28 de diciembre de 2012

Catálogo de Maravillas

Microreseñas publicadas en el Catálogo de Maravillas de la Llibreria La Central, Número 00, Diciembre de 2012
Más afuera. Jonathan Franzen, Salamandra
Los escritores de raza no conocen límites de género. Más afuera recoge una serie de piezas en las que el autor de Libertad enfrenta el reportaje periodístico, el discurso conmemora- tivo, sus contribuciones a la teoría de la novela, el homenaje al omnipresente amigo des-aparecido o el comentario de los libros admirados con un uso magistral de las herramien-tas de la narrativa clásica.


La muerte del padre. Karl Owe Knausgard, Anagrama
Primera parte de un ambicioso proyectonarrativo compuesto de seis volúmenes, La
muerte del padre es un exhaustivo examen autobiográfico de la infancia y la adolescencia del autor centrado en las difíciles relaciones familiares con una madre ausente y un padre imprevisible, cuya muerte, más provocada que sobrevenida, hace aflorar el oculto memorial de agravios y la ambivalencia de sentimientos hacia un ser con el que, a pesar de tenerle poco que agradecer, se ha contraído una deuda impagable. Buceo de profundidad y sin concesiones en un pasado marcado por la soledad y el desamparo; y ajuste de cuentas con el progenitor ausente, cuya prematura muerte ha significado a la vez la liberación de un lastre emocional y también la irrupción del dolor provocado por una ausencia definitiva, ausencia que impide la posibilidad de una hipotética pero necesaria reconciliación


El ángel Esmeralda. Don DeLillo, Seix Barral
Uno de los novelistas norteamericanos vivos más reconocidos se mide en la corta distancia en este volumen con sus relatos completos, donde muestra la misma maestría que en sus mejores novelas. Poseedor de un inimitable estilo personal, la originalidad de sus temas acaba cediendo ante un tratamiento miniaturista que sobrecoge cuando, en la voz de otros, hace que nos reconozcamos en sus terrores y sus obsesiones.


Mezclados y agitados.  Antonio Jiménez Morato, DeBolsillo
La literatura, más que cualquier otro arte, ha sido indisociable del vicio, y la imagen del escritor rodeado del humo de un cigarro o deuna pipa, bajo los efectos de cualquier sustancia prohibida y de los efluvios del alcohol ha calado tanto en el imaginario colectivo que ya no somos capaces de concebir un escritor abstemio. Mezclados y agitados combina las mezclas espiritosas con la vida y la obra de más de treinta escritores de la literatura universal, de Bolaño a Marsé y de Lowry a Hemingway, e incluye las recetas de los cócteles para el lector que quiera disfrutar de la experiencia lectora completa.


Linda, como en el asesinato de Linda. Leif GH Persson,  Grijalbo

Persson es una de las voces más originales de la novela policíaca escandinava anterior al boom; sus tramas, ubicadas en una sociedad supuestamente modélica, violentan las normas habituales del género: la corrupción política puede tapar desde el desfalco más evidente al asesinato más inclemente.

Goethe se muere. Thomas Bernhard, Alianza Editorial

La inevitable sonrisa que provoca la lectura, incómoda pero adictiva, de Bernhard nunca es gratuita: debajo de sus exageradas fobias y sus desaforadas críticas subyace el malestar del genio que se aísla voluntariamente porque considera que el entorno no está a su altura. Los cuatro relatos reunidos en este volumen, respetando la voluntad expresa del autor, ahondan en las obsesiones del austríaco pero, debido a la extensión, de manera más concentrada y, por tanto, más intensa: la burla de la inevitabilidad de la muerte y la desmitificación del genio en «Goethe se muere»; la irreverencia con respecto a la castración para el propio desarrollo intelectual y personal que significan las obligaciones familiares en «Montaigne»; la provocación de la oveja negra y la culpabilización satírica ehiperbólica de las relaciones paternofiliales en «Reencuentro»; y su tempestuosa relación y la ambivalencia de sus sentimientos con respecto a su patria en «Ardía».

