31 de diciembre de 2018

Resumen de Lecturas de 2018

Resumen de Lecturas de 2018

Como en años anteriores, a continuación detallo una relación de los libros leídos en su totalidad durante este año de 2018. Ha habido otros, claro; aquellos que, una vez empezados, no me llamaron la atención suficiente para terminarlos por diversas razones, no siempre por la falta de calidad, cuyos títulos voy a omitir porque su mención no tiene ningún sentido en este blog, que no es de crítica literaria sino de impresiones de lectura.

En cuanto a La Lista, ha sido confeccionada según tres presupuestos: primero, incluye, como es natural, solamente los libros que he leído; no es, por tanto, la Lista de los Mejores Libros del Año sino de los Mejores Libros Leídos; segundo, que los libros que aparecen son solamente los publicados en este año; y, tercero, al referirse las Notas de Lectura principalmente a libros de narrativa de ficción, se excluyen los libros de ensayo y de otros géneros literarios o no literarios. Así pues, la Lista de los Diez Mejores de Narrativa de Ficción Leídos del Año 2018  para Je dis ce que j'en sens son, por este orden:

1.- Vorrh. El bosque infinito. Brian Catling. Ediciones Siruela, 2018


2.- VossPatrick WhiteEditorial Impedimenta, 2018


3.- El ala izquierda. Cegador IMircea CartarescuEditorial Impedimenta, 2018


4.- Los paísesMarie-Hélène LafonEditorial Minúscula, 2018
5.- MoonglowMichael ChabonCasa Catedral, 2018
6.- Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro. G. Bouillier. HO, 2018 

7.- La bufanda rojaYves BonnefoySexto Piso Editorial, 2018
8.- La vida en Tiempo de PazFrancesco PecoraroEditorial Periférica, 2018
9.- Lincoln en el BardoGeorge SaundersSeix Barral, 2018
10.- El Libro de JoanLidia YuknavitchAlpha Decay, 2018

La enumeración. Los hiperenlaces de cada título llevan a la "Nota de Lectura" correspondiente, lugar en el que se intenta justificar la calificación y en el que, con más o menos extensión y acierto, se contienen algunas impresiones de lectura.

1.- R.U.R. Rossum's Universal RobotsKarel CapekEditorial Males Herbes, 2017
Traducció de Núria Mirabet

2.- Leyendas desde el pantanoGuadalupe PlataAntonio J. Moreno, El Ciento
Bandaàparte Editores, 2017
Traducción de Javier Altayó y Jianguao Feng
4.- Recitativo, o la educación del poetaJames MerrillVaso Roto Ediciones, 2017
Traducción de Mario Domínguez Parra
5.- Pórtico. Frederich Pohl. Ediciones B, 2017
Traducción de Pilar Giralt y María Teresa Segur
6.- ParpadeoTheodore Roszak. Editorial Pálido Fuego, 2017
Traducción de José Luis Amores

7.- El Atlas. William T. Vollmann. Editorial Pálido Fuego, 2017
Traducción de José Luis Amores
8.- El Mesías de Estocolmo. Cynthia Ozick. Montesinos, 1989
(No consta el nombre del traductor)
9.- The TempestWilliam ShakespeareBloomsbury Publishing, 2011
Edición de Alden T. Vaughan y Virginia Mason Vaughan
10.- La tempestad. William Shakespeare. Ediciones Cátedra, 2005
Edición a cargo del Instituto Shakespeare dirigida por Ángel Conejero
11.- La semilla de la brujaMargaret AtwoodPRH,  2018
Traducción de Miguel Temprano García
Compilación y traducción de Gonzalo Torné. Prólogo de Fernando Savater
13.- Sobre la idea de una comunidad de solitarios. Pascal QuignardPreTextos, 2017
Traducción de Adalber Salas Hernández
14.- Diario. Memorias de la vida literaria (1851-1870)Jules y Edmond de Goncourt. Editorial Renacimiento, 2018. Edición y traducción de José Havel
15.- EnciclopediaGonçalo M. TavaresXordica Editorial, 2018
Traducción e introducción de Antonio Sáez Delgado
16.- Un padre y su hija. Emmanuel Bove. Hermida Editores, 2018
Traducción de M. Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
17.- La Comedia humana. Escenas de la vida de provincia. Volumen VI. Honoré de BalzacHermida Editores, 2017. Traducción de Aurelio Garzón del Camino
18.- Labranza arcaicaRaduan NassarSexto Piso, 2018
Traducción de Juan Pablo Villalobos
19.- Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro. Grégoire Bouillier. Hurtado y Ortega, 2018. Traducción de Albert Fuentes Sánchez y Ona Rius Piqué
20.- Lucky JimKingsley AmisImpedimenta, 2018
Traducción de Eder Pérez Garay
21.- Las fronteras del significado. Tres charlas sobre músicaCharles RosenAcantilado, 2018. Traducción de Francisco López Martín
22.- Una vez más para TucídidesPeter Handke.  Editorial Tresmolins, 2018
Traducción de Cecilia Dreymüller
23.- Fisiología del flâneurLouis HuartGallo Nero Ediciones, 2018
Traducción de Delfín G. Marcos
Traducción de Agustín Alepuz Morales
25.- El vértigo de la fuerzaÉtienne BarilierAcantilado, 2018
Traducción de Manuel Arranz
26.- Nueva AmazoniaElizabeth Burgoyne-CorbettDefausta Editorial, 2018
Traducción de Susana Prieto Mori
27.- La fiebre del henoStanislaw LemImpedimenta, 2018
Traducción de Pilar Giralt y Jadwiga Maurizio
28.- Els desposseïtsUrsula K. Le GuinRaig Verd Editorial, 2018
Traducció de Blanca Busquets
29.- Lincoln en el BardoGeorge SaundersSeix Barral, 2018
Traducción de Javier Calvo
30.- La muerte de NapoleónSimon Leys.  Acantilado, 2018
Traducción de José Ramón Monreal
31.- Vuelo a CanadáIshmael ReedLa Fuga Ediciones, 2018
Traducción de Inga Pellisa
32.- MacbethWilliam Shakespeare.  Bloomsbury Publishing, 1997
Edición de Kenneth Muir
33.- Macbeth. William Shakespeare. Ediciones Cátedra, 2005
Edición bilingüe del Instituto Shakespeare dirigida por Miguel Ángel Conejero
34.- MacbethJo NesboEditorial Lumen, 2018
Traducción de Lotte Katrine Tollefsen

