4 de abril de 2014

Inquieto

Inquieto. Kenneth Goldsmith, La Uña Rota, 2014
Traducción de Carlos Bueno Vera
Algunos antecedentes

Hace aproximadamente cuarenta años, un tipo con una facha extrañísima se sentó durante tres días (18, 19 y 20 de Octubre de 1974) en distintas localizaciones de la plaza Saint-Sulpice de París con la intención de anotar, palabra por palabra, todo lo que sucedía, y el resultado, una lista de acciones sucesivas, se editó en forma de libroOtro tipo, un artista -era de esperar...- se dedicó a escribir en 1970 una lista de todo lo que le venía a la memoria, y le dio también forma de libro; por cierto, el tipo con facha extrañísima también publicó, en 1978, una lista de sus recuerdos, y se la dedicó. Otro escritor, un irlandés algo desnaturalizado, escribió una novela persiguiendo a dos personajes en su errante periplo por Dublín durante un dieciséis de Junio, y tiró de personaje clásico para titularla; después, el irlandés hizo lo mismo con una noche, pero eso es harina de otro costal, ahí están todavía los críticos -y los exégetas, lo que es infinitamente peor- intentando rastrear unos caminos que van desapareciendo a medida que se andan. Otro irlandés, afincado y adoptado por Francia, se propuso escribir un libro registrando todo lo que le acontecía a un cuerpo sin cuerpo, y escribió un extraño e imposible flujo de conciencia que no tenía soporte en el que apoyarse que, consecuentemente, se redujo a puro lenguaje, y no supo cómo llamarlo. Kenneth Goldsmith, poeta y crítico de arte, tirando del hilo de estos y otros antecedentes, registró en  una cinta de audio todos los movimientos de su cuerpo otro dieciséis de junio, en una "tentativa de agotamiento de los movimientos de un ser humano", lo exportó a diferentes lenguajes artísticos y publicó un libro con la experiencia al que llamó Inquieto (Fidget, 2000).

Variaciones formales

Fijado el objetivo, Goldsmith tiene a su disposición varias opciones formales dependiendo de la acción que relata, del momento del día -es comprensible cierto agotamiento a medida que van pasando las horas-, de su predisposición por fuerza variable, de su estado de ánimo e, incluso, de su estado físico.

A veces, sobretodo al principio del relato, Goldsmith se sirve de la descripción pura y objetiva -aunque llamarle "objetiva" sea una contradicción de términos- que, al descomponer los movimientos en sus partes elementales, toma la forma de frases completas pero cortas y concisas; así empieza el texto (hora 10:00):
"Párpados abiertos. La lengua cruza el labio superior al desplazarse de izquierda a derecha de la boca siguiendo el arco del labio. Traga. La mandíbula aprieta. Rechina. Se estira. Traga. La cabeza se alza."
Puede expresarse también mediante frases elementales, generalmente con ausencia de complementos (hora 18:00):
"Cabeza dedo y dedo índice. La liviana mano ociosa. Frota el pulgar. Colmillo inferior juntándose. Pulgar saltarín ahora es ascendido. Pulgar al volteo. Ahota pulgar."
Otra vuelta de tuerca: la supresión de la puntuación, en el más puro estilo del capítulo más famoso del libro que escribió el irlandés algo desnaturalizado citado con anterioridad, y alternando los movimientos corporales con las percepciones propioceptoras del narrador y con breves incursiones de su conciencia (hora 21:00):
"[...] baja los nudillos de la mano izquierda brazos estirados respiración profunda mientras los ojos se cierran la habitación da vueltas un poco en sentido a las agujas del reloj cuarenta y cinco grados la línea recta respiración profunda estomacal [...]"
La depuración del discurso pasa también por palabras aisladas, de las cuales la mayoría son verbos -cabe recordar que la intención era describir las acciones del cuerpo-, con alguna indicación de dirección o de posicionamiento (hora 17:00):
"Gira. Mastica. Masajea. Reúne. Pesado. Despacio. Más. Alcanza. Abre. Traga. Exhala. De pie. Eructa. Sujeta. Gira. Escoge. Sujeta. Sujeta. Sujeta. Abre. Gira."
Y, finalmente, el último malabarismo formal: Goldsmith reconoció que era incapaz de transcribir las cintas correspondientes a la última hora, y la opción que eligió fue reproducir, con las variaciones que vienen al caso, el primer capítulo del libro con las frases escritas al revés; así termina, pues, el libro (hora 22:00), compárece con el comienzo, citado más arriba:
".eac azrbac aL .agarT .eartnoc eS .anihceR .ajaler es alubídnam aL .agarT .oibal led ocra le odneiugis acob al ed adreiuqzi a ahcered ed esrazalpsed la roirepus oibal le azurc augnel aL .Párpados cerrados." 
El reto


¿Qué es, pues, Inquieto? Un reality show non-stop en el que, espectadores pasivos -hasta cierto punto, pues a menudo tenemos que interpretar los movimientos que describe si queremos especular acerca de la acción que ese cuerpo está realizando-, asistimos a la exposición pública de los movimientos de un cuerpo, mediatizado, como todo reality que se precie, por la cámara que en cada momento elige el realizador.

¿Y la trama, entonces? No, no hay trama, solamente sucesión de movimientos que se auto-relatan (pues la voz, el registro original, también forma parte de ese cuerpo) en un fluir continuo, que se suceden, se superponen, se interrumpen, toman el lugar del otro para absorber la atención de un narrador interpuesto que, en principio, ya que este extremo es discutible, debe verbalizar, convertir en discurso, unas reacciones puramente orgánicas. Y el punto de vista es tan cercano a los eventos que integran cada acción que el detalle la puede descomponer hasta hacerla irreconocible; igual que cuando se examina un objeto completo desde cada vez más cerca llega un momento en que ya no se reconoce, pues el detalle  lo desvirtúa hasta hacerlo extraño, o, en informática, el examen de la serie de comandos que hace posible una acción determinada; de hecho, es la práctica ausencia de objetos la que obliga a que la explicación de cualquier manipulación, por ejemplo, se complique hasta el extremo de hacerla ininteligible. 

