30 de enero de 2017

La Comedia humana IV

La Comedia humana. Escenas de la vida privada. Volumen IV. Honoré del BalzacHermida Editores, 2016. Traducción de Aurelio Garzón del Camino y María Teresa Gallego 
Cuarto volumen de la organización canónica del ciclo de Balzac perteneciente al sub-ciclo de Escenas de la vida privada que lleva editando Hermida Editores, afortunadamente para los lectores en castellano,  desde hace unos años. Como en cada entrega, me limitaré a enumerar los textos incluidos en cada volumen y a intentar trazar las líneas maestras de la acción, dejando para los especialistas la profundización en las cuestiones técnicas y la valoración global del conjunto de La Comedia humana

"Beatriz"


De nuevo, como en varias de sus obras, Balzac sitúa el escenario en parajes alejados de la corriente principal de la Historia, como si su intención fuera mostrar el contraste entre las grandes ciudades inmersas en el mainstream de la época y los lugares remotos, más en el tiempo que en el espacio, en los que la mirada adecuada es más la del historiador que la del viajero, porque el esplendor que las envolvió se ha vuelto rancio con el paso de los siglos, y la grandeza de la que disfrutaron sólo sirve, si acaso, para acentuar su carácter caricaturesco.

"Guérande no conduce a ningún sitio y nadie viene a ella. Contenta de ser ignorada, no se preocupa más que de sí misma."
Pero no es la cuestión pintoresca la que hace que Balzac escenifique una determinada historia en un lugar concreto, sino la convicción de que el emplazamiento condiciona a sus habitantes hasta tal punto que una historia concreta sólo es verosímil si se enmarca en esa localización.

Sin embargo, la visión no acaba de alcanzar enteramente el carácter caricaturesco porque Balzac, empeñado en reflejar fielmente la realidad, no sobrepasa todos los límites, pues incluso en el más anacrónico de los ambientes encuentra pequeñas cualidades remarcables a las que se agarra para, ensalzándolas, dejar constancia de su indisimulada crítica a la contemporaneidad.
"La hermosura del carácter de los dos ancianos, pues la hermana no vivía sino para y por el hermano, no puede ser ya comprendida en toda su amplitud por las costumbres egoístas producto de la incertidumbre y de la inconstancia de nuestra época."
En esa sociedad aislada por conservadora y conservadora por aislada, cualquier elemento que entrara en ligera discordancia parecería más heterogéneo de lo que resultaría realmente, y aquella diferencia que podría ser tremendamente sutil acaba transformándose en un abismo en el que la maledicencia va de la mano de la incomprensión y el prejuicio se hermana con la desconsideración.
"En una comarca esencialmente católica, atrasada y llena de prejuicios, la vida extraña de aquella mujer ilustre debía ocasionar los rumores que habían asustado al abate Grimont, y no podría jamás ser comprendida; por ello les pareció monstruosa a todos."
¡Ay de aquel personaje que no goza del favor de Balzac!
"Alta, seca, ajada, llena de pretensiones ocultas que sólo se mostraban después de haber sido heridas, hablando mucho y atrapando a fuerza de hablar algunas ideas, como se hacen carambolas en el billar [...] y esto le hacía marchar hacia la iglesia como si hubiese querido conquistarla por asalto, agitando su pañuelo, que desplegó para mostrar sus esquinas sobrecargadas de bordados domésticos y guarnecidas con un encaje sin valor. Tenía unos andares un tanto desenvueltos, que, en una mujer de cuarenta y siete años, no resultaban provocativos."
Un joven heredero de provincias se debate en su amor por dos mujeres mayores, que despliegan todo su arsenal para conquistarle; pero las intrigas pergeñadas por ambas provocan que acabe decidiéndose por un matrimonio "ajeno a su voluntad plena".
"El matrimonio no se compone únicamente de placeres tan efímeros en este estado como en cualquier otro, sino que implica compatibilidades de humor, simpatías físicas y concordancias de carácter, que convierten esta necesidad social en un eterno problema. Las muchachas casaderas, lo mismo que sus madres, conocen los datos de este problema y los riesgos de esta lotería; ésta es la razón de que las mujeres lloren en una boda y los hombres sonrían. Los hombres piensan que no aventuran nada, y las mujeres saben muy bien todo lo que arriesgan."
De resultas del rechazo, una entra en un convento, después de haberle favorecido económicamente, y la otra, la Beatriz del título, vuelve con su amante. Sin embargo, París, además de ser la capital del mundo, es la ciudad de las conspiraciones, y para recuperar al marido perdido su suegra pone en marcha una cadena de traiciones y engaños que devuelven a cada uno a su sitio, haciéndole probar el sabor de su propio veneno, como ese escorpión que, alabado por todo el reino animal por su habilidad con el aguijón, acaba por clavárselo a sí mismo.

