31 de octubre de 2014

Lecturas octubre

Mare Nit. Kurt Vonnegut, Editorial Males Herbes, 2014
Traducció de Martí Sales
Mare Nit (Mother Night, 1961) recull les suposades memòries de Howard W. Campbell, Jr., anomenades "Les confessions 'en Howard W. Campbell, Jr.", editades per un tal Kurt Vonnegut, Jr., a qui ha arribat el manuscrit redactat des d'una presó de l'estat d'Israel on Campbell espera judici per crims contra la humanitat; la seva culpa és haver treballat d'espia  nordamericà al bell mig de l'Alemanya nazi i haver fet tan bé la seva feina que a) els seus caps no poden reconèixer que treballava per a ells; i b) tothom es pensa que era un nazi convençut. I és que la ficció que fabrica el protagonista, amb destresa però sense poder escapar d'una amenaça, la revelació del secret, en definitiva, la veritat, és tan perfecta que, per més que vulgui, no se'n podrà deslliurar perquè acaba conformant una realitat, no alternativa, ja que no existeix -ell mateix anul·la la possibilitat de transvasament de l'una a l'altra- sino paral·lela. Mare Nit és un dels llibres més tristos que he llegit mai; però que no us espanti aquest comentari: correu a la llibreria més propera (o a la favorita) i endueu-vos-el a casa ja: la satisfacció és garantida.
Ressenya ampliada a: http://jediscequejensens.blogspot.com.es/2014/10/mare-nit.html
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Sartor resartus. Thomas Carlyle, Alba Editorial, 2007
Traducción de Miguel Temprano García
Subtitulado Vida y opiniones de Herr Teufelsdrockh -primera pista-, Sartor resartus es un comentario crítico y exégesis filosófica que un anónimo editor, cuyo cometido principal es poner un poco de orden en el caos -segunda pista- del manuscrito, agrupado en carpetas con nombres de signos del zodíaco, redacta acerca del supuesto El vestido, su origen e influencia, y se inscribe en la tradición de libros que hablan sobre libros que no existen, obra de autores también desconocidos. Apoyado en un peculiar sentido del humor -el "autor" es alemán y el "editor" inglés, circunstancia que facilita numerosos e irónicos comentarios cruzados cargados de una sutil xenofobia con respecto a una cultura, la alemana, que los ingleses consideran antropológicamente atrasada y relativamente carente de referencias (incluso el recurso continuo a Goethe actúa en este sentido)-, es la muestra de que algunos recursos estilísticos se sabían utilizar de forma ya magistral hace doscientos años, y desprende, a cada página, ese inconfundible olor de los clásicos. Imprescindible.
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Infinito. La historia de un  momento. Gabriel Josipovici, Cómplices Ed., 2014
Traducción de Juan de Sola
Un anónimo entrevistador interroga -no llegamos a saber la razón- a Massimo, el ayuda de cámara del músico y artista Tancredo Pavone (inspirado, según el propio autor, en Giacinto Scelsi) acerca de su vida con éste, sus relaciones y opiniones -en general, pero sobre todo en relación con el arte, los artistas y la música en particular- hasta confeccionar, de esa manera, un retrato ajustado, próximo en la distancia física pero lejano en la complicidad, de una personalidad peculiar e interesante.  Mediante el recurso a una supuesta conversación -de forma parecida a como procedió con Moo Pak-, Josipovici nos presenta a un viejo cascarrabias que recuerda a algunos personajes de Thomas Bernhard, también en el aspecto formal con ese estilo indirecto plagado de "dijo" y de repeticiones que, como una espiral, se retuercen sobre sí mismas hasta que llegan al centro del argumento que se desea comunicar. Si no fuera un término tan manoseado, cabría calificar Infinito como una obra sumamente original, así que vamos a dejarlo en un excelente texto que sobresale dignamente de la mediocridad: sin intriga también hay paraíso.
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El meridiano de Greenwich. Jean Echenoz, Anagrama, 2014 (reedición)
Traducción de Josep Escué
Jean Echenoz es, probablemente, el escritor francés más irreverente; aunque existen otros que le disputarían ese trono, se pierden en la provocación y en la explicitud. Echenoz es mucho más sutil, menos aparente y, como consecuencia, su irreverencia no se muestra, se revela, es más inteligente. Sus personajes tienen un fondo de hombre-de-la-calle que solamente se transforman en personajes insólitos cuando se enfrentan a una determinada situación extrema; y eso vale para sus novelas, para sus "biografías" o para las obras paródicas de novela negra, clase en la que se encuadraría este Meridiano de Greenwich: el ritmo rápido y sincopado del género negro pero con el inconfundible olor de la parodia; la hipérbole de los clichés pero con ciertas notas lo suficientemente discordantes para alterar de percepción programática que el lector, atónito, va construyendo en su cabeza. Echenoz mira, amenazante, se lleva la mano al costado, desenfunda, apunta y, en lugar del disparo, lo que sale del cañón del arma es una banderita con la palabra "bang", en tinta roja sobre fondo blanco, por supuesto. Así progresa la prosa de Echenoz: coge impulso, avanza, se detiene, acelera, cambia de dirección, se distrae y, cuando parece que va a abandonar, reemprende la carrera, veloz, esta vez, con un ritmo difícil de aguantar hasta llegar, lector jadeante y taquicárdico, a... ¡eh, un momento! ¿eso era la meta?
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Ostinato. Louis-René des Forêts, Mercure de France, 1997
La autobiografía es un género tan delimitado que cualquier variación que afecte a un establecido cliché pone a la obra en la frontera de la ficción, de la autoficción, del diario, del cuaderno de notas o de lo que se quiera, aun entendiendo que cualquiera de esas alternativas no tienen por qué no incluirse en el propio género tomado, eso sí, en un sentido más laxo. Louis-René des Forêts, un influyente intelectual francés de referencia en los círculos cultos del país vecino, fue un escritor tan peculiar que redactó "su autobiografía", este Ostinato en forma de fragmentos aparentemente inconexos -Mercure de France, su editor, lo ubica en su colección de poesía-, bajo dos paradigmas: la preponderancia del lenguaje -decir sin contar-, y la relevancia del objeto -autobiografía con vida pero sin protagonista-. Exigente. Espectacular.
