20 de mayo de 2014

Payasadas

Payasadas. Kurt Vonnegut, La Bestia Equilátera, 2014
Traducción de Carlos Gardini
"La historia es una lista de sorpresas. Sólo puede prepararnos para ser sorprendidos de nuevo."
El género slapstick es una variedad del humor negro en contextos visuales caracterizado por episodios de violencia física que, no obstante su dureza, no se asocian al sufrimiento de dolor. Fue explotado con gran éxito por el cine mudo -los batacazos de Laurel y Hardy- para, después de la invención del sonoro, ser traspasado al cine de animación -las trampas destinadas al Correcaminos que se vuelven contra el Coyote-. En la actualidad, es un género cuestionado por los adalides de la corrección política debido a que postulan que las imágenes de violencia sin dolor pueden confundir al público sobre sus daños reales, pero también porque ven un signo de discriminación en el hecho de que sea generalmente el personaje más débil el que sufra los efectos de esa violencia. 


Dresde después del bombardeo. 
Kurt Vonnegut luchó como soldado en el ejército norteamericano en la II Guerra Mundial, fue capturado por los alemanes y fue testigo, como prisionero de guerra, de la destrucción de la ciudad de Dresde por los bombardeos aliados. 
"Los fascistas son gente inferior que se lo creen cuando alguien les dice que son superiores. [...] Y luego quieren que todos los demás se mueran."
Esta experiencia fue recreada en la que es seguramente su novela más conocida, Matadero Cinco (Slaughterhouse-Five, 1969), pero planea, explícita o implícitamente, sobre gran parte de su narrativa, al tiempo que confiere a su estilo un tono permanentemente triste y sombrío al que solamente el humor puede proveer de pequeñas dosis de esperanza.
"Idealmente, creo, la vida debería ser como el minué, la jiga o el foxtrot, algo que se aprende fácilmente en una escuela de baile."
Slapstick (Slapstick, or Lonesome no More!, 1976, adaptado para la pantalla en 1982 para la película Slapstick of Another Kind) es una novela que podría considerarse programática en la producción de Vonnegut, tanto por el tema como por sus personajes y el tratamiento narrativo de la acción. En un distópico futuro no especificado -los destellos de anticipación de Vonnegut, que trascienden la literatura de género, no son nunca relatos de conquistas científicas sino lamentos por insospechados descalabros civilizatorios en los que el tratamiento humorístico no desactiva de ninguna manera su capacidad explosiva-, el último presidente de los EE. UU. de América, descendiente de la saga Rockefeller (muchos de los personajes que aparecen en el libro, que se suponen supervivientes de una catástrofe, poseen los apellidos de las sagas empresariales más conocidas de América, como si el hecho de esa pertenencia les hubiera dotado de un pasaporte de supervivencia que no poseían las familias menos agraciadas económicamente) vive con su nieta de dieciséis años y el amante
Lobby del Empire State Building.
www.nydailynews.com
de ésta en las ruinas del lobby del Empire State Building, en un Manhattan aislado del continente. 
Como en la mayoría de distopías, el ser humano, el mundo y la civilización han sufrido una involución debida a unos explícitos desastres naturales y, se adivina implícitamente, a una repetida endogamia de las clases dominantes. Uno de los efectos de esa endogamia es la particularidad genética del protagonista y de su hermana, su discapacidad para vivir separados, particularidad que explotan en su propio beneficio, disimulando una capacidad intelectual sobresaliente mediante la adición de sus respectivas cualidades, y aprovechando las ventajas que les ofrece tener unos progenitores sobreprotectores. Es a partir de cuando éstos descubren sus amaños que son separados definitivamente.
"Eliza y yo podríamos haber tenido una vida larga y feliz en un asteroide si un día no hubiéramos mostrado nuestra inteligencia. [...] Y podríamos habernos divertido con nuestra creciente sabiduría, sin preocuparnos por su posible utilidad."
En esa situación irremediable, en la que si puede atisbarse cualquier tipo de variación será siempre a peor, El Último Presidente se limita a sobrevivir procurando por su familia, intentando paliar los efectos de unas sospechosas epidemias y muertes en masa que coinciden con la aparición de la Iglesia de Jesucristo El Secuestradofacilitando las buenas relaciones con sus vecinos e intermediando, en la medida de lo posible, que es más bien poco, en los conflictos con los reyezuelos autoproclamados que han surgido en las aglomeraciones de habitantes 
"Quedé impresionado. Comprendí que los países nunca podrían reconocer que sus guerras eran tragedias, pero las familias no sólo podían sino que debían hacerlo",
y haciendo la vida de todos sus "súbditos" más fácil; por ejemplo, ante un supuesto descenso de la natalidad provocado por la primitivización de la civilización y los cambios en el entorno físico, el protagonista inventa las "familias extendidas" mediante el sorteo de patronímicos como forma de recuperar los vínculos consanguíneos pero sin los inconvenientes que éstos conllevan: en definitiva, llevarse bien con los familiares consanguíneos no tiene tiene que ser forzosamente más fácil que hacerlo con familiares escogidos por azar.
"He tenido algunas experiencias con el amor, o creo haberlas tenido, aunque las que más me han agradado se podrían describir como "simple decencia". Traté bien a alguien por un tiempo breve, o quizá por un tiempo tremendamente largo, y esa persona me trató bien a su vez. El amor no tenía nada que ver."
Panorama sombrío, sin duda, un lugar común en la literatura de Vonnegut, al que, en el fondo, el omnipresente humor -una sonrisa helada, apenas un rictus- no puede más que enmascarar, dismular, ocultar... Un pesimismo humanista que limita la vida a la tarea de gestionar nuestra relación con la pena secreta que todos poseemos, y la búsqueda de una felicidad que sólo puede, si acaso, alcanzarse cuando somos capaces de descubrir esa pena secreta y de hacer compatible su existencia con el resto de nuestra vida.
"Me pareció una situación histórica cómicamente trillada. Aparte de las batallas, la historia de las naciones parecía consistir en que viejos impotentes como yo, saturados de medicamentos y vagamente amados tiempo atrás, puedan lamer las botas de jóvenes psicópatas."
Comenzar a leer un libro de Kurt Vonnegut es siempre prepararse para ser sorprendido: la trama no te atenaza, el suspense no te abduce, el estilo no te deslumbra; sin embargo, constituye una experiencia peculiar por las situaciones imaginadas, por el tratamiento estilístico, pulcro y esquemático, pero también porque el poso que deja su lectura perdura en el tiempo: la redención que no redime de la tristeza que no amarga por el amor... que no es más que "simple decencia".