Catàleg de Meravelles

Micro-ressenyes publicadas al Catàleg de Meravelles de la Llibreria La Central, Número 00, Desembre de 2012

Provisionalitat. Toni Sala, Empúries

Toni Sala segueix dibuixant, llibre a llibre i al marge de les modes dominants, una par- ticular topografia de l’home contemporani, la tristesa de l’alienació i la dificultat de les relacions personals. A Provisionalitat, amb un estil precís i des de dos punts de vista diferents, ens enfronta sense prejudicis a les nostres grans pors: la solitud, l’amenaça
constant i la mort.

Bressol de gat. Kurt Vonnegut,  Males Herbes
La figura de Vonnegut ha marcat el camí de tota una generació d’escriptors nordamericans. L’extraordinària traducció al català d’una de les seves obres fonamentals, una àcida sàtira de les atrocitats de la humanitat en la que la guerra i la religió marxen plegades, és un regal per als lectors, però també un deute pendent saldat ara amb l’autor, al qual la nostra llengua no podia romandre indiferent.

12 de diciembre de 2012

Lectura



"No lea usted como los niños, que leen para divertirse, ni como los ambiciosos, que lo hacen para instruirse. No; lea para vivir. Cree para su alma una atmósfera intelectual compuesta de la emanación de todos los grandes espíritus. Estudie a fondo a Shakespeare y a Goethe. Lea traducciones de autores griegos y romanos: Homero, Petronio, Plauto, Apuleyo, etc., y cuando algo le aburra, ensáñese con ello."
Carta de Gustave Flaubert a Louise Colet, 6 de Junio de 1857.

18 de noviembre de 2012

Contrapunto LXXXV

Hace años, era capaz de leer cualquier cosa; ahora soy mucho más selectivo, y a pesar de no haber reducido el tiempo que dedico a la lectura, ya no puedo leer cualquier libro. Igualmente, e ignoro si ello tiene alguna relación con lo anterior, tampoco puedo leer en cualquier parte.

16 de noviembre de 2012

Flores de ruina. Perro de primavera

Traducción de Gabriel Hormaechea

Un nuevo Modiano en castellano; efectivamente, parece que el mundo literario español se ha decidido, por fin, a ir saldando, paulatinamente y bajo distintos sellos, la deuda que tenía con el escritor francés, uno de los autores más leídos y reconocidos en el panorama literario de nuestros vecinos del norte. En esta ocasión, la buena noticia es que El Aleph Editores se suma a ese grupo con la edición de dos nouvelles de la década de 1990, Fleus de ruine (1993) y Chien de printemps (1991), inéditas en España, ya que no en castellano.

Promavera de perros, que comparte con la mayor parte de su obra esa obsesión del autor, habla, pormenoriza, especula acerca de la memoria, en cómo afecta ésta, es decir, lo que recordamos, a nuestra versión del pasado, o sea, a lo que ocurrió, cómo queda modificado ese pasado -en un proceso parecido al que sostiene la mecánica cuántica con respecto a la modificación de un suceso por el solo hecho de ser observado- una vez se ha procesado el recuerdo:

"Los años pasaron. Lejos de enturbiar la imagen de Capa y Jensen, tuvieron un efecto inverso: la imagen es mucho más clara en mi memoria de lo que lo era en aquella primavera."

El proceso de la memoria consistiría en una sobreimpresión de recuerdos análogos en su naturaleza o contiguos en el tiempo o en lapsos específicos, de modo que ese convenio que denominados "experiencia" no sería una suma sino un palimpsesto en el que ya no es posible distinguir los distintos textos.

"Al cabo de cierto número de años aceptamos una verdad que presentimos pero que nos ocultamos a nosotros mismos por despreocupación o cobardía: un hermano, un doble, murió en nuestro lugar, en una fecha y un lugar desconocidos, y su sombra termina por confundirse con nosotros."

Flores de ruina planea su entramado en un doble escenario: en 1933, una pareja de jóvenes recién casados, después de una desacostumbrada noche de juerga, se suicida en su apartamento de Montparnasse; por otra parte, en 1965, una insólita pareja de desconocidos invita a cenar a su casa al narrador y a su novia quienes, extrañados por las rarezas de sus anfitriones, escapan en un momento de distracción. La novela se convierte, a partir de estos prolegómenos, en un azaroso peregrinaje por los lugares de París que tal vez la casualidad haya conectado con los hechos acaecidos en el pasado; por los personajes que acaso se relacionaron con la pareja suicida; y también por los recuerdos -¡es Modiano!-, ciertos o falsos, que conectan al narrador con su propio pasado.

