“Semant icy un mot, icy un autre, eschantillons dépris de leur piece, escartez, sans dessein, sans promesse : je ne suis pas tenu d'en faire bon, ny de m'y tenir moy-mesme, sans varier, quand il me plaist, et me rendre au doubte et incertitude, et à ma maistresse forme, qui est l'ignorance.”
Michel de Montaigne. Essais, Livre I, Chapitre L, “De Democritus et Heraclitus”.
Michel de Montaigne. Essais, Livre I, Chapitre L, “De Democritus et Heraclitus”.
9 de mayo de 2016
La ciencia
La naturaleza sigue encerrando secretos, pero disminuye su poder a medida que se comprende.
6 de mayo de 2016
Ciudad esmeralda
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| Ciudad Esmeralda. Jennifer Egan. Editorial Minúscula, 2016 Traducción de Carles Andreu |
"Estoy esperando a que pase algo."Ciudad Esmeralda (Emerald City, 1993) es una colección de relatos de factura clásica, técnicamente impecables pero que traen consigo una extraña sensación de frialdad; es cierto que Egan se instala en el alma de sus personajes y bucea en ella hasta la profundidad de sus motivaciones y de sus miedos, pero lo hace con la asepsia de un cirujano en lugar de la complicidad de un confesor. Esa frialdad es, tal vez, la mejor virtud del tratamiento narrativo de la norteamericana.
Egan parece escribir a veces con ausencia de trama, aparentemente sin planificar la acción, a base de escenas sucesivas unidas únicamente por un nexo escurridizo, aunque explicativo, o por tener protagonistas comunes que se enfrentan a situaciones cotidianas "poco literarias". El mérito es construir relatos coherentes con esos mimbres tan frágiles, como queriendo demostrar que la vida común es tan susceptible de formar una historia explotable literariamente como la intriga más absorbente.
La autora agrupa a los protagonistas de los relatos de Ciudad Esmeralda en dos categorías principales: una extracción social muy concreta y la infancia. Los adultos acostumbran a pertenecer a una sociedad encantadora, charmante, que cena en Tribeca, alude a Greenwich Village con el mismo pintoresquismo con que hablaría de Madagascar, tiene la mesilla del sofá repleta de libros de arte de gran formato y comenta el último descubrimiento de narrativa corta del New Yorker. Como consecuencia, la acción siempre se localiza en escenarios considerados exóticos por los propios protagonistas, sean lejanos, como China o Bora Bora, o más cercanos, como Manhattan, San Francisco, la cubierta de un yate o una estación de esquí.
"A veces las peores cosas pasan a propósito, pero no por eso son culpa tuya."Mención especial merece el tratamiento de la infancia, con esa insólita mezcla de inocencia y crueldad. Los niños de Egan acostumbran a ser caracterizados como adultos deficientes justamente para poner en evidencia esas carencias en las personas maduras, mientras que aquellos mismos despiertan a una edad adulta que parecen rehuir con la incredulidad del escéptico. Son niños dotados con una extraña lucidez que sobrepasa la inteligencia de los mayores, que deja cubiertas las necesidades que no pueden ser resueltas por una madurez que no se halla todavía a su alcance; cuando esos niños o adolescentes son, además, los narradores de la historia, envuelven al lector, ganándose su confianza para, una vez rendido, llevarlo a su terreno y manipularlo a placer.
Mientras los niños explotan su independencia en su propio beneficio, esa emancipación en los adultos se torna en soledad, irremediable porque en la madurez no abundan las oportunidades de volver atrás y rehacer el camino; obligados, pues, a la renuncia a sus aspiraciones y condenados a una leve aunque nada comprometida infelicidad, sueñan, en lugares de vacaciones idílicos de familias perfectas con abultadas cuentas corrientes, con engañarse con que su renuncia ha valido la pena. Sin embargo... Bueno, es precisamente en ese "sin embargo" el lugar donde coloca Egan a sus personajes.
