2 de junio de 2013

Autosugestión



"-¿Y la propia estima, la vergüenza, el remordimiento?
-Puerilidad fundada en la ignorancia y la vanidad de un ser que se imputa a sí mismo el mérito o el demérito de un instante necesario."
Denis Diderot, El sueño de D'Alembert.

30 de mayo de 2013

Las lecturas de Mayo




Americana
Don DeLillo
Traducción de Gian Castelli Gair
Seix Barral, 2013
Primera novela, felizmente recuperada, del autor de lengua inglesa con una trayectoria literaria más coherente; una asombrosa novela que anticipa la solidez de una obra de calidad incomparable.
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Pálido fuego
Vladimir Nabokov
Traducción de Aurora Bernárdez
Anagrama, 2009
Nabokov no es sólo Lolita. Una de las grandes novelas del siglo XX, de cuando la experimentación no era anecdótica y se basaba en la calidad literaria y el conocimiento enciclopédico.
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Diccionario histórico y crítico. Tomo 1
Pierre Bayle
Edición coordinada por Juan Á. Canal
KRK Ediciones, 2012
Siguiendo la senda abierta por Montaigne y prefigurando la Encyclopédie, un imprescindible chef-d'oeuvre de la literatura y el pensamiento occidentales.
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El sindicato de policía yiddish
Michael Chabon
Traducción de Javier Calvo
DeBolsillo Random House, 2011
Excelente novela, a medio camino de la novela negra y la de anticipación, que confirmó en su día a una de las voces con más futuro de la narrativa norteamericana al modo clásico.
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Galápagos
Kurt Vonnegut
Traducción de Rubén Masera y F. Abelenda
Editorial Minotauro, 2009
La mirada de Vonnegut hacia la especie humana, sarcástica hasta el cinismo y con un raro sentido del humor, es una de las más inclementes de la historia de la literatura reciente.
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Climent
Josep M. Fonalleras
Ara Llibres, 2013
Literatura sobre literatura; un escriptor a la recerca del rastre d'una novel.la inacabada, enfrontat a la dificultat d'un esborrany i a la pròpia incapacitat per escriure.
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Antologia de novelas de anticipación. Ciencia Ficción Rusa
VV. AA.
Sin especificar traductor
Ediciones Acervo, 1972
Curiosa antología de precursores y escritores del siglo XX cuyos relatos han envejecido mal pero que mantienen ese halo de fundadores de una de las literaturas de SF más productivas y menos conocidas. 
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Capital
John Lanchester
Traducción de Antonio-Prometeo Moya
Editorial Anagrama, 2013
Novela coral de una comunidad de vecinos en el Londres previo a la crisis económica de impecable factura técnica pero demasiado predecible debido a unos personajes estereotipados y a unas situaciones en exceso previsibles.
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Historia cultural del dolor
Javier Moscoco
Editorial Taurus, 2011
Exhaustivo repaso histórico del dolor, de sus fuentes, manifestaciones y  modos de sufrirlo y evitarlo, apoyado en una extensa documentación y en la capacidad expositiva del autor.
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Walden
Henry David Thoreau
Traducción de Marcos Nava García
Errata Naturae Editores, 2013
Un clásico, para cuya lectura es buena cualquier excusa, que debería revisarse continuamente y cuya influencia, sean cuales sean las circunstancias, es indiscutible, en una incuestionable y pulida edición para provecho de las nuevas generaciones.
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Esperando el año pasado
Philip K. Dick
Traducción de Domingo Santos
Ediciones Minotauro, 2013
Otra vuelta de tuerca en la obra del escritor de SF más sorprendente del siglo XX; todas las obsesiones, adicciones y paranoias aplicadas a las novelas más sorprendentes y adictivas.
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La insurrección invisible de un millón de mentes
Alexander Trocchi
Traducción de Antonio J. Rodríguez
Prólogo de Andrew Murray Scott
Capitán Swing Libros, 2013
Insólita antología del outsider escocés de la generación beat. Textos de una fuerza dionisíaca que llaman y reflejan la subversión en la vida y en el arte, un bicho raro e inclasificable adoptado por la Internacional Situacionista.
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26 de mayo de 2013

Contrapunto LXXXVIII

Aquello que no sé es lo que más me interesa: ese libro que no he leído, esa idea que no he tenido, esa persona que apenas conozco... Aquello que sé sólo sirve para distraerme.