"El coronel Chabert"

El coronel Chabert es una de las obras más conocidas de Balzac y, tanto por su temática, por su tratamiento como por la caracterización de algunos de sus personajes, la más dickensiana, aunque ambos escritores fueron contemporáneos -Dickens vivió veinte años depués de la muerte de Balzac- e ignoro si se leyeron. En todo caso, los paralelismos entre El coronel Chabert y el lugar común de la justicia en Dickens -en Casa desolada, pero también en otras novelas- es estremecedor.

"El único epigrama que le está permitido a la miseria es el de obligar a la Justicia y a la Beneficencia a negativas injustas."
La nouvelle explota el caso del militar dado por desaparecido en el campo de batalla que regresa a casa y encuentra sus circunstancias cambiadas hasta tal punto que su reinserción en la vida civil se desvela imposible.

Ante lo escabroso del asunto, que comprometería la deseable neutralidad del narrador -en las dos vertientes posibles, a favor o en contra de la historia del coronel-, Balzac opta porque sea el propio protagonista, en su conversación con el procurador, el que relate sus desventuras; por supuesto que su credibilidad queda comprometida, pues son sus propios intereses los que están en cuestión, pero el autor ha sabido caracterizar de tal modo al personaje que el lector queda convencido de que, sea o no cierto que al coronel le sucediera lo que cuenta, sí que parece ser que él cree que es lo que le acaeció.
"Todos los horrores que los novelistas creen inventar están siempre por debajo de la realidad."
Por si fuera poca la desgracia de haber desaparecido de los registros de los vivos, Balzac da otra vuelta de tuerca al casar a la "viuda" de Chabert con un conde muy influyente, con el consiguiente ascenso social y, a la vez, convirtiendo en imposible la arduia tarea del coronel para recuperar sus derechos. Como sucede a menudo, Balzac no otorga un papel demasiado lucido a las mujeres.
"Existen en París muchas mujeres que, como la condesa Ferraud, viven llevando consigo un monstruo moral ignorado, o que bordean un abismo; pero se forman un callo que protege su punto sensible, y pueden todavía reír y divertirse."
"Honorina"
"La excesiva felicidad y el excesivo dolor obedecen a las mismas leyes."
Incluso para el chauvinismo francés -aunque debería decir sobre todo parisino, la acción se ubica en 1836-, Italia tiene el encanto del exotismo y la meridionalidad; para la sociedad capitalina, los Alpes Marítimos son más que una frontera física, son una linde con el pasado, con el no-tiempo que París ya ha rebasado y con un paisaje imposible a los que viajar con el espíritu del antropólogo. De forma parecida a Stendhal, aunque sin síndrome, Balzac considera Italia como una suerte de paraíso perdido al que la  ausencia de franceses ha malogrado, un país al que hay que reconquistar y civilizar al que le faltan los franceses y le sobran los italianos; en definitiva, el mejor lugar para exiliarse. Por esas razones, uno de los puestos codiciados en la función pública es el de embajador en Italia: se puede disfrutar de la totalidad del país, se limita el inconveniente que supondría el contacto humano con los aborígenes a la sociedad más selecta y a los franceses de viaje, y se puede seguir siendo enteramente francés.

Es precisamente uno de estos franceses transplantados a Italia quien, ante la visita de algunos compatriotas, les cuenta, en primera persona, la historia de su vida desde que, recién licenciado en Derecho, entró al servicio de un aristócrata miembro de la Magistratura. Mediante un hábil cambio de narrador -el tercero, en cascada-, el ayudante pone en boca del conde su desgraciada historia de amor con la Honorina del título. Balzac necesita fiabilidad, más que verosimilitud, y para ello utiliza constantes cambios de narrador, formando un rompecabezas en el que el discurso de cada elemento adquiere sentido sólo en relación con sus vecinos.