"Ahora me pregunto por qué me acuerdo de aquella noche. Debió de haber un centenar de veces más en las que Ted y yo nos abrazamos delante del fregadero, un sinfín de ollas cuyas tapas levanté. Una vez, cuando nos acabábamos de mudar, incluso hicimos el amor en el suelo de aquella cocina. Fue una especie de bautizo terrenal. Sé que sucedió, pero no lo recuerdo. Lo que vuelve una y otra vez, en cambio, es la imagen de los dos ahí de pie, contemplando nuestro reflejo mientras nos balanceamos. Y, naturalmente, me alegro de conservarla. Cuando se trata de recuerdos, supongo que todos nos dedicamos a pasar el platito."Calificación: ***/*****
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4 de mayo de 2016
Cuentos escogidos de Shirley Jackson
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| Cuentos escogidos. Shirley Jackson. Editorial Minúscula, 2015 Traducción de Paula Kuffer |
"A tu padre y a mí no nos ha gustado nada tu cuento ["La lotería"] de The New Yorker. Parece, querida, que la gente joven de hoy en día sólo pensáis en historias sombrías. ¿Por qué nb escribes algo para animar a la gente?" [Carta de su madre a Shirley Jackson].Que yo sepa, el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Transtornos Mentales -DSM en sus siglas en inglés-, tan dado en encontrar mental disorders, no ha categorizado todavía la "jacksonitis", la disfunción mental de variada sintomatología que afecta a los protagonistas de las obras de Shirley Jackson. Lo insólito en los escritos de la autora estadounidense no es tanto las situaciones ante las que coloca s sus personajes, por muy extravagantes que parezcan, como sus reacciones; pero si los adultos tienen reacciones extrañas, es en los niños en los que la autora se recrea con especial crueldad.
"Con súbito horror, se dio cuenta de que se había olvidado de poner sábanas limpias en la cama; acababa de recibir la ropa de la lavandería y cogió unas sábanas limpias y fundas de almohada de la estantería superior del armario y deshizo la cama, actuando con rapidez para evitar pensar a conciencia por qué estaba cambiando las sábanas."Jackson parece hurgar en la naturaleza del ser humano no con un eficiente y preciso bisturí ni mediante un corte limpio, sino con una herramienta oxidada de filo mellado, hurgando y escarbando hasta provocar una llaga cuya cicatrización dejará un costurón indisimulable.
Desigual como cualquier recopilación de relatos, estos Cuentos escogidos tienen el mérito de contener, entre los siete de la selección, una obra maestra de la narración corta, el cuento "La lotería". Pero el volumen tiene una "segunda parte" en la que se incluyen cuatro pequeños ensayos sobre el género del relato en los que no sólo intenta responder a las cuestiones como de dónde sale una historia de ficción
"El origen de cualquier obra de ficción es la experiencia humana. Esta traducción de la experiencia a la ficción no pasa por la mística. En parte es, creo, reconocimiento, y en parte, análisis. La pura descripción de un hecho difícilmente puede considerarse ficción, pero el mismo incidente, después de desmontarlo con esmero, de haber examinado su estructura emocional y su equilibrio, y luego haber vuelto a ensamblar con cuidado del modo más efectivo, sesgado y pulido y sopesado, muy bien podría ser una historia",o las referentes a la coherencia interna de un relato
"No hay ninguna necesidad de preocuparse por si algo de todo esto es verdad o sucedió en realidad; es tan verdadero como tú lo construyas. Lo importante es que sea verdad en la historia, y que en efecto suceda allí",sino que incluso reproduce la solución a diversos problemas técnicos; una "revista de prensa" con algunas cartas que le dirigieron los lectores de "La lotería". Y cierra el volumen "Notas para un joven escritor", una serie de consejos razonados que bien harían en considerar los aspirantes a narradores.
Calificación: ***/*****
29 de abril de 2016
Manifiesto incierto
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| Manifiesto incierto. Frédéric Pajak. Errata Naturae, 2016 Traducción de Regina López Muñoz |
"El baño de las palabras, esas banalidades que me acarician la cabeza."Toda ideología que se precie contiene en su seno el germen de la ideología opuesta, y ambas se retroalimentan mutuamente dando lugar a una sucesión de altercados que pueden preverse pero que jamás serán evitados porque la subsistencia de ambas depende de esa confrontación. Las verdadera y efectiva guerra contra una ideología no se libra desde las trincheras de otra sino en el campo abierto de la razón.