El proceso de verbalización, por supuesto, debe soslayar una imposibilidad técnica: lo primero que debiera registrar es el hecho de hablar lo que está grabando, lo que conduciría a una espiral inacabable de autoreferencias. Pero tampoco cabe hilar tan fino, ya que esa ausencia -igual que en el caso de una novela, que requiere la suspensión de la incredulidad- es precisamente lo que le otorga a Inquieto el estatuto de ficción.  

Aparte del aparente pintoresquismo del propósito de Goldsmith, e independientemente del resultado al que llegó, se puede inscribir la experiencia en la nómina de acciones -performances, que dirían los modernos- que intentan trasladar la literatura al campo de la identidad y de su relación no ya con el entorno -no hay personajes en Inquieto, ni localizaciones- sino con la propia conciencia del escritor. La primera dificultad a la hora de clasificar un trabajo como éste surge al intentar aplicarle los modos clásicos: quién es el narrador, qué relación tiene -si la tiene- con el escritor, dónde está el conflicto, dónde está la trama... La propia dificultad formal de la transcripción, ¿puede considerarse que forma parte del discurso, o solamente de su materialización? Cuando la sucesión de mediadores toma la forma de: 1.- Lo que hace realmente el cuerpo de Goldsmith, unos movimientos concretos difícilmente aislables e imposiblemente describibles mediante el método forzosamente secuencial de la escritura debido, por ejemplo, a su ocurrencia simultánea; 2.- Lo que escoge Goldsmith de entre todo lo que hace su cuerpo, lo que implica elegir, momento tras momento, entre los muchos procesos que tienen lugar en ese cuerpo -y obviando los automáticos, como la respiración regular o el latido del corazón-, sabiendo que deja en el tintero mucho más de lo que decide registrar ; 3.- Lo que graba en la cinta; 4.- Lo que transcribe de lo grabado; 5.- Lo que entendemos los que lo leemos..., ¿hasta dónde puede llevarse la multiplicidad de mediadores? ¿Cómo afecta esto al mensaje en sí? Además, este narrador que no lo es -pues sin que nadie nos explicara lo que está sucediendo en el cuerpo de Goldsmith no habría caso-, a medida que avanzan las horas, va pugnando por aparecer, la descripción objetiva de los movimientos del cuerpo va replegándose como si la repetición les sustrajera su utilidad, y acaba emergiendo una conciencia, forzosamente no automatizada, que reclama la atención:
"Nuevo pasmo cortejándome para la entrega olvida los ojos. Los ojos de donde yo provenía. Ojos a la derecha del Hudson. Los dientes tragan. Vistazo veloz que sacude un lado de la cama."
Inquieto es un difícilmente clasificable pero tremendamente enriquecedor experimento formal que viaja hasta las fronteras de lo registrable, explora los límites de la narratividad y pone al lector ante un cuerpo sin mente retratándose a sí mismo. Un reto para el protagonista que el lector inquieto no debería perderse.
Existe en la red una página de Coach House Books que contiene una versión online de Inquieto,  comentarios referentes al texto, un applet de Java desarrollada por Clem Paulsen, y archivos de audio de una interpretación vocal-visual de Theo Bleckmann en el Whitney Museum of American Art.

