28 de diciembre de 2015

Dilema

Es necesario tener sumo cuidado con el uso de una palabra cuya definición difiere de su significado.

26 de diciembre de 2015

Menos menos es más

Para implantar una determinada conducta en un animal experimental es más efectiva la administración de una recompensa negativa -cesación del dolor, por ejemplo- que una positiva -estimulación eléctrica de la zona cerebral del placer-. Cuestiones relacionadas con la ética han impedido, oficialmente, comprobar si esa correlación se da también en humanos.

24 de diciembre de 2015

Una saga moscovita

Una saga moscovita. Vasili Aksiónov. Navona, 2015
Traducción e introducción de Marta Rebón
"La vida discurre monótona mientras los acontecimientos se acumulan y se aproximan para de repente desplomarse sobre uno, como una paletada de nieve arrojada desde un tejado."
A mediados de la segunda década del siglo XX, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido como Stalin, es nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética; detentará este cargo hasta 1952, poco antes de su muerte. Este período crucial en la historia de Rusia, que comprende como hitos fundamental la Segunda Guerra Mundial, de Europa y, por extensión, del mundo, y la represión dentro de sus fronteras, enmarca la historia de la estirpe Grádov, la saga familiar que da título a la impresionante novela de Vasili Aksiónov.
"Nikita hablaba con la voz entrecortada, como si estirara la cinta de papel de un telégrafo. Mientras se preparaba para irse, el profesor se dio cuenta de repente de cuántas cosas les habían robado los acontecimientos de los pasados años tanto a sus hijos como a él: su primogénito había perdido una juventud que nunca había conocido, todas aquellas encantadoras tonterías que se saborean en familia para después discutir con seriedad de importantes acontecimientos mundiales. Pero su hijo había pasado directamente de la adolescencia a aquellos malditos acontecimientos, y ya no había sido posible hablar con él de otra manera que no fuera con seriedad."
En cuanto al contenido de la trama, el autor fija una serie de hitos alrededor de los cuales explicita y concreta el retrato de la época; en primer plano, como dice el dicho, que la primera víctima de la guerra -pues situación de guerra es la que se mantenía en la URSS durante la época estalinista- es la verdad. Todo el mundo conoce la verdad, pero actúan como si nada, apoyando la verdad oficial sin avergonzarse: saben perfectamente que el emperador está desnudo y, sin embargo, rivalizan para ver quién alaba mejor sus extraordinarios ropajes.
"Entretanto, el organillero, conocido en toda la ciudad, acababa de entrar con sus papagayos en la taberna de Papá Niko. Aquella trinidad, al igual que el viejo cachivache musical, estaba aquel día en plena forma, la vieja melodía se oía nítidamente, el organillero canturreaba y los pájaros revoloteaban por encima de las mesas. En Tiflis, la gente discutía a menudo sobre por qué los papagayos no se escapaban del organillero: ¿acaso los ataba por las patas con hilos invisibles? Sólo el borracho ocasional comprendía que el organillero, para los pájaros, representaba la idea de "patria"."
Aksiónov llama la atención sobre la vuelta de tuerca mediante la cual la misma Revolución sustituyó el romanticismo -era "burgués"- por el realismo, pero en un sentido diametralmente contrario al esperado: el exceso ya no era un asunto romántico, sino realista; y el propio materialismo acababa adquiriendo los atributos de la mística. Todo ello levantaba la paradoja de que una vez establecido los que era "revolucionario", no se podía distinguir lo que era "ultrarrevolucionario" de lo que era  "contrarrevolucionario".
"-El tiempo de la ironía ha pasado, Nina. Nos ha tocado vivir tiempos heroicos.
Nina se encogió de hombros.
-Sin ironía, Irina, es difícil sobrevivir en estos tiempos heroicos.
-Esto es un sofisma." 
Finalmente, el autor expone la paradoja de la pertenencia. Si mediante la "colectivización" de la personalidad se lleva a cabo la disolución de la individualidad en el confortable "nosotros", y esta es una adscripción obligada, ¿qué sentido de pertenencia se esconde en ella? ¿Supone una identificación total? Si ese "nosotros" designa lo válido y no admite ni matices ni discusión, ¿significa que se acepta como propio cualquier atributo colectivo? -Zamiatin ya dio una muestra del poder de ese pronombre en una novela titulada exactamente así, Nosotros-. Y más importante, ¿quiénes son ellos? ¿Existe tal concepto?