El origen de nuestra concepción del mundo no reside en la Historia, en los antecedentes, ni en los conocimientos que nos son transmitidos, sino en las sensaciones a que estamos expuestos desde nuestro nacimiento.
Este Manifiesto incierto que tenemos la suerte de leer en castellano de la mano de Errata Naturae es el primero de los cuatro volúmenes que, bajo el mismo título, lleva publicados desde 2012 el escritor y dibujante francés de ascendencia polaca Frédéric Pajak; en este primer volumen -de los cuatro, los tres primeros siguen la huella de Walter Benjamin en su exilio a través de Europa-, el autor mezcla episodios de su propia vida con acontecimientos acaecidos al filósofo alemán.
Dice Benjamin: "cuanto más mediocre es el autor, tanto más experimenta el deseo de sustraerse como "novelista" a su verdadera responsabilidad como escritor."En primer lugar acompaña a Benjamin en algunos de sus viajes a Italia, donde es testigo del florecimiento del fascismo; posteriormente, con el correr de los años, acercándose peligrosamente al final de la década de los treinta, observa el avance del antisemitismo, disfrazado de intelectualidad, primero en la burguesía y después entre el pensamiento francés. Después, viaja con Benjamin a la isla de Ibiza, un lugar separado del mundo, "la isla del olvido", en la que el aislamiento y el regreso a la naturaleza primordial del ser humano le ofrecieron un simulacro de salvación.
"Si el pueblo sucumbió al fascismo fue porque los intelectuales no supieron dirigirse a él. Dejaron vía libre a los demagogos y los periodistas. Los intelectuales sólo se dirigen a los intelectuales y a un puñado de políticos que les proporcionan la ilusión de tener algo que decir."Pajak cita el caso de Ernst Toller, que parece calcado del de Benjamin: obligado a exiliarse, deambulando, y muerto por su propia mano en tierra extraña. Más que casos individuales, parecen consecuencia de una epidemia, otra, que afectó a Europa en un período alrededor de la Segunda Guerra Mundial, una plaga que se llevó consigo a aquellas mentes lo suficientemente lúcidas como para adivinar las consecuencias de lo que iba a suceder: la posibilidad, remota pero plausible, de que se consiguiera salvar la vida pero al precio de condenar su alma para toda la eternidad.
Pajak, con esa mezcla de texto e imágenes, consigue un estupendo y logrado híbrido entre la memoria personal, el ensayo filosófico, el seguimiento intelectual de un personaje y la ilustración realista. Un libro memorable.
Calificación: ****/*****
27 de abril de 2016
25 de abril de 2016
El día del Watusi
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| El día del Watusi. Francisco Casavella. Anagrama, 2015 Prólogos de Kiko Amat y Carlos Zanón. Epílogo de Miqui Otero |
"Nadie sabe nunca la verdad."El día del Watusi es la reedición en un solo volumen de Los juegos feroces (Mondadori, 2002), Viento y joyas (Mondadori, 2002) y El idioma imposible (Mondadori, 2003), tres novelas que, ya en su origen, compartían escenario, la Barcelona del último tercio del siglo XX desde el chabolismo de la montaña de Montjuïc, la transición del franquismo a la democracia y hasta los fastos olímpicos -a menudo se hace difícil no leer en clave comentarios relativos a la situación política en un momento determinado y no encontrar correspondencias en el mundo real- ; y protagonista, Fernando Atienza, un sujeto peculiar a quien se le encarga la redacción de un informe sobre cierto personaje cuya redacción es el libro que leemos.
"En ese momento recuerdo una expresión no sé si feliz, "A los raros nos pasan cosas raras", y me convenzo otra vez de que mi vida es una cadena de exageraciones; o quizá sean extremos esos puntos de giro, el accidente que provoca el cambio de costumbres y de edad, y el resto sea sólo lamerse las heridas y maravillarse como un tonto de los sucesos al fin banales que las causaron."Por supuesto, nada más comenzar le asaltan al lector infinidad de dudas acerca de la naturaleza de este Informe, teniendo en cuenta que los hechos que Atienza relata no tienen nada que ver, aparentemente, con ese tal Neyra; pero también acerca de la personalidad del redactor, un individuo con unos orígenes tan inciertos ponen en duda la utilidad de sus conocimientos.