31 de marzo de 2014

Lecturas de Marzo

Mes Inscriptions 1779-1786. Journal 1785-1789
Nicolas Edme Rétif de la Bretonne
Éditions Manucius, 2006
Le volume comprend les Inscriptions que Rétif a tracées à l’origine sur les pierres des parapets de l’île Saint-Louis qu’il a, par la suite, complétées et recueillies sur papier, ainsi qu’un grand Journal contenant tous les détails relatifs à leur contexte. Graphomane à l’excès, Rétif de la Bretonne nous introduit dans sa vie personnelle, familiale et sociale, avec la sincérité de l’innocent qui préfigure et fixe les règles de la littérature intime.  (*)
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La ópera flotante
John Barth
Ediciones del Cotal, 1980
Traducción de Marcelo Covián
En la senda de Swift y Nabokov y con los principios del post-modernismo bien entendidos y asimilados, Barth, un autor sin el que no se entiende gran parte de la narrativa norteamericana de la segunda mitad del XX, genera una trama en la que redefine a los protagonistas de la ficción y los pone en contacto directo con el proceso de creación y con el propio lector. 
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Los hermosos días de Aranjuez. Un diálogo estival
Peter Handke
Casus Belli Ediciones, 2014
Traducción de Miguel Sáenz
Un hombre y una mujer en una relajada conversación de la que Handke nos esconde el contexto le sirve al austríaco para escarbar en las relaciones humanas, poner de manifiesto las contradicciones y profundizar en las razones y las sinrazones del afecto. Handke nunca es neutral y, aunque jamás juzga, tiene la habilidad para despojar al ser humano de las convenciones y mostrarlo tal cual es.
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Quaranta nits amb Montaigne
Antoine Compagnon
Blackie Books, 2014
Traducción de Jordi Martín Lloret
Transcripció del programa Un été avec Montaigne que Compagnon va emetre diàriament per France Inter. Montaigne agrupat per temes amb cites literals dels Essais i explicació de les idees principals per un dels especialistes més reconeguts en el perigordí. Una introducció forçosa-ment abreujada i lleugera per al "gran públic" a l'obra que va inaugurar un gènere i que manté la seva vigència com si fos escrita ahir.
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Los últimos días de la humanidad. Versión escénica del propio autor
Karl Kraus
Editorial Hiru, 2010
Traducción de Adan Kovacsis
Espectacular, hilarante, desmedida, exagerada... Se agotan los adjetivos para calificar esta inmensa obra de teatro inteatrizable en la que, escena a escena, Kraus deconstruye la guerra en forma de sketchs surrealistas que revelan la insensatez de los mandos, la inanidad de los políticos y la incompetencia de los soldados. Una obra maestra indiscutible.
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Els meus pares
Hervé Guibert
Club Editor, 2014
Traducció de David Ilig
Guibert passa comptes amb una tradició familiar a qui retreu, acarnissadament i ratllant amb l'obscenitat, una infantesa infeliç i una tormentosa adolescència, que s'ha de llegir amb la prevenció imprescindible però que, tot i així, té la virtut de mostrar els límits de la venjança i de l'autocomplaença tot just matisada per un penediment que, impossible a la realitat, pren forma literària. Impactant.
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Memorias de un enfermo de los nervios
Daniel Paul Schreber
Editorial Sexto Piso, 2008
Traducción de Ramón Alcalde
Interesantísimo documento sobre la paranoia escrito por el propio paciente, Presidente de la Corte de Apelación de Dresde, en el que detalla, con la naturalidad del inocente, sus delirios neuróticos. La edición cuenta con comentarios de Elias Canetti, Roberto Calasso y también, y es de agradecer, con los delirios paranoicos de otro neurótico, este más famoso, en forma de observaciones psicoanalíticas.
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Shakespeare Insult Generator
Barry Kraft
Chronicle Books, 2014
Tired of always using the same insults? Frustrated by a gap of inspiration? Overwhelmed by your shortage of vocabulary? Give a patina of class, variety and acuity to your swearing with this Shakespeare invectives interactive taunt generator. Say it out loud with the proper intonation, astonish your enemies, mute your opponents, and enjoy the satisfaction of stylish insulting with the Bard's own words.
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Inquieto
Kenneth Goldsmith
La Uña Rota, 2014
Traducción de Carlos Bueno Valera
Kenneth Goldsmith, poeta y crítico de arte, registró en  una cinta de audio todos los movimientos de su cuerpo en una "tentativa de agotamiento de los movimientos de un ser humano", y publicó un libro inclasificable, un experimento formal que viaja hasta las fronteras de lo registrable, explora los límites de la narratividad y pone al lector ante un cuerpo sin mente retratándose a sí mismo.
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Todo lo que hay
James Salter
Ediciones Salamandra, 2014
Traducción de Eduardo Jordá
La vida del triunfador está hecha de retazos de fracasos, y cuando se vuelve la vista atrás, las miserias de no haber sabido responder a las preguntas planteadas por la vida pesan más que los supuestos logros. Salter, un escritor que representa el compromiso ético del artista, ha publicado una novela sobre todo aquello que, aunque no nos demos cuenta mientras está sucediendo, realmente importa.
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(*) Gracias a Luisa Pena Montero, traductora, y Mireya Valencia por la corrección del texto en francés.
(**) Otro reconocimiento por la corrección del texto en inglés, a Elisabeth Massana, la catalana más Shakespeariana que conozco.

12 de marzo de 2014

La conciencia de las palabras

La conciencia de las palabras. Obra Completa V. Elías Canetti, Galaxia Gutemberg, 2012
Galaxia Gutemberg finaliza con este quinto volumen la edición de la obra completa actualmente establecida -pues existe mucho material pendiente de clasificación y edición- del premio Nobel búlgaro. Se incluyen en él las tres obras de teatro -teatro programático, difícilmente representable y destinado, principalmente, a ser recitado- que escribió Canetti a lo largo de su vida, pequeños e interesantísimos ensayos sobre otros escritores -imprescindible la conferencia sobre "Proust, Kafka, Joyce"-, algunos contemporáneos del autor, varios artículos y algunas conferencias que dictó en distintas efemérides. 

Ante la imposibilidad de reseñar adecuadamente un volumen con escritos tan diversos, pienso que merece especial atención el discurso que pronunció en Viena el mes de Noviembre de 1936 con ocasión del quincuagésimo aniversario de Hermann Broch, que contiene algunas reflexiones sobre la literatura y sobre el papel del escritor en el mundo contemporáneo. A continuación, algunas de esas reflexiones (omito las comillas ya que no son, necesariamente, citas literales):

I. La máxima aspiración de un escritor debe ser la de ser representativo de su tiempo; todas las obras que han pretendido "trascender su época" han caído en el olvido más absoluto.

II. El escritor ha de vivir entregado a su tiempo porque su cometido es observar, como un voyeur, todo aquello que sucede, indagar en las formas y en los usos de su civilización, mimetizarse con su entorno para después poder elevarse y hallar explicación para las grandes cuestiones que le son contemporáneas.

III. Los atributos propios de un escritor representativo de su época deberían ser:
-La originalidad, no como afán por hacer lo que aún nadie ha hecho, o hacerlo de una forma novedosa, sino como instrumento ara agitar el mundo, la riqueza inagotable del mundo.
-La universalidad, consistente en la capacidad de sintetizar su época, observándola en conjunto, en relación con los tiempos pretéritos, y en hallar aquellos hechos diferenciales que la distinguen.
[Cuando la filosofía se convierte en mística y la ciencia se circunscribe al territorio empírico, sólo la literatura puede aspirar a la universalidad].
-La beligerancia contra su época para desenmascarar sus vicios, sus actitudes subyacentes, sabiendo que nunca podrá triunfar pero con el convencimiento de que es la única manera de trascender la muerte, tanto la individual como la colectiva.