Honorina es una historia de fidelidad y de traición, de ofensa y de perdón, en la que Balzac saca a la luz su arsenal de recursos retóricos para seguir retratando con la fidelidad del miniaturista unas relaciones sociales, desde el punto de vista del marco privado, que acabaron configurando una época que, aun en vías de extinción, daba sus últimos coletazos comprometiendo la seguridad que la tradición ya no podía garantizar.
"-Todo esto no es vida -dijo la señorita Des Touches-. Esa mujer es una de las más raras excepciones y acaso la más monstruosa en cuanto a inteligencia. ¡Una perla! La vida se compone de sucesos variados, de dolores y de placeres alternativos. El Paraíso de Dante, sublime expresión del ideal, es un azul sereno y constante que no se encuentra sino en el alma, y pedírselo a las cosas de la vida es una voluptuosidad contra la que protesta continuamente la naturaleza. Para tales almas es suficiente con los seis pies de una celda y un reclinatorio."
"La interdicción"
"Una mujer de mundo lleva [a todas partes], es el diamante con que un hombre corta todos los cristales cuando no tiene la llave de oro con la que se abren todas las puertas. Las virtudes burguesas, para los burgueses; para los ambiciosos, los vicios de la ambición."
El señor Popinot es un magistrado justo pero poco ambicioso que vive en una casa que amenaza ruina en uno de los peores distritos de París; Balzac vuelve a dirigir su mirada hacia el mundo de la justicia, de la adulación vacía, de las apariencias, del ascensor social, centrando su historia en una demanda de interdicción que va a parar al juzgado cuyo titular es un hombre que, tras una apariencia zarrapastrosa, esconde un alma noble y una verdadera vocación que le inclina a impartir justicia antes que a aplicar la ley, sea quien sea el demandante y obviando las circunstancias sociales del demandado.
"La señora de Espard estaba, desde hacía siete años, muy de moda en París, donde la moda eleva y abate sucesivamente a personajes que, tan pronto grandes, y tan pronto pequeños, es decir, en boga hoy para ser olvidados mañana, se convierten más tarde en personajes insoportables, como lo son todos los ministros en desgracia y todas las majestades caídas. Disgustados por sus pretensiones marchitas, estos lisonjeadores del pasado lo saben todo, maldicen de todo, y, como los pródigos, arruinados, son amigos de todo el mundo."
Bajo su apariencia ridícula, acentuada por Balzac para contraste con el aspecto de la demandante, se descubre el genio lleno de perspicacia del juez; por otra parte, la superioridad social y moral que quiere mostrar aquélla es desenmascarada de inmediato por éste, que hace de su aparente estupidez el arma que la abate.

Como en otras obras, aunque en este caso acentuado por la intención de remarcar el contraste anteriormente citado, el sistema narrativo se ajusta a este método:

1.- Introducción al personaje, descripción de su residencia, historia familiar y examen de su pasado.
2.- Encuentro con su antagonista, reformulación de las descripciones anteriores bajo el punto de vista de éste.
3.- Diálogo, desnudamiento del personaje, desenmascaramiento de las apariencias.

Balzac no perdona la hipocresía de la gente bien, personalizando en París todos su reparos.
"En París, la virtud más pura es objeto de las calumnias más asquerosas."
"Una hija de Eva"