"Siempre me he dejado dominar por una sensación de desapego que a un tiempo me salva y me aleja de los demás. Es lo que siempre ha sucedido. Pese a muescas intempestivas de placer y dolor, que se han ido grabando en alguna parte de mi biografía, la indiferencia verdadera me ha acompañado toda la vida. No he querido. No me he preocupado. No he sido. O he sido todos y ninguno."Pero es que "duda" es una de las palabras clave de una obra en la que nada es lo que parece a simple vista; ni siquiera el personaje que da título al libro parece un personaje real sino el producto de una leyenda que, como todas, está formada por acumulación de anécdotas, de hechos espurios, legendarios también algunos, tergiversaciones de hechos reales lo más, que falsifican el punto de partida hasta hacerlo irreconocible: una vez "suelta", la leyenda adquiere vida propia y es inconducible.
"El olvido que comporta la miseria es absoluto, como lo es el que implica la destrucción."Complots vecinales, conspiraciones económicas y conjuras políticas forman la columna vertebral de la historia que relata Atienza; la vida en el submundo de los barrios relegados, la relación con los traficantes, las putas y el resto de la fauna que puebla los márgenes de la ciudad y del sistema, la médula espinal que encierra esa carcasa; y los puntos de contacto entre ambos mundos, a veces separados solamente por una frontera tan permeable que llegan a confundirse, el marco que encuadra la acción.
"Meditaba en el rumor, en el chisme, esa máquina que mueve el mundo y transmite una y otra vez el mismo mensaje: "Siempre ganan los malos". La herramienta aniquiladora de los fuertes que utilizan el comentario casual entre hoyo y hoyo del campo de golf para acercarse el tocón de mentiras sobre el que apoyar la cabeza de sus competidores (o de todo un pueblo) antes de la caída del hacha; o la inmunda tabla de salvación de los débiles, que necesitan inventarse un poder que nunca tendrán, una falsa situación de privilegio, otra historia con la que jugar y que los mantenga vivos y alerta en su partida inveterada contra el mundo. Pasillos y bilis, patio de vecinas y paranoia, Rumores como anguilas asfixiándose en un vivero superpoblado hasta que revienta la pared de contención en las malas épocas."Para ello, un trabajo ímprobo teniendo en cuenta el nivel de calidad literaria al que el autor parece no querer renunciar, Casavella hace uso de una sólida amplitud se registros bajo un estilo común, como una partitura de bajo continuo sin indicaciones para la mano derecha en la que, por mucho que ésta improvise, por mucho que varíe, por mucho que se desvíe, la mano izquierda siempre acaba imponiendo su ley. Esa amplitud de registros toma la forma de "historia de historias": un personaje principal cuenta unos sucesos -el Informe- ramificando la narración mediante episodios que le incumben directamente pero también por medio de relatos protagonizados por personajes secundarios o relativos a temas ligados indirectamente.
Es cierto que El día del Watusi, tal vez debido a la extensión, tal vez a su origen en tres libros sucesivos, se resiente en algún fragmento con respecto al nivel general; la parte correspondiente originalmente a Viento y joyas mantiene la calidad literaria y el uso fantástico del lenguaje, pero se queda con muy poco argumento, o lo traslada al plano político, con lo que el tono narrativo se resiente y acaba transformándose en algo parecido a un thriller de los primeros avances de la transición. En todo caso, Casavella no retoma "el argumento", que parece limitado a Los juegos feroces, pero sí que regresa, en cambio, la trama: la acción permanece en Barcelona, en el barrio del hampa, y vuelve a avanzar firme pero con fluidez; el protagonista se ha refinado, huye de la anécdota y del chiste, y los personajes grotescos, a pesar de que siguen apareciendo esporádicamente, han perdido protagonismo. La misma historia, la del Watusi, la del primer libro, vuelve continuamente, reformulada de acuerdo con la ocasión y reinterpretada en función del interlocutor, ese asunto pendiente cuya resolución parece depender del número de intentos por descifrarlo.