Hi ho. 


Otros recursos relativos a Kurt Vonnegut en este blog:
Dice la tradición -ya se sabe, a la tradición se le puede hacer decir cualquier cosa- que Kurt Vonnegut es un "escritor para escritores"; sin entrar a fondo en el significado preciso de esta afirmación, y por si acaso algún lector ...

La figura de Vonnegut ha marcat el camí de tota una generació d'escriptors nordamericans. L'extraordinària traducció al català d'una de les seves obres fonamentals, una àcida sàtira de les atrocitats de la humanitat en la ...

Los relatos de Vonnegut son inquietantes como la espera en un quirófano, pero de uno del que saldremos diseccionados con apenas un ligero dolor y una leve sensación de desasosiego en el alma. Maestro reconocido de ...

4 de mayo de 2014

Una singularidad desnuda

Una singularidad desnuda. Sergio de la Pava, Pálido  Fuego, 2014
Traducción de José Luis Amores
"Yo no conozco a nadie que sea feliz de verdad pero no dejo de cruzarme con grupos de personas que van carcajeándose a causa de alguna barbaridad que me pierdo por los pelos."
Física para no físicos
Una Singularidad Desnuda es un concepto teórico derivado de la Teoría de la Relatividad General, complementario al de Singularidad Gravitacional o Espaciotemporal y que contradeciría la Hipótesis de la Censura Cósmica. Mientras que las singularidades en los agujeros negros estandard  siempre son invisibles debido a que éstos absorben también la luz, la teoría aboga por la existencia de agujeros negros cuya velocidad de giro provocaría que desapareciera la zona adyacente a las singularidades, el horizonte de sucesos, dejándolas visibles o desnudas
La singularidades espacio-temporales son un concepto teórico en física pero puede verse su materialización al analizar, por ejemplo, un sistema judicial: una entidad enorme que acumula tanta masa que las fuerzas que contrarrestan su poder e impiden su colapso dejan de afectarlo, lo que provoca que el sistema se repliegue sobre sí mismo y, en ausencia del equilibrio que le procuraban las fuerzas antagónicas, vaya adquiriendo progresiva y aceleradamente más densidad. Este repliegue acaba concentrando la entidad en un punto con una gravedad tal que ni siquiera la luz es capaz de sobrevivir a su atracción, en el que las leyes y los presupuestos dejan de tener significado y la transparencia desaparece. Una vez establecidas estas nuevas coordenadas, la ocultación ya no tiene ningún sentido; eliminada la totalidad de sus enemigos, la singularidad ya no tiene por qué seguir manteniendo la opacidad y puede desnudarse y mostrarse visible en todo su esplendor.