"He cruzado los jardines. ¿Era un encuentro con un fantasma? ¿Las alamedas del Luxemburgo por las que no había pasado desde hace una eternidad? Con la luz de la caída de la tarde, me ha parecido que los años se confundían y que el tiempo se volvía transparente."

La reconstrucción de los hechos no se presenta de manera lineal, ya que se diría que aquello que sucedió no sigue necesariamente la concatenación lógica de causa-efecto; más bien parece el desenredo de una inextricable madeja de la que hay que deshacer en primer lugar los nudos: cada lugar del presente como actualización del mismo lugar en el pasado se conecta a, uno diría que sugiere, un personaje implicado directa o indirectamente en los sucesos, pero que sólo constituye una pieza que no tiene ningún valor por sí misma sino como parte del conjunto: indicios, pruebas circunstanciales que necesitan apoyarse, como esas viejas construcciones en las paredes medianeras, unas en otras para adquirir significado.

Los personajes que recorren las páginas de Flores de ruina son dudosos, cambian de nombre según las circunstancias, aparecen y desaparecen de la trama, como esos edificios cuyas partes altas emergen de la niebla, dejando la huella de su participación en los hechos y desapareciendo súbitamente bajo la capa de inversión.

Los orígenes de la trama se alejan hasta -y ésta es, tal vez, la segunda obsesión de Modiano- los tiempos de la ocupación, y los personajes intercambian sus personalidades, adoptando aquéllas de las que pueden sacar partido en cada circunstancia concreta. Avanza la acción hasta la actualidad y retrocede, dubitativamente, hasta los tiempos en que el padre del narrador tuvo trato con "la banda del Lauriston", personajes y circunstancias que pertenecen a otra de sus anteriores novelas, Reducción de condena (Remise de peine, 1988).

"Me pregunto dónde estarán hoy otras personas que conocí en la misma época. Intento imaginar cuál podría ser la ciudad en la que tendría alguna oportunidad de encontrarlas. Estoy seguro de que han abandonado París definitivamente."

El trabajo del escritor, en definitiva, consiste en sacar personajes de la nada, darles un papel, en el mismo sentido que los quince minutos de fama ("En el futuro, todos tendremos 15 minutos de fama") de Andy Warhol, inventar situaciones más o menos verosímiles, y devolverlos a la nada definitivamente.

"En aquel tiempo, todas las puertas de París se hallaban en línea de fuga, la ciudad aflojaba poco a poco su abrazo para perderse en solares. Y aun se podía creer que la aventura se encontraba a la vuelta de la esquina."

Los Modianistas confesos no pueden perderse esta oportunidad de volver a dos de las obras centrales de la producción del francés; y para aquellos que no han probado aun la narrativa de Modiano, estas dos novelas cortas pueden ser un bautizo excelente. Unos y otros, no de las pierdan.


Otros recursos relativos a Patrick Modiano en este blog:

2 de noviembre de 2012

Maneras de pensar



"Mi manera de pensar es el fruto de mis reflexiones, el producto de mi existencia, de mi organización. No soy dueño de cambiarla, y si lo fuera, no lo haría. Esta manera de pensar que ustedes condenan es el único consuelo de mi vida, alivia todos mis pesares en la prisión, compone todos mis planes en el mundo. La prefiero a ella más que a la vida misma".
Donatien Alphonse François de Sade, Marqués de Sade (1740-1814)

24 de octubre de 2012

Nada. Retrato de un insomne

Traducción de Rubén Martín Giráldez

"El sueño nos mantiene limpios, nos concede un cierto descanso durante el lapso de tiempo en que el aire cobra vida bajo nuestros pies y a nuestro alrededor."