IV. El legado que recoge y reformula el escritor tiene un triple origen:
-De la filosofía, la experiencia de la universalidad en el conocimiento.
-De la religión, la trascendencia de la muerte.
-De la vida, la pasión.
[Lo peor para un ave no es que le corten las alas, es que la priven de su libertad en una jaula].

Canetti, por su obra y su trayectoria personal, trasciende la literatura, aunque la use como arma, y configura uno de los ejemplos más evidentes de la figura del intelectual.

28 de febrero de 2014

Lecturas de Febrero

Jota Erre
William Gaddis
Editorial Sexto Piso, 2013
Traducción de Mariano Peyrou
La estupefacción de la abundancia, la saturación del contenido, la am-plificación del mensaje. Hace tiempo que ningún libro exigía a este lector el esfuerzo necesario  para una lectura consciente de este Jota Erre; pero también que no sentía un esfuerzo de esa intensidad tan ampliamente recompensado. Se trata de un libro difícil, sin duda, pero también luminoso, deslumbrante, maravilloso e imprescindible.
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Totes les estacions de França
Oriol Ponsatí
Editorial Empúries, 2014
Una maleta abandonada en una estació de tren al sud de París amb vint lingots d'or serveix de nexe i d'excusa per explorar les possibilitats narratives, mitjançant una combinatòria molt oulipiana, d'una hipòtesi a resoldre imaginativament. Un interessant joc literari que irromp en una literatura massa acomplexada per la recerca d'una veu pròpia i que necessita, per normalitzar-se, deixar de mirar-se el melic i viatjar. Encara que sigui amb RER.
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Intente usar otras palabras
Germán Sierra
Random House Mondadori, 2009
La informatización de la sociedad ha cambiado el paradigma de las rela-ciones interpersonales, y su reflejo en la estética de la narrativa es lo que explota G. Sierra: la novela costumbrista ya no es lo que era  porque la novela no es la misma -aunque la gracia está en no notarlo- y las costum-bres tampoco, por más que, por fortuna, el talento sigue siendo impres-cindible. Ah, y cuando Google le responda a su pregunta con eso, no se preocupe: lo que sucede es que, simplemente, Google no sabe la respuesta 
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Fun Home. Una familia tragicómica
Alison Bechdel
Random House Mondadori, 2013
Traducción de Rocío de la Maya
Uno de los ejemplos más logrados de bildugsroman contemporáneo, en formato de cómic, que aúna la delicadeza de un dibujo monocromático de línea clara y la dureza de la formación de la protagonista, una outsider tierna pero belicosa encerrada en el entorno, del que debe huir y no sólo físicamente, de una familia supuestamente ejemplar con innumerables cadáveres en el armario.
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Una semana de vacaciones
Christine Angot
Editorial Anagrama, 2014
Traducción de Rosa Alapont
¿Es inmoral la sumisión cuando es voluntaria? ¿Hasta dónde puede lle-var la dependencia? El poder perturbador de la literatura pone a prueba al estómago y al cerebro del lector de la mano de un narrador que, como un cirujano en la sordidez del quirófano, hunde el bisturí en nuestras carnes con la misma emoción que cortaría una porción de mantequilla. Un sólo párrafo de cien páginas que quita, literalmente, el aliento.
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Hijo de Jesús
Denis Johnson
Random House Mondadori, 2013
Traducción de Rodrigo Fresán
Una desesperanzada apología del marginado hundido en el submundo de las adicciones, los sueños irrealizables y la imposible redención, el perdedor total, narrada con una fuerza discrecional asombrosa y una belleza que se recrea en el canon de la sordidez. Con veinte imperdonables años de retraso podemos leer en castellano una de las novelas fundamentales de una generación emblemática.
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Mis amigos
Emmanuel Bove
Editorial Pre-Textos, 2003
Traducción de Manual Arranz
La ausencia de estilo es una opción estética válida siempre que resuene por debajo una voz narrativa con la suficiente potencia como para interesar al lector. La opción de Bove, como la de Robert Walser, con quien comparte el secreto focalizar la mirada en lo aparentemente nimio, es obviar la grandilocuencia, fijar la mirada en lo intrascendente y, con la inocencia de un niño, hacer literatura. 
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La conciencia de las palabras. Obra Completa V
Elias Canetti
Galaxia Gutemberg, 2012
Edición de Juan José del Solar
Quinto y último volumen de la O.C., que incluye sus tres piezas teatrales, de corte programático, y un conjunto de escritos, discursos y prólogos a mayor gloria de sus autores preferidos, sobresaliendo los dedicados a Hermann Broch y a Proust, Joyce y Kafka. Verdadero complemento de una obra imprescindible para entender el siglo XX y el papel del intelectual comprometido con su tiempo.
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Els nois
Toni Sala
L'Altra Editorial, 2014
Toni Sala torna a la forma literària per excel·lència, aquella en la que el seu rendiment com a escriptor es desenvolupa amb més contundència. Els nois és una obra de maduresa d'un autor que ha integrat la tradició literària amb un notable talent i que ha aconseguit dotar-se d'una veu i un estil propis. Llenguatge cult, tractament narratiu depurat i ressons de tragèdia clàssica per a una novel·la que reconcilia el lector en català amb la literatura universal.
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Un lento aprendizaje
Thomas Pynchon
Tusquets Editores, 1992
Traducción de Jordi Fibla
Los cuentos primerizos de TP que fueron apareciendo originalmente en diferentes revistas, republicados años después y prologados por el pro-pio autor. Aparte del interés de los textos, indudable, la implacable au- tocrítica que se aplica muestra el camino recorrido hacia la maduración -"un lento aprendizaje"- de un autor que, a pesar de la falta de unani-midad, reune en sí mismo cincuenta años de evolución de la literatura.
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26 de febrero de 2014