"-Es lo mismo que cuando tú dices que en las chabolas de Montjuïc había un tío que asesinaba para la mafia de Marsella. Y que era bailarín. El Travolta, por lo menos. Y que violó, o no, o asesinó, o tampoco, a la hija de otro que le encargaba matar a gente y por lo visto era de la French Connection. Y todo eso con dos polis comprados, en un sitio donde se picaba la gente y secuestradores glam, lolitas putas y el Templo del Perro y su puta madre. Y el gitanillo folclórico. Y el chulo piscinas. Y una francesa que parece la hermana de El Padrino."La grandeza literaria de El día del Watusi no puede resumirse en pocas líneas ni reducirse a un mensaje de contenido más o menos social, más o menos alternativo, más o menos justo, pero lo que sí deja claro es que solamente los poderosos, los que tienen la posibilidad de abrir nuevas perspectivas, poseen la capacidad de ensayar nuevos caminos, o de abrirlos si de eso de trata; los perdedores, en cambio, están condenados, aún siendo conscientes de ello, a repetir su historia. Lo cierto es que nadie aprende de los errores cometidos, pero mientras que los primeros poseen los instrumentos para evitar su repetición, los segundos se ven obligados a reincidir en ellos.
Hablaba antes de las máscaras tras las que Casavella esconde a sus personajes y a gran cantidad de los hechos que relata; también el desenlace -hay que tener mucho cuidado con ese concepto en El día del Watusi- es tan súbito como inesperado, en el que nada es lo que parece y que replantea la historia desde el principio: todos los incidentes fueron interpretados erróneamente, todos los implicados falsearon su interpretación, todas las circunstancias fueron manipuladas -y el lector, más- para que los verdaderos culpables escaparon del castigo y los inocentes fueran perseguidos hasta la extenuación . Pero el pasado es un país verdaderamente lejano al que es imposible volver. El presente puede ser abordado documentalmente, el pasado únicamente a través de la ficción.
"Porque a veces el viento abre ventanas de arrabales y tiemblan sombras en rincones oscurecidos. Ulula la sirena y aúllan los perros. Se asientan a avaricia y el cinismo, se deshacen las oportunidades frente a boquiabiertos de corazón encogido que no conciben, aún, vivir en este mundo. Y los pensamientos se agostan, se callan palabras que antes fueron estímulo, se desvanecen las imágenes violentas, libres, radiantes, del idioma imposible."El día del Watusi son más de ochocientas páginas torrenciales de la mejor ficción.
Calificación: *****/*****
22 de abril de 2016
VOLT
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| VOLT. Alan Heathcock. Dirty Works, 2016 Traducción de Javier Lucini |
"¿Acaso queda en el mundo alguien normal?"
Krafton, una ciudad imaginaria de la América profunda, es el escenario en el que Alan Heathcock localiza los nueve relatos que componen este VOLT (VOLT, 2011). Conflictos vecinales, habitantes inadaptados, veteranos de Irak, la naturaleza desatada, muerte y violencia que, a pesar de todo, no consiguen socavar la convivencia de los pobladores de ese infierno en la tierra.
"Se le pasó el hambre y se quedó sentada escuchando a la gente de la calle, Harriet Meyers se había puesto a cantar himnos de la iglesia como si fueran canciones de amor. Se acercó a la ventana y contempló la escena. Adolescentes recostados en la parte de atrás de las camionetas. Niños corriendo con bengalas. Hombres lanzando herraduras en el solar vacío donde antiguamente había estado la gasolinera. Otros conversaban en la carretera y aunque Helen había formado parte de aquel grupo ya no estaba muy segura de qué cosas se contaba aquella gente condenada a verse todos los días, semana tras semana, durante años, hasta el momento en que exhalaban el último suspiro."Tal vez sea cierto lo que dicen los científicos y, efectivamente, esta esfera en la que estamos instalados gire a trescientas sesenta y cinco revoluciones por año, pero no parece menos incuestionable que algunos individuos, o acaso poblaciones enteras, se hallen apeados de ese viaje por el universo, que su perspectiva no alcance ni semanas ni meses ni años sino que se abra cada mañana, justo antes de salir el sol, camino de un trabajo alienante, y se cierre después de cenar, para repetirse invariablemente jornada tras jornada. Krafton y sus habitantes son un ejemplo de estas comunidades más allá del tiempo, un no-lugar en el que los vivos y los muertos, igualmente condenados, conviven en perfecta armonía.
