6 de agosto de 2009

Las noches revolucionarias

Prólogo de Alicia Mariño, Traducción de Eric Jalain

"¡Mueran todos los tiranos, reyes, reinas, príncipes, landgraves, margraves, zares, sultanes, dairis, lamas y papas! ¡Viva la República y la Montaña!"

Ni las opiniones y visiones personales, parciales e intencionales por su propia naturaleza, pueden sustituir a los tratados de los historiadores, ni los sesudos y autorizados estudios históricos pueden tomar el lugar de las percepciones de los contemporáneos de una época determinada; tal vez la combinación de ambos sea lo más recomendable. Algunas veces la actualidad se hace historia y la historia literatura; por circunscribirnos al país y a los días de Las noches revolucionarias (Les nuits révolutionnaires), véanse las Memorias de ultratumba (Mémoires d'outre-tombe, 1846) de François-René de Chateaubriand. Cuando un intelectual, que se autodenomina le hibou de Paris, "el búho de París", abandona su torre de marfil y desciende al campo de juego, y observa, y escribe, acaba componiendo una magna obra: Les nuits de Paris ou l'Spectateur nocturne (1788-1794), publicada originariamente en ocho volúmenes, de la que Las noches revolucionarias es una pequeña parte.

Como no podía ser de otro modo tratándose de un polígrafo incontinente, el afán clasificatorio contemporáneo se las vería y se las desearía en el intento de encuadrar la obra: reportaje de actualidad, autoficción, historia, panfleto, docudrama, crónica... En todo caso, una obra extremadamente interesante que consigue transmitir, mediante un acertado uso de la narración en primera persona del presente de indicativo, el caos y la inmediatez de uno de los episodios más apasionantes de la historia de la humanidad, desde el punto de vista de un escritor en la nómina de los grandes cronistas de la literatura francesa, y no siempre imparcial, gracias a dios, precursor de precursores.

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