3 de julio de 2017

Manifiesto Redneck

Manifiesto Redneck. Jim Goad. Dirty Works, 2017
Traducción de Javier Lucini
"Jim Goad es un pillo, un tipo que se las sabe todas", podría exclamar el lector desprevenido al leer la contraportada del libro que ha publicado Dirty Works; no andaría demasiado equivocado, pero sería una reducción simplista pensar que el autor ha aprovechado sus conocimientos de primera mano con respecto a uno de los grupos sociales más menospreciados de los Estados Unidos para épater les bourgeois con cuatro ocurrencias políticamente incorrectas acerca de esa fauna, porque Manifiesto Redneck (The Redneck Manifesto: How Hillbillies, Hicks, and White Trash Became America's Scapegoats, 1997) es todo esto y más, es una visión desde dentro del fenómeno pero también una reivindicación de aquel individuo que procede de perdedores, ha nacido como perdedor, vive como perdedor, es tratado como perdedor y muere como perdedor. ¿Acaso alguien puede negarle la épica a ese fenómeno? Goad no sólo no la niega sino que la reafirma, buceando en los antecedentes y mostrando un cuadro reivindicativo cuyo mayor mérito no son, que los tiene, sus argumentos desde el punto de vista social, sino el hecho de estar escrito desde el interior, desde las entrañas de la bestia.

El paradigma principal que rige el Manifiesto es el siguiente: el clasismo que abomina del redneck es la versión actualizada del racismo supremacista blanco y, como la mayoría de estereotipos, se sustenta en una compleja y completa batería de prejuicios. Goad se sorprende del diferente trato social que se da a apelativos como negrata, racista y xenófobo, y a redneck, un calificativo discriminante plenamente aceptado. Pone bajo su punto de mira la hipocresía del multiculturalismo, que nunca se ha preocupado por la basura blanca, por ser precisamente eso, blanca; y es que la corrección política escoge muy meticulosamente los términos a evitar.
"Siempre era la gente de SU vecindario la que más se cebaba con la basura blanca. Como los negros pobres les hacen pensar en sus pecados, se abstienen de cebarse con los negratas; como los blancos pobres les hacen pensar en sus éxitos, se cagan en los rednecks y se descojonan de ellos."
Para buscar el origen, Goad, tras una breve visita a la antigüedad romana, hace su primera parada en el siglo XVI. En una Europa en plena ebullición migratoria, centra su atención en los emigrantes que NO embarcaron en el Mayflower, es decir, en los habitantes rurales de las Islas Británicas -y no sólo rurales: las ciudades desbordaban de candidatos- deportados a las colonias como mano de obra esclava, bastantes años antes del tráfico de africanos. Después de la Guerra de Secesión, los federales, los ganadores de la contienda, comienzan una "guerra de comunicación" de menosprecio a los confederados, para la cual el concepto de redneck y todos sus asociados son como un traje a medida. Posteriormente, Goad sigue las sucesivas olas migratorias -Gran Depresión, industrialización...- que llevaron a los montañeses a las grandes ciudades y el progresivo deterioro en la consideración que merecieron de sus compatriotas urbanos: la lucha racial se había convertido en la lucha de clases de siempre. Sostiene Goad que los rednecks, y los desfavorecidos en general, son el laboratorio en el que el capitalismo ensaya su sistema de dominación. 

Una vez completado el repaso al origen y a la historia  de esos grupos de marginados, centra su análisis en los chichés con los que, tradicionalmente, se ha asociado a la fauna redneck: la religión, incluidas todas sus variantes televisivas; Elvis Prestley y su posible supervivencia; los bigfoot de las montañas y las abducciones alienígenas; las teorías conspirativas y la paranoia inducida por los poderosos; la Segunda Enmienda a la Constitución y el control de las armas; la objeción fiscal y el abstencionismo político; una provocativa visión del racismo en la que se interpreta la lucha racial como la manipulación de las élites para atajar una peligrosa tendencia a la lucha de clases; para finalizar con una espectacular diatriba contra el que llama "progre blanco llorón", esos "cretinos piadosos con restreñimiento ideológico".
"Parte de mi trabajo es garantizar que este libro se malinterprete en la manera CORRECTA."
Dirty Works, tal vez la editorial más programática de la edición en castellano, después de ocho libros en el más puro estilo trash sin color, se pone "seria" y publica lo que podría considerarse como su primer ensayo; como si se tratara de una recapitulación, una vez ha mostrado los casos prácticos, ahora presenta el fundamento teórico, aunque también al estilo dirty: el texto no proviene de ningún catedrático de la Ivy League con traje de tweed y coderas de terciopelo sino de un sujeto con peto tejano y sombrero de paja deshilachado. Y el resultado es un texto que desborda por sus costuras, a partes iguales, una visión entrañable acerca de un hecho sociológico invariable e intencionadamente malinterpretado y una fundamentada y afilada mala leche con respecto a un mundo hipócrita al que todos contribuimos, consciente o inconscientemente, con nuestro granito de arena.

Calificación: ****/*****
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