Els nois

Els nois. Toni Sala, L'Altra Editorial, 2014
El fet de que aquest sigui un país petit, tal i com la geografia s'entossudeix a insistir, té com a conseqüència lògica, entre d'altres que ara no venen al cas, que tot allò que pren la mesura com a referència sigui proporcional a aquesta petitor. No podem competir en igualtat de condicions ni amb països més extensos i més poblats ni amb llengües hegemòniques -que, a més, acostumen a ser prou endògames- a menys que estiguem disposats a acceptar que tota comparació exigeix un component ineludible de proporcionalitat que s'afegeix, però, a d'altres condicionants que el cofoïsme de sentir-se únics no hauria d'emmascarar. Així, tenim menys campions olímpics que Alemanya perquè som menys, però també perque la cultura de l'esport dels teutons és molt més avançada que la nostra; tenim menys lectors que França perquè som menys, però també perquè la lectura, per als nostres veïns del nord, ha estat sempre una qüestió d'estat; tenim menys escriptors que els Estats Units perquè som menys, però també perquè la tradició literària de la llengua anglesa, i potser aquest és un factor acumulatiu, ens dóna mil voltes. La supervivència d'un país petit, en temes culturals, sembla ser doncs una qüestió més de voluntat que d'inèrcia.

La literatura, una de les manifestacions culturals més visibles i populars, no es pot escapar d'un marc de referència cada vegada més globalizat, i pensar que la llengua en la que està escrita sigui un fet suficientment diferencial és retrocedir tres-cents anys en la història de la cultura; encara que fora Goethe qui, fa més de dos-cents anys, ho verbalitzés de forma expressa amb el terme Weltliteratur, els grans escriptors del Renaixement i del Barroc -Cervantes, Shakespeare, Rabelais i Grimmelshausen, per circunscriure-ho a les quatre llengües majoritàries- van acabar amb les literatures nacionals. A partir d'aquell moment, amb una escalada progressiva i amb excepcions més que infinitesimals, es pot parlar de literatura en anglès però no de literatura anglesa, o de literatura en francès pero no de literatura francesa; si de cas, les variacions temàtiques o d'estil, més que ser subsidiàries d'una o altra llengua, es deuran a la idiosincràcia local, a uns determinats corrents sincrònics o a una major o menor influència de la tradició pròpia -o dels propis estereotips, o dels propis prejudicis, que de tot hi ha-. ¿A què ha d'aspirar, doncs, una literatura nacional? ¿A globalitzar-se o a localitzar-se? ¿A ser cua de lleó o cap de ratolí? Quan una revista d'Estats Units tradueix i publica un conte d'un autor català, ¿ho fa perquè acompleix amb els standards americans o per raons antropològiques? Quan una editorial francesa tradueix i publica una novel·la escrita en català, ¿ho fa perquè creu que té la qualitat suficient per sí mateixa o per explicitar la superioritat -ah, la grandeur! Ah, el chauvinisme!- de la novel·la francesa sobre totes les novel·les que es fan i es desfan?

El pitjor que li pot passar a una literatura en una llengua minoritària en termes globals és que, per excés o per defecte, no se sàpiga valorar en la seva justa mesura; la conseqüència d'aquesta falla és l'acomplexament, i una literatura acomplexada, amb deliris de grandesa o amb dèficit d'autoestima, tant li fa, és una literatura que té els dies comptats: es debatrà entre el mimetisme estilístic o temàtic amb les literatures de les grans llengües, cas en el que acabarà diluïda per la potència del disolvent, i l'explotació dels trets antropològics particulars que aniran tancant l'angular fins que la microfotografia resultant sigui d'interés només a la militància més ideologitzada. Potser no acabarà desapareixent, però el resultat serà encara pitjor: es transformarà en culturalment irrellevant.

Després d'uns quants anys de silenci novel·lístic, interromputs només per la publicació d'un parell de relats i algunes col·laboracions en forma de pròleg a obres d'autors clàssics, Toni Sala torna a la forma literària per excel·lència, aquella en la que el seu rendiment com a escriptor es desenvolupa amb més contundència. Els nois és, indubtablement, una obra de maduresa d'un autor que ha integrat la tradició literària amb un notable talent i que ha aconseguit dotar-se d'un estil i una veu propis i reconeixibles. Davant la possibilitat de la descripció exhaustiva, Sala incidentalitza l'acció, focalitzant l'atenció en allò que vol comunicar i escatimant-nos aquelles referències externes, accidentals, que desviarien la nostra atenció -i ens permetrien recuperar l'alè- perquè així aconsegueix no tan sols que sapiguem allò que vol sino també envoltar-nos d'una determinada atmosfera que ens servirà per especular, sempre en la direcció que l'autor marca, respecte d'allò que se'ns amaga; en alguns casos, fins i tot l'acció es projecta, en la ment del lector, més enllà de la que recull la novel·la, i és la intel·ligència d'aquest la que ha de resoldre una escena, la forma en que conclou un conflicte o, senzillament, especular sobre uns determinats antecedents. El ritme no és constant i, a vegades el narrador, a vegades un dels personatges, es permeten interrompre l'acció per remarcar un aspecte determinat que, sovint, substitueix, en forma de monòleg interior, els diàlegs explicatius; 
"S'han mort tan joves que s'han endut tota la vida del poble, devia pensar el camioner. No has aparcat a Vidreres, has aparcat al cementiri de Vidreres, amb nínxols que són com cases, un cementiri amb un estanc, una fleca i un bar, un cementiri amb carrers, amb església, un cementiri amb cementiri, amb un casino i un aparcament ple de cotxes buits: així ha de ser l'altra vida, solitud i parets." 
a vegades, aquestes interrupcions poden arribar a servir de pont entre els esboços que traça el narrador d'algun personatge i la saturació que representa la intervenció d'aquest mateix o d'un altre dels protagonistes.