30 de abril de 2013

Las lecturas de Abril

Inicio la publicación de un post mensual, sin otra pretensión que la enumerativa,  con las lecturas del mes correspondiente al título, incluyendo los datos principales de cada libro, una frase con las sensaciones inmediatas de su lectura, y una valoración de * a ***** que no refleja más que el gusto personal.








La puerta
Albert Lladó
A Fortiori Editorial, 2013
Un personal viaje a la época de formación del narrador, con la ciudad de Barcelona como telón de fondo.
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Mao II
Don DeLillo
Traducción de Gian Castelli
Seix Barral, 2013
Deslumbrante análisis del proceso creativo en un mundo en el que las referencias están en constante cambio.
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El espíritu nuevo en arquitectura
En defensa de la arquitectura
Le Corbusier
Traducción de Miguel Borrás y José María Forcada
C. O. de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, 2005
Acercamiento a la filosofía y a la estética de uno de los arquitectos más relevantes de la historia.
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Un circo pasa
Patrick Modiano
Cabaret Voltaire, 2013
Traducción de Adoración Elvira Rodríguez
Un sólido ejemplo de la potencia narrativa de Modiano con sus protagonistas habituales: París, la juventud, el misterio...
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Els gossos
Hervé Guibert. Il.lustracions de Miquel Barceló
Traducció d'Arnau Pons
Galaxia Gutemberg, 2013
Un conte eròtic on Hervé explora explícitament els límits del plaer, la dominació i la combinació d'ambdós.
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Lotería solar
Philip K. Dick
Traducción de Marcelo Tombetta y Manuel Figueroa
Minotauro, 2007
Primera novela de PKD, excelente pórtico al mundo salvaje, desquiciado y neurótico del autor de SF más imaginativo.
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Mi primo, mi gastroenterólogo
Mark Leyner
Traducción de José Luis Amores
Pálido Fuego, 2013
Un texto imprescindible de la experimentación narrativa de cuando empezó a quedarse corta la lista de -ismos.
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El arte de la defensa
Chad Harbach
Traducción de Isabel Ferrer Marrades
Salamandra, 2013
Cinco personajes irvingnianos, en el marco del béisbol universitario, en busca de la amistad, el amor y la superación de retos personales.
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El hombre que amaba a los niños
Christina Stead
Traducción de Silvia Barbero. Prólogo de Felipe Benítez Reyes
Editorial Pre-Textos, 2011
Deslumbrante artefacto-retrato de una familia peculiar con un padre que debería figurar inscrito en la historia de los malvados literarios con todos los honores.
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Guy Debord: Un art de la guerre
Catálogo de la exposición en la Bibliothèque Nationale de France
Gallimard, 2013
Actualización, mediante los documentos del fondo Guy Debord de la BnF, del pensamiento de un filósofo-profeta cuya actualidad se mantiene inamovible.
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Ahora sabréis lo que es correr
David Eggers
Traducción de Victoria Alonso Blanco
DeBolsillo, 2009
Road movie original pero previsible que no está a la altura de Una historia conmovedora, asombrosa y genial.
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Sobre el dolor
Ernst Jünger
Traducción de Andrés Sánchez Pascual
Tusquets Editores, 2003
La lucidez y la personalidad de Jünger desplegando su erudición en un ensayo de 1934 para el que no parece transcurrir el tiempo.
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22 de abril de 2013