Reseña completa en: 
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Los vivos y los muertos. Joy Williams, Alpha Decay, 2014
Traducción de Albert Fuentes
Tres jóvenes huérfanas desalineadas con un mundo de adultos que ni es el suyo ni han escogido, y que insiste en marginarlas de sus centros de decisión, materializan su rebeldía mediante aquellas acciones que las reafirman en sus creencias y que, solapadamente, intentan minar la autoridad de los adultos. Entremedio, una nómina de desasosegantes personajes insólitos que enmarcan la eterna búsqueda de la felicidad y de un mundo que existe, "pero ninguna de las personas que conocemos estará en él". Williams crea hábilmente un cuadro crudo pero fiel acerca de quien aun busca su verdadero lugar, evitando las trampas que le tienden, en una extraña alianza, los vivos y los muertos; y lo hace con una novela brillante, mordaz pero compasiva, y reflejando, mediante una sucesión de cuadros aparentemente inconexos y con la ausencia de una trama central, con dureza y generosidad un perfecto retrato de la inconforme adolescencia.
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El Círculo. Dave Eggers, Penguin Random House, 2014
Traducción de Javier Calvo
El avance de la tecnología ha inspirado numerosas obras de ciencia ficción de diversas orientaciones, pero las que poseen contenido distópico han prevalecido sobre las que auguraban un futuro feliz. En una vuelta de tuerca escalofriante, Eggers, novelista de formas clásicas pero de ideas avanzadas, aunque en esta novela, a diferencia de la mayoría de su obra, parece haber tirado de algunos clichés del bestseller abandonando ese toque Eggers que le hacía reconocible fuera cual fuera el tema central de cada libro, ha mirado a su alrededor y, con una visión a pocos años vista, se ha limitado a imaginar el lugar al que la manipulación y los nulos escrúpulos de los gigantes de la red nos tienen reservados. No es una parábola ni una fábula, es la lógica de los hechos, y lo que la hace escalofriante no es la magnitud de la distopía sino la cercanía en le tiempo que se adivina: El Círculo es una de las novelas de ciencia ficción (si consensuamos este hecho) con menos anticipación que existen, y esa característica es la que la convierte en una verdadera novela de terror: el futuro ya está aquí, y me temo que no nos va a gustar.
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La espada de los cincuenta años. Mark Z. Danielewski
Co-edición Pálido Fuego & Alpha Decay. Traducción de Javier Calvo
La historia de una venganza cuyo motivo se olvidó cae como un mandoble inclemente sobre alguien ajeno a ella pero marcado por la culpabilidad: éste podría ser el tema principal de este relato de historias anidadas compuesto por una trama sobrenatural que recoge los tropos de la fábula -magia, fantasía, medianoche, camino iniciático, huérfanos, espada mágica- para crear una atmósfera tensionada, incluida en otra trama autónoma:  una fiesta de cumpleaños que hace coincidir a un personaje que viene de un conflicto personal con el causante de ese conflicto, que funciona de marco narrativo, ubicada en el mundo real. La tensión viene provocada cuando un personaje de la fábula y un objeto, una espada que hiere solamente en determinadas circunstancias, traspasan la frontera de la ficción, la literatura, para incrustarse en el mundo real, la vida, con efectos devastadores.Los mimbres con que Danielewski teje esta historia no extrañarán a sus lectores: una trama que combina una historia digna de E. A. Poe con la superposición de narradores que recuerda Otra vuelta de tuerca y la invención de palabras de Finnegans Wake, en la que el experimentalismo formal, marginal pero necesario, acaba configurando un paisajismo tipográfico, con ilustraciones intercaladas en el texto, las voces de los narradores señaladas con comillas de distintos colores y la atribiliaria disposición del texto, que tiene la función de provocar la tensión visual con que se acompaña la tensión producto del mismo texto.
Reseña publicada en el Periódico La Central Octubre 2014: "Los nuevos clásicos, las viejas novedades".
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Niveles de vida. Julian Barnes, Anagrama, 2014
Traducción de Jaume Zulaika
Barnes estructura su libro más personal en tres relatos en los que especula acerca aquellas cosas que pueden juntarse y de las consecuencias de esas uniones: aquello que nadie hubiera considerado que pudiera darse a la vez en "El pecado de la altura"; aquello que parece que se ha unido pero sólo ha sido en apariencia en "En lo llano"; y el caso en que lo que se unen son dos personas -en este caso, el propio Barnes y Pat Kavanagh, su esposa, fallecida en 2008-, una unión que suma más que los elementos que la conforman, y que siempre acaba en tragedia, en "La pérdida de profundidad". Barnes, derrumbado ante la pérdida, impone la razón a las fórmulas de la autoayuda porque no concibe ninguna forma vicaria de superar el duelo ni atajos que acorten el camino, y concluye que el dolor se nutre del recuerdo de aquellas cosas que hicieron juntos y de aquellos errores que no se subsanaron, pero también de la anulación del futuro y de la posibilidad de seguir haciendo cosas juntos. Sin ser el mejor libro de su vasta producción, Niveles de vida sorprende por su sencillez pero también por su franqueza al tratar un tema que, ficcionalmente, ha sido ya objeto de algún otro título de su autoría.
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28 de octubre de 2014