35.- Tractatus Logico-SuicidalisHermann BurgerEditorial Pre-Textos, 2017
Traducción, epílogo y notas de Andreas Lampert 
36.- NebirosJuan Eduardo CirlotEdiciones Siruela, 2016
Edición y epílogo de Victoria Cirlot
37.- Aberración estelarGilbert SorrentinoUnderwood Editorial, 2018
Traducción de Ce Santiago
38.- ExtravíosEmil CioranHermida Editores, 2018
Traducción y prólogo de Christian Santacroce
39.- La ciudad y la ciudadChina MiévillePenguin Random House, 2018
Traducción de Silvia Schettin Pérez
40.- Memorias encontradas en una bañeraStanislaw LemInterzona Editora, 2015
Traducción de Bárbara Gill
41.- Denuncia inmediataJeffrey EugenidesEditorial Anagrama, 2018
Traducción de Jesús Zulaika
42.- La rueda celesteUrsula K. Le GuinEditorial Planeta, 2017
Traducción de Miguel Antón
43.- Los mejores narradores jóvenes de Estados Unidos. Revista Granta 8Antología de varios autores y varios traductores. Galaxia Gutenberg, 2018
44.- El Libro de JoanLidia YuknavitchAlpha Decay, 2018
Traducción de Albert Fuentes
45.- El instrumento musical. Un estudio filosóficoBernard Sève. Acantilado, 2018. 
Traducción de Javier Palacio Taúste.
46.- Interludio romanoPierre Drieu la Rochelle.  José J. de Olañeta, Editor, 2017
Traducción de Manuel Serrat Crespo
47.- Lo que no podemos saber. Exploraciones en la frontera del conocimiento. Marcus du Sautoy. Acantilado, 2018. Traducción de Jesús Gómez Ayala
48.- El territorio interiorYves BonnefoyEditorial Sexto Piso, 2014
Traducción de Entesto Kavi
49.- Emparejamientos juiciososCarlo Emilio GaddaEditorial Sexto Piso,  2017
Edición de Paola Italia y Giorgio Pinotti. Traducción de J. C. Gentile Vitale
50.- Lo raro y lo espeluznante. Mark Fisher. Alpha Decay, 2018. 
Traducción de Núria Molines
51.- La bufanda rojaYves BonnefoySexto Piso Editorial, 2018
Traducción de Ernesto Kavi
52.- La vida en Tiempo de PazFrancesco PecoraroEditorial Periférica, 2018
Traducción de Paula Caballero Sánchez y Carmen Torres García
53.- Todos esos mundos son vuestros. La búsqueda científica de vida extraterrestre. Jon Willis. Alpha Decay, 2017. Traducción de Albert Fuentes
54.- Alfabeto. Paul Valéry. Editorial Pre-Textos, 2018
Edición bilingüe. Prólogo, traducción y notas de Javier Vela
55.- La obraÉmile ZolaPRH, 2015
Introducción de Ignacio Echevarría. Traducción de José Ramón Monreal 
56.- Para que no te pierdas en el barrioPatrick ModianoEditorial Anagrama, 2015
Traducción de Mara Teresa Gallego Urrutia
57.- Huida en la nocheEmmanuel BoveEditorial Pasos Perdidos, 2017
Traducción de Mercedes Noriega Bosch
58.- decir [yo] vivo a quiénDanielle CollobertKriller 71 Ediciones, 2017
Traducción y nota preliminar de Antonio F. Rodríguez Esteban
59.- Notas desde un manicomioChristine LavantErrata Naturae Editores, 2018
Traducción de Nieves Trabanco
60.- La ciencia no respeta nadaAlphonse AllaisLa Fuga Ediciones, 2018
Prólogo de Francisco Ferrer Lerín. Selección y traducción de Laura Fólica
61.- Proust a Catalunya. VV. AA. Editorial Arcadia, 2016
Edició de Xavier Pla 
62.- El ocaso de los dioses. Élémir Bourges. Defausta Editorial, 2018
Traducción de Susana Prieto Mori. Prólogo de Manuel Alvargonzález  Fernández
63.- Contar es escucharUrsula K. Le Guin.  Círculo de Tiza, 2018
Traducción de Martín Schifino
64.- Un amor imposibleChristine AngotEditorial Anagrama, 2017
Traducción de Rosa Alapont
65.- La derrota. ConfesionesPierre MinetEditorial Pepitas de Calabaza, 2018
Traducción y prólogo de Julio Monteverde
66.- El paseo del escépticoDenis DiderotEditorial Laetoli, 2016
Traducción de Elena del Amo. Prólogo y notas de Roberto R. Aramayo. Apéndice de Mario  Bunge
Hermida Editores, 2018. Traducción y notas de Aurelio Garzón del Camino
68.- ¿Qué sé yo? La filosofía de Michel de Montaigne. Jaume Casals. Arpa Editores, 2018
69.- Consideraciones sobre la Revolución francesa. Madame de StaëlArpa Editores, 2017
Edición, traducción, presentación y notas de Xavier Roca Ferrer
70.- La Gran CaídaPeter HandkeAlianza Editorial, 2014
Traducción de Carmen Gauger
71.- Handke y EspañaAlianza Editorial,  2017
Edición de Cecilia Dreymüller
72.- Stop-TimeFrank ConroyLibros del Asteroide, 2018
Introducción de Rodrigo Fresán. Traducción de Eduardo Jordà
73.- Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo David LipskyEd. Pálido Fuego, 2017
Traducción de José Luis Amores
74.- El ala izquierda. Cegador IMircea CartarescuEditorial Impedimenta, 2018
Traducción de Marian Ochoa de Eribe
75.- CTom McCarthyEditorial Pálido Fuego, 2018
Traducción de José Luis Amores
76.- Llega el rey cuando quierePierre MichonWunderkammer, 2018
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
77.- Podemos fabricartePhilip K. DickEditorial Planeta, 2018
Traducción de Juan Pascual Martínez Fernández
78.- Ellen FosterKaye GibbonsEditorial Las Afueras, 2018
Traducción de María José Rodellar
79.- Zarza-RosaÉric ChevillardShangrila Ediciones, 2018
Traducción de Mariel Manrique
80.- NormalWarren EllisEditorial Males Herbes, 2018
Traducció de Ferran Ràfols Gesa
81.- Bajo la red. Iris Murdoch. Editorial Impedimenta, 2018
Traducción de Javier Alfaya y Barbara McShane
82.- Morte d'UrbanJ. F. PowersLa Navaja Suiza Editores, 2018
Traducción  de Ce Santiago
83.- Vorrh. El bosque infinito. Brian Catling. Ediciones Siruela, 2018
Traducción de Pablo González Nuevo
84.- Un vespre al paradísLucia BerlinL'Altra Editorial, 2018
Traducció de Josefina Caball
85.- Los paísesMarie-Hélène LafonEditorial Minúscula, 2018
Traducción de Lluís Maria Todó
86.- VossPatrick WhiteEditorial Impedimenta, 2018
Traducción de Raquel Vicedo
87.- Historia de una demencia colectivaFriedrich Reck-MalleczewenReino de Redonda, 2018. Traducción de Herman Mario Cueva. Epílogos de Q. Principe e I. Reck-Melleczewen
88.- La entreplanta. Nicholson Baker.  La Navaja Suiza Editores, 2018
Traducción de Ce Santiago
89.- MoonglowMichael ChabonCasa Catedral, 2018
Traducción de Javier Calvo
90- Carbono alteradoRichard Morgan. Editorial Minotauro, 2005 (agotado)
Traducción de Marcelo Tombetta y Estela Gutiérrez
91.- El fin del imperioJohn ScalziEditorial Planeta, 2018
Traducción de Simon Saito
92.- Las torres del olvidoGeorge TurnerEditorial Navona, 2018
Traducción de Jordi Gubern Vilalta. Prólogo de Gabi Martínez
93.- Salvación en Sand MountainDennis CovingtonDirty Works Editorial, 2018
Traducción de Tomás Cobo

28 de diciembre de 2018

Salvación en Sand Mountain

Salvación en Sand Mountain. Dennis Covington. Dirty Works Editorial, 2018
Traducción de Tomás Cobos
Fe es la palabra que designa el sentimiento de creencia incondicional e incuestionable hacia algo o alguien situado más allá de la evidencia. La fe es el cimiento sobre el que se han edificado la mayoría de confesiones religiosas que, ante la imposibilidad de probar la existencia de sus dioses y la verificación de sus profecías, han basado su credo en la esperanza de que todo aquello que no pueden demostrar sea cierto. Salvación en Sand Mountain (Salvation on Sand Mountain: Snake Handling and Salvation in Southern Appalachia, 1995) podría ser un excelente reportaje periodístico, un tratado de antropología o un informe etnográfico, pero, en realidad, es un libro sobre la fe.