"Las cosas desaparecían. La gente desaparecía. Las nubes dieron paso al sol y el sol dio paso a la noche. Sólo los sentimientos, como los espíritus, perduraban, herrados detrás de los ojos, enlazados a nuestra médula ósea."Krafton es un lugar sin respuestas a las preguntas más acuciantes. ¿Hacia qué lugar hay que correr para dejar atrás al pasado? ¿Cuánto tiempo es necesario seguir escapando?
"-¿Alguna vez habéis estado al lado de alguien a quien no podéis perdonar? De nada sirve decir "Te perdono". Decir cosas es inútil. Es así. -Se posó el vaso en la mejilla-. Lo que pasa es que por más que quiera no puedo huir de mí mismo."¿Hasta dónde alcanza el dolor de que tu hijo haya muerto por tu culpa? ¿Cómo pretender que alguien nos perdone si no nos perdonamos antes a nosotros mismos?
"Vernon cruzó la estancia y salió a rastras de la luminosa caverna. Quizá las cosas horribles son el modo que tiene Dios de dirigirse a nosotros, pensó Vernon mientras subía a tientas por el túnel oscuro. Lo mismo la gente ya no cree en las cosas buenas. Lo mismo las cosas horribles son lo único que le queda a Dios para recordarnos que sigue vivo. Quizá la guerra sea la forma que tiene Dios de cobrar vida en el hombre. Vernon siguió avanzando hacia la luz del día. Emergió a la cornisa y al calor y fue como salir del cine después de haber visto una película triste n una sesión matinal, el resplandor del sol tras la oscuridad demasiado real para tolerarlo."Cortantes como el filo de una navaja e inesperados como una bala perdida, Heathcock revela a través de sus relatos a una sociedad abandonada por ese Dios al que insisten en convocar y por los mismos hombres, condenada a la oscuridad eterna y sin posibilidad de redención.
Calificación: ***/*****
20 de abril de 2016
Diario de La Central
La publicación del nuevo Diario de La Central correspondiente al mes de abril incluye tres reseñas, de las cuales dos son resúmenes de las ya publicadas en este blog y la tercera es de nueva elaboración.
Todas las literaturas, en mayor o menor medida, poseen un fondo de novela de tema exótico, entendido geográficamente, generalmente proporcional a la extensión del que un día fue imperio colonial. Las novelas de aventuras forman parte también de la tradición literaria de todas las lenguas; en Francia, concretamente, la influencia de Dumas y Verne extiende su sombra a través de casi dos siglos hasta llegar a las nuevas formulaciones contemporáneas del género como LeClézio, Tournier y, en pleno siglo XXI, Patrick Deville. Autor de una obra ampliamente reconocida, abandonó el flirteo con el minimalismo de sus primeros escritos, época en que se le relacionó con escritores como Pierre Michon y Pascal Quignard, para iniciar, con Pura vida, una serie de novelas situadas a medio camino entre el Diario de Viajes y el reportaje histórico en las que reserva el papel protagonista a grandes políticos y hombres de ciencia, a los que sigue en su periplo exótico, siempre heroico y a menudo cruel, y a los que enfrenta a los grandes retos de su tiempo. En Ecuatoria (2009) rastrea la huella de Pierre Savorgnan de Brazza, fundador de la pacital del Congo; Peste & cólera (2012) sigue el periplo por Extremo Oriente de Alexandre Yersin, el bacteriólogo suizo descubridor del bacilo de la peste; y Viva (2014) se centra en la estancia mexicana de Leon Trotski hasta su asesinato por Ramón Mercader. Aunque fiel a la tradición, Deville reelabora un género que se había recreado demasiado en la superioridad de la metrópoli para cuestionar la época colonial y, de este modo, trasladar el conflicto a nuestros días, otra época convulsa, que ha desterrado mediante la fuerza bruta las utopías que imaginaron los viajeros y los científicos del siglo XIX.