Casi -sustantivo, no adverbio- es un joven abogado de oficio de 24 años de ascendencia colombiana que trabaja en la Public Defender's Office de la ciudad de Nueva York, y que reparte su tiempo entre su actividad judicial propiamente dicha -de la que alardea no haber perdido ningún caso, aunque su función principal es conseguir que los acusados se declaren culpables en la vista previa y, mediante acuerdo con el fiscal, se eviten ir a juicio-; una colaboración desinteresada para impedir la aplicación de la pena de muerte a un convicto discapacitado mental de Alabama; la planificación de un atraco perfecto, propuesto por un mefistofélico colega maniático de la perfección; y su afición a la historia del boxeo. Esta es la trama que, a lo largo de más de setecientas páginas, desarrolla Sergio de la Pava en Una singularidad desnuda (A Naked Singularity, 2008), novela inicialmente autopublicada debido al rechazo de las editoriales a las que fue presentada -¿qué editor se atreve con una primera novela de esta extensión, cuya trama se muestra y se oculta continuamente? Seis años se dice que tardó en completarla- , y finalmente puesta en el mercado regular por la University of Chicago Press.
New York County Courthouse. Wikipedia.org
¿Se trata, por tanto, de un remedo de las novelas de John Grisham? Los elementos principales de ese tipo de ficción los posee: el crimen, las peripecias de la justicia, un aroma de thriller, numerosas tramas secundarias que enmarcan el tema principal... Pero más que remedo, se trata de un contrapunto; es decir, temáticamente, la otra cara de la moneda, la menos glamourosa y, por ende, la presumiblemente más real; porque el medio en que se desarrolla es el sistema legal de los Estados Unidos, es cierto, pero aquí el abogado estrella no vence, gracias a su laboriosidad y a la colaboración de algún Deus ex machina que se le manifiesta inesperadamente, sino que aparece ante el lector con todas sus grandes y pequeñas miserias.  Y estilísticamente, porque los recursos utilizados beben de la revolución posmoderna: el uso intensivo del diálogo y, en lugar de esa trama lineal clásica, un ir y venir de historias que, por más que enriquezcan la experiencia de la lectura, no son imprescindibles, clásicamente concebidas, para la comprensión del texto, pero sirven para "humanizar" al personaje y descompresionar la tensión -tal vez con la intención con la que reclamaba el cura en el escrutinio de los libros de la biblioteca de Don Quijote retazos de vida en los caballeros de los libros que leía y que encuentra, finalmente, en el Tirant Lo Blanch
"Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo; aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas de que todos los demás libros de este género carecen."
El verdadero protagonista no es Casi, aunque éste posea la voz narrativa, sino el propio sistema legal americano, un sistema garantista que bajo el principio de alejarse de la dureza de la justicia en los países no democráticos acaba cayendo en la arbitrariedad, ya que falta de legislación deja al reo en manos de la mejor o peor preparación de su defensor; 
"Mi interés no está en lo que le sienta bien a tu alma sino únicamente en lo que le sien ta bien o mal a mi caso."
de este modo, más que la administración de la justicia, lo que se busca es la venganza de la sociedad (recuérdese la fórmula "el estado de (lo que sea) contra...) bajo una excusa legal. De hecho, una justicia que actúa como el sumidero de los elementos y procesos que el sistema democrático no puede asumir, una especie de escape que permite descompresionar el sistema.
"Estamos en una perrera en la que todo perro es carne canina de antojo caníbal."
El ambiente judicial funciona como marco general de la acción, pero le sirve también a de la Pava para dibujar un despiadado retrato de la condición humana posmoderna y de las relaciones interpersonales valoradas en términos de utilidad: no me importa quién seas ni cómo seas, me importa sobre todo para qué me sirves. Bajo esta perspectiva, ya no está tan claro cuál es, por ejemplo, el límite de la moralidad, o quién lo pone o quién debe ponerlo: ¿la Ley? ¿el Derecho?; ni tan siquiera si rige todavía el rousseauniano contrato social en los términos en que fue formulado: ¿qué sucede cuando las decisiones que afectan a la vida de uno no dependen de él mismo, cuando el principio que rige es la arbitrariedad?
"Qué se suponía que tenía que hacer a continuación, me pregunté. ¿Había siquiera un supuesto para esta clase de situación? Una situación en la que mientras veía alejarse mi pasado éste parecía en retrospectiva marcado por un orden y previsibilidad extremos pese a que todos los momentos parecían abedecer, y prometían seguir obedeciendo, su propio conjunto de normas fortuitas, reservadas e indiscernibles."
El mundo tal y como lo conocemos está desapareciendo engullido por el agujero negro del poder desmedido, la ambición ilimitada y las inconcebibles perspectivas de dominación de las organizaciones globales; y mientras tanto nosotros vivimos la ilusión de desempeñar trabajos humanamente gratificantes sumidos en una sociedad cuyas normas cambian a toda velocidad para que no podamos asimilarlas e hipnotizados por unos medios de comunicación -una de las subtramas es el caso de un bebé secuestrado y asesinado salvajemente por unos delincuentes de siete años, y que ha sido grabado en vídeo. y entretenimiento -"Televisión" se escribe con mayúscula- que insisten en facilitarnos ininterrumpidamente aquello que (juran que) les demandamos. Ya no es el trabajo lo que dignifica al hombre, sino el dinero; ya no es la pluralidad la meta, sino el índice de audiencia: desaparecido el mensaje, sólo resta el medio.