Aquesta maduresa es manifesta, en aquesta obra molt per damunt de la resta de bibliografia d'en Sala, en un doble caire: en primer lloc, perquè Sala domina a la perfecció el llenguatge culte, aquell que es basa en la precissió d'emprar les paraules adequades sense necessitat de complements afegits, i a Els nois explota aquest domini fins a l'extrem: si el llenguatge fos una fletxa i l'expressió un blanc, els tirs de Sala farien tots diana. I, en segon lloc, en el fet de "deixar de fer literatura". La literatura ha d'emergir inconscientment, fruit del talent però també de la intenció, per sobre d'allò que s'escriu; és un error, comú en escriptors novells però també en figures consagrades, intentar "fer literari" un text perquè l'esforç acaba rebentant les costures internes que envasten la peça, deixant al descobert la impostura, i l'artificialitat preten, inútilment, elevar el to d'allò que ha perdut les qualitats intrínseques de la creació. L'intent conscient i planejat de "literaturalitzar" un text és la manera més efectiva de matar-lo.
"L'Ernest es va fixar en els brins de palla que havien acabat caient de les bales del camió. N'hi havia al peu de les rodes i arran de vorera, brins de palla buits per dintre, i una mica d'aire que feia els arrossegava amunt i avall, d'un racó a l'altre de la plaça, i quan passaven pel sol espurnejaven, esquitxaven, dauraven els remolins de l'aire amb cornucòpies efímeres".
Els nois parla de la mort, no en sí mateixa sino dels efectes sobre els que sobreviuen i que, directa o indirectament, estan relacionats amb els morts, i de les diferents maneres d'encarar-la: la mort en accident de trànsit de dos germans en una carretera comarcal sacseja una petita i endogàmica comunitat municipal i trasbalsa les vides de la gent que els era més propera: la xicota d'un d'ells, els pares, els veïns del mas, un camioner que va fent encàrrecs per la zona, veuen alterades les seves vides quotidianes però també amb efectes a llarg termini provocats per l'enveja, la traició, l'ambició. 
"-Jo perquè m'he fotut vell i ja tant se me'n fot tot, però, tingués vint anys menos, i poder el filldeputa d'en Lluís no hi seria a temps i les terres me les quedaria jo. Se les pot ben fotre pel forat del cul. Quan veus aquestes misèries dius a la merda tot, home, vinga, va, que se'n vagi tot a la merda d'una vegada, collons, a la merda, i Déu i sa puta mare, merda, no voldria ser a la pell d'en Batlle ara mateix, hòstia puta, ni de la Llúcia, perquè mira que és mala llet, tots dos fills, collons de Déu, tots dos, au, va, merda santíssima. I d'ón collons venien a aquestes hores de la matinada, fillets de Déu... Ja ens deurem veure després, hòstia puta, merda puta, cony, merda santa, collons de Déu."
Però Els nois parla també del sexe, del casual i del compromès, i el nivella, en els seus efectes, amb la cessació de la vida: ambdós signifiquen un alliberament físic i una explosió de la consciència i així, mentre el sexe pot actuar com a purga de la culpa, la mort pot fer-ho com a purga dels pecats; Eros i Thanatos, de nou revisitats. És en aquest tractament dels dos grans temes de la literatura on Els nois recull, remodelat, reformulat i actualitzat, l'esperit de la tragèdia clàssica; el genius loci que determina, condiciona i amara l'acció; la crònica de la desolació de qui es veu amputat dels éssers estimats; la inevitabilitat del destí; el retrat clar i precís d'un món despiatat en el qual ningú no es innocent; la càrrega feixuga i progressiva que representen els morts que acumulem -en definitiva, què és el passat sino la desfilada impertérrita del morts que apilonem?-; les visites a l'inframón -els habitants del qual, com sabem, exigeixen el seu tribut de sang-; les forces tel·lúriques que ens manipulen a la seva conveniència; i la incompareixença de l'esperat deus ex machina que vingui a resoldre els conflictes i a posar pau i ordre.
"Qui sabia si un assassí podia arribar a ser mai un assassí a dintre seu, encara que ho volgués, qui sabia què trobaríem al fons de tot d'una paraula."
En Sala té l'habilitat de cincumscriure l'acció en un racó del món rural de la comarca de La Selva -uns llocs que podem visitar, una gent que podem (intentar) conèixer, un entorn íntim i precís, tot i que això és el que menys importa-; és una novel·la fortament arrelada al territori, condicionada per un medi molt precís, i reconeixiblement ubicada a la seva època. Però aquesta localització, geogràfica i temporal, no converteix Els nois en una anècdota ni en una recreació més o menys reeixida dels tòpics del  "color local" perquè els instruments dels que se serveix per universalitzar el relat ultrapassen aquesta constricció: el tema principal, les passions humanes, es pot destilar amb igual efectivitat a Vidreres que a Tombuctú; i el tractament narratiu, extremadament acurat i depurat, es reconeix fill d'una tradició sense fronteres: limitar-se a ser local per permetre's esdevenir universal. Un llibre imprescindible per qui vulgui entendre, en català, a què es referia Goethe amb allò de Weltliteratur.

14 de febrero de 2014

Contrapunto XCIII

Me preocupo seriamente cuando alguien me descubre alguna debilidad de la que no me había percatado.