Podéis consultar la totalidad del Diario de La Central en este enlace.
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| Ecuatoria. Patrick Deville. Anagrama, 2015 Traducción de José Manuel Fajardo |
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| Peste y Cólera. Patrick Deville. Anagrama, 2015 Traducción de José Manuel Fajardo |
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| Viva. Patrick Deville. Anagrama, 2016 Traducción de José Manuel Fajardo |
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| Satin Island. Tom McCarthy. Pálido Fuego, 2016 Traducción de José Luis Amores |
U es un antropólogo encargado de la confección de un informe que deberá obtener el significado de la totalidad de la experiencia humana. Colapsado por su magnitud, U oscila entre la plena dedicación y la procrastinación; el mundo en el que se desenvuelve tiene un inquietante parecido con la imagen que ha impuesto la globalización ética: la dificultad de sobrevivir en un entorno dominado por la saturación de información y el compromiso de entresacar de ella no sólo la relevante sino la verdadera y desechar el resto; los impedimentos que sufren las relaciones personales que no derivan directamente del medio laboral o no basadas en un intercambio económico o de poder; y las formas alternativas de dar contenido a la experiencia, más allá de su colectivización en los nuevos medios sociales. Encerrado en su sótano, sin las instrucciones precisas ni un cometido definido, U se enfrenta a sus verdaderos demonios: su equívoca relación con Madison y la imposibilidad de sostener un vínculo afectivo en un entorno que demanda afectividad en la decisión más insustancial; las implicaciones de la noticia de la muerte de un paracaidista por un fallo en el sistema de abertura de su paracaídas, la posible participación mediante sabotaje del equipo de sus compañeros en el incidente o la decisión de suicidio por parte del propio afectado, en un ámbito de riesgo para el que no se supone ningún grado de empatía; y el sueño recurrente del progreso invasivo de un vertido de petróleo en el mar, la quiebra del medio ambiente por los efectos de la civilización como plaga agonística. Al final, en un accidentado regreso al inevitable mundo real, una vez se ha expulsado de encima la virtualidad y la multitud, experimentará la revelación que le redimirá.
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| Ciudad en llamas. Garth Risk Hallberg. Penguin Random House, 2016 Traducción de Cruz Rodríguez Juiz |
La noche del 13 al 14 de Julio de 1977 la ciudad de Nueva York sufrió un apagón eléctrico debido a un incidente atmosférico en una subestación eléctrica que se prolongó durante todo un día. Las horas iniciales de ausencia de luz provocaron un caos de movilidad y de los sistemas de seguridad que desencadenaron una oleada de desórdenes públicos que llegaron a provocar un cambio en la alcaldía en las elecciones de ese mismo año. Esa noche es el centro alrededor del cual gravita, en la multitud de historias que componen la trama, Ciudad en llamas, primera novela publicada del norteamericano Garth Risk Hallberg. De la mano de un narrador omnisciente la acción divide el escenario en dos localizaciones principales: el Nueva York de los edificios corporativos de las empresas multinacionales, retratados como verdaderos centros de poder no sólo económico, y el Nueva York interracial de la subcultura musical y vital que supuso el nacimiento del movimiento punk; y construye un edificio de tramas interrelacionadas que los abarca a ambos y los relaciona por medio de unas conexiones basadas en la interdependencia de ambos escenarios y los trasvases de los personajes de uno a otro.
La exposición clásica “planteamiento-nudo-desenlace” se subvierte en el plano temporal mediante la sucesión "reacción-consecuencias-acción-antecedentes": esa característica actúa sobre la memoria del lector al contrario de lo usual y hace que la lectura provoque una sensación extraña y, a la vez, apasionante, basada en el efecto "desacumulativo" que consiste, paradójicamente, en que los hechos justifican a los antecedentes, y también en esa delectatio morosa agustiniana que Hallberg administra en calculadas dosis cuando la intriga alcanza sus momentos álgidos.
Podéis consultar la totalidad del Diario de La Central en este enlace.