"Ahora, en la noche cerrada, sentado sobre un tocón de pino del antiguo nido de los Grádov, Nikita, [...] estaba asqueado de la guerra. Ansiaba la no-guerra. Había vuelto al Bosque de Plata, no por razones sentimentales, sino para estar en contacto con algo más eterno, algo que existiera más allá del contexto militar, fuera de la Historia y, aún más importante, algo que irradiara y absorbiera amor. Ni siquiera buscada a su madre y su padre en persona, sino que buscaba los sentimientos de maternidad y paternidad."
La guerra, la IIGM, ocupa gran parte de la trama, tanto en su transcurso como en sus epígonos, principalmente el inicio de la Guerra Fría pero también por sus consecuencias. Una de ellas, derivada del hecho de que el conflicto bélico consistió en un episodio terriblemente cruento para la población de la URSS, pero también porque, exceptuando a los elementos de la cúpula del Partido, significó un relevo generacional de los principales actores de la Revolución de Octubre a la siguiente generación: los héroes del conflicto habían cumplido con su papel y debían entregar el protagonismo a los jóvenes que sí que habían participado en la guerra pero no en el levantamiento bolchevique; aunque en la totalidad de la URSS los viejos sátrapas seguían monopolizando el poder, en la sociedad real pintaban más bien poco. Aksiónov lo ejemplifica en uno de los momentos más intensos de su novela, la entrega de una carpeta con material personal de Vuinóvich, amigo de la familia y compañero de armas de su padre, a Borís, de una carpeta con material que la policía de seguridad puede considerar comprometido -no sólo se transmite la posición de poder, también la disidencia-:
"Ahora tengo que darme prisa y... sabes, he traído esta carpeta por si acaso, no sabía si podía confiar en ti... Pero ahora veo que se puede... sabes, me gustaría que te llevases todas estas cosas... aquí está mi más... cómo decirlo, mi archivo personal... Fotografías, notas, cartas, versos... bueno, toda clase de recuerdos sentimentales... Necesito dejarlo en algún sitio y, aparte de ti, Boria, no tengo a nadie más... Bueno, está bien, al parecer tengo que contártelo todo. Mira, estoy casi seguro de que un día de estos volverán a apresarme [...]. Siento que a mi alrededor se ha formado el típico ambiente que precede a un arresto. Puedo sentirlo en algunas conversaciones aisladas, en las miradas de los agentes especiales, en las preguntas que me hacen en las reuniones del partido. Lo más probable es que alguien de mi círculo más cercano esté informando de mi estado de ánimo, en fin... y además mi expediente de 1938 no se ha perdido... allí, claro, está, se acuerdan de cómo me comporté durante la instrucción... y en el campo... claro está que allí hubiesen acabado conmigo de no ser por tu padre... En una palabra, mi rehabilitación está en el aire, a pesar de todas las condecoraciones y heridas... En fin, no reniegues de la pobreza ni de las rejas, dice la sabiduría de nuestro incomprensible pueblo; sin embargo, no puedo imaginarme que vayan a revolver entre mis papeles, justo entre estos, en los más queridos, esas... -se paró en seco, miró a los ojos a Borís y terminío la frase con firmeza- ... esas ratas asquerosas. Por eso pido que te lo lleves."
Este tipo de novela, la epopeya de una familia compuesta por un buen número de protagonistas en tiempos convulsos, es casi tan antiguo como la literatura y ha sido tratado con multitud de variaciones; excepto en los casos extremos, tales novelas resultan más interesantes cuanto más atractiva sea la época en que se desarrollan o más sugestivos sean los avatares en que se desenvuelven los protagonistas. En el caso de Una saga moscovita se añade a ambas variantes un tratamiento estilístico si no original si, al menos, aplicado con una destreza sorprendente: la mezcla de ficción y realidad en doble sentido. En un primer nivel de la distinción, se alternan los capítulos que componen la historia de ficción, la vida y los avatares de la familia moscovita Grádov desde 1921 y siguiendo su periplo a través de tres generaciones hasta mediados de los años 50, con lo que el autor llama "entreactos" y que consiste en fragmentos entresacados de las hemerotecas de los mismos períodos. Ahí tenemos, pues, la ficción y la realidad, pero Aksiónov imprime un nuevo sentido a la dicotomía inyectando elevadas dosis de realidad en la parte novelesca, con lo que la ficción parece real, y recogiendo de los documentos de la época aquellos cuyo absurdo -sobre todo los procedentes de los medios de comunicación oficiales- los adjudica, sin ningún esfuerzo, al terreno de la ficción. Mediante este recurso, con el añadido de la interacción de personajes reales con los ficticios, Aksiónov construye una epopeya de corte clásico -y clásicamente rusa, si atenemos a una tradición que el autor sigue y en la que se reconoce- en la que la mezcla de elementos míticos y reales alcanza un grado de virtuosismo notable.