Cuerpos extraños

Cuerpos extraños. Cynthia Ozick, Lumen
Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino
Una maestra de escuela, más soltera que divorciada, viaja a París a requerimiento de su potentado y ocupado hermano para rescatar de la incógnita y perversa Europa de la postguerra a su sobrino, escapado y desaparecido sin rastro. Una vez hallado, sin embargo, se dará cuenta de que no todo es como parece y que, a menudo, la razón de la huida no es tanto el afán de dejar atrás como el de buscar aquello de lo que se carece. Reconocido homenaje a Los embajadores de Henry James, Ozick transporta a su protagonista a través de los conflictos familiares, los prejuicios sociales y las heridas bélicas, y bajo la forma de una novela clásica, apoyada en una prosa precisa y potente y en un dominio magistral de los puntos de vista, a ese inevitable cambio de la perspectiva personal provocado por las carencias manifiestas de un continente exhausto y la perplejidad ante una historia de amor imposible.

Microreseña publicada en el Diari de Sant Jordi de la Llibreria La Central

20 de abril de 2013

Capitulares

Capitulares. Julien Gracq, Días Contados
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
Capitulares recoge una serie de notas tomadas al vuelo procedentes de viajes, lecturas, encuentros, conversaciones o reflexiones, sin ninguna intención exhaustiva ni doctrinaria.  Nos encontramos, pues, ante el Gracq más puro, más individuo particular que escritor de ficción, el Gracq más expuesto -relativamente, por supuesto-, sin ornato retórico ni condicionamiento formal, a pelo, sin la interposición de un narrador detrás del que enmascararse, con la prontitud y la espontaneidad del que no tiene que justificarse, ni personal ni literariamente, ante sí mismo, ante su obra, ni ante el futuro. No se trata tanto de una confesión -pues tampoco aparece pecado alguno digno de tal calificación- como de un detallado, exigente y autocrítico retrato intelectual, tan francés, al estilo de sus compatriotas Julien Benda, Paul Valéry o Jules Renard, en el que todo lo que se ve es todo lo que hay.

Microreseña publicada en el Diari de Sant Jordi de la Llibreria La Central

18 de abril de 2013

Plens de vida

Plens de vida. John Fante, Edicions de 1984
Traducció de Martí Sales
John Fante, el protagonista de Plens de vida, és un “escriptor de pa sucat amb oli” que no aconsegueix l’ansiat èxit literari, sobradament merescut, però que gràcies a la Paramount manté una desfogada situació econòmica que pensa invertir en la producció seriada d’una àmplia descendència. Però la dolçor de la il·lusionant espera del primogènit es veu torbada per la maniàtica esposa, abduïda per la primera maternitat i trastocada per la mística de l’embaràs fins al punt de convertir-se al catolicisme; els problemes domèstics, en forma d’amenaça d’ esfondrament de la llar; i per la visita del seu autoritari pare, un anacrònic immigrant italià, guardià de les essències ancestrals i dipositari de les supersticions més irracionals pel que fa a la perpetuació del llinatge. Plens de vida, traduïda per primera vegada al català, és com l’altra cara de la moneda dels personatges de Scott Fitzgerald: la ruïna substitueix el glamour, el pes de la inqüestionable tradició aixafa la conversa intel·ligent i el whiskey barat pren el lloc dels dry martini fins a constituïr una descarnada caricatura que apunta a la línia de flotació del tot just establert american way of life; que transita entre la ironia més còmica i la crítica més matussera, fins fer evident l’absurditat dels enfrontaments familiars a l’hora d’encarar les situacions més quotidianes, per acabar desvetllant el cantó obscur d’una modernitat malaconseguida a cop de conflictes que ha acabat esclafant, amb la seva inevitabilitat, un món lluent i autèntic on les relacions encara podien presumir de veritable humanitat.