Vaya por delante el hecho de que debe constituir un reto para un escritor narrar la insulsa vida cotidiana, registrar su sucesión de estados repetida infinitamente con una cadencia tan constante como aburrida. Por más que la literatura universal tenga registrados intentos saldados con éxito notable, hallar la magia de la repetición, saber encontrar novedad en el previsible vaivén del péndulo, explotar literariamente los intentos de escapar del vacío, como sucede en la tendencia infantil a escuchar siempre el mismo cuento, la misma canción, ver la misma película, es una constricción que, la fin y al cabo, experimenta el sentido de reconocer y reconocerse en la repetición.

En un mundo en permanente movimiento, no hay lugar para lo que se queda quieto: como en la paradoja del viajero del tren, desde nuestro asiento percibimos como móvil todo lo que "pasa" por nuestra ventana: los montes, los edificios y ese niño apoya en su bicicleta que nos mira boquiabierto desde el paso a nivel... Tal es nuestra percepción; y sea la teoría de la relatividad general o la disposición de nuestra conciencia, lo cierto es que el ser humano no parece llevarse bien con la sensación de estatismo: panta rei.

Estas y otras reflexiones son las que ha provocado en este reseñista la lectura de Nada. Retrato de un insomne (Nothing: A Portrait of Insomnia, 2011), primer texto publicitado como de no ficción del norteamericano Blake Butler. Obviando sus obras precedentes (Ever (2009), la nouvelle que significó su debut literario; Scorch Atlas (2010), un libro de relatos, y There Is No Year (2011), una novela), desafortunadamente inéditas en castellano, Butler se revela como un escritor de raza, respecto del cual los lectores de cierta edad debemos soslayar el prejuicio de su juventud. Su dominio del ritmo narrativo es más que notable, y la facilidad para cambiar de registro, sorprendente: la sucesión constante de fragmentos "informativos", redactados con un estilo profesional -aunque, acertadamente, sin la barrera del argot médico al uso- y de largas incursiones autobiográficas, que constituyen el verdadero meollo del libro, en períodos interminable, suponen un formidable reto para el lector despistado, y confirman una dotación para la literatura extravagante y paradójicamentemente interesante.

Tal vez no sea extravagante, pero sí paradójica la misma clasificación de Nada; las nuevas corrientes nominalistas -aunque no literarias pues, aparte de los recursos que el ciberespacio ha facilitado a la narrativa, hablar de innovaciones absolutas en el campo de los subgéneros literarios es más que arriesgado: una novela confeccionada a base de correos electrónicos, ¿dejará de ser una novela epistolar?- adoran la invención de calificativos algunos de los cuales, llevados al extremo, se diría que desean circunscribirse a una sola obra para resaltar una supuesta innovación -palabra fetiche- o una originalidad que, realmente, tiene siglos de tradición; en todo caso, el hecho de que Nada se vea como un ensayo, unas memorias, una obra de auto-ficción o cualquier calificativo estrambótico que se le quiera adjudicar es absolutamente irrelevante; en mi caso, desde una postura más bien escéptica, dudo incluso que ésta sea una obra de no-ficción estrictamente hablando, igual que lo dudo, por ejemplo, de las Memorias de ultratumba de Chateaubriand o de Patrimonio de Philip Roth. En todo caso, quiero decir, me da igual: lo que me importa es que se trata de un artefacto cuyo mérito principal es la sabia combinación de un premeditado -e interesado y parcial, ahí reside gran parte del éxito del intento- ensayo sobre el insomnio y de la experiencia propia de la alteración del sueño; y, además, con una broma implícita: que el narrador emplea las horas de insomnio escribiendo un libro sobre el insomnio, un particular y productivo solipsismo.
A lo largo de sus páginas, sorprende esa inacabable e hipnótica verborrea incontinente que recuerda, el algunos momentos, el monólogo de El Innombrable, pero hablan también con voz propia los fragmentos autorreferentes, no tanto de monólogo interior como de cierto "diálogo interior"; el narrador se habla, se pregunta, y se responde es una interminable corriente de diálogo sin conclusión posible, como una partida de ajedrez contra uno mismo en la que la única escapatoria de la cinta de Moebius es que, en el papel de uno de los contendientes, el jugador haga trampa, "se olvide" de cubrir la amenaza del "adversario" o intente "engañarlo" mediante una maniobra de distracción:

"... ¿Eso lo he dicho ya? Sí, ya lo he dicho. Lo he dicho tantas veces y tan dentro de mi cabeza que me cuesta distinguir cuál es la palabra que está a punto de manar y qué sitio es cuál y quién soy yo, incluso."