Al mismo tiempo, también el manejo de la trama, múltiple por definición y extensa en su materialización -alrededor de mil doscientas páginas-, requiere algunos recursos que no la conviertan en una sucesión de lugares comunes y clichés prefabricados. Uno de los procedimientos más efectivos, en este caso, es el uso del contraste: el avance de dos acciones paralelas, en el mismo capítulo, fruto de una misma situación de partida que, repentinamente, queda dividida en dos líneas narrativas cuya simultaneidad en el tiempo y sucesión intercalada, acentúan el efecto dramático de ambas -por ejemplo, una fiesta en una dacha familiar y una operación quirúrgica del padre de la saga-; y el cambio súbito de dirección del proceso: mientras una se acerca a su final, relajada ya la tensión narrativa, la otra se acelera hasta alcanzar el clímax.

El tono general de la obra, afortunadamente, huye del efectismo trágico y del manierismo romántico empujados por un realismo estricto que muestra, sin citarlo, el mal sin máscara. La infección del estalinismo en las capas altas de la sociedad rusa -que no soviética- es tratado desde la parodia, explicitando un sentido del humor del que, como todas las dictaduras, las élites, ahora sí, soviéticas, carecían. Aksiónov descarta el envaramiento y la grandilocuencia de la tragedia optando por el tono irónico, dejando que el drama limite su influencia a los hechos narrados sin que este tono afecte al estilo, que adopta el matiz más ligero de la tragicomedia, consiguiendo así, mediante una especie de reducción al absurdo, acentuar su efecto sin cargar las formas. Si la situación se recogiera en toda su sordidez, el exceso haría que pareciera irreal.
"Voroshílov, por lo visto, se deleitaba en su papel de comandante en jefe, filósofo militar y estratega. Regordete, de aspecto saludable, con un bigotillo bien recortado, parecía, incluso con su uniforme impecable que claramente le habían hecho a medida, un comerciante próspero de Kuznetski Most. Un observador atento habría captado en sus ojitos vivos destellos de absoluta estupidez. De vez en cuando, como si se acordase de quién era, se quedaba inmóvil por un instante, centrando la atención en su monumentalidad."
Asimismo, debe considerarse un logro la ausencia de personajes arquetípicos: eso le aleja de la literatura clásica en versión romántica, y dota de modernidad a la novela -de igual modo que es "moderno" el tratamiento y planteamiento de personajes en Vida y destino, por más que la forma sí sea clásica- por supuesto -lo contrario sería una visión más que sesgada y no menos cierta-, esas "ficciones" publicadas incluyen no sólo las publicaciones paranoicas de los medios soviéticos antes y después de la IIGM, sino también fragmentos de las grandes revistas occidentales -Times, Life- en plena Guerra Fría, en una escalada de barbaridades que sería lamentable si no fuera patética; más teniendo en cuenta que, en principio, las publicaciones soviéticas seguían los dictados del Gobierno, mientras que las occidentales corresponderían a aportaciones de la "prensa libre".

Finalmente, en lo que respecta al tratamiento narrativo, Aksiónov incluye, aquí y allá, interesantes reflexiones acerca de la ficción, de las novelas y de la vida, en una serie de aisladas y sorprendentes llamadas al lector.