Microressenya publicada al Diari de Sant Jordi de la Llibreria La Central

12 de abril de 2013

Mi primo, mi gastroenterólogo

Mi primo, mi gastroenterólogo. Mark Leyner, Pálido Fuego
Traducción de José Luis Amores
1. Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el postmodernismo pero nunca se atrevió a preguntar
"Los escritores tienen la responsabilidad de mantener a la gente en el redil. Si no quieres que la gente abandone la literatura, escribe libros que interaccionen con los lectores, no basta con quejarse de los críos estúpidos que están viendo la televisión a todas horas".  Del artículo "La disparatada visión de Mark Leyner", de William Grimes, 1992.
Bienvenido Mark Leyner al castellano, aunque sea con más de veinte años de retraso, en  cuidada edición de la joven Pálido Fuego -en su página web, a modo de bonus track, incluye un completo y esclarecedor Dossier de prensa-, editorial cuyos primeros títulos componen una arriesgada a la vez que estimulante declaración de principios; bienvenido porque a finales de los años ochenta del pasado siglo este señor, redactor publicitario, dio que hablar lo suyo, tanto entre los círculos literarios más atentos a "lo último" -hoy les llamaríamos alternativos, sin comillas- como entre medios "más serios", hasta el punto de merecer unos párrafos en un ensayo de David Foster Wallace, el malogrado teórico y emblema de todo postmodernismo que se precie. La razón de este interés, más allá de las coincidencias generacionales y de un programa estético similar en su origen, que casi se diría complementario, radica seguramente en una indisimulada tendencia crítica compartida hacia una sociedad contemporánea cuyas tensiones no podía abarcar el realismo; o sí, pero no con las mismas armas estéticas que un siglo atrás. Ante la cuestión planteada por Larry McCaffery acerca de si nos encontramos ante el "novelista surrealista postmoderno cómico experimental", responde Leyner:
"Deseo el máximo aporte a nivel de cada frase... Quiero causar problemas y creo tener una idea de cómo hacerlo en narrativa. Me fijé en toda esa gente que conocía y en lo que escribía, y me pareció que podía causar un montón de problemas haciendo que cada frase dejara pasmado, agarrara a la gente por las pelotas o lo que fuera, al margen de los habituales contextos ficcionales estúpidos."
El foco de esta narrativa no se halla, por lo tanto, en su contenido sino en su forma:
"Lo que me interesa no es la realidad de lo que estoy describiendo sino lo que se experimenta al leer el pasaje."
¿Puro estilo, pues? Sí y no: la explicación a esa ambivalencia se encuentra en que al haber cambiado sustancialmente aquello que se quiere describir -la sociedad contemporánea, con todas sus características- por fuerza debe cambiar la forma de describirlo. Leyner sería, según estos parámetros, incapaz de escribir El retrato de una dama; como contrapartida, tampoco Henry James podría, con sus herramientas, escribir La broma infinita. Usando el  símil musical que cita el autor, James orquesta una suite barroca, donde cada compás preludia el siguiente, el fraseo es previsible, está normalizada la sucesión de puntocontrapunto y se trabaja sobre la plantilla de los diferentes movimientos que debe tener una composición de ese estilo, mientras que Leyner utiliza el fragmento imprevisible que 
ejemplifica el solo de guitarra de Keith Richards en Sympathy for the Devil, en el que "cada ráfaga aguda, brillante, increíble, endiablada de sonidos crudos" constituye un elemento en sí misma, pues "no hay nada que lo anticipe, simplemente aparece de pronto, como la lluvia o las navajas".

Como se ve, Leyner lo tenía claro, eso es toda una declaración de principios; válidos o no, su materialización se concreta esta colección de relatos. 