Matemáticas para no matemáticos
La existencia de horizontes de sucesos invisibles debido a un momento angular suficientemente alto es teorizada en la métrica de Kerr en el supuesto de un agujero negro que gira en el vacío. Transformando la métrica de Kerr en las coordenadas de Boyer-Lindquist, se puede demostrar que la coordenada r del horizonte de sucesos es: 
r_{\pm}= \mu \pm (\mu^{2}-a^{2})^{1/2},
donde \mu = G M / c^{2}, y a=J/M c. En este caso, "horizonte de eventos invisible" apela al hecho de que las soluciones son complejas para r_{\pm}, or \mu^{2} < a^{2} .
Los horizontes de sucesos invisibles también se pueden observar mediante la métrica de Reissner-Nordström de un agujero negro cargado; mediante esta métrica se puede demostrar que las singularidades se producen en 
r_{\pm}= \mu \pm (\mu^{2}-q^{2})^{1/2},
donde \mu = G M / c^{2}, and q = G Q^{2}/(4 \pi \epsilon_{0} c^{4}). De los tres casos posibles para los valores relativos de \mu y q, el caso en que \mu^{2} < q^{2} hace que ambas soluciones para r_{\pm} sean complejas. Esto significa que la métrica es regular para todos los valores positivos de r, es decir, que la singularidad carece de horizonte de eventos: se trata, pues, de una singularidad desnuda.
La sensación que deja en el lector tras las primeras líneas es el intento de de la Pava, un pecado común en el que incurren gran número de primeras novelas, de escribir la "novela total", tocar todos los registros posibles, incluir cualquier subtrama ni aunque sea remotamente relacionada con la trama principal y evidenciar el catálogo completo de sus poderes narrativos. 
[Nota al margen: una reflexión. Sería conveniente, como lectores, preguntarnos por qué somos tan exigentes a la hora de juzgar una primera novela de un autor desconocido y, en cambio, derrochamos benevolencia ante inanes textos puramente alimenticios de autores consagrados. Fin de la nota.]
Hay que seguir leyendo para darse cuenta de que esos fragmentos de escritura torrencial, esos diálogos que rozan el absurdo, ese maximalismo narrativo, no son más que la elección estética del autor y su intento por trasladar el medio en el que se desenvuelven los protagonistas a la parte formal de su literatura. 
"Sencillamente no paré de escribir y observé la cosa crecer hasta proporciones absurdas." [Esta es una reflexión de Casi relativa a la redacción de un informe que deberá presentar al Tribunal de Apelación del estado de Alabama relativo a la condena a muerte del reo discapacitado y no la respuesta de de la Pava a la hipotética pregunta de un periodista espabilado acerca de la extensión de Una singularidad desnuda.]
La sucesión ininterrumpida de lamentables casos legales, en la primera parte de la novela -que no da ningún atisbo de lo que sucederá después, como si el autor usara estas escenas como relleno, como forma de despistar al lector o, incluso, para caracterizar al personaje pero mostrándolo en el desempeño de su actividad en lugar de recurrir a discursos programáticos o a interminables descripciones-, relatada con una aproximación al formulario lenguaje jurídico, actúa a la vez como interrupción del desarrollo de la acción -como en toda novela posmoderna que se precie, la historia, la trama, no es el único objeto de interés- y como apuesta por la regularización del estilo creativo al meramente formal, al tiempo que retarda morosamente las escenas de acción de la segunda parte, que son acción pura. Pero es ese mismo lenguaje el germen de la propia acción: como sistema comunicativo, otorga estatuto de realidad a aquello que, antes de ser nombrado (escrito), sólo existe en potencia; del mismo modo en que alguien que no habla no existe para los demás; puede que exista para sí mismo, pero esto es irrelevante. En todo caso, esa radical compartimentación -es posible leer ambas partes independientemente y, aunque la conexión es indudable y no se comprenden la una sin la otra, narrativamente funcionarían con independencia- es uno de los mayores logros de la novela al aislar las dos facetas del protagonista, con conexiones circunstanciales, que constituyen su verdadera caracterización, a la vez que la atomización, en lugar de desviar la atención, actúa como reforzamiento para sus temas principales.
Nueva York bajo los efectos de un apagón
Los cuatro escenarios principales en que se desenvuelve la acción en los citados anteriormente poseen cada uno su propia idiosincrasia en el texto y cada uno es relatado mediante un sistema de signos acorde con la temática; la práctica ausencia de trama y de conflicto, por ejemplo, en la primera parte del texto, y la omnipresencia del diálogo, componen una serie de cuadros interrelacionados que se acercarían más a la colección de relatos con un mismo protagonista y una misma temática que a los capítulos de una novela. La justificación: el tema es principalmente de fondo legal, y su materialización sigue el texto de lo que se asemeja a una transcripción del juicio que llevan a cabo los estenotipistas del juzgado.
No cabe duda de que la sombra de David Foster Wallace es alargada, en cuestiones estilísticas igual que de fondo -y no sólo por la extensión y un cierto efecto "bola de nieve" con la adición de temas que acaban convirtiendo la novela en una summa-, como en el uso de la ironía como arma de la crítica del sistema por su capacidad de escondrijo de la tragedia. Programáticamente al menos, Una singularidad desnuda es la materialización definitiva de lo que en El rey pálido (The Pale King, 2011) quedó como proyecto inacabado: la crítica desde dentro, desde las mismas entrañas de un régimen corrupto y corruptor -allí la administración tributaria, aquí la administración de justicia- que pone en evidencia la capacidad autofagocitadora de un sistema, originariamente proyectado para asistir al ciudadano y preservar sus derechos, cuya única preocupación es su autoconservación. Estilísticamente, la sombra del Jota Erre (JR, 1975) de William Gaddis planea sobre sus delirantes diálogos -en modo surrealista los que sostiene con los acusados a quienes tiene que defender, en modo legal en las intervenciones ante el tribunal, o sarcásticamente filosóficos cuando tienen lugar con sus compañeros de profesión o con los peculiares vecinos teleadictos-, y en un sentido más amplio, la estupidez de las formas jurídicas recuerda algunos pasajes de esa otra obra maestra, Su pasatiempo favorito (A Frolic of His Own, 1994). De la Pava se desenvuelve con soltura en la multiplicidad de registros que emplea con un manejo de veterano: a los ya citados cabe añadir, por ejemplo, las largas, y a menudo vitriólicas,  reflexiones del protagonista; o el uso del más aséptico estilo periodístico cuando repasa las historias referidas al boxeador profesional Wilfred Benítez; o, finalmente, los ritmos y clichés del más puro thriller cuando relata el atraco. Por no hablar de las digresiones al modo de Pynchon o los débitos de estilo con Don DeLillo, claro.
Una singularidad desnuda es una novela tan ambiciosa como excéntrica, tan lúdica como embriagadora, tan inteligente como afectada, tan hipnótica como imperfecta, tan cómica como apasionada, tan compleja como profunda, tan oscura como divertida, tan detallada como torrencial, como ver los setenta capítulos de The Wire en una sola sesión, como una imposible partida de ajedrez en la que no se capturaran las piezas. No es un libro fácil porque su lectura requiere no sólo afilar la atención sino una completa inmersión, pero en la dificultad se encuentra, a menudo, la gratificación. Un deslumbrante debut que ningún lector ambicioso debería perderse.

