12 de febrero de 2016

Fin de campo

Fin de campo. Don DeLillo. Seix Barral, 2015
Traducción de Javier Calvo
El espectáculo deportivo que reúne mayor audiencia mundial es la final de la liga de fútbol americano, la Super Bowl; cientos de millones de espectadores confirman el carácter mítico, alumbrado en Norteamérica pero exportado a todo el mundo, de este deporte de contacto en el que, aparte de la fuerza bruta, prima la estrategia, en contraposición al otro "deporte nacional", el béisbol, un juego eminentemente táctico.

Gary Harkness, un cínico y verborreico estudiante universitario becado por jugar al fútbol americano y entusiasta de la guerra termonuclear, es el narrador y protagonista de esta segunda novela en la carrera de Don DeLillo (End Zone, 1972). La traducción del título al castellano puede conllevar alguna confusión: end zone, en la jerga del fútbol americano, es como se denomina la zona de anotación, es decir, aquella parte del terreno de juego donde se consiguen los puntos después de que el equipo atacante haya depositado allí el balón. Cuando Gary y un profesor especulan en qué ciudades sería más letal un conflicto termonuclear, es decir, cuál sería la zona de anotación del ataque, el título vuelve a tomar una significación que no aparece con la traducción al castellano. 
"Las ligas universitarias de fútbol americano, qué forma tan agradable y colorida de pasar una tarde de otoño."
El resto de protagonistas de esta contranovela de campus, unos extraños profesores, algunas estudiantes, los entrenadores de líneas y once sanguinarios armarios sin cerebro intentando asimilar las jugadas de estrategia que les enseñan los entrenadores, que deben basar su aprendizaje en la repetición y en una consigna que sí comprenden: "golpear, golpear y golpear". La similitud, que DeLillo explota mediante un hábil desdoblamento, con la jerga utilizada por los mandos políticos y militares en plena guerra fría -como si el fútbol americano, especialmente este deporte, no fuera más que la guerra por otros medios, y a pesar de las objeciones de los interesados- es más que una coincidencia, pero sus limitaciones intelectuales no llegan a alcanzar esa identificación, excepto en el caso de Gary, para quien supone toda una obsesión.
"La guerra es la realización suprema de la tecnología moderna. [...] Es mejor ser eficiente que ser valiente."
Es cierto que el número de novelas cuya acción se sostiene en el ámbito del deporte son innumerables, pero no he podido evitar, tal vez por ser de lectura reciente, recodar La gran novela americana, el libro que Philip Roth, con el mismo carácter irónico, dedicó al mundo del otro deporte inequívocamente americano, aunque lo que aquí son jugadores de una liga universitaria de fútbol americano allí fueran jugadores amateurs de una liga regional de béisbol; además, la publicación de ambas novelas se hizo en el lapso de un año.

Fin de campo es un libro interesante dada la trayectoria de Don DeLillo, pero no uno de sus mejores títulos, mención aparte el desconocimiento, por estos lares, de ese deporte.

Calificación: ***/*****
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