commerce, ne peut être interdit à l'industrie des citoyens.
Article 18. - Tout homme peut engager ses services, son temps ; mais il ne peut se vendre, ni être vendu ; sa personne n'est pas une propriété aliénable. La loi ne reconnaît point de domesticité ; il ne peut exister qu'un engagement de soins et de reconnaissance, entre l'homme qui travaille et celui qui l'emploie.
Article 19. - Nul ne peut être privé de la moindre portion de sa propriété sans son consentement, si ce n'est lorsque la nécessité publique légalement constatée l'exige, et sous la condition d'une juste et préalable indemnité.
Article 20. - Nulle contribution ne peut être établie que pour l'utilité générale. Tous les citoyens ont le droit de concourir à l'établissement des contributions, d'en surveiller l'emploi, et de s'en faire rendre compte.
Article 21. - Les secours publics sont une dette sacrée. La société doit la subsistance aux citoyens malheureux, soit en leur procurant du travail, soit en assurant les moyens d'exister à ceux qui sont hors d'état de travailler.
Article 22. - L'instruction est le besoin de tous. La société doit favoriser de tout son pouvoir les progrès de la raison publique, et mettre l'instruction à la portée de tous les citoyens.
Article 23. - La garantie sociale consiste dans l'action de tous, pour assurer à chacun la jouissance et la conservation de ses droits ; cette garantie repose sur la souveraineté nationale.
Article 24. - Elle ne peut exister, si les limites des fonctions publiques ne sont pas clairement déterminées par la loi, et si la responsabilité de tous les fonctionnaires n'est pas assurée.
Article 25. - La souveraineté réside dans le peuple ; elle est une et indivisible, imprescriptible et inaliénable.
Article 26. - Aucune portion du peuple ne peut exercer la puissance du peuple entier ; mais chaque section du souverain assemblée doit jouir du droit d'exprimer sa volonté avec une entière liberté.
Article 27. - Que tout individu qui usurperait la souveraineté soit à l'instant mis à mort par les hommes libres.
Article 28. - Un peuple a toujours le droit de revoir, de réformer et de changer sa Constitution. Une génération ne peut assujettir à ses lois les générations futures.
Article 29. - Chaque citoyen a un droit égal de concourir à la formation de la loi et à la nomination de ses mandataires ou de ses agents.
Article 30. - Les fonctions publiques sont essentiellement temporaires ; elles ne peuvent être considérées comme des distinctions ni comme des récompenses, mais comme des devoirs.
Article 3 1. - Les délits des mandataires du peuple et de ses agents ne doivent jamais être impunis. Nul n'a le droit de se prétendre plus inviolable que les autres citoyens.
Article 32. - Le droit de présenter des pétitions aux dépositaires de l'autorité publique ne peut, en aucun cas, être interdit, suspendu ni limité.
Article 33. - La résistance à l'oppression est la conséquence des autres Droits de l'homme.
Article 34. - Il y a oppression contre le corps social lorsqu'un seul de ses membres est opprimé. Il y a oppression contre chaque membre lorsque le corps social est opprimé.
Article 35. - Quand le gouvernement viole les droits du peuple, l'insurrection est, pour le peuple et pour chaque portion du peuple, le plus sacré des droits et le plus indispensable des devoirs.

Anexo II

El Tribunal Revolucionario de París, desde su creación el 10 de Marzo de 1793 hasta su supresión el 12 de Prairial del año III (31 de Mayo de 1795), registró la siguiente actividad:

Del 10 de Marzo de 1793 hasta el 22 de Prairial (10 de Junio de 1794):
Asuntos juzgados: 2.358
Condenas de muerte pronunciadas: 1.259
Absoluciones: 969

Del 23 de Prairial (11 de Junio de 1794) hasta el 9 de Thermidor (27 de Junio de 1794), período del "Gran Terror":
Asuntos juzgados: 1.703
Condenas de muerte pronunciadas: 1.366
Absoluciones: 336

En total, el Tribunal Revolucionario registró:
Asuntos juzgados: 5.215
Penas de muerte pronunciadas: 2.791
Absoluciones: 2.196