29 de abril de 2016

Manifiesto incierto

Manifiesto incierto. Frédéric Pajak. Errata Naturae, 2016
Traducción de Regina López Muñoz
"El baño de las palabras, esas banalidades que me acarician la cabeza."
Toda ideología que se precie contiene en su seno el germen de la ideología opuesta, y ambas se retroalimentan mutuamente dando lugar a una sucesión de altercados que pueden preverse pero que jamás serán evitados porque la subsistencia de ambas depende de esa confrontación. Las verdadera y efectiva guerra contra una ideología no se libra desde las trincheras de otra sino en el campo abierto de la razón.

El origen de nuestra concepción del mundo no reside en la Historia, en los antecedentes, ni en los conocimientos que nos son transmitidos, sino en las sensaciones a que estamos expuestos desde nuestro nacimiento.


Este Manifiesto incierto que tenemos la suerte de leer en castellano de la mano de Errata Naturae es el primero de los cuatro volúmenes que, bajo el mismo título, lleva publicados desde 2012 el escritor y dibujante francés de ascendencia polaca Frédéric Pajak; en este primer volumen -de los cuatro, los tres primeros siguen la huella de Walter Benjamin en su exilio a través de Europa-, el autor mezcla episodios de su propia vida con acontecimientos acaecidos al filósofo alemán.

Dice Benjamin: "cuanto más mediocre es el autor, tanto más experimenta el deseo de sustraerse como "novelista" a su verdadera responsabilidad como escritor."
En primer lugar acompaña a Benjamin en algunos de sus viajes a Italia, donde es testigo del florecimiento del fascismo; posteriormente, con el correr de los años, acercándose peligrosamente al final de la década de los treinta, observa el avance del antisemitismo, disfrazado de intelectualidad, primero en la burguesía y después entre el pensamiento francés. Después, viaja con Benjamin a la isla de Ibiza, un lugar separado del mundo, "la isla del olvido", en la que el aislamiento y el regreso a la naturaleza primordial del ser humano le ofrecieron un simulacro de salvación.
"Si el pueblo sucumbió al fascismo fue porque los intelectuales no supieron dirigirse a él. Dejaron vía libre a los demagogos y los periodistas. Los intelectuales sólo se dirigen a los intelectuales y a un puñado de políticos que les proporcionan la ilusión de tener algo que decir."
Pajak cita el caso de Ernst Toller, que parece calcado del de Benjamin: obligado a exiliarse, deambulando, y muerto por su propia mano en tierra extraña. Más que casos individuales, parecen consecuencia de una epidemia, otra, que afectó a Europa en un período alrededor de la Segunda Guerra Mundial, una plaga que se llevó consigo a aquellas mentes lo suficientemente lúcidas como para adivinar las consecuencias de lo que iba a suceder: la posibilidad, remota pero plausible, de que se consiguiera salvar la vida pero al precio de condenar su alma para toda la eternidad.

Pajak, con esa mezcla de texto e imágenes, consigue un estupendo y logrado híbrido entre la memoria personal, el ensayo filosófico, el seguimiento intelectual de un personaje y la ilustración realista. Un libro memorable.


Calificación: ****/*****
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