Dennis Covington, un reportero originario del profundo sur, fue enviado por el New York Times a cubrir el juicio contra Glenn Summerford, predicador de una iglesia local y manipulador de serpientes, por intento de asesinato de su esposa Darlene. Después del juicio, Covington, afectado por una especie de fiebre ofídica, decidió quedarse en la región -a la que no es tan ajeno- para seguir investigando el fenómeno y, tal vez, aprender el arte de la manipulación de serpientes venenosas.
"Hay momentos en los que te encuentras en el umbral de una nueva experiencia y no tienes elección al respecto. O te adentras en la experiencia o te alejas, pero sabes que, con independencia de lo que hagas, habrás alterado tu forma de vida permanente. De una u otra manera, habrá consecuencias. Yo elegí entrar."
El fenómeno de la manipulación de serpientes, una rareza eminentemente rural, parece anacrónico porque la sociedad sureña, después de la IIGM, progresó de forma acelerada, y la existencia de esos hechos pareció haber quedado fuera del tiempo; de hecho, desde la perspectiva de la Europa urbana en pleno siglo XXI, es una experiencia que nos puede parecer tan extraña como los ritos funerarios de los parsis o la dieta de los korowai. Pero si en lugar de intentar relacionarlo con la sociedad en su conjunto se pone en consideración con la mentalidad de los habitantes y se examina la historia de las creencias en esa parte del continente, el anacronismo desaparece ya que siguen aferrados a una forma de vida tradicional que casa a la perfección con esos fenómenos; no es necesario un examen meticuloso para vislumbrar una probable genealogía de esa fe de base cristiana:
"En 1870, cuando mi tatarabuelo empezó a ejercer de pastor itinerante en Alabama, el metodismo estaba bajo el influjo del movimiento de santidad, que creció con fuerza durante las dos décadas siguientes y solo se separó del metodismo en los años posteriores a su muerte, cuando la iglesia metodista, engordada por urbanitas de clase media, se distanció oficialmente de los fieles rurales y, por lo general, de las clases más bajas, que creían en la santificación y en los dones del Espíritu Santo. Del metodismo surgió el movimiento de santidad, y de este, el pentecostalismo. De la creencia del pentecostalismo-santidad en las señales y dones espirituales surgieron los que manipulaban serpientes."
La adicción al alcohol, la pobreza atávica, la incultura que roza el primitivismo; un nada disimulado segregacionismo racial y una trasnochada misoginia; no se trata de ninguna caricatura, pero en la zona redneck por excelencia, no hace falta escarbar en demasía para toparse con los cimientos de esa religiosidad primaria que, en el caso de los manipuladores de serpientes, no está lejos de constituir una variedad religiosa local de base animista. 

"Pero lo que mejor recuerdo del juicio fue algo que Darlene Summerford dijo en el pasillo de la planta baja antes del veredicto. Estábamos apoyados contra la pared mientras ella fumaba, con las cabezas tan próximas que nadie más nos podía oír. Le pregunté cómo era sostener serpientes. Darlene sabía que era una pregunta importante. Dio una calada mirando al techo pensativa y, pese a todo lo que había sufrido, percibí una nota de nostalgia en su voz cuando al fin habló: "Te sientes diferente. Es por saber que tienes poder sobre las serpientes"."
La salvación por la fe y la gracia divina, principios establecidos por la orientación baptista del protestantismo, ponen en primer plano la experiencia directa de Dios -a través de la adoración de Jesús y la aportación del Espíritu Santo- mediante una variedad de éxtasis de fervor religioso, lejos de las jerarquías institucionalizadas y las ceremonias estereotipadas, y rechazan en igual medida la intermediación en su relación con la divinidad. La intervención de Dios, a través de la mediación del Espíritu Santo, permite que el predicador, sumido en una especie de trance místico-festivo, en medio de una congregación entregada afectada por lo que se diría algún tipo de hipnosis -o de histeria- grupal, pueda manipular serpientes venenosas -o beber venenos tan letales como la estricnina, o manipular fuego- sin sufrir daño alguno, hablar lenguas desconocidas -o lo que se suponen lenguas desconocidas, aunque no sean más que balbuceos inconexos de sílabas sin sentido-.
"La cascabel era tan grande que Charles apenas podía pasarle la mano alrededor. Después me dijo que el Señor le habló en aquel momento y le preguntó: "¿A quién amas más, a mí o a tu mujer?". Charles respondió que a Dios, así que decidió darle la serpiente a ella. Fue un momento que evocó las historias de la antigüedad: un jardín, una serpiente, un hombre y su mujer. Pero ahora había una curiosa inversión en la historia, como si al darle a su mujer la serpiente, el hombre pudiera restaurar la comunión rota con Dios. Las manos de Aline, antes con las palmas vueltas hacia arriba, se giraron de pronto para recibir la serpiente. Pero cuando Charles comenzó a pasársela, la cascabel giró. Charles la enderezó, pero se enroscó de nuevo por completo en sus manos, como si estuviera en un torno. Charles retrocedió y le entregó la serpiente a Carl Potter, que rezó sobre ella en voz alta antes de dar un paso adelante y depositarla en las manos de Aline. La cara de la mujer cambió. Pareció abrirse de par en par. El sonido que emitió no parecía humano. "Que sea lo que tú quieras, Señor", dijo alguien mientras Aline temblaba de éxtasis con la gran serpiente cascabel estirada en sus manos. Yo era un mero espectador, pero me vi arrastrado hacia algo tan dolorosamente íntimo que me sentí moralmente obligado a apartar la mirada, pese a lo cual seguí con la mirada clavada en ella. Quería acercarme y rescatar a Aline... ¿pero de qué? ¿No era lo mismo que me estaba sucediendo a mí?"
La letalidad de la mordedura depende de la fe del manipulador: si tu fe es fuerte, el Señor te librará de la muerte; si flojea o es falsa, el veneno te llevará a la tumba. Aunque esa correlación no siempre funciona con la misma fidelidad: "Cuando estás ungido para manipular, te sientes seguro de que la serpiente no va a hacerte daño, pero los manipuladores no se ponen de acuerdo en el alcance de protección que ofrece realmente el Espíritu. Los manipuladores de Kentucky a veces hablan de una "unción perfecta", durante la cual el manipulador no puede ser mordido. Pero Jeff Hagerman, amigo de Kirby, me dijo una vez que la doctrina de Kentucky es mentira. A Jeff le habían mordido cuatro veces, dos mientras manipulaba confiado en la protección de la fe y dos con la unción."
"Me adelanté y tomé la serpiente con las dos manos. Carl la liberó para mí. Me giré de cara a la congregación y elevé la serpiente a la luz. Se movía como si quisiera subir más, para escalar fuera de la iglesia y hacia el aire. Y fue exactamente como los manipuladores me había dicho. No sentí miedo. Parecía que la serpiente era una extensión de mí mismo. Y de repente no había nada en la sala salvo la serpiente y yo. Todo lo demás había desaparecido. Carl, la congregación, Jim... todos se había ido, evaporado. Ni siquiera oía la música atronadora. El aire estaba en silencio, quieto, lleno de una luz potente y uniforme. Y me di cuenta de que yo, también, me estaba evaporando. Estaba desapareciendo de forma gradual, como si fuera el increíble hombre menguante. La serpiente sería lo último en irse, y lo único que alcanzaba a ver era la forma en que sus escamas centelleaban bajo la luz y el modo en que su cabeza se movía de un lado a otro, en busca de una salida. Comprendí entonces por qué manipulaban serpientes. Hay poder en el acto de desaparecer; hay victoria en la pérdida del yo. Debe de estar cerca de nuestra concepción del paraíso, ese tiempo que hay antes de nacer y después de morir."
Pero la manipulación de serpientes no es solo una muestra de la fe del predicador o de la veracidad del contacto con la divinidad, sino que también posee una amplia gama de indicaciones -aparte de curar virus estomacales-: abducidos por el demonio que se arrastran sobre la tripa, satanistas que disparan a predicadores, espíritus que ordenan degollar a los hijos, ateos que mutilan vacas con helicópteros, mujeres que cambian la emisora de radio sin tocar el aparato y demonios exorcizados con nombre y apariencia de un montón de espaguetis.

Excelente texto, de esos que los anglosajones califican como nonfiction, un género en sí mismo, pero que nuestra mentalidad y la lejanía del escenario no dudarían en considerar ficción imposible.

(N.B.: A pesar de la calidad de la prosa de Covington y de su predisposición para experimentar en sus propias carnes el tema de su reportaje, uno no puede evitar imaginar el resultado escrito de la misma investigación en manos de Hunter S. Thompson o de David Foster Wallace, por ejemplo... ).

Calificación: ****/*****

26 de diciembre de 2018

El fin del imperio

El fin del imperio. John Scalzi. Editorial Planeta, 2018
Traducción de Simon Saito
En un futuro bastante lejano, la humanidad se ha dispersado por el universo; el poder político es ejercido por el Sacro Imperio de los Estados Interdependientes, aunque las instituciones dominantes de la civilización son los gremios comerciales, el parlamento y la iglesia, cuyo equilibrio es mantenido por un emperox que, más que reinar, debe mediar entre los verdaderos poderes efectivos, las Casas, una especie de aristocracia comercial que se rige por la ley del máximo beneficio.

