10 de marzo de 2013

Tiempo i SF

El tiempo, conjugado generalmente en forma futura, es uno de los parámetros  conformadores de la literatura de ciencia ficción (SF); la relación entre ambos se sustenta en una doble implicación. 

Por una parte, ciertas obras sitúan la acción narrativa en un futuro, próximo o remoto, en el que el ser humano cuenta con unos recursos tecnológicos de los que hoy carecemos: la cuestión anticipatoria basa su ecosistema narrativo en unos supuestos avances de la ciencia y de la tecnología aeroespaciales que hacen posible la conquista de planetas y galaxias remotos -utopías en 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odissey, 1968) de Arthur C. Clarke, o Trilogía de la Fundación (Fundación (Foundation, 1951); Fundación e Imperio (Foundation and Empire, 1952); Segunda Fundación (Second Foundation, 1953)) de Isaac Asimov, o distopías en La isla (Island, 1962) de Aldous Huxley, o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheep, 1968) de Philip K. Dick-. 

Pero también, y sobre todo a partir de los años 80 del pasado siglo, la SF puso su foco de atención en el progreso tan imparable como impredecible de la tecnología informática y el uso imprescindible y omnipresente de gadgets y de toda clase de periféricos y de la hipotética integración de esas tecnologías de base informática en la propia anatomía humana tanto para la superación de carencias debidas a enfermedades o accidentes como para la ampliación de las capacidades humanas, en el uso relativamente reciente del concepto hiperespacio, -Neuromante (Neuromancer, 1984), de William Gibson y todas las secuelas del fenómeno cyberpunk, o El juego de Ender (Ender's Game, 1985) de Orson Scott Card-.

Sin embargo, la relación más estrecha se ha basado en la manipulación temporal que suponen los viajes en el continuum temporal mediante el recurso a hipotéticas máquinas del tiempo, a la hibernación mediante crionización del viajero o a especulaciones sobre la Teoría de la Relatividad, los agujeros negros, los bucles temporales o los saltos involuntarios en el tiempo, generadores de una amplia bibliografía cuyo paradigma sería la magnífica La máquina del tiempo (The Time Machine, 1895) de H. G. Wells, y en una triple vertiente: los viajes al futuro, generalmente para importar conocimientos tecnológicos -Cronopaisaje (Timescape, 1980) de Gregory Benford- o para inspeccionar ese futuro, en el caso distópico, y tomar las medidas oportunas para que nunca suceda -El informe de la minoría, un relato 
 corto incluido en el IV volumen de la edición de los Cuentos Completos (Minority Report, 1956) de Philip K. Dick-; los viajes al pasado, con el fin de modificar aquellos aspectos del presente que no poseen las propiedades y características deseadas  
-El fin de la eternidad, una novela que forma parte de los escritos con trama independiente pero adicionales a las series de La Fundación (The End of Eternity, 1955) de Isaac Asimov-; y la exploración de los tiempos paralelos, la creación de realidades simultáneas y alternativas y la dificultad de asimilación del desdoblamiento de la realidad -Tiempo desarticulado, también del omnipresente Philip K. Dick, "el Shakespeare de la Ciencia Ficción", Fredric Jameson dixit-.

Tiempo desarticulado. Philip K. Dick, Ediciones Minotauro
Traducción de Rubén Masera
Imagine el lector que ha sido escogido, aleatoriamente, para participar en un concurso radiofónico que consiste en plantearle cada día la pregunta “¿Dónde estará la próxima vez el hombrecito verde?”, y que Vd. siempre acierta gracias a su sólida preparación intelectual; naturalmente, Vd. no se cuestiona jamás esa coincidencia -que no deja de consistir en apostar siempre al mismo número y acertar en todas sus apuestas- porque ese acierto pertenece al mundo de lo real, de lo tangible, una frontera inquebrantable. Entre la neurosis y la obsesión, Tiempo desarticulado (Time Out of Joint, 1959) se basa en la paradoja de los tiempos paralelos en universos paralelos en la que una sola existencia puede coincidir y solaparse en realidades diferentes, una presente y acuosa, ésa en la que el concursante acierta siempre con la respuesta adecuada a la pregunta planteada, y otra, ausente pero firme, en la que existe una conspiración para manipularle a Vd., querido concursante, para que se crea inteligente (además de atractivo y exitoso). El juego, realmente, se basa en que Vd. no descubra la trampa y siga tan feliz y contento; y no se pregunte jamás por qué no existen donuts rancios ni cocacola sin gas.
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