20 de diciembre de 2015

18 de diciembre de 2015

Pinocho en Venecia

Pinocho en VeneciaRobert CooverPálido Fuego, 2015
Traducción de José Luis Amores
"Si el empeño del arte, en su defecto inútil, era expresar el incesante esfuerzo humano por la perfección, entonces la historia era lo que siempre salía mal."
Pinocho, el burattino del cuento de Collodi, convertido en un distinguido y respetado profesor de universidad norteamericana -"distinguido profesor emérito del extranjero, mundialmente conocido historiador y crítico de arte, antropólogo social, filósofo moral y tocapelotas teológico..." y convenientemente americanizado como Pinenut-, crítico de arte y ganador de dos premios Nobel -"en parte campesino, en parte yanqui adoptado"-, regresa a Venecia para terminar la redacción de su obra magna, Mamma, su autobiografía. Este es el punto de partida desde el que Robert Coover imagina el crepúsculo y caída del hombre que fue niño que fue marioneta que fue tronco de madera en una novela desopilante, rabelesiana y desmadrada -marca de la casa, por otra parte- que tituló Pinocho en Venecia (Pinocchio in Venice, 1991), y que, partiendo de las referencias y los personajes del cuento original, las reinterpreta y trasgrede para hacerlas coherentes con su intención: especular acerca de una de las posibles continuaciones "adultas" de este relato -que, a pesar de ser publicado por primera vez en el "Giornale per i bambini" (1882-1883), su consideración como "literatura infantil" es más que cuestionable-, pero también la revisión de la historia desde el punto de vista del protagonista.
"Sí, o un teólogo en el afán de imaginar el sabor del maná, el cual ha sido asemejado a, respectivamente, el aliento de ángel, los huevos órficos, la espuma de la leche de una virgen, el muérdago machacado, la gelatina de sueños, el rocío de lingam, los meados de hada, el polvillo de la piedra filosofal, los excrementos de pulgones sobre las hojas de tamarisco. Sé lo que quieres decir. Es como ir tras lo inefable con un cazamariposas, o intentar atrapar el tiempo en una cucharilla de café. O como dijera el inmortal Inmaculate Koñt, un intento de describir mediante la razón práctica el hewdor a santidad: "a pies sudados no es ni la mitad"."
Coover, maestro de la parodia, pone en marcha su artefacto haciendo uso indiscriminado de una redacción preciosista con períodos largos y subordinaciones infinitas, metáforas continuas, hipérboles imposibles y vocabulario rebuscado, como si el barroquismo veneciano se traspasara a la escritura mediante un mecanismo de plagio intergénero; profundizando un poco más allá de la estructura formal del estilo y des aspecto general de la prosa utilizada, se descubre el medio en el que Coover se desenvuelve con excelencia: la ironía.
"-Pero no, verás, yo estaba equivocado entonces...-. Pues en el momento, tutelado por Giogione y por su amado Bellini, dio en admitir que, si había pensamientos puros e impuros, también los había simples y complejos, y el pensamiento puro y complejo, al cual iba entregándose cada vez más (al fin y al cabo poseía carne, ya no era una mera figura de palo), estaba obligado a abrazar el mundo impuro.pues de lo contrario, con las anteojeras puestas, se descubriría saltando, una y otra vez, por el mismo y estrecho aro."
Pinocho en Venecia es uno de aquellos escasos libros que no se agotan en una lectura; tal vez con una primera seamos capaces de abarcar los innumerables avatares de la acción y acabemos francamente deslumbrados por los fogonazos de la trama -y bien que es una lectura provechosa-; pero, como en todo caso de deslumbramiento, así como en el caso de la luz deberíamos esperar a que nuestra retina se habituara a la intensidad cegadora si quisiéramos descubrir el resto del cuadro, me atrevo a aconsejar, una vez terminado, volver a la página uno y, superados los motivos de sorpresa, releer pausadamente, disfrutar de las parodias, las citas y las referencias, innumerables todas ellas, para digerir y asimilar toda la información que nos ofrece.
"Mientras escucha el latido acelerado de adentro, cabeceando en concierto con éste, su nariz acariciando ligeramente el lanoso pecho, se dice en un arrebato de éxtasis, que lo que tiene ante sus ojos bizcos es la misma esencia de la belleza: forma como idea divina, la única y pura perfección que reside en la mente, de la cual surge a su imagen y semejanza, excepcional y santa y blanda como un pompón, para ser adorada." 
Pinocho en Venecia no se lee, se disfruta como se disfruta de una fiesta.
"Las hermosas paredes de mármol con incrustaciones relucen ahora como el alabastro iluminadas desde adentro y, por encima de él, unas luces de colores parpadean y danzan burlonamente de ventana a ventana. El centro de la lustrosa fachada está fruncido a la altura del ombligo por una oscura cruz en sombras, y ahora advierte que el cegador umbral de debajo está rodeado de un erizado musgo azul, y la reluciente cabeza blanca de la Virgen atisba desde las alturas como si indagase quién ha puesto los pies en la puerta." 
Por cierto, ¿sabéis cuál fue realmente el proceso por el que el muñeco de madera se convirtió en niño? ¿Y por qué le crecía la nariz?

16 de diciembre de 2015

Contrapartida

El placer, ¿hay que buscarlo siempre, o podemos esperar pasivamente que nos encuentre a nosotros? ¿Cambiaría nuestra valoración si pudiera conseguirse sin esfuerzo? ¿Qué responsabilidad tiene la filosofía del resentimiento en nuestra forma de valorar las recompensas?