La comunicación entre las partes remotas de la Interdependencia -que es el nombre con el que se conoce la confederación de mundos- se lleva a cabo mediante el Flujo, una especie de autopista galáctica situada fuera de las coordenadas universales, cuya relativa inestabilidad puede aislar sistemas anteriormente conectados, como sucedió con la Tierra; mediante ese medio de transporte, Central, la metrópoli sede del palacio imperial, de la corte y de las oficinas principales de las Casas, se comunica con el resto de planetas habitados. 

Pero en esa aparente estabilidad ocurren dos hechos que amenazan la supervivencia del sistema intergaláctico. Por una parte, en el planeta más remoto, llamado Fin -el único planeta que alberga vida humana en su superficie; en el resto, los colonos habitan en galerías subterráneas aisladas de la atmósfera adversa-, se gesta una revolución contra el Duque, un verdadero señor feudal  de naturaleza comercial. Por otra, el descubrimiento de cancelaciones del Flujo apercibe de su progresiva y definitiva desaparición, con el consiguiente aislamiento de los sistemas adscritos a la Interdependencia.

Además, Cardenia, que adopta el nombre de Grayland II, emperox del Sacro Imperio de los Estados de la Interdependencia y de los Gremios Comerciales, reina de Central y de las Naciones Asociadas, jefa de la Iglesia de la Interdependencia, sucesora de la Tierra y madre de todas las cosas, octogésimo octavo emperox de la Casa de Wu -este es su tratamiento completo-, que ha sucedido a su padre al frente del imperio, es objeto de un atentado, de autoría desconocida, que prevé la llegada de un caos universal; a partir de estos sucesos, los hechos se precipitan, se perpetra un nuevo atentado contra la emperox y, ante la evidencia científicas definitiva de la desaparición del Flujo, Fin, el único planeta de la Interdependencia que puede albergar vida humana sin asistencia tecnológica, se adivina como el campo de batalla en el que la humanidad se jugará su destino.

El fin del imperio (The Collapsin Empire, 2017), el volumen que da inicio a una nueva saga espacial -ese concepto tan querido por los autores de best-sellers y apoyado por multitud de lectores-, contribuye poco a la historia de la literatura de ciencia-ficción, pero es una lectura sumamente entretenida que será del gusto de los consumidores del género.

Calificación: ***/*****

24 de diciembre de 2018

Las torres del olvido

Las torres del olvido. George Turner. Editorial Navona, 2018
Traducción de Jordi Gubern Vilalta. Prólogo de Gabi Martínez
"Todo el mundo es quizá."
El impacto más terrible de las distopías, cuyo efecto se incrementa con el paso de los años, es que sus detalles se acerquen peligrosamente al mundo real; en este sentido, es evidente que son más aterradoras aquellas que se centran en aspectos sociales que las tecnológicas. Las torres del olvido (The Sea and Summer, 1987, publicada también bajo el título de Drowning Towers), novela ganadora del Premio Arthur C. Clarke en 1988, sería un claro ejemplo de las primeras.

La acción transcurre en una Melbourne en pleno caos ecológico parcialmente inundada debido a los fenómenos atmosféricos desatados y al progresivo deshielo de la Antártida. La sociedad, nominalmente regida por un gobierno incapaz de hacer frente a los retos de superpoblación y carencia de recursos, está dividida entre los supras, los individuos sobre los que descansa el gobierno efectivo y el poder real, que habitan en barrios cerrados y elevados, y los infras, los residuos de la humanidad  condenados a la beneficencia y a vivir en unos rascacielos superpoblados, cuyas plantas inferiores se ven inundadas por los sucesivos desbordamientos de los ríos y elevaciones del nivel del mar. Un grupo de científicos investigan acerca del colapso acaecido en la Era del Invernadero para poder prever el futuro; Lenna Williams, una de los investigadores, ha escrito una reconstrucción histórica de la época del caos titulada "El mar y verano", que es el texto de la novela que se ofrece al lector.
"¡Aventuras! Desaparecieron juntamente con los bosques devastados y los animales exterminados. Ahora teníamos supervivencia, acción y riesgo en la bolsa de valores, pero no aventuras. Lo novelesco se había esfumado. Mi mente retrocedió a los paseos por frondas lujuriantes, hoy convertidas en astillas, a los baños en el agua azul de las bahías que ahora era gris y maloliente, a ser joven en un mundo de maravillas sin el presentimiento de que se estaba desmoronando a tu alrededor... para conservarse solo en las viejas novelas."
El protagonismo corre a cargo de la familia Conway, una madre y dos hijos varones, que son expulsados del territorio supra a la llamada Periferia, un lugar intermedio entre el supra y el infra, debido al suicidio del padre. Este cambio en la consideración social redunda en una serie de desventajas, entre las cuales está la propia seguridad y los intentos por recuperar el estatus perdido, que hacen aparecer a un solucionador de problemas, Billy Kovacs, el personaje sobre el que descansa, en realidad, la trama; en el estado de quiebra financiera y moral, impera la ley de la selva, y solamente sobrevive quien es capaz de tejer la más tupida red de influencias y complicidades -y favores que van y vienen mediante un balance tácito pero efectivo, incluyendo a las autoridades reales y a la misma policía-; ante la desaparición del dinero en efectivo, las confederaciones privadas son las que dominan el mundo de los negocios de la más amplia gama de colores.
"Toda transacción persigue una ganancia, por un lado, por otro o por ambos, y la transacción que se dice desinteresada es la corrupta por definición. La corrupción es el estado natural de una sociedad que reprime sus excesos por medio de la ley o de la moral, que son, las dos, corruptas en sus efectos y en su intención [...]. Nuestra seguridad y nuestro bienestar se mantienen en equilibrio gracias a la manipulación de las corrupciones, de manera que quizá la palabra no sea a fin de cuentas tan obscena. Nos preserva de los excesos de una sobrecarga de virtud... que es otra clase de corrupción."
La novela se estructura mediante intervenciones de los protagonistas, en primera persona, ensamblados en fragmentos que refuerzan el sentido y dan solidez al edificio, con excepción de Kovacs, el único participante que no interviene directamente en la narración, aun siendo el protagonista principal, que se mantiene implícito aunque presente en los monólogos de los demás personajes.
"Podemos convencernos a nosotros mismos de la rareza porque las posibilidades están en nosotros; existen realidades en el fondo de la mente a las cuales se puede apelar para vigorizar la simulación. Todo hombre, en caso de necesidad, puede hacer cualquier cosa, ser cualquier cosa. Todo hombre, o toda mujer, puede matar. La demencia es cuando no puedes detenerte, no puedes retardarte, no puedes eludir el último toque."
A medida que avanza la acción, se asiste al proceso de transformación de los personajes -un efecto muy dickensiano- siguiendo las huellas que dejan marcadas sus experiencias, sus aspiraciones o, simplemente, el destino que tienen asignado más allá de su voluntad o de los condicionantes de su posición social; es el mismo desarrollo de la trama y su capacidad de adaptación a los cambios súbitos el elemento que les hace emerger la bondad de la maldad, la crueldad de mansedumbre o, simplemente, los deja en brazos de la indiferencia.

Un clásico.

Calificación: Hors catégorie

21 de diciembre de 2018

Carbono alterado

Carbono alterado. Richard Morgan. Editorial Minotauro, 2005 (agotado)
Traducción de Marcelo Tombetta y Estela Gutiérrez
En pleno siglo XXV de nuestra era, la humanidad ha encontrado un remedo de la inmortalidad mediante la digitalización de los humanos, un proceso que consiste en el almacenamiento de la conciencia en un soporte digital que puede implantarse en otros cuerpos -aunque las personas pudientes pueden agenciarse un criadero de clones que reproducen su propio cuerpo en diferentes estados de maduración-, temporal o indefinidamente.
"Respiré hondo y me miré en el espejo. Es siempre el momento más difícil. Hace casi veinte años que lo hago y sin embargo mirarme en el espejo y encontrar en él a un completo extraño sigue sorprendiéndome. Es como estar ante un autoestereograma. Al principio lo único que se puede ver es a un extraño mirándote desde una ventana. Luego, ajustando el enfoque, te sientes flotar detrás de la máscara y adherirte a ella mediante un shock casi físico. Es como si te cortaran el cordón umbilical, pero en lugar de separar las dos partes, la sensación es que la otra parte resulta eliminada y tú acabas solo frente a tu propia imagen."
Takeshi Lev Kovacs, antiguo funcionario de la ONU en funciones de gobierno galáctico, es un humano digitalizado refundado y enviado a la tierra como detective privado para investigar la muerte de Laurens Bancroft -asesinato, según su versión; suicidio, según la policía-, un magnate de Bay City.