30 de abril de 2014

Lecturas Abril

Obras Completas de Sally Mara
Raymond Queneau
Blackie Books, 2014
Varios traductores
Queneau asimila y subvierte los códigos del folletín y por medio de su heterónimo Sally Mara confecciona tres artilugios narrativos que sorprenden, aun, por su frescura, su originalidad y su capacidad transgresora. Cada libro de Queneau es una sorpresa inesperada, y este experimento literario, hecho desde la imaginación y el buen humor, merece figurar en el canon de la literatura paródica con todos los honores.
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La nostra vida vertical
Yannick Garcia
L'altra editorial, 2014
Sorprenent recull de relats d'una de les veus més originals del lobby  literari terrebrenc, un niu de traïdors a les tradicions i a l'establishment consolidat, als que s'haurà de mantenir en estricta vigilància si no volem -no volem?- que la literatura catalana comDéumana abandoni el còmode miratelllonbrígol, s'instal·li en el camí de la ironia i el relativisme i explori camins incerts que ningú sap on ens poden abocar. Perillós, molt perillós.
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A butxacades
Joan Todó
Labreu Edicions, 2011
Recull de relats que configuren una unitat múltiple a nivell macroscòpic, i retraten en blanc i negre una realitat -real: tot allò que existeix?- que tothom hagués dit que era en colors amb una multiplicitat de veus i de registres que conformen una mirada caleidoscòpica en la que ens hi podem, per més que no ens agradi, reconèixer. Una auca que té el mèrit de deixar-nos estupefactes davant el ridícul de la nostra pròpia nuesa.
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La noche y el momento
Claude-Prosper Jolyot de Crébillon
Cabaret Voltaire, 2014
Traducción de Lydia Vázquez Jiménez
Del trío Marivaux-Laclos-Crébillon es tal vez el más desconocido, pero este diálogo de alcoba entre seductor y seducido -sin dejar claro quién es quién- muestra a un Crébillon en plena forma. Los sobreentendidos malévolamente ignorados, las impertinencias fácilmente disculpadas y la agilidad de pensamiento y palabra configuran una de las cumbres de la literatura "galante" del licencioso siglo XVIII.
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Las novelas tontas de ciertas damas victorianas
George Eliot
Editorial Impedimenta, 2012
Traducción y prólogo de Gabriela Bustelo
Descarnado e inclemente opúsculo contra la inanidad de la literatura "femenina", un execrable subgénero que ha sobrevivido a todos los avatares de la novelística, razonada por una de las plumas más brillantes de la literatura inglesa, que no sólo desenmascara la baja estofa moral de esas novelas sino que constituye una muestra perfecta de otro género, la crítica que, éste sí, parece en vías de extinción.
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12 de abril de 2014

Entrevista a Toni Sala



Toni Sala. http://www.laltraeditorial.cat/autor/toni-sala/
Amb motiu de la publicació dEls nois, ens hem trobat amb Toni Sala per parlar del que més ens agrada: de llibres i de literatura.



Als escriptors, us interessa parlar de literatura?


I tant. Escriure literatura ja és parlar de literatura, igual que pintar, sempre és pintar sobre pintura. El que no s'ha de confondre és literatura i llibres. A banda d'això, toquis el tema que toquis, tu estàs posat en un determinat moment de la història. Per això l'argument de Els nois és molt concret, tant espacialment com temporalment; segona quinzena del dos mil tretze, Vidreres.  Potser hauria de dir, més que una gàbia, una nansa d'aquestes dels pescadors, una tècnica tan antiga com la mateixa literatura, que ja es perd, per cert. El pescador enfonsa a mar la nansa i al cap d'un temps torna a buscar-la a veure què hi ha entrat. I no sap què hi trobarà, quan l'aixeca. Escriure va per aquí, en el meu cas. Fas una nansa. I mai sabràs què has pescat, i no importa gaire, perquè el que construeixes és l'instrument, no pas la presa. Una vegada la tens, et mires la béstia. Potser has pescat una llagosta, potser morralla, en el millor dels casos una espècie desconeguda. No ho sabràs mai. Et moriràs sense saber-ho. Hi haurà altra gent mirant la béstia, a més de tu mateix, però a uns els semblarà una cosa, als altres una altra, i potser un dia algú et pescarà a dintre la seva, de nansa.


Brecht deia que on no hi ha secret no hi ha veritat…


És això, ni més ni menys. Rodoreda també va insistir força en la qüestió del secret. En qualsevol art, hi ha una voluntat intrínseca de secret, de misteri, d'amagar-se ell mateix. No estic parlant de simbolisme, ni de postsimbolisme, parlo d'una característica indestriable de la literatura de tots els temps, i de qualsevol art. Mira com l'art amaga el seu art, diu Ovidi. I és una constant que veus en els mestres, procurar la dissimulació, el nicodemisme, no hi ha res pitjor que una obra d'art massa conscient de si mateixa, perfecta, tancada... Du a l'academicisme. No, l'obra ha de respirar, mira els grans pintors, com alliberen el pinzell, com defugen l'acabat i deixen la feina a l'espectador... No, la creació ha d'estar viva...


I no correm el perill, amagant-la, de fer-la desaparèixer?


No ho sé, no ho crec. De vegades penso si el maltracte que rep la literatura... Tenim un país antiliberal, les institucions posen el nas pertot arreu i tendeixen a la invasió i la destrucció. Ara en català recollim els fruits de força anys de desmantellar l'ensenyament literari i de promoure una literatura servil, però em sembla que la mateixa literatura, la mateixa cultura, és com un gos apallissat que es va amagant aquí i allà, però que també s'espavila. L'apallissament és inevitable, perquè la literatura ha de ser lliure i la llibertat no te la regalen, i si te la regalen ja no és llibertat. De llibertat no n'hi ha mai prou, s'anul·la a si mateixa, és insatisfactòria per naturalesa. Riba ho va veure a l'exili, la llibertat, va escriure, conquerida en l'apassionada recerca, on sigui del món que és salvada, se salva.Són uns versos molt esperançadors, la llibertat, aquest gos apallissat de la literatura, s'amaga aquí i allà, es refugia i se n'acaba sortint. Agafem aquella frase de Jesús, la veritat us farà lliures, i girem-la: la llibertat us farà autèntics, us farà veritables.