10 de febrero de 2014

Jota Erre

Jota Erre. William Gaddis, Editorial Sexto Piso, 2013
Traducción de Mariano Peyrou
"Nos pareció rarísimo [el papel moneda] cuando lo vimos por primera vez. Inerte."
Jota Erre Vansant, un escolar de once años, crea un ficticio imperio financiero de acciones, participaciones y bonos negociables, con las consiguientes compras, ventas e intermediaciones en artículos y materias primas, 
"[...] consigue todo lo que puedas."
a partir de una acción que adquiere su clase en una visita a una empresa, con la sola ayuda de su ingenio, el anonimato, una cabina de teléfono público y la trama de complicidades que es capaz de urdir, y aprovechando las oportunidades, los tópicos del sueño americano -"the American dream turned inside out"-, que la desregulación de los mercados, la publicidad, la especulación y las inabarcables redes de corrupción y clientelismo le brindan.
"O sea, los ratos divertidos esos, mi madre siempre está trabajando, cómo se yo cuándo va a volver, o sea, es como lo de los bonos y las acciones esas, no ves a nadie, no conoces a nadie, sólo por correo y por teléfono, porque así es como lo hacen, nadie tiene que ver a nadie, puedes tener una pinta rarísima y vivir en un retrete, ellos qué saben, o sea, es como los tipos esos de la bolsa de valores donde se venden acciones unos a otros. No les importa una mierda de quién son, sólo venden y compran para una voz que se lo dice por teléfono, por qué les va a importar una mierda si tienes ciento cincuenta años [...]".
Sede de la Bolsa de Nueva York.
www.businessindider.com
Se puede ver Jota Erre como una sátira de un capitalismo feroz, no tanto como un sistema circunscrito a la pura economía sino también a la nefasta influencia, en las sociedades avanzadas, del economicismo como incuestionable sistema de creencias y manual de instrucciones para relacionarse con el mundo:
"[...] si uno quiere hacerse millonario, no tiene que entender de economía, lo que tiene que entender es los miedos de la gente a la economía";
según el cual, como estableció Max Weber en la imprescindible La ética protestante y el espíritu del capitalismo allá en 1901, existe una moral -que no una ética- de índole religiosa que justifica cualquier atropello en nombre de un concepto de libertad con el que tal vez no todo el mundo estaría de acuerdo:
"¡Por qué la gente va y roba, infringe las leyes para coger todo lo que pueden si siempre hay alguna ley, que puedes ser legal y cogerlo de todas formas!";
sin embargo, ésa es la vara de medir a partir de la cual los poderosos exigirán su tributo, un escalofriante derecho de pernada en progresivamente menos manos que afecta igual de progresivamente a más población -compárense cómo se va incrementando el número de afectados en las grandes crisis económicas del siglo XX y la del inicio del XXI-, con cada vez más leves y reducidos respiros
"Joder, las prisiones federales ya están empezando a parecer la Harvard Business School, los negros ahí sueltos por la calle rajando a la gente, pero cada vez que uno coge un periódico sale alguien con un traje de Brooks a punto de entrar en la cárcel de Leaven."
necesarios, por otra parte, para incrementar sus perniciosos efectos.
"Todo lo sagrado se derrumba, el único espacio que queda para la lealtad, si es que queda alguno, es la empresa que le paga a uno."
Departamento del Tesoro de EE. UU.
www.commons.wikimedia.org
Por más que la utilidad del dinero, en sentido amplio, esté fuera de toda discusión como método racional y normalizado de intercambio de bienes y servicios, su concepto intrínseco ha sido cuestionado casi desde su aparición porque su posesión, más allá de facilitar toda clase de transacciones -legales, ilegales y alegales- significa "poder", y su atesoramiento, por medios lícitos o ilícitos, permite la obtención de recursos que sobrepasan su utilidad. 
"¿De dónde sale? ¿El arte? Sale de donde sale todo, se compra..."
De hecho, su mera existencia, en sus dos formas más habituales, se basa en una doble ficción: la primera es la del dinero en curso, emitido por los Estados, supuestamente contra la garantía de sus reservas en oro, lo que se denominaba, comúnmente, como "dinero de curso legal", y cuya restricción hace tiempo que ha desaparecido tragada por la llamada "política monetaria". Y una segunda, la de las acciones y participaciones adscritas a los mercados financieros, emitidas por entidades privadas y negociadas en las Bolsas, que representan y son garantizadas por los recursos propios de esas mismas entidades, y cuyo valor, más allá del real, viene determinado por accidentes externos cuya relación con la empresa que los ha emitido no tiene por qué ser explícita. Un mundo éste, delimitado por la explotación de las relaciones entre valor y precio y especialmente adecuado para mostrar la totalidad de las pasiones humanas que cuenta con una amplia tradición literaria y en el que se inscribe la que tal vez es una de las novelas más poderosas del siglo XX.
"-Sí, es esto que estoy mirando, ¿los libros son lo primero que se recorta, desde luego?
-Sí, bueno, creo que los libros son siempre, mmm, como dice Vern, lo primero que se recorta en un presupuesto de austeridad, pero, desde luego...
-Pero, desde luego, los treinta y dos mil para asfaltar el aparcamiento seiguen ahí." 
(Una aclaración a la cita: el presupuesto de austeridad es el de una escuela, y con el asfaltado del aparcamiento el director de la escuela consigue que le asfalten gratis una parte del jardín de su casa.) 
Portada original
Veinte años después de haber epatado al mundillo literario (Jonathan Franzen dixity desconcertado a la crítica con la monstruosa Los reconocimientos (The Recognitions, 1955), Mister Difficult publica otro desafío: Jota Erre (J R1975, ganadora del National Book Award for Fiction). Son, en su edición en castellano, 1.132 páginas de casi exclusivamente diálogos, sin separaciones, capítulos ni subcapítulos.
"Es mejor comprar un tablero. Siempre viene bien un tablero en una biblioteca. Con los libros nunca se sabe lo que puede pasar."
Lo dicho: un desafío en toda regla para el lector, a su capacidad de concentración y de identificación de personajes, que requiere la plena atención que solamente los mejores relatos cortos exigen. La práctica ausencia de narrador provoca que el lector no tenga noción alguna acerca de las sub-tramas en ninguna de las escenas, asimilándolas a medida en que los innominados personajes intervienen en el diálogo; ni siquiera, de buenas a primeras, se sabe quiénes son esos personajes, ya que hay que esperar que ellos mismos, indirectamente, se citen. Pero esa práctica ausencia de narrador, esa constricción voluntaria -que alcanza su máxima expresión en las conversaciones telefónicas que salpican todo el texto en las que sólo "oímos" a uno de los interlocutores-, constituyen también un desafío para el propio escritor, ya que debe poder reflejar también de forma indirecta los saltos en el tiempo, los cambios de escena o de protagonista, y distinguir tácitamente entre escenas principales y escenas secundarias; incluso en aquellas raras ocasiones en el que el narrador toma la palabra, cabe preguntarse acerca de su "utilidad": por qué interviene ahí, en ese lugar determinado, en esa escena concreta, y qué aporta, si aporta algo, a la comprensión del texto:
"-Está llamando Anne-. Y Anne, con voz susurrante, ahí, sobre el suelo, se extendía a lo largo de la habitación hacia Stella, como el sol, que volvía a entrar derramándose y le aportaba una vida desvaída [...]".
Foto: Marion Ettlinger
www.albany.edu
En otras ocasiones, en cambio, esas interrupciones de los diálogos -insisto en considerar Jota Erre como una sucesión  de diálogos interrumpidos, algunas veces casualmente, otras intencionadamente, pero nunca inocentemente, por algunas descripciones- "hacen respirar" a la novela, no tanto porque sean necesarias para la comprensión o la ampliación de la información que facilitan las conversaciones de los personajes como para provocar un momento de descanso que, graciosa y discrecionalmente, nos concede el autor:
"[...] y la pluma volvió a moverse, se arqueaba, se mojaba, se detenía para añadir un título a la lista, y el rostro de él se acercaba a una hoja nueva con pentagramas vacíos, los labios lamidos se separaban, se encontraban, se separaban con resoplidos sonoros contra el ruido del papel al rasgarse por encima de la avalancha de las aguas más allá, el goteo a su espalda desd edebajo de las cajas y las Guías Musicales apiladas."
¿Cómo consigue Gaddis reproducir los ambientes sin poder describirlos? ¿Cómo logra interesar al lector? ¿De qué manera nos acerca a los personajes? Con maestría, indudablemente, con el oficio suficiente para dotar de toda la significación a lo que, en el género novelístico, sólo es una parte de la acción, los diálogos, manipulando su forma y su extensión, gestionando las pausas, manejando las interrupciones. Así, hasta producir la sensación de que el lector está espiando conversaciones ajenas. Como el ejemplo el de la pianola, omnipresente en la obra del americano y que tan sagazmente ha analizado Javier Avilés, según el cual cabría abrir un análisis del texto según dos varas de medir: por una parte se encontrarían los diálogos sin intervención del narrador, que con su fidelidad estricta y ausencia de errores, pero también carente de matices, podrían representar la parte de reproducción mecánica, anormalmente exacta, como el teclado automático de la pianola; por la otra, las intervenciones del narrador, esas reproducciones matizadas y mediatizadas -ningún narrador cualificado es imparcial y mucho menos inocente-, sujetas a errores pero difícilmente duplicables.  La voluntaria falta de contexto contribuye a que no podamos enmarcar la conversación a la que estamos asistiendo y la intencionada falta de ayuda a la comprensión provoca una extrañeza en el lector que, a menudo, no acaba de resolverse ni siquiera cuando /nos damos cuenta que/ se completa la conversación. Extrañeza y desconcierto son, seguramente, dos de las claves metanarrativas que sostienen al arduo trabajo de lectura de Jota Erre.