Con la estructura subyacente de la novela policíaca, Carbono alterado (Altered Carbon, 2002) especula acerca de una posible reformulación de la muerte, que desaparece del horizonte de posibilidades y que, por tanto, pierde incluso el carácter de castigo, para ser sustituida por el sufrimiento. Éticamente, la ley debe adaptarse a ese cambio de paradigma con el despliegue de una nueva filosofía acerca de las normas y los procedimientos. A pesar de esa constante reformulación y adaptación a los nuevos requerimientos, existen individuos cuyo poder les mantiene siempre unos pasos por delante de los sistemas de control o, incluso, les permite fijar sus directrices.

Con independencia de su trasfondo de cuestionamiento de la ética de los avances científicos y de las formas que utiliza el poder para perpetuarse, Carbono alterado es una excelente lectura de evasión.

Calificación: ****/*****

19 de diciembre de 2018

Moonglow

Moonglow. Michael Chabon. Casa Catedral, 2018
Traducción de Javier Calvo
La carrera imaginativa en busca de una trama original -partiendo del supuesto erróneo de que el ingente número de novelas escritas desde el nacimiento del género pueda llegar a agotar la fuente de lo novelable- ha provocado que la preocupación máxima de quien se reputa como novelista esté en hallar una historia inédita -el trasvase a la narrativa de género y su posterior e inevitable decadencia podría ser un síntoma-, olvidando u obviando todo aquello que tenga que ver con la técnica constructiva. Los cursos de escritura creativa facultan y legitiman a los alumnos -y los cargan de razones ante los editores- para escribir su Moby Dick; pero, una vez vislumbrado el cetáceo, la evidente fragilidad del brazo que empuña el arpón, bastante más enclenque que el del tatuado Queequeg, y el desconocimiento de los precursores, cuyos bogar debería acercarlo al monstruo blanco, acaban provocando la huida, más por aburrimiento que por temor, de la ballena y limitando el producto de la pesca a una cesta de intranscendente pescadilla -que el editor, en la subasta, intentará vender como langosta, pero esa es otra historia-. 

Moonglow (Moonglow, 2016) bucea en la memoria del abuelo del narrador mediante un relato no cronológico sino de carácter causal, en el que los episodios se suceden en función  del hilo del que tira el narrador -un ejercicio que dota al texto de una agilidad y cercanía notables-, y en el que se detallan, seguramente por primera vez ante el nieto escritor, acontecimientos de la vida de aquel que configuraron, en su conjunto, una familia tan peculiar como hilarante.
"A la hora de plasmar estos recuerdos tan tempranos que tengo de mi abuela, de momento he evitado citarla directamente a ella. Afirmar o representar que retengo un recuerdo exacto o incluso aproximado de lo que alguien dijo, hace tanto tiempo, sería cometer el mayor pecado del autor de memorias. Sin embargo, no he olvidado las dos palabras que me respondió mi abuela cuando yo le pregunté si la razón de que poseyera una baraja de naipes mágicos de adivinación para brujas era que ella era bruja: -"Ya no."."
Sin embargo, a pesar de no tratarse en absoluto de una apuesta original -las memorias, reales, ficticias o mixtas configuran en la práctica casi un subgénero literario-, Chabon consigue completar un texto inspirado porque, entre otros, utiliza dos recursos con una maestría envidiable: en primer lugar, el uso ejemplar del oficio de contar historias que, como es el caso, cuando es logrado, remite a la tradición oral -el uso de los diálogos sería una muestra formal-: las pausas para proveer de dramatismo a la acción se hacen casi materiales, y el lector es capaz de percibir, incluso, las inflexiones de voz, los énfasis y los silencios que procuran vida al relato; y, en segundo lugar, una acción más programática que formal, que tal vez no se hace evidente pero subyace a lo largo de la narración y constituye tan vez su seña de identidad frente a otras formulaciones de los textos memorialísticos -repito, reales o imaginarios-, la que postula la necesidad de ser fiel a los hechos siempre y cuando estos concuerden con el recuerdo que se tiene de ellos; cuando esa concordancia no tenga lugar, en imprescindible tomar partido por la imaginación.
 "-Pero todo lo que tú me has contado a mí es verdad, ¿no? -Bueno, es lo que yo recuerdo que pasó -me dijo-. Más allá de eso no puedo ofrecer garantías."
En todo caso, más allá de una factura impecable y de una historia enormemente interesante, Moonglow acarrea una moraleja -¡qué sería de la literatura norteamericana sin moraleja!- para la vida: es poco conveniente rebuscar en el contenedor de los recuerdos familiares, a menudo se pueden encontrar restos que obligan a cambiar la concepción que hemos tenido del pasado durante toda la vida; pero también una máxima poética: esa misma pesquisa puede ser, en buenas manos -y las de Chabon lo son- una fuente de  informaciones cuya relevancia o inconsistencia da alas a la creatividad.
"Aquel descubrimiento [...] supuso un transtorno. Uno a uno, empecé a someter a revisión formal de todos mis recuerdos sobre mi abuela, las cosas que ella me había dicho y la forma en que siempre se había comportado, una especie de análisis de fallos, una localización y un examen en busca de su contenido de engaño y de la presencia oculta de ellos de la verdad. No le conté nada de lo que había descubierto a mi mujer hasta que regresé de Mantoloking. No se lo conté ni a mi madre ni al resto del mundo hasta que empecé a investigar para estas memorias y a escribirlas, abandonando -repudiando- el tratamiento novelesco del material. A veces incluso a los amantes de la ficción solamente los puede satisfacer la verdad. Yo tuve la sensación de que necesitaba "restablecer" la verdad, por así decirlo, en mi mente y en mi corazón. Necesitaba averiguar, si podía, la relación entre las cosas que yo había oído y aprendido de chaval sobre mi familia y su historia y lo que ahora sabía lo que era la verdad."
Lucidez, ingenio, empatía y ese concepto tan americano en la literatura que es la compasión, hacen de Moonglow una de las novelas más sugerentes de las venidas del otro lado del Atlántico en los últimos años.

Calificación: *****/*****

17 de diciembre de 2018

La entreplanta

La entreplanta. Nicholson Baker.  La Navaja Suiza Editores, 2018
Traducción de Ce Santiago
"¡Era capaz de absorber cualquier estoicismo brutal que me plantaran delante!"
Un somero repaso a algunos de los textos más conocidos y reconocidos de la literatura del último siglo evidencia varios intentos de la que podría denominarse literatura de la totalidad, esas obras o fragmentos que pretenden abarcar diversos todos: todo lo que veo, en  Tentativa de agotamiento de un lugar parisino de Georges Perec; todo lo que pienso, en el capítulo (XVIII) del Ulises de James Joyce; todo lo que recuerdo, en Me acuerdo de Joe Brainard; todo lo que hay que hacer, en Instrucciones para subir una escalera de Julio Cortázar. No es desacertado incluir en esa categoría, aunque con alguna prevención, la primera novela publicada del novelista y ensayista norteamericano Nicholson Baker, La entreplanta (The Mezzanine, 1998); posteriormente, el mismo autor ahondó en ese agotamiento, en esa obsesión por el detalle, en textos como Vox, en el que registra una conversación mantenida por dos solteros en una línea de teléfono erótico.