2. La colonoscopia


Mi primo, mi gastroenterólogo (My Cousin, My Gastroenterologist, 1990) es literatura saturada. No es tanto una narrativa a la que se le ha extraído todo lo accesorio, entendiendo por tal los elementos de transición y la totalidad del aparato contextual, como que se la haya sometido a un proceso gradual de aumento de la presión hasta que haya  acabado por expulsar esas transiciones. Después de ese adelgazamiento, sólo queda el lenguaje -fragmentario, sincopado, concentrado, televisivo- y la temática: invariablemente, el ascenso de la banalidad a la consideración de protagonista.


La sucesión de hechos o la pura simultaneidad no siguen un patrón lógico sino arbitrario. La focalización de nuestra atención, en un entorno saturado de estímulos, ni es voluntaria ni depende de la intensidad de esos estímulos ni de un supuesto estado en el continuum "muy receptivo-nada receptivo". Este principio, traducido por Leyner, se manifiesta en la ausencia de trama y la casi exclusiva presencia de pseudo-episodios que, si aquélla existiera, no significarían más que una desviación, un conjunto deshilvanado de subtramas insignificantes, una distracción.

Siendo como es esa fragmentación una de las características más sobresalientes de Mi primo, mi gastroenterólogo, es dudoso si clasificarlo como una colección de relatos interrelacionados -los títulos de algunos de los cuales son un relato en sí mismos: "Yo era un punto infinitamente denso y caliente", "La provocación de un pelo suelto en un peinado por lo demás perfecto", "¡Hoolaa!, llamó Buzz, ¿tienes un poco de crema de cacao?"- o como una novela fragmentaria -por más que sus "capítulos" fueran publicados aisladamente, en forma de relatos, en diversas revistas y antologías, y recogidos en el volumen My Cousin, My Gastroenterologist en 1990-; en todo caso, esa distinción queda a cargo del lector y forma parte del juego -y no es el único- que propone Leyner.
"¿Quiénes son los nuevos intelectuales quiénes son los nuevos estetas ahora que los viejos nuevos intelectuales y los viejos nuevos estetas han sido diezmados por las ramificaciones autodiezmantes de sus nuevas viejas ideas?"   
La sucesión de cuadros surrealistas es continua, como si la acción estuviera también bajo los efectos del speed, a velocidad de vértigo, sin ningún tipo de transición, sin nexo evidente -lo cual no quiere decir sin nexo-, incluso, excepto la verborrea inconsistente de unos narradores hipervitaminados y benzedrínicos; pero cuadros de una extensión limitada, medida, uno diría que planificada instante por instante, al estilo de la duración de los anuncios televisivos, lo bastante claros para ser capaces de transmitir el mensaje pero lo necesariamente cortos para retener la atención del (¿televidente?) lector. Incluso en algunos de los relatos, formalmente clásicos, bajo la apariencia del más estricto realismo, se esconde la transgresión, el detalle surrealista, la sorpresa inesperada que da sentido a la colección, como esta divertida y absurda parodia de pseudo-haiku:
"El hipopótamo se alimenta de vegetación blanda,                                                            sus excrementos alimentan a los peces,                                                                         los pijamas de él danzan convulsivamente en el tenderero."
 Las peculiaridades abarcan también a los protagonistas, cuya caracterización consiste en una mezcla de sarcasmo e ironía -y notables dosis de mala leche, postmoderna, sí, pero mala leche al fin y al cabo-: la omnipresencia de ese primo grastroenterólogo y del kung fu en unos personajes que se acercan mucho a los "hombres repulsivos" que entrevistó David Foster Wallace en Entrevistas breves con hombres repulsivos (Brief Interviews with Hideous Men, 1999).
"Voy a decir algo horrible, algo horriblemente impropio de un cristiano... Y por favor no empieces a cantar, porque no hay enjuague bucal capaz de camuflar el aliento fétido de los cristianos cantando salmos... Esta es mi horrible declaración: hay mostaza en los arbustos."
Y emergiendo de toda esa nómina de personajes inclasificables, los narradores y los protagonistas de sus relatos, uno que mece una consideración aparte: no ya el Leyner -escritor-autor sino el Leyner-individuo que, escribiendo otras obras, publicando sus columnas o respondiendo a entrevistas, queda configurado como un personaje más, plenamente literario.