No sembla que estiguem en una època especialmente propícia per a la cultura.


La cultura és l'última reserva de la llibertat, és la possessió més íntima que tenim, la més inextirpable. Per la mateixa necessitat de ser lliure, qualsevol artista és d'una manera o altra un exiliat, encara que sigui un bestseller, i és infantil, ara que amb Facebook ho veus tot, aquests escriptors que van presumint d'edicions com qui presumeix d'una peça venint de caçar. Igual que les editorials: quan presumeixen de les edicions d'un llibre, penses, no teniu res més de què presumir o què? No senyor, la peça no és el lector, la peça és el secret! M'agrada la imatge de Schliemann gratant per trobar les restes perdudes de Troia amb La Ilíada a la mà. L'art s'esmuny, per aquesta capacitat, aquesta necessitat que té d'amagar-se.


Per això aquesta recurrència a la mort, en els teus llibres?


Podria ser. No és buscada, ja t'ho dic, què hi farem, si a dintre la nansa m'hi trobo cadàvers. Em va preocupar en un cert moment mentre escrivia Els nois, vaig pensar: hòstia, sempre vas a petar a la mort. Però, parlant del misteri i el camuflatge, la mort és l'amagatall absolut, no? Si no hi ha veritat sense secret o sense misteri, i la mort és el gran misteri, tampoc deu haver-hi veritat sense mort.


Per això se t'ha dit obscur.


Ah, sí. És una bestiesa. Tot el contrari. Miro de fer llum.


Però quan dius secret, misteri...


Quan dic misteri dic ambigüitat. És aquest secret, el que permet a l'art deslligar-se del seu moment i transcendir. Només perviu l'ambigüitat, siats de natura d'anguila, que deia aquell. Fixa't com són d'inaferrables els grans escriptors. Només els dolents es deixen atrapar. Carner, Pla, la mateixa Rodoreda, no es pot dir que siguin fàcilment manipulables, sempre s'escapen quan algú que hi té interès mira de fer-se'ls seus. En canvi un Espriu... Ja ho hem vist.


Després d'uns anys de silenci novel·lístic, Toni Sala torna a la forma literària per excel·lència, aquella en què el seu rendiment com a escriptor es desenvolupa amb més contundència. Els nois és lobra de maduresa d'un autor que ha integrat la tradició literària amb un notable talent i que ha aconseguit dotar-se d'un estil i una veu propis i reconeixibles. Maduresa que es manifesta en aquesta obra molt per damunt de la resta de bibliografia d'en Sala, en una triple vessant: en lampli domini del llenguatge culte, aquell que es basa en la precisió en emprar les paraules adequades sense necessitat de complements afegits: si el llenguatge fos una fletxa i l'expressió un blanc, els tirs de Sala farien tots diana. També, en el fet de "deixar de fer literatura"; aquesta emergeix inconscientment fruit del talent però també de la intenció, per sobre d'allò que s'escriu. I finalment, aconseguint que el llibre interpel·li el lector, més la seva intel·ligència que els sentiments, i no li resolgui cap dilema ni li faciliti cap resposta sinó que, al contrari, el qüestioni com a individu pensant i li plantegi noves i desafiants preguntes.
  

La marginació és bona, doncs, perquè t'amaga?


No, és clar que no és bona. El que en bona part és és inevitable. Com més uniformes siguem més fàcil serà controlar-nos, i el sistema ens vol així, contents i, sobretot, quiets. Per això és tan pervers, en cultura, considerar la quantitat com un criteri de valor. Només s'iguala a la baixa.


Vols dir que no tens una visió molt pessimista?


Al contrari. Qualsevol llibre, pel sol fet d'haver estat escrit, és un llibre optimista. I els més optimistes justament són els que semblen més negres. Si penses que aquest món és de puta mare, no té gaire mèrit escriure un llibre i celebrar-ho. El que té mèrit és considerar que tot és una merda, però una merda de veritat, eh, i així i tot escriure un llibre.


I on et sembla que ha de refugiar-se, aquest gos apallissat?


Els nois inaugura una editorial nova, L'altra. En això, com en tantes coses, Casasses ha estat un precursor. Les grans editorials han acabat expulsant la literatura seriosa.


Només les editorials? A vegades sembla que els diferents agents, tots, shagin posat dacord en enterrar-la.


No, no, és clar, és general. Els premis literaris, quina vergonya... La inexistència d'una crítica catalana fora de la que els mateixos escriptors, pel fet d'escriure, produeixen. Però és natural, és el país que tenim, un país de funcionaris. I com et dic, la literatura s'escapa, i trobarà refugi en aquestes editorials independents que van del bracet amb una xarxa de llibreries també independents, amb llibreters que més que venedors són prescriptors, i aquesta renovació anirà lligada a una renovació també dels autors, tan traduïts com locals. Això ja està passant, aquesta generació jove del sud, Joan Todó, Yannick Garcia, són molt bons...


Al teu llibre anterior, Provisionalitat, el personatge més llegit era un pederasta, i ara, a Els nois, el personatge més fosc és un artista.


Això està ben vist. Sí. En el cas de Els nois em va preocupar. Vull dir la conducta deplorable de l'artista. El paper de l'artista a l'últim capítol és determinant; finalment és el culpable de tot el llibre, el que el provoca. Hi ha una frase de Si això és un home que diu que no s'ha de mirar de comprendre què va passar als camps, perquè comprendre ja és d'alguna manera justificar. Per això Levi després ha de distingir entre comprendre i conèixer, i dir que conèixer és necessari. No em sembla que la literatura es conformi amb conèixer, em sembla que la temptació de comprendre, en el sentit de capturar tornem a la nansa – és massa gran per esquivar-la. Per això, quan vaig acabar el llibre, em va preocupar el paper d'en Nil com a artista. Després vaig veure que no deixa de ser un artista fracassat.