El motivo, la excusa, el tema -me resisto a denominarlo trama- de la novela es tan sencillo que parece irrelevante: Howie, un oficinista, recuerda -y transcribe, años después; esa dilación es fundamental para entender tanto la forma como el contenido del texto- el día que aprovechó su hora para el almuerzo para ir a comprar un par de cordones para sus zapatos ya que uno se le había roto esa misma mañana -el otro, casualmente, se le rompió el día anterior-; durante ese lapso de tiempo, le acompañamos en su recorrido físico pero sobre todo mental a través de las calles de la ciudad y siguiendo el proceso de conciencia y recuerdos que tiene lugar en su mente.
"No fue sino entonces, cerca de la base de las escaleras, mientras me fijaba en cómo mi mano izquierda se hacía tanto con el libro de bolsillo como con la bolsa de CVS, cuando consolidé la minúscula comprensión que casi había tenido quince minutos antes. Entonces no había sido etiquetada como conocimiento a retener para una posterior recuperación, y me habría olvidado completamente de ello de no haber sido por la visión de la bolsa de CVS, lo suficientemente similar a la bolsa del cartón de leche como para desencadenar leves vibraciones de comparación. Bajo el microscopio, incluso observaciones insignificantes como esta terminan casi siempre por revelarse como más incrementales de lo que más tarde uno se ve tentado a presentarlas. Habría resultado menos aparatoso, para el relato que estoy haciendo aquí de una hora de almuerzo específica de hace varios años, haber fingido que el pensamiento de la bolsa se me había ocurrido por completo y "de un tirón" al pie de las escaleras mecánicas de subida, pero lo cierto era que no se trataba sino de la última de una secuencia muy larga de experiencias parcialmente olvidadas, inarticulables, que alcanzaba finalmente un punto al que por vez primera le prestaba atención."

En ese doble escenario, Baker pone de manifiesto la descoordinación -inevitable, pero no siempre asumida; su misma naturaleza impide referirse a ella como disociación o disonancia- entre los pensamientos de Howie, que giran con un ritmo irregular, acelerados o ralentizados en función de los parámetros que marcan sus intereses o la casualidad, y los hechos que ocurren a su alrededor con la ilusoria independencia del azar y que se suceden en una ficción de movimiento cuyo punto de referencia, también aparentemente estático, es su mismo pensamiento. En este punto es donde toma importancia la demora entre los acontecimientos y su registro, y se manifiesta, entre otros recursos, mediante la inserción de hilarantes notas al pie -no es, pues, corriente de conciencia lo que registra Howie- que componen las digresiones de segundo nivel -si aceptamos que el texto principal es, todo él, una gran digresión encadenada- cuya función principal, en el texto, es remarcar el contenido extraconsciente del relato, o bien constituyen ampliaciones a posteriori, insertadas en su borrador de trabajo, es decir, en el recuerdo, la corriente principal.
"Así que ahora deseo hacer dos cosas: colocar las escaleras mecánicas hacia la entreplanta sobre un fondo claro mental en tanto algo hermoso y digno de mi tiempo adulto en lo que pensar, y declarar que si bien extraía un alto porcentaje de júbilo en las continuidades que el trayecto de adultez en escaleras mecánicas establecía con las escaleras mecánicas de mi niñez, procuraré no volar al ras sobre el tono de reminiscencia, como si únicamente los niños tuviesen la capacidad de maravillarse ante ese gran artilugio."
En efecto, la relación ininterrumpida del proceso mental de Howie, el propósito principal del relato, se ve suspendido, de forma impremeditada, por las sucesivas invasiones del recuerdo, que algunas veces cumple la función de ampliar o complementar el relato -un efecto deseado-, pero que a menudo interrumpe, mediante cortes asépticos, con el propósito  de que la objetividad de la narración se imponga a la subjetividad del contenido -un efecto perverso-, ya que el recuerdo lleva con frecuencia asociado un componente sentimental. Y es que se trata de evitar al gran enemigo del relato fundado en recuerdos: la nostalgia, al remitir a hechos acaecidos en la niñez, refiriendo la memoria a un recuerdo de recuerdos, posiblemente adulterados por circunstancias que tienen que ver con el transcurso del tiempo y con el desgaste inevitable, en lugar de un recuerdo nuevo, sin contaminar, suscitado por primera vez ya en la edad del discernimiento adulto.
"¿Será alguna vez el universo de todas las cosas posibles de las cuales pudiera acordarme un universo en su mayoría adulto?"
¿Y la fidelidad? Ah, bueno, eso no es relevante, ni siquiera sabemos para quién o para qué escribe Howie esas memorias de una hora; pero como lectores, inmiscuidos o no en un texto cuyo destino y objeto ignoramos, podemos encontrarnos con el desafío de pensar en sus pensamientos, una extraña redundancia autoreferencial que duplica los pasos intermedios y que abre la posibilidad de contaminación en los espacios vacíos, de inclusión de hechos sobre cuya autoría no existe plena seguridad y cuyo encadenamiento acaba resultando ficticio. Ese es el reto y la razón por la cual algunos libros no se agotan en el ejercicio de su lectura. 
"Gastaba un  montón de tapones para los oídos, no solo para poder conciliar el sueño, sino también en el trabajo, porque había descubierto que los sonidos amplificados Sensurround de mi propia mandíbula y de mis dientes, y la sensación de plenitud subacuática en los oídos, y la amortiguación de todo ruido externo, incluida la impresión de mi propia calculadora o cuando un papel se deslizaba encima de otro, me ayudaba a concentrarme. Algunos días, escribiendo apasionados memorandos para altos cargos, me pasaba toda la mañana y toda la tarde con los tapones puestos -los llevaba puestos hasta para ir al aseo de caballeros, y solo me quitaba uno para hablar por teléfono-. A la hora del almuerzo nunca los llevaba; y posiblemente aquello explicara por qué mis pensamientos poseían un tipo diferente de armonía superior durante el almuerzo; no era solo por la luz del sol y las gafas limpias, sino también porque por primera vez oía el mundo con claridad desde que me dirigiera al metro por la mañana. (También los llevaba en el metro)."
Y más cuando La entreplanta es la entronización literaria de la anti-trama, el principio del fin de la sucesión de hechos y de la causalidad que los enlaza, el aviso de muerte del "¿y qué sucedió después?", la cuestión sobre la que se edifica la novela tradicional; es la apoteosis de la sucesión inconexa, acientífica, de no-hechos que se suceden en la conciencia del protagonista, Howie, en la pausa para el almuerzo, un tiempo y una situación irrelevantes desde el punto de vista literario.

Calificación: *****/*****

12 de diciembre de 2018

Historia de una demencia colectiva

Historia de una demencia colectiva. Friedrich Reck-Malleczewen. Reino de Redonda, 2018. Traducción de Herman Mario Cueva. Epílogos de Q. Principe e I. Reck-Melleczewen
Las épocas de crisis, de cambios, cuando los viejos paradigmas han perdido su influencia y se produce un vacío que clama por su substitución, son especialmente sensibles a la aparición de ideologías, por lo general de inspiración milenarista, que intentan instrumentalizar la carencia de referentes válidos para la nueva etapa en función de sus intereses.

Entre febrero de 1534 y junio de 1535 -en plena reforma protestante y en vida de Martín Lutero, que había colgado sus noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg en octubre de 1517; y diez años después del conflicto de los campesinos alemanes- en la localidad de Münster, en la región histórica de Westfalia, al este del territorio de la actual Alemania, tuvo lugar una rebelión religioso-política provocada por una secta radical del anabaptismo holandés que estableció una teocracia bajo el liderazgo de Jan Matthys, un panadero de Harlem, y Jan Bockelson o Jan van Leiden, un sastre de esa ciudad holandesa, y que contó, en principio, con el favor de la población. Después de abolir la propiedad privada y suprimir la moneda, proclamaron su independencia de la iglesia oficial y validaron la poligamia, que llegó a ser obligatoria, contando con el tácito o expreso acatamiento de la mayor parte de la población. Con posterioridad, y debido a las carencias en víveres a causa del sitio a que fue sometida esa Nueva Jerusalén, para hacer frente a las deserciones de sus conciudadanos, instalaron un régimen de terror que diezmó a la población que no había perecido por las privaciones o las enfermedades. Finalmente, el 24 de junio de 1535, las tropas del arzobispo Waldeck, apoyadas por batallones enviados por varios príncipes alemanes, tomaron Münster y detuvieron, torturaron y ejecutaron a los cabecillas de la rebelión, cuyos cuerpos, para escarmiento público, fueron expuestos en tres jaulas metálicas suspendidas de la torre del campanario de la iglesia de San Lamberto.

Friedrich Reck-Malleczewen, el escritor alemán autor de Diario de un desesperado, publicó en 1937 Historia de una demencia colectiva (Bokelson. Geschichte eines Massenwahns; el libro fue inmediatamente secuestrado por las autoridades y no fue publicado de forma definitiva hasta 1946), en la que narra y analiza en clave de locura colectiva los hechos acaecidos en Münster cuatro siglos antes, combinando una acertada visión histórica centrada en el personaje de Jan van Leiden y un análisis tras el que se oculta un pensamiento conservador y reaccionario que, al menos para este lector, absolutamente ignorante en cuestiones historiográficas, echa a perder totalmente el texto.