Me aburren soberanamente los sueños de los demás: no soporto esos textos que se echan a perder por la incontinencia del narrador en contar lo que ha soñado, afectando con frecuencia gravemente el ritmo narrativo, para que el lector, supuestamente, especule con sus posibles significados; y también las obras literariamente intrascendentes que consisten casi exclusivamente, como en el caso de los diversos surrealismos, en exponer los desvaríos -por definición- oníricos de sus protagonistas. Sólo los relatos de los sueños de pacientes sometidos a psicoanálisis son entretenidos, aunque no por los sueños en sí, sino por los delirios de los intérpretes. Butler le da la vuelta a esos casos cuando, como consecuencia de su incapacidad para dormir, hace protagonista de Nada no a los sueños sino a su ausencia, y el resultado es mucho más interesante: es infinitamente mejor para el lector, como diría el sentido común y deberían recoger las convenciones narrativas, saber qué sucede cuando no se puede dormir que cuando se duerme. En este caso, el autor fija su mirada en una ingente variedad de temas, relacionados con el insomnio o no, como sus miedos nocturnos durante la infancia, la demencia senil de su padre, su biblioteca. las relaciones con sus compañeros de clase, y un largo y prometedor etcétera, un inventario de tal amplitud que justifica el subtítulo del original en inglés: "A Portrait of Insomnia", y no "Retrato de un insomne", como se ha subtitulado la edición es castellano. Descartado pues el recurso de explicar sus sueños, el sistema estilístico para bucear en el insomnio roza el autoanálisis; no el psicoanalítico -exento, por tanto, de cualquier atisbo de interpretación-, sino el que consiste en parar, callarse, aislarse y escuchar el propio cuerpo, hacer conscientes desde los procesos orgánicos -macrocosmos- hasta los movimientos de las células -microcosmos-; interrogar incluso al propio cerebro, mediante las herramientas que proporciona el mismo, en una paradójica espiral de difícil resolución, acerca del desarrollo de los pensamientos, en el extremo de la auto-referencia.

"Con la cabeza incrustada entre los pliegues de la almohada, el contenido de mi cráneo me parece muy pesao y caliente, como si un campo de grasa zumbase bajo mi piel, una luciérnaga a punto de darme una descarga eléctrica. No quiero pensar este pensamiento, pero entonces él me piensa a mí con más intensidad. Por eso mismo no os puedo explicar mejor nada al respecto."

El enemigo es, pues, esa "nada" invasiva y potente, y el campo de batalla, la noche, cuya quietud y ausencia de luz parecen su precursor:

"Durante años he ido sorteando mi propio infortunio, decidido a permanecer a flote en cualquiera que fuese el espacio de vigilia que mi cerebro tuviese a bien cederme. Sin embargo, a medida que la organización doméstica fracasaba y el tiempo se dilataba, la longitud de la noche comenzó a crecer hasta convertirse en algo todavía un poco más insoportable y aborrecido en su nuevo alcance, noche tras noche, noche en la noche."

Se hacen presentes también estudiadas y detalladas -y pertinentes- referencias a películas, con una fijación con "El resplandor" de Stanley Kubrick; y a libros: informativas en las partes referentes al insomnio sus variantes y sus consecuencias, y especialmente definitorias en los autores de ficción, con su admirado David Foster Wallace -a la memoria del cual dedica el libro, circunstancia no irrelevante- a la cabeza.

Nada es un libro que merece la pena ser leído no porque sea original, sino porque su planteamiento transversal ofrece una solución narrativa imaginativa y desafiante. No se lo pierdan y, si pueden, recuperen alguna de sus obras anteriores -que ignoro si están en proceso de edición en castellano- y sus intervenciones en los bloga "HTML Giant" y "Gilles Deleuze Committed Suicide and So Will Dr. Phil";  verán que Butler es un escritor cuya variedad de registros merece un puntual y detallado seguimiento.