3 de febrero de 2016

Libro de familia

Libro de familia. Patrick Modiano. Anagrama, 2014
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
"Lo recuerdo todo. Despego los carteles pegados en capas sucesivas desde hace cincuenta años para dar con los jirones de los más antiguos."
Un encuentro inesperado, del mismo modo que una amistad que ha permanecido inalterable con el paso del tiempo, pueden ser la espoleta que provoque la irrupción de una trama. En el caso de Patrick Modiano, un recorte de la sección de anuncios de un periódico atrasado, un azaroso e irrelevante pedazo de papel (Dora Bruder), sirven igual que el más formulario y burocrático documento oficial: el Libro de Familia. Si la novela, al menos la convencional -Modiano no es ningún revolucionario con respecto a la tradición literaria- se nutre de hechos y de personajes, son precisamente estos dos componentes los que registra el documento; la recreación de ese contenido, una en concreto entre las muchas posibles, conforma el armazón de Libro de familia (Livret de famille, 1977), complemento biográfico de Un pedigrí, ambos declarados expresamente como tales por el autor, aunque en el resto de su producción aparecen tantos datos autobiográficos que esa distinción no posee demasiado sentido, si es que lo ha tenido alguna vez.
"Me levanté, me puse un albornoz blanco y me aparté de los demás. Iba por el paseo de grava que llevaba a la piscina del hotel y estaba seguro de haber vivido anteriormente ese día. Preveía yo lo que iba a venir después, como en los sueños en que sabemos de antemano que van a guillotinar a la rubia condesa du Barry, pero cuando intentamos explicárselo y conseguir que salga de París a tiempo, se encoge de hombros."
Si pudiéramos guardar las experiencias de toda una vida en doscontenedores, de igual modo  que podríamos hacerlo con el tiempo, llegaría un momento en el que el volumen del contenedor de "experiencias ya vividas" empezaría a sobrepasar el correspondiente a "experiencias por vivir". A partir de ese instante, en la cantidad de ficción con que podemos "adornar" nuestra vida influyen más los recuerdos, el pasado, que de los proyectos, el futuro. Modiano, cuyo repositorio de ficciones se nutre de su Libro de Familia -el documento oficial-, retrocede hasta sus progenitores, personajes auxiliares en el documento del cual es titular y "no disponibles" en la actualidad, para especular acerca de su propio origen; es decir, tanto para rellenar los espacios vacíos de su memoria como para complementarla con todo aquello que no puede recordar porque no pertenece a su experiencia personal.

El tiempo del recuerdo posee una dimensión distinta del tiempo real; se mide con la misma regla, pero su transcurso no cuenta con la regularidad de éste: puede avanzar o atrasarse, como posibilitando una reformulación, o simplemente progresar a un ritmo distinto; o, incluso, detenerse. Sin embargo, forma parte inseparable de nuestra memoria en cómplice relación con los hechos, las personas y los lugares. A través de los fragmentos temporales que ha podido descubrir a través de terceras personas o de documentos sin contenido memorialístico estricto, el narrador va relatando episodios de las vidas de las personas que aparecen en el Libro de Familia.

Los episodios aislados no componen una narración homogénea ni tan sólo están unidos por un hilo narrativo común; son más bien como viñetas que recogen episodios puntuales en los que los residentes del Libro de Familia del narrador muestran aquellos trazos de su personalidad que resultan difícilmente describibles en abstracto, pero también cuya naturaleza se ha escapado al retrato general que Patrick recuerda de ellos; conforman esas "zonas grises" cuyo sentido se nos escapa, por diversas razones, entre las cuales el desconocimiento destaca sobre las demás, en el momento en que las experimentamos, y son irrecuperables tiempo después, precisamente porque ya no podemosconvocarlas para que sucedan otra vez. Ha quedado solamente el recuerdo, pero desconectado de cualquier componente emocional. Como la pregunta de Percival en la corte del Rey Pescador, cuando debía formularla, no lo hizo y, posteriormente ya no tenía ningún sentido hacerla.
"Esa tardé noté que algo se estaba acabando. ¿Mi juventud? Tenía la certidumbre de que nada volvería a ser ya como antes y puedo decir el minuto exacto en que todo cambió para mí: a la salida de la librería. Pero seguramente mucha gente a la misma hora sintió la misma angustia que yo, puesto que fue esa tarde cuando empezó eso que llaman "crisis" [Octubre de 1973, conflucto del Yom Kipur] y entramos en una época nueva."
Al final, el conjunto de esos fragmentos, construidos con la piedra de los hechos y la argamasa del tiempo, inconexos en su origen aunque ensamblados por las relaciones existentes entre sus protagonistas, acaban componiendo otra especie de Libro de Familia en el que quedan registrados y que refleja, como el libro oficial, la filiación del titular. 
"Solo tenía veinte años, pero mi memoria era anterior a mi nacimienfto. Estaba seguro, por ejemplo, de haber vivido en el París de la Ocupación ya que me acordaba de algunos personajes de aquella época y de detalles ínfimos y perturbadores de esos que no menciona ningún libro de historia. Y eso que intentaba luchar contra la fuerza de gravedad que tiraba de mí hacia atrás y soñaba con librarme de una memoria envenenada. Lo habría dado todo en el mundo por tener amnesia." 
La vida común es un continuo en el que un episodio no se distingue de otro, entre otras razones, porque existe un complejo que atribuye todas las experiencias a un mismo sujeto, el yo, y que se llama conciencia. La memoria, sin embargo, a pesar de estar atribuida también a un mismo individuo -nos recordamos cuando recordamos-, posee carácter episódico. Probablemente sea imposible recordar toda una vida con todo detalle -se asemejaría a ese mapa que para poder reproducir con toda fidelidad el territorio precisaría de su misma magnitud-, pero tal vez también las lagunas del recuerdo tengan la misma importancia que los episodios que sí recordamos.
"Incluso a la memoria hay un ácido que la corroe y no quedan ya de todos los gritos de sufrimiento y de todas las caras espantadas del pasado más que llamadas cada vez más sordas y contornos imprecisos."
Siempre queda la posibilidad de inventarlos, claro, de rellenar con la imaginación la falta de datos -acaso sea esto lo que acostumbramos a hacer, consciente o inconscientemente-, completando con ficciones las brechas de la realidad y confiriendo, de este modo, carácter lineal a lo que, por su propia naturaleza, es fragmentario, y sacrificando la verdad en aras de la congruencia del relato.
"Alrededor de las doce de la noche, me instalaba ante mi escritorio, delante del bloc de papel de cartas. Se adueñaba de mí un cansancio al quitarle el capuchón a la estilográfica. Mi querido Dressel, lo que me ha hecho padecer... Pero no le guardo rencor. No tiene usted la culpa de nada. La culpa la tengo yo. Estoy seguro de que usted dudó de su  vida, lo que explica por qué no he encontrado casi nada de ella. Así que no me ha quedado más remedio que adivinar para darle un padre a su hija, a quien yo quería."
Calificación: ****/***** 

"Comment j'écris", aparición de Patrick Modiano en el programa "La Grande Librairie"

Otros recursos en este blog relativos a Patrick Modiano:
9 Oct 2014 ... Con motivo de la concesión, esta mañana, del Premio Nobel de Literatura 2014 al escritor francés Patrick Modiano, esta es una actualización ...
20 Abr 2015 ... No, por supuesto, los temas de Modiano ya están ahí y su enfoque narrativo también, y para el lector novel del francés es tan recomendable ...
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