Calificación: Sin calificación

10 de diciembre de 2018

Voss

Voss. Patrick White. Editorial Impedimenta, 2018
Traducción de Raquel Vicedo
"Las pequeñas mentiras son las más difíciles de decir."
Johann Ulrich Voss es un explorador alemán llegado a Australia para liderar una expedición a través del continente, el temido outback; Laura Trevelyan -una Elizabeth Archer condenada a un destierro geográfico e intelectual-, una joven inglesa huérfana adoptada por sus tíos, es la sobrina del empresario que financiará el intento. Entre ambos, a pesar del rechazo mutuo inicial, se establecerá una relación de reprimida admiración que no es difícil identificar con el fenómeno de la atracción de los polos opuestos y que adquirirá tonos metafísicos cuando la expedición parta en busca de su objetivo. Sobre estos dos pilares se sostiene Voss (Voss, 1957), la novela del único Premio Nobel australiano Patrick White. 
"Son pocas las personas de talento que se adaptan con facilidad a un plan para superarse. Algunas descubren muy pronto que su perfección no es capaz de tolerar el insulto. Otras advierten que su placer intelectual reside en la teoría, no en la práctica. Solo unas pocas tienen la terquedad suficiente para abandonar, con mucho esfuerzo, el exuberante mundo de sus pretensiones y adentrarse en el desierto de la mortificación y la recompensa."
Tras esa presentación, la novela  adquiere una configuración dualista, que puede ser interpretada incluso en términos religiosos -Laura ha apostatado y Voss ha perdido la fe-, explotada por el autor a diferentes niveles: la costa y el interior, perfectos representantes del paraíso y el infierno; los dos grupos que configuran la expedición, cada uno con un líder antagónico, que personifican la fuerza y la inteligencia; la vida en sociedad, tratada por el autor con un celo que limita con la condescendencia, y el día a día de los expedicionarios, condenado a una espiral de dramas que convergerán en la inevitable tragedia; las ideas de paternidad enfrentadas de Laura, que no duda en acoger a la hija de una criada fallecida, y sus tíos, que trajeron de Inglaterra los prejuicios y los convencionalismos; pero en ese contexto de mundos-espejo enteramente aislados, reserva una de esas dualidades, la principal, la del explorador y Laura, para que actúe como nexo de los antagonismos mediante una peculiar comunicación, también dualizada, a través de las cartas que no llegan a su destino y las visiones que experimentan ambos.
"Entonces el alemán, que seguía bajo el árbol, se sintió abatido por la mortificación a la que se estaba sometiendo a sí mismo. Pero se trataba de una forma de autodisciplina para las grandes pruebas y desafíos que aquella tierra, que lo había poseído por completo, le reservaba. La gente que no entendía nada caminaba por los senderos de tierra comiendo pan o se sentaba en su casa de frágiles cimientos de piedra frente a un plato de carne, mientras el raquítico extranjero, debajo de su árbol retorcido, se familiarizaba con cada brizna de hierba agostada que veía, e incluso con las articulaciones del cuerpo de las hormigas."
El escenario familiar muestra la vacuidad e irrelevancia de la vida de la burguesía, personificada en la procedente de la explotación de la tierra, la agricultura y la ganadería, y el comercio; es el intento colonial de reproducción de la vida de la metrópoli, pero sin corte ni aristocracia, y con la moral y las costumbres algo más relajadas. 
"Entonces, el mundo de la luz empezó a inundarlo todo, la brisa se convirtió en viento y el polvo de la tierra salió despedido en todas direcciones. La orilla empezó a astillarse en gravilla y mica mientras desde la ciudad llegaban varios carruajes de pintura y metal relucientes que traían a benefactores o a escépticos y a sus esposas. Estas iban expresamente ataviadas para proclamar su riqueza, y en consecuencia su importancia, a los cuatro vientos."
Como contrapartida, la atracción de lo desconocido, que actúa sobre los diferentes expedicionarios de acuerdo con sus particularidades y con lo que esperan obtener de su aventura, y cuyos medios reflejan también sus deseos más ocultos, acaba multiplicando la misma esencia del viaje, de modo que no de trata de una sola expedición sino de tantas como integrantes.

De esta manera, la travesía del continente adquiere la singularidad del viaje iniciático a través de los laberintos de las relaciones entre los expedicionarios y los desiertos de los desacuerdos y los inevitables enfrentamientos, una búsqueda que no parece tener más objeto que poner a prueba los límites de la voluntad, y que cuanto más se aleja del punto de partida -y, en particular, a Voss de Laura- más parece acercarse a aquellas cuestiones que transcienden el espacio. Entre ellas, asistimos a la transformación paulatina de un ser insociable que se aproxima más a la humanidad a medida que se aleja de sus congéneres y que comparte cada vez más intimidad el viaje con la persona de quien más se aleja, un viaje que, a pesar de que la distancia que separa ambos mundos es cada vez mayor, va perdiendo su carácter de huida para transformarse en un regreso; para muestra, la metamorfosis de Voss, cuyo endurecimiento exterior en el trato con sus compañeros -necesario para mantener el orden en la expedición, pero tal vez no imprescindible- parece compensarse con un relativo ablandamiento interior.
"Entonces se dio cuenta de que siempre había tenido un miedo terrible. Incluso cuando se encontraba en la cima de su poder divino, no era más que un dios frágil sobre un trono desvencijado, temeroso de abrir cartas, de tomar decisiones, temeroso del conocimiento instintivo que revelan los ojos de las mulas, los ojos inocentes de los hombres buenos, temeroso de la naturaleza elástica de las pasiones, incluso de la devoción que le había demostrado algunos hombres, una mujer y los perros."
La expedición se enfrenta a dos desiertos, a una especie de inhóspito gradual que hace que, cuanto más salvaje se vuelve el entorno, más difíciles se tornan las relaciones entre los expedicionarios pero, por contra, también se simplifican y convierten en más primarias, con lo cual todas pierden matices y tienen que plegarse al más primario de los principios, el de la autoridad. Autoridad que queda en cuestión cuando se produce la división del grupo: los que buscaban algo determinado, aunque eran incapaces de concretarlo, abandonan la expedición cuando se aperciben de que no obtendrán fruto alguno; los que no buscaban nada excepto ponerse a prueba, siguen adelante.
"Había empezado a apilar las cajas, que olían a madera fresca. Si solo se tenía en cuenta su fuerza física. Harry era un gigante. Y por un momento se sintió orgullosos de sí mismo. El ornitólogo, sin embargo, era bastante enclenque y, en comparación, insignificante. Mientras que la naturaleza animal del muchacho le permitía protegerse de la revelación mediante la fuerza física, el hombre se vio obligado a llevar sobre sus hombros la carga invisible del futuro impreciso que su alma había vislumbrado con aquella fugacidad."
Mientras tanto, la vida sigue en la ciudad y el tiempo transcurre con la placidez esperable cuando siempre va sucediendo lo esperado; en cambio, la expedición se sitúa fuera de la dimensión temporal, en un continuo en el que siempre es presente. El fin a medio plazo ha dejado de existir y el objetivo inicial de la expedición se ha olvidado: el plazo más largo lo constituye el mañana, y el único objetivo es sobrevivir.
"La noche se había disuelto en un vasto olvido. El gris había engullido la neblina verde de forma natural. Los hombres habían sido arrinconados contra las raíces del árbol, y cada uno contemplaba el rostro del otro con los ojos de un náufrago que divisa una balsa."
Todo el curso de la trama se sostiene mediante dobles tensiones entre elementos antagónicos, resueltos con una prosa meticulosa y febril; la mesura en el tratamiento de los diferentes escenarios, materializada mediante un procedimiento narrativo equitativo y cuidadoso y en absoluto moralizador -esta sería la gran diferencia entre el relato canónico de aventuras del siglo XIX y el escrito un siglo después-, convierte Voss en una novela literariamente extraordinaria.
"-Soy consciente, muy a mi pesar, de lo poco que he visto y experimentado de las cosas en general, y de nuestro país en particular -acababa de confesar la señorita Trevelyan-, pero me gusta pensar que lo poco que he visto es menos de lo que sé. El saber nunca ha sido una cuestión de geografía. Más bien al contrario, llena y desborda todos los mapas que existen. Quizá el auténtico conocimiento solo llegue con la muerte ocasionada por la tortura en la región de la mente."
Calificación: Hors catégorie