Ostinato

Ostinato. Louis-René Des Forêts, Mercure de France,  1997
"Plantear mal la pregunta es una astucia para ponerse en la imposibilidad de responderla."
La autobiografía es un género tan delimitado que cualquier variación que afecte a un establecido cliché pone a la obra en la frontera de la ficción, de la autoficción, del diario, del cuaderno de notas o de lo que se quiera, aun entendiendo que cualquiera de esas alternativas no tienen por qué no incluirse en el propio género tomado, eso sí, en un sentido más laxo. Louis-René des Forêts, un influyente intelectual francés de referencia en los círculos cultos del país vecino, fue un escritor tan peculiar que redactó "su autobiografía", este Ostinato (Ostinato, fragments autobiographiques, 1997) en forma de fragmentos aparentemente inconexos -Mercure de France, su editor, lo ubica en su colección de poesía-, bajo dos paradigmas: la preponderancia del lenguaje -decir sin contar-, y la relevancia del objeto -autobiografía con vida pero sin protagonista-.
"La tercera persona para afirmarse contra el defecto de la primera. Es lo que fui, no lo que soy, que no tiene presencia real, a menos que uno vea allí el único y último recurso para descargarse de su propia persona. No, no es él ni yo, es el mundo el que habla, es su terrible belleza",
pero también:
"Quién sabe si el uso de la forma verbal del presente, así como la resignación en tercera persona no pertenecen simple y llanamente al dominio de la cobardía." 
¿Cómo se consigue eso? Des Forêts utiliza varios recursos, pero tal vez el principal es hacer uso de la enumeración: enumerando parece despojarse de la acción. También el tiempo verbal, en presente, aísla el contenido de cualquier referencia temporal; la práctica ausencia de descripción lo sitúan en un-no-lugar/todos-los-lugares. Así, una vez despojado de lo accesorio, sólo quedan las palabras, el lenguaje.
"Incendien el decorado, reduzcan ese decorado a cenizas, pisoteen esa ceniza con la misma indiferencia que el suelo que no es más que un osario en el que el ruido de nuestros pasos suena tan hueco como los huesos de los muertos."
La visión del exterior a sí mismo se siente como una amenaza ya que su característica principal es que no se puede controlar. La introspección, en cambio, adquiriría el papel de mecanismo de defensa, de protección, a medida en que avanza la edad, como si la experiencia dibujase una espiral de huida centrípeta, como queriendo recuperar la pureza perdida cuando se aprendió el uso del disimulo en la interacción con lo que está más allá de nuestro cuerpo. Cualquier conversación se convierte en un combate entre dos voluntades que deben acordar campo y armas, que deben reformar su estrategia después de cada movimiento del contrario y reajustar sus expectativas ante cada cambio de situación.
"Aquel que cumple la hazana de alimentarse de esperanzas, sabiéndolas quiméricas, ¿de qué no será capaz?"
Des Forêts aboga por la necesidad de articular un lenguaje propio porque tomando el lenguaje prestado es como si las experiencias que se relatan fueran también prestadas. Sin embargo, es imprescindible decir, porque el silencio puede llevar directamente al vacío y a la aniquilación.
"Le da el nombre de verdad a lo que está fuera de su alcance, como en los tiempos antiguos se divinizaban los astros porque se ignoraba su naturaleza."
Ante ese tiempo que parece recluido en un presente eterno, la única salvación es el lenguaje, la única manera de mantenernos vivos, flotando en esa corriente helada, de mantener a raya la superstición aprovechando los estallidos discrecionales de súbitos vislumbres de razón.

