28 de noviembre de 2016

La bella Annabel Lee

La bella Annabel Lee. Kenzaburo Oé. Seix Barral, 2016
Traducción de Terao Ryukichi
"It was many and many a year ago,
In a Kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me."
Annabel Lee (1849), Edgar Allan Poe
Kenzaburo, escritor japonés, Premio Nobel, y un conocido, Komori, productor de cine y de programas televisivos, se reencuentran después de treinta años, cuando estuvieron participando, junto con Sakura, una actriz que debe su fama a su época infantil, en la planificación de un rodaje. Esa amistad a tres bandas, vista desde tres momentos concretos, la infancia de la actriz y del narrador protagonista en la época en que ella rueda una adaptación cinematográfica del poema de E. A. Poe; el proceso de producción de la película con que Japón debía contribuir al segundo centenario del nacimiento de Heinrich von Kleist, basada en el Michael Kohlhaas, que Sakura debía protagonizar; y la reanudación de la relación en la actualidad, con objeto de rodar una adaptación de La batalla de la Madre de Meisuke, una obra teatral cuya trama cita Oé en otra de sus novelas, Muerte por agua (2014), que la madre de Kenzaburo dirigió en plena posguerra, con más que evidentes conexiones con Michael Kohlhaas, y que también debía protagonizar Sakura; y el propio proyecto, los vínculos personales que se establecieron, particularmente con respecto a la actriz, es el tema en torno al cual gira el argumento de La bella Annabel Lee (2007).

El conocimiento entre Kensaro y Sakura se remonta a la época de estudiante de aquél, cuando visiona la película basada en el poema de Poe cuya protagonista, una preadolescente de diez años, es Sakura. Esa filme, concretamente su escena final, ha provocado en la actriz una pesadilla recurrente, que no sabe discernir si fue debida a un sueño o a una experiencia real, que ha marcado su vida posterior hasta extremos intolerables. De hecho, la película fue dirigida por su tutor -Sakura era huérfana de guerra-, un oficial norteamericano que después se convirtió en su esposo, y contenía alguna escena sexualmente explícita, que se rodó previa anestesia de la actriz-niña, que no figuró en la versión final.

Oé, Premio Nobel de Literatura 1994, es tal vez el más occidental de los escritores japoneses contemporáneos; a pesar de que la localización de sus novelas se ubique en las islas y que sus personajes sean inequívocamente nipones, su estilo, la forma, remite claramente a Occidente. En el caso de La bella Annabel Lee, se registra una particularidad esencial: el narrador va contando la historia reproduciendo los diálogos sostenidos con los personajes implicados en ella, aportando únicamente comentarios ubicados en el presente, como si abriera paréntesis explicativos; el propio protagonista ofrece una explicación de su método para abordar el guión que se le encarga, que es a la vez el modo como está escrito La bella Annabel Lee:
"Carezco de conocimientos cinematográficos. Sólo estoy aplicando al guion, un género desconocido para mí, el método que he venido perfeccionando en mi trabajo como escritor y novelista. Mi método consiste en imaginar primero una escena clave que sirva de núcleo de la obra que quiero emprender, y luego mover en planos concretos tanto a los protagonistas como a los personajes secundarios para obtener un relato verosímil."
Ese fraccionamiento, no obstante, no conduce a que todo el abanico de historias que componen la trama tejan vínculos interdependientes entre ellas -de hecho, lo único que poseen en común es que son relativas a los protagonistas-, sino a un cierto anidamiento, conteniéndose las unas a las otras y relacionándose mediante ciertos puntos en común, ciertas áreas de intersección que, sin embargo, no alteran su naturaleza, de modo parecido a como varios motivos musicales aparecen en la obertura de una ópera, pero este hecho no altera su presentación posterior.

Varios son los temas, más allá de la trama propiamente dicha, que subyacen en La bella Annabel Lee. Por un lado, la discusión acerca de en qué medida afecta la ética de una determinada época histórica a la obra de arte: ¿podría publicarse hoy en día en todo el mundo Annabel Lee sin levantar polémica y las iras de las facciones de la crítica sectaria? Miramos con la condescendencia que se apoya en la supuesta superioridad moral a ciertos países que han prohibido la publicación de Lolita, pero ¿estamos seguros de que se pudiera publicar sin reparos si fuese escrita hoy mismo? La corrección política ¿no será, al final, una limitación a la libertad? ¿En qué medida la sobreexposición no es un acicate para las actitudes sectarias? Pero también está presente la otra cara de la moneda, la actitud de los vencedores de todo conflicto con respecto a los vencidos, la consideración de tierra quemada de los territorios conquistados, el abuso a mujeres y niños como demostración de la supremacía del ganador, aspecto que reflejan tanto Michael Kohlhaas como La batalla de la Madre de Meisuke.

Cada libro de Oé provoca en el lector la extrañeza del neófito; envuelto en una trama engañosamente elemental, su punto de vista, con la complejidad de lo múltiple, es capaz de desafiar la comprensión hasta el punto de que la lectura resultante abre numerosas posibilidades de interpretación. Oé, tal vez por su procedencia cultural, tal vez por su inmenso talento, puede que aun no comprendido del todo, es un autor de difícil comparación con sus colegas occidentales contemporáneos: cuando el lector tiene la convicción de haberse situado en la historia, un leve giro, a menudo representado por apenas un comentario de un personaje, por un silencio donde debería haber ruido o por el sonido que rasga el silencio esperado, o por la finalización en suspenso de un párrafo, le obligan a replantearse todo lo que lleva leído y creía haber asimilado a la luz de esa nueva revelación. Esa lectura múltiple y la sensación de inabarcabilidad es una de las razones por la que la literatura del japonés emana ese halo de excepcionalidad.

Calificación: ****/*****
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