31 de agosto de 2008

Contrapunto XXII

No pienso sentirme obligado a que me interesen los demás por el puro hecho de que sean los demás, no me mueve ningún afán altruista que me obligue a obviar las diferencias y a dimitir de mis principios. Si en algún momento el otro quiere un acercamiento, que formule su petición con claridad, y mi propio interés y sólo mi propio interés dictará mi resolución.
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