3 de diciembre de 2018

Los países

Los países. Marie-Hélène Lafon. Editorial Minúscula, 2018
Traducción de Lluís Maria Todó
La relación de los campesinos con la ciudad, esa mezcla de miedo y fascinación, el menosprecio como mecanismo de autodefensa para sobreponerse a su evidente complejo de inferioridad, podrían ser los cauces en los que circula Los países (Les Pays, 2012), la novela  de Marie-Hélène Lafon, una autora prácticamente desconocida en lengua castellana pero titular de una extensa obra narrativa que la ha hecho acreedora de multitud de premios literarios en Francia, su país de origen. 
"Con mujeres como Claire, que no querían cargarse con una familia, soportar un marido, unos hijos, y vivían en pisos atestados de libros, iban a los espectáculos o a ver pinturas en los museos, en París, en Austria o en Nueva York, en vez de criar niños y ocuparse de la casa, con mujeres como ella, que ganaban su dinero sin depender de los hombres, pronto llegaría el fin del mundo."
Es posible que, como en otros muchos y variados aspectos de la vida francesa, Balzac -su nombre estará presente a lo largo de estas Notas de Lectura; su presencia en la novela es igual de permanente- cubriera todo el abanico de posibilidades de forma tanto esquemática como exhaustiva, pero es probable también que la summa del turenés pueda aprovecharse de cierta actualización que no redundará en perjuicio sino, al contrario, en mejora de su versión del Registro Civil. A medida que avanza la acción, el rastro de Balzac, al que la literatura debe la caracterización canónica del provinciano en París, de las relaciones entre este y el habitante capitalino y el estatuto de ese relato como tema literario, se va haciendo más presente y acaba por iluminar la totalidad del cuadro pintado por Lafon que, más que una parodia, acaba constituyendo un homenaje que la autora utiliza en la parte central de la novela, cuando la acción parece requerirla.

La ciudad ha actuado, a lo largo de la historia, como polo de atracción para los habitantes de provincias por su oferta de oportunidades no solo para aquellos que se ven espoleados por la ambición sino también para los que ven amenazado su sistema de vida en la provincia, opulenta pero balzaquiana al fin y al cabo. Pero el trasplante del campo a la ciudad no es  posible siempre porque la fuerza magnética de la tierra, sobre todo para el campesino, es inevitable; aunque, roto el hielo por la generación anterior e inoculado el veneno bajo la excusa del progreso o de la prosperidad, el trasvase de la generación siguiente parece inevitable.
"[...] tenían menos de treinta años, cayeron en la cuenta, pues, supieron que no podrían vivir como habían vivido sus padres y los padres de sus padres y tantos otros antes de ellos. El viento de las ciudades soplaba, el mundo alrededor era extenso y empezaba a existir, en la televisión, en los periódicos, pero también en los papeles del banco, y los reglamentos las normas las primas los cargos, aquello se acababa, eran los últimos."
Para que esa mudanza sea provechosa, es imprescindible tejer una nueva red de relaciones que sirvan para la nueva situación, unos puntos fijos capaces de aguantar una caída desde una altura diferente y cualitativamente superior de la que se daba en la provincia, y con unos nudos capaces de formar una nueva malla. A pesar de ello, existe una amenaza permanente para el emigrado a la capital: la imposibilidad de asumir el fracaso en su empeño cuando se le ha concedido el papel de representante y depositario de la esperanza del clan familiar con respecto al progreso y al futuro. En todo caso, no solo cambia el marco de referencia sino que los apoyos con los que siempre se podía contar han desaparecido; es cierto que pueden buscarse otros, pero su naturaleza -la incondicionalidad, la autoridad, la proximidad, la costumbre- será distinta.
"Allá arriba habían empezado a segar, si el tiempo era bueno; cada vez empezaban más pronto; en ninguna granja, o casi, ya nadie se cuidaba de rastrillar en los rincones y recodos, avanzaban sin preocuparse de los detalles; ya nadie esperaba, como había hecho el padre, a que los niños salieran del colegio, los últimos días de junio, para atacar el trabajo rudo, la auténtica siega del heno, después del aperitivo, el ensilado, que se practicaba lo más tarde a mediados de junio en cuanto la hierba estaba preparada y el tiempo era más o menos el adecuado. En el parque de Luxemburgo, bajo las frondosidades galantes de aquel jardín urbano que ella estaba descubriendo, Claire pensó en eso. No tanto en los de allí, los que estaban atrapados en las redes de las grandes tareas estacionales, como en las cosas en sí, en el arce del patio, el río, la hierba, la hierba sobre todo antes de que la sieguen ellos, el padre o el hermano, la hierba como oleaje flexible."
Tal situación redunda en el desarraigo progresivo del emigrado a la ciudad, la pérdida de los referentes campesinos, más por dejación involuntaria que por empeño propio, la amputación del marco vital del pasado, la disolución del nexo físico y mental, el alejamiento del núcleo familiar, que va perdiendo influencia a medida que su presencia se hace esporádica, y las aspiraciones de la niñez, abandonadas con el cambio de residencia y canjeadas, a la fuerza, por otras socialmente más elevadas, pero cuya persistencia, aunque olvidada, consigue traerlas al presente cuando las nuevas se muestran esquivas o, a lo peor, imposibles de alcanzar.
"En la madriguera de las ciudades las cosas tienen un lugar, el territorio del interior está bajo control. El mundo enorme palpita en sus alrededores, golpea y bate al otro lado de las ventanas, de la puerta, de las paredes, del techo, del suelo."
Al cabo de veinte años de la llegada a la capital, Claire, en plena cuarentena, efectúa un repaso de su vida desde la niñez hasta la actualidad, relacionando etapas, lugares y experiencias. Sus dos tiempos, la infancia rural y la madurez capitalina; sus dos espacios, la provincia y la ciudad; y sus dos cuerpos, el de la joven provinciana que llega a la capital y el de la cuarentona asentada en la ciudad; todos ellos han acabado configurando dos países, geográficos, sí, Auvernia y París, pero también mentales, provocando en ella un fenómeno de disociación que intenta remediar a través de la escritura.
"Claire escuchaba a Alain, opinaba y daba la réplica, sorprendiéndose al encontrar en sus modos de decir unos giros cuyo uso ya había perdido en su vida nueva y segunda; pero sentía, más que saber, que algo se había perdido, había sido abandonado, algo que no remitía al luminoso paraíso de las infancias; no existía paraíso, de las infancias nos escapamos; en ella, en su sangre y bajo su piel estaban infusas unas impresiones fuertes que formaban paisaje y componían el mundo, eso lo tenemos dentro, había que ampliar la vida, ganarla y ampliarla gracias a la mediación única y muda de los libros."
Lafon despliega una prosa ramificada y envolvente, con ausencia de diálogos, que avanza en pos de los personajes que, además de protagonizar los diversos episodios, son utilizados para caracterizar situaciones relacionadas con la trama de forma directa o que cumplen su función ampliando la información proporcionada por el autor; un encadenamiento no tanto causal como posicional que más que describir, expone, y en el que los hechos pierden sus diferentes grados de preponderancia para presentarse en toda su amplitud en una sucesión ininterrumpida de cuadros. Se trata de una p rosa sin duración en la que el tiempo es un elemento accesorio, pues pasado y presente se muestran de forma simultánea como si el conjunto de relaciones que los conectan fueran exclusivamente de forma biunívoca, cuando el pasado es capaz de influir de forma inevitable en el presente deja de ser pasado para convertirse en parte del mosaico existencial inscrito en un solo plano, el que configura ese presente continuo que denominamos hoy.

La importancia de la geografía en la obra de Lafon, esa Auvernia que se erige casi en un personaje, trae a la mente la obra de otro escritor de la región central de Francia, el lemosín Pierre Bergounioux, algunos años mayor de Marie-Hélène pero, sin discusión, perteneciente a la misma generación geográfica, temática y de estilo.

Calificación: *****/*****