Has detectat més coses a Els nois, després d'escriure'l?


Els nois és un llibre sobre la identitat. Parla de la manera com la mort ens delimita. La mort ve a ser com un radar, envia ones de ràdio a la part més íntima de nosaltres mateixos. Una cosa que m'ha sorprès a posteriori és la presència al llibre dels elements clàssics, la terra, naturalment, però també l'aigua, el foc i fins i tot l'aire. La idea aquesta de l'estany de Sils, que l'aigua torna a sortir per recuperar el que és seu, després he vist que ja apareixia a la cosmologia babilònica... Fixa't que són quatre personatges, i no et diré que cadascun s'identifiqui amb un element, però sí que la presència de l'element primigeni hi és, forma part d'un paisatge identitari essencial. Això és a l'origen de la nostra cultura, també, o sigui a l'origen de la nostra personalitat, penso en el món presocràtic, en allò que els grecs en deien l'arkhé i que lliguen a algun dels quatre elements, però que Anaximandre ja veu que n'hi pot haver un altre, un cinquè, l'apeiron, l'il·limitat, que seria una cosa així com el caos. El caos com a arkhé!


I ja som altre cop al secret i al misteri.


Exacte! Potser per això el llibre acaba com acaba, amb un incendi, l'ekpirosis dels estoics, l'incendi còsmic, una conflagració regeneradora. I un altre aspecte que he vist després, que també té a veure amb la identitat, és la relació amb els pares. Cada capítol presenta una història de pare-fill, suposo que no deu ser casual. Però tot això que explico són consideracions meves a posteriori, vull dir que són tan vàlides com les que qualsevol lector en pugui treure, entre l'escriptor i el lector tampoc hi ha tanta diferència, qualsevol lector és un escriptor, i viceversa.

Aquesta entrevista ha estat publicada al Diari d'Abril de la Llibreria La Central.

4 de abril de 2014

Inquieto

Inquieto. Kenneth Goldsmith, La Uña Rota, 2014
Traducción de Carlos Bueno Vera
Algunos antecedentes

Hace aproximadamente cuarenta años, un tipo con una facha extrañísima se sentó durante tres días (18, 19 y 20 de Octubre de 1974) en distintas localizaciones de la plaza Saint-Sulpice de París con la intención de anotar, palabra por palabra, todo lo que sucedía, y el resultado, una lista de acciones sucesivas, se editó en forma de libroOtro tipo, un artista -era de esperar...- se dedicó a escribir en 1970 una lista de todo lo que le venía a la memoria, y le dio también forma de libro; por cierto, el tipo con facha extrañísima también publicó, en 1978, una lista de sus recuerdos, y se la dedicó. Otro escritor, un irlandés algo desnaturalizado, escribió una novela persiguiendo a dos personajes en su errante periplo por Dublín durante un dieciséis de Junio, y tiró de personaje clásico para titularla; después, el irlandés hizo lo mismo con una noche, pero eso es harina de otro costal, ahí están todavía los críticos -y los exégetas, lo que es infinitamente peor- intentando rastrear unos caminos que van desapareciendo a medida que se andan. Otro irlandés, afincado y adoptado por Francia, se propuso escribir un libro registrando todo lo que le acontecía a un cuerpo sin cuerpo, y escribió un extraño e imposible flujo de conciencia que no tenía soporte en el que apoyarse que, consecuentemente, se redujo a puro lenguaje, y no supo cómo llamarlo. Kenneth Goldsmith, poeta y crítico de arte, tirando del hilo de estos y otros antecedentes, registró en  una cinta de audio todos los movimientos de su cuerpo otro dieciséis de junio, en una "tentativa de agotamiento de los movimientos de un ser humano", lo exportó a diferentes lenguajes artísticos y publicó un libro con la experiencia al que llamó Inquieto (Fidget, 2000).

Variaciones formales

Fijado el objetivo, Goldsmith tiene a su disposición varias opciones formales dependiendo de la acción que relata, del momento del día -es comprensible cierto agotamiento a medida que van pasando las horas-, de su predisposición por fuerza variable, de su estado de ánimo e, incluso, de su estado físico.

A veces, sobretodo al principio del relato, Goldsmith se sirve de la descripción pura y objetiva -aunque llamarle "objetiva" sea una contradicción de términos- que, al descomponer los movimientos en sus partes elementales, toma la forma de frases completas pero cortas y concisas; así empieza el texto (hora 10:00):
"Párpados abiertos. La lengua cruza el labio superior al desplazarse de izquierda a derecha de la boca siguiendo el arco del labio. Traga. La mandíbula aprieta. Rechina. Se estira. Traga. La cabeza se alza."
Puede expresarse también mediante frases elementales, generalmente con ausencia de complementos (hora 18:00):
"Cabeza dedo y dedo índice. La liviana mano ociosa. Frota el pulgar. Colmillo inferior juntándose. Pulgar saltarín ahora es ascendido. Pulgar al volteo. Ahota pulgar."
Otra vuelta de tuerca: la supresión de la puntuación, en el más puro estilo del capítulo más famoso del libro que escribió el irlandés algo desnaturalizado citado con anterioridad, y alternando los movimientos corporales con las percepciones propioceptoras del narrador y con breves incursiones de su conciencia (hora 21:00):
"[...] baja los nudillos de la mano izquierda brazos estirados respiración profunda mientras los ojos se cierran la habitación da vueltas un poco en sentido a las agujas del reloj cuarenta y cinco grados la línea recta respiración profunda estomacal [...]"
La depuración del discurso pasa también por palabras aisladas, de las cuales la mayoría son verbos -cabe recordar que la intención era describir las acciones del cuerpo-, con alguna indicación de dirección o de posicionamiento (hora 17:00):
"Gira. Mastica. Masajea. Reúne. Pesado. Despacio. Más. Alcanza. Abre. Traga. Exhala. De pie. Eructa. Sujeta. Gira. Escoge. Sujeta. Sujeta. Sujeta. Abre. Gira."
Y, finalmente, el último malabarismo formal: Goldsmith reconoció que era incapaz de transcribir las cintas correspondientes a la última hora, y la opción que eligió fue reproducir, con las variaciones que vienen al caso, el primer capítulo del libro con las frases escritas al revés; así termina, pues, el libro (hora 22:00), compárece con el comienzo, citado más arriba:
".eac azrbac aL .agarT .eartnoc eS .anihceR .ajaler es alubídnam aL .agarT .oibal led ocra le odneiugis acob al ed adreiuqzi a ahcered ed esrazalpsed la roirepus oibal le azurc augnel aL .Párpados cerrados." 
El reto