18 de abril de 2016
The Lonesome Go
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| The Lonesome Go. Tim Lane. Sapristi, 2015 Traducción de David Paradela López |
"Siempre en movimiento, siempre a la que salta, siempre hacia el Oeste, preguntándome hasta dónde hay que llegar para que la ansiedad se convierta en sabiduría y pueda volver a dormir."Si las pinturas rupestres son una de las primeras manifestaciones gráficas del ser humano, parece lógico colegir que, cuando nuestros antepasados sintieron la necesidad de contar algo, varios milenios antes de inventar la escritura, echaron mano de la representación en forma de dibujo; en este caso, no interesa tanto la cuestión artística sino la narrativa y la simbólica. Es este aspecto puramente narrativo, ya que carezco de criterio artístico para valorar la calidad del dibujo en sí mismo, la razón por la que, con menos frecuencia de la que sería aconsejable pero con la insistencia de la obstinación, he hecho, últimamente, varios intentos de penetrar en el mundo del cómic moderno.
No soy muy aficionado a los cómics; mi experiencia con el género empezó en los tiempos de la infancia en los que con la puntualidad del calendario devoraba cada sábado el TBO, y terminó, unos años después, con las aventuras de Tintín, los álbumes de Astérix y, finalmente, pero ya con mucha menos fidelidad, las entregas periódicas de los superhéroes de Marvel; después cambié las viñetas por los libros y, hasta hoy, mis incursiones en el género han sido muy esporádicas y poco gratificantes. Sin embargo, siempre he pensado que me he perdido historias de contrastada calidad literaria debido a ese prejuicio con respecto a la ilustración; por esta razón, y tras pedir consejo a un par de expertos en el tema que también conocen mis gustos literarios, decidí darle otra oportunidad con este volumen de Tim Lane.
"Uno puede vivir de recuerdos -pensaba- hasta que se le vuelven en su contra y lo convierten en fantasma."The Lonesome Go (The Lonesome Go, 2014) se ha subtitulado "Un viaje a la deriva por el sueño americano" y es un álbum que combina historias en viñetas, páginas estáticas -que incluyen recortables de The Temptations y de personajes pertenecientes al propio álbum- y narraciones convencionales ilustradas; el campo de juego son las diversas visiones de la pesadilla, más que sueño, americana, el retrato del ambiente onírico de fracaso y desesperanza, versiones de los lugares comunes de la cultura alternativa y, en definitiva, la exposición de la estética del perdedor, el personaje marginal, encarnado en el hobo, el vagabundo que recorre la geografía norteamericana -aquí, particularmente, los estados del Sur- viajando ilegalmente en trenes de mercancías. Tal vez el ejemplo más representativo es el viaje del narrador a Hopeville, un asentamiento que fue suburbio de Saint Louis, en el que una caravana destartalada es la vivienda más sofisticada, y cuya población está compuesta por personajes marginales y automarginados, veteranos de Vietnam, ex-convictos e individuos de dudosa ralea preparados para escapar a la primera oportunidad pero irremediablemente anclados al lugar, al refugio en el que nadie pregunta nada y donde puedes vivir cómodamente si consigues evitar las peleas entre vecinos y sobrevivir a los tiroteos entre viejos o nuevos enemigos.
Lane centra su atención en los mitos de la cultura y de la contracultura estadounidense -las estrellas del soul de los años sesenta y setenta pero también Bruce Springsteen, y las eternas Harley Davidson- con la intención de devolverlos al mundo imaginario, extrayéndolo del espacio de representación en el que se le ha encerrado, vacío de contenido, bajo la hipótesis de que cuando el mito se convierte en icono se vacía de contenido para convertirse en una mera imagen.
The Lonesome Go es un volumen que va mucho más allá de la historieta ilustrada con más o menos fortuna; es un compendio de recursos gráficos pero también literarios -literarios puros- destinados a construir un retrato de conjunto que gana en riqueza debido a esa acertada variedad de registros.
Calificación: ****/*****
15 de abril de 2016
Ficciones
Dicen que todos los escritores escriben lo que sucede, pero que sólo en el caso de los grandes escritores sucede lo que escriben.
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