14 de diciembre de 2015

Un peligro

Un peligro: que el empeño por confirmar un razonamiento válido lleve a usar un argumento falso.

12 de diciembre de 2015

Atajos

Los prejuicios son los atajos que usamos para no estar cuestionando continuamente aquello acerca de lo que no nos apetece discutir ni siquiera con nosotros mismos.

10 de diciembre de 2015

Estado de gracia

Estado de graciaJoy WilliamsAlpha Decay, 2015
Traducción de Albert Fuentes
"Todo lo que toco duele."
Descubierta a los lectores en castellano por la reciente traducción de Los vivos y los muertos, una novela publicada originalmente en el año 2000, Joy Williams se dio a conocer en el ámbito literario unos cuantos años antes con la publicación de este Estado de gracia (State of Grace, 1973), debut que cosechó excelentes reseñas y fue finalista en algunos premios literarios reconocidos.

Estado de gracia, un libro extraño y perturbador, es una narración acerca de la vida de Kate, una universitaria americana, dividido en tres grandes capítulos que recogen tres episodios fundamentales que marcarán su existencia; una vida marcada por las relaciones con dos hombres: su padre, un retrógrado y exigente pastor religioso, y un marido sobrevenido.
"Lo importante es sobrepesar la importancia de las cosas y no preocuparse por si son auténticas o no."
Una voz narradora -la de la propia Kate en los libros I y III- cortante, insistente y neurótica describe, narra y juzga a ambos personajes, incluyendo un determinado modo de vida que en los años 70 del pasado siglo entraban en franca crisis, amenazantes y ajenos; a unas relaciones familiares ancladas en un pasado no por vivido menos indeseable, con una infancia "problemática" dominada por un padre -a veces, un Padre- que la inició en extrañas actividades, 
"Padre era el instrumento de Dios y todos éramos instrumentos de Padre",
una madre que perdió el juicio y murió embarazada y una hermana fallecida cuya presencia se le impone constantemente; en definitiva, a un mundo cerrado, rodeado por la omnipresencia de la religión, gris y frío. Y es que quien ha disfrutado del paraíso nunca vuelve a ser el mismo, y quien ha pasado una temporada en el infierno, tampoco.
"Le digo: "amor mío, yo no tengo futuro". Se lo digo. Le digo: "cuando anunciarion mi destino, la tercera de las brujas había salido a tomar un vermut"."
Huérfana de madre, Kate pasó su infancia en una pequeña isla,
"Esa sencilla isla donde todas las cosas se erguían como siluetas planas recortadas contra el cielo",
con una población endógama y desconfiada, a solas con su padre,  inmersa en una sociedad que parece anclada en el rigorismo puritano del siglo XVIII que absorbe al tiempo y al progreso como un agujero negro, sin dejar rastro.
"Su madre perdió el juicio. Kate lo vio. No fue después de que su hermana muriera, sino antes. Kate lo presenció. Su juicio salió expulsado de su cuerpo como la vaharada negra del aliento de un demonio y se enredó con los engranajes del tiovivo, se enmarañó en su música sombría y monótona."
A veces no es necesaria una gran tragedia para que una vida se despeñe, puede conseguirse con  solamente una frase, una sola frase elemental como un grito de socorro pero precisa como un disparo. Esa frase, pronunciada en el momento adecuado, convierte a Kate en una persona de alma huidiza que se aleja de su cuerpo cada vez que puede verse afectada por un sentimiento, sea positivo o negativo, una disociación que le permite permanecer inmune pero que, al mismo tiempo, le suprime cualquier indicio de humanidad.
"Son las siete y el sol ha salido como de costumbre, ofreciendo una imagen de postal. Es el tres de junio, que llega de nuevo por primera vez. Creo que todo iría mejor con sólo una mínima dislocación. Un pequeño acto de sustitución que podría rehacer nuestra vida. Pero el cambio no llega a producirse nunca. Cada día que llega incorpora exactamente la cantidad de diferencia necesaria para hacer que todo lo aprendido pase a ser innecesario."
Estilo furibundo que, a pesar de situarse cronológicamente en los principios de los años 70, parece rabiosamente actual. Apoyado en el silencio, se sirve de la oscuridad para revelar los sueños y las pesadillas de la protagonista, encerrada en un ambiente lúgubre, sofocante e invasivo, hasta desembocar en un oscuro e inevitable nihilismo. Excelente retrato de esos individuos que llevan la tragedia adherida a su existencia, que no es que la provoquen, es que les es intrínseca. Desasosegante historia y no menos desasosegante libro, magnífico.