¿Qué es, pues, Inquieto? Un reality show non-stop en el que, espectadores pasivos -hasta cierto punto, pues a menudo tenemos que interpretar los movimientos que describe si queremos especular acerca de la acción que ese cuerpo está realizando-, asistimos a la exposición pública de los movimientos de un cuerpo, mediatizado, como todo reality que se precie, por la cámara que en cada momento elige el realizador.

¿Y la trama, entonces? No, no hay trama, solamente sucesión de movimientos que se auto-relatan (pues la voz, el registro original, también forma parte de ese cuerpo) en un fluir continuo, que se suceden, se superponen, se interrumpen, toman el lugar del otro para absorber la atención de un narrador interpuesto que, en principio, ya que este extremo es discutible, debe verbalizar, convertir en discurso, unas reacciones puramente orgánicas. Y el punto de vista es tan cercano a los eventos que integran cada acción que el detalle la puede descomponer hasta hacerla irreconocible; igual que cuando se examina un objeto completo desde cada vez más cerca llega un momento en que ya no se reconoce, pues el detalle  lo desvirtúa hasta hacerlo extraño, o, en informática, el examen de la serie de comandos que hace posible una acción determinada; de hecho, es la práctica ausencia de objetos la que obliga a que la explicación de cualquier manipulación, por ejemplo, se complique hasta el extremo de hacerla ininteligible. 

El proceso de verbalización, por supuesto, debe soslayar una imposibilidad técnica: lo primero que debiera registrar es el hecho de hablar lo que está grabando, lo que conduciría a una espiral inacabable de autoreferencias. Pero tampoco cabe hilar tan fino, ya que esa ausencia -igual que en el caso de una novela, que requiere la suspensión de la incredulidad- es precisamente lo que le otorga a Inquieto el estatuto de ficción.  

Aparte del aparente pintoresquismo del propósito de Goldsmith, e independientemente del resultado al que llegó, se puede inscribir la experiencia en la nómina de acciones -performances, que dirían los modernos- que intentan trasladar la literatura al campo de la identidad y de su relación no ya con el entorno -no hay personajes en Inquieto, ni localizaciones- sino con la propia conciencia del escritor. La primera dificultad a la hora de clasificar un trabajo como éste surge al intentar aplicarle los modos clásicos: quién es el narrador, qué relación tiene -si la tiene- con el escritor, dónde está el conflicto, dónde está la trama... La propia dificultad formal de la transcripción, ¿puede considerarse que forma parte del discurso, o solamente de su materialización? Cuando la sucesión de mediadores toma la forma de: 1.- Lo que hace realmente el cuerpo de Goldsmith, unos movimientos concretos difícilmente aislables e imposiblemente describibles mediante el método forzosamente secuencial de la escritura debido, por ejemplo, a su ocurrencia simultánea; 2.- Lo que escoge Goldsmith de entre todo lo que hace su cuerpo, lo que implica elegir, momento tras momento, entre los muchos procesos que tienen lugar en ese cuerpo -y obviando los automáticos, como la respiración regular o el latido del corazón-, sabiendo que deja en el tintero mucho más de lo que decide registrar ; 3.- Lo que graba en la cinta; 4.- Lo que transcribe de lo grabado; 5.- Lo que entendemos los que lo leemos..., ¿hasta dónde puede llevarse la multiplicidad de mediadores? ¿Cómo afecta esto al mensaje en sí? Además, este narrador que no lo es -pues sin que nadie nos explicara lo que está sucediendo en el cuerpo de Goldsmith no habría caso-, a medida que avanzan las horas, va pugnando por aparecer, la descripción objetiva de los movimientos del cuerpo va replegándose como si la repetición les sustrajera su utilidad, y acaba emergiendo una conciencia, forzosamente no automatizada, que reclama la atención:
"Nuevo pasmo cortejándome para la entrega olvida los ojos. Los ojos de donde yo provenía. Ojos a la derecha del Hudson. Los dientes tragan. Vistazo veloz que sacude un lado de la cama."
Inquieto es un difícilmente clasificable pero tremendamente enriquecedor experimento formal que viaja hasta las fronteras de lo registrable, explora los límites de la narratividad y pone al lector ante un cuerpo sin mente retratándose a sí mismo. Un reto para el protagonista que el lector inquieto no debería perderse.
Existe en la red una página de Coach House Books que contiene una versión online de Inquieto,  comentarios referentes al texto, un applet de Java desarrollada por Clem Paulsen, y archivos de audio de una interpretación vocal-visual de Theo Bleckmann en el Whitney Museum of American Art.