Hasta aquí, y más allá, la broma, la ocurrencia,  el pastiche... Sin embargo, la parafernalia formal, la inventiva y la originalidad no deben enmascarar una notable e insistente vertiente de crítica social: esos descarados e irreverentes personajes, marginales e inadaptados, son el reverso de la moneda de la locura neocapitalista, los residuos de un sistema que expulsa sus detritus a unas cloacas cada vez más pobladas.

3. Todo lo que usted siempre pensó sobre el postmodernismo pero nunca se atrevió a decir


En su colección de ensayos Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (A Supposedly Fun Thing I'll Never Do Again: Essays and Arguments, 1997), David Foster Wallace dedica uno de sus más incisivos artículos, "E unibus pluram", a la influencia que ejerce un entorno mediatizado, condicionado y definido por la televisión sobre la narrativa norteamericana de finales de siglo y a las relaciones de interdependencia y retroalimentación entre ambos medios.


Una de las tesis del mencionado artículo es que, al igual que la existencia de la televisión afecta al ciudadano-no-escritor en su forma de ver el mundo y de relacionarse con él, también afecta al narrador postmoderno, criado en hogares en los que la omnipresente pantalla gobierna con una soberanía incontestable; DFW aboga por la co-existencia de un escritor-creador de ambientes y de un escritor-voyeur que, a semejanza del ojo de la cámara -que tiene existencia independiente, pero que condiciona aquello que se hace en su presencia- , no solamente se inspire sino que incluso se limite a reproducir "televisivamente" todo lo que observa: el escritor se convierte de un "investigador para crear narraciones" en un "consumista de narraciones":
"Lo más peligroso de la televisión para los narradores americanos es que no nos la tomamos lo bastante en serio como elemento diseminados y definitorio de la atmósfera cultural que respiramos y poseemos..."
En este sentido, DFW defiende el clasicismo de esa narrativa permeabilidad por la televisión sosteniendo que no es más que el realismo de siempre pero aplicado a una realidad "cuyos límites definitorios han sido deformados por la señal eléctrica".

Tomando en cuenta estos parámetros, analiza Mi primo, mi gastroenterólogo adjudicándole la característica de ser "irreverentemente irónica":
"Es un conjunto mezedrínico de pastiche pop, alta tecnología improvisada y deslumbrante parodia televisiva, formado por yuxtaposiciones surrealistas, monólogos agramaticales y montajes vertiginosos, y envuelto en una ironía infatigable diseñada para lograr que su tono frenético resulte irreverente en lugar de repelente."
Según DFW, Leyner procede deconstruyendo esa realidad postmoderna, tomando sus elementos consustanciales y recombinándolos; la extrañeza resultante acaba siendo el producto no del efecto de esas recombinaciones sino del hecho de la apabullante multitud de elementos singulares, haciendo -o intentanto hacer- congruentes los resultados.

A pesar de considerar la obra de Leyner como "la mejor narrativa de la imagen que ha habido hasta el momento" -y conviene considerar que "el momento" es 1993, año de la publicación del ensayo-, llega a calificarla de extremadamente banal (¿q.e.d.?), no tanto porque se trate de un experimento fallido como porque el objeto de su narrativa lleva la burla en sí mismo.
"... condenado a la banalidad de su deseo de ridiculizar una cultura televisiva cuya burla de sí misma y de todo valor ya absorbe cualquier radicalización."
4. Créditos


¿Que si hay que leer a Mark Leyner? Por supuesto; porque es una lectura estimulante, provocativa y absolutamente lúdica, pero también porque, debido a esa inexplicable tardanza en publicarlo en castellano, amplía la visión  de una literatura finisecular sin la cual una gran parte de la narrativa contemporánea parece, engañosamente, haber surgido por generación espontánea.