Frente al minimalismo y a otros enfoques en que la reducción formal es la norma, el estilo de Gaddis actúa por saturación y desvela, quizás, la otra clave metanarrativa de Jota Erre: el ruido. Efectivamente, al ofrecer más datos de los indispensables -uno diría incluso, algunas veces, de los razonables- provoca en el lector la estupefacción de la abundancia, la saturación del contenido, la amplificación del mensaje, modificando no solo el ritmo de comprensión del texto, sino también el propio ritmo de lectura, que debe ralentizarse forzosamente, demorarse, para poder abstraer el sonido del ruido; y es en esta dilación, como en la delectatio morosa de Agustín de Hipona, donde el placer de la lectura alcanza su cumbre.

Contra el tropo de la creación artística como un proceso serio y febril, inefable rastro del concepto de artista concebido y contaminado por el romanticismo, uno tiene la sensación, como en algunas de las piezas del más radical free jazz, de que Gaddis se lo debió pasar  bomba escribiendo Jota Erre; primero porque la temática y el modo de tratarla narrativamente son graciosos, pero también porque uno imagina que el proceso de poner a prueba al lector debió provocarle sus buenos ratos. Hace tiempo que ningún libro exigía a este lector el esfuerzo exigido para una lectura consciente de este Jota Erre; pero hace tiempo también que no sentía un esfuerzo de esa intensidad tan ampliamente recompensado. Se trata de un libro difícil, para qué negarlo, pero también luminoso, deslumbrante, maravilloso e imprescindible.


Para los lectores interesados en profundizar en este maravilloso galimatías, la página web www.williamgaddis.org/jr/ contiene algunos recursos muy interesantes, como una relación de personajes, anotaciones, varios estudios críticos y una "continuación" de la propia mano de Gaddis.

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