En definitiva, que no conclusión: no hay lugares más seguros que la muerte y el olvido:
"Ahora que los amigos dejaron la escena, en el ocaso de su vida, él se apresta a seguirlos; ahora el mundo no es más que un teatro de sombras donde él mismo hace ya su papel de fantasma, como impaciente por figurar antes de hora entre aquellos de los que sólo se habla en pasado, mientras las generaciones siguientes vienen a darle el golpe de gracia -el anonimato ancestral, el gran silencio del olvido."
Memoria en crudo y vivisección de un cerebro en funcionamiento, Ostinato es la demostración de que no todo está escrito ni todo está ya contado. Un desafío, sin duda, pero también un texto cuya digestión se extiende mucho más allá de su lectura y se recrea, fragmentaria pero insistentemente, en la mente del lector. Exigente. Espectacular.

Todo esto en cuanto al texto. Mi intención, como procuro siempre que se trata de la traducción de un libro francés de contenido exigente y en el que el lenguaje tiene un papel principal, era leer simultáneamente la edición original y la traducción, en este caso la que firma Hugo Savino, que ha editado Arena Libros y que debería figurar en el encabezamiento de este post; y no figura porque la traducción es nefasta, infame, una muestra incomprensible de la desidia y el desinterés, cuando no de la mala intención, de la displicencia o, directamente, de la ignorancia más vergonzosa. Por si fuera poco, la edición es absolutamente impresentable, con faltas de ortografía y desprecio absoluto de la gramática y de la sintaxis; jamás, si se siente algo de respeto hacia el lector, debería haber salido de la imprenta un engendro como ese. Mi consejo, después de ese intento, es que, si tienen la oportunidad, consigan un ejemplar de la edición francesa; es más, esa recomendación de la lectura que contiene la presente reseña NO se refiere a la traducción, si no pueden leerlo en francés, no la tengan en cuenta.

26 de octubre de 2014

La Peste Negra

La religión es una enfermedad mental; el psicoanálisis, una enfermedad de la civilización. Ambas son altamente contagiosas, pero tienen el mismo antídoto: la razón.

24 de octubre de 2014

Reputación

No deberíamos asumir aquellos aspectos de nuestra reputación que se basan en mentiras, ni siquiera si nos son favorables.

22 de octubre de 2014

No indiferencia

Tomar partido siempre. En aquellos temas en los que podamos formarnos una opinión, ponderar racionalmente las alternativas y tomar partido; en aquellos otros que escapan a nuestras capacidades, huir de la indecisión y asumir nuestra limitación, pero siempre activamente.

20 de octubre de 2014

Sin remedio

Si fuera cierta la predestinación, ¿qué substituiría al increíble atractivo del azar?

18 de octubre de 2014

Unanimidad

Qué pobre justificación aduce aquel que la basa en la opinión de la mayoría.

16 de octubre de 2014

Confederación helvética

El hecho de que la contribución suiza a la historia de la civilización sea irrelevante debe relacionarse con las influyentes e invasivas consecuencias del calvinismo.

14 de octubre de 2014

Pseudoestoicismo

La indiferencia ante lo trivial produce aislamiento; su eliminación, inexorablemente, conduce a la tragedia.

12 de octubre de 2014

Contrapunto XCI

Nunca deberíamos arrepentirnos de nuestras incongruencias y nuestras contradicciones: son ellas las que nos hacen más humanos.