Balzac regresa al mundo en el que mejor se desenvuelve, en el que sentencia con más finura y en el que administra su bilis con más acierto: el mundo femenino. Regresa también a un elenco protagonista conocido: el caso de dos mujeres, ligadas por lazos familiares más o menos estrechos y enfrentadas a dos destinos opuestos. Echando mano del recurso que mejor maneja, la ironía, nos informa de la estricta educación a que las ha sometido su madre y del ambiente general de represión que reinaba en su casa, excepto para sus hermanos varones.
"Hay muchas familias en las que transcurre de este modo la vida interior, que podría imaginarse íntima, unida y coherente: los hermanos se encuentran lejos, ocupados por los cuidados de su fortuna, por su carrera o por el servicio del país; y las hermanas están envueltas en un torbellino de intereses de familias extrañas a la suya. Todos los miembros viven entonces en la desunión, en el olvido los unos de los otros, unidos tan sólo por los frágiles lazos del recuerdo hasta el momento en que el orgullo los llama y en que el interés los reúne, para separarlos al fin, no pocas veces, de corazón, como lo han estado de hecho."
La hermana cuyo matrimonio es como una balsa de aceite, con todas sus consecuencias, echa en falta algo de excitación cuando entra en escena un escritorzuelo autor de varias obras maestras que sólo valoraron los entendidos; ninguna mujer que haya tenido una infancia inocente y un matrimonio feliz está a salvo de la tentación de la transgresión.
"Aquellos que conocen la inclinación del espíritu humano hacia las oposiciones y los contrastes, comprenderán muy bien que después de diez años de esta vida desarreglada, bohemia, llena de altibajos, de fiestas y de embargos, de sobriedades y de orgías, Raúl se viese arrastrado hacia un amor casto y puro, hacia la casa dulce y armoniosa de una gran señora, del mismo modo que la condesa Félix deseaba introducir las tormentas de la pasión en su vida monótona a fuerza de felicidad. Esta ley de la vida es la de todas las artes que no existen sino por contrastes. La obra llevada a cabo sin estos recursos es como la última expresión del genio, así como el claustro es el pináculo de la vida cristiana."
Raúl, el supuesto escritor, es el representante del mundillo literario a la moda, la eterna promesa para los que lucen de entendidos pero un perfecto don nadie para el público lector; Florina, su amante, es una digna representante del ambiente escénico, de la apariencia y de la superficialidad. Es en el retrato de ambos personajes centrales en la novela en el que Balzac reproduce el ambiente "cultural" que, junto con la aristocracia de los salones y las cenas y la oligarquía de las grandes fortunas, constituyen cuatro de los pilares sobre los que se asienta la sociedad de la época.
"Sus colaboradores le odiaban momentáneamente, dispuestos a tenderle la mano y a consolarle en el caso de que triunfase. Así es el mundo literario. En él sólo se quiere a los inferiores. Cada cual es enemigo de cualquiera que tienda a subir. Esta envidia general duplica las posibilidades de los mediocres, que no suscitan envidias ni sospechas, hacen su camino al modo de los topos, y, por muy tontos que sean, se encuentran colocados en el Moniteur en tres o cuatro puestos en el momento en que los hombres de talento luchan todavía unos con otros, a la puerta, para impedirse la entrada."
Calificación: Hors catégorie

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27 de enero de 2017

Heliópolis

Heliópolis. Visión retrospectiva de una ciudad. Ernst Jünger. Página Indómita, 2016
Traducción de Marciano Villanueva
Deslumbrados por la riqueza de la que se ha considerado su obra maestra, los Diarios (Diario de guerraRadiaciones y Pasados los setenta), la obra de ficción de Ernst Jünger parece que ha sido relegada al círculo de los entendidos a pesar de que existe un gran número de títulos traducidos al castellano; en este grupo acaba de añadirse la edición de Heliópolis (Heliopolis. Rückblick auf eine Stadt, 1949), la más temprana de las grandes novelas del alemán.

Heliópolis. Visión retrospectiva de una ciudad es una novela-utopía que sitúa la acción en una sociedad tecnificada regida por el determinismo materialista y fundada en la estadística. El poder supremo es ejercido en forma monárquica por el Regente y, una vez eliminadas las guerras tal como las concebimos, los conflictos se limitan a acotadas querellas regionales. Este poder es ejercido con mano férrea y basado en la racionalidad y la ciencia; los seres humanos son eslabones en la cadena de la evolución, y es preciso dirigir la investigación hacia el destino de poder formular y aplicar una teoría del todo. La civilización, gracias a la técnica, se ha expandido a otros planetas, ha creado una sociedad intrínsecamente perfecta y ha efectuado un salto evolutivo que ha comportado un verdadero cambio de época. En aras del progreso y para luchar contra cualquier intento de regresión, se justifica la violencia y se dirigen los disturbios, con vistas a una pacificación que se considera un logro de orden superior, como factores de descompresión en épocas de revueltas; esa violencia es usada como método de control de la disidencia pero también como justificación de la represión; en ambos casos, se trata de un método de recurso fácil y eficiente.

Esta situación de aparente equilibrio se sustenta en la existencia de dos contrapoderes de naturaleza diametralmente opuesta: La Oficina Central, comandada por el Prefecto, representante de la vieja política popular, encarna a la burocracia, al sistema y a la prevalencia del orden jerárquico sobre cualquier otra consideración; y el Palacio, regido por el Procónsul, que recoge la tradición aristocrática y del valor del esfuerzo y la dedicación, es la sede de la tolerancia, en la que el arte y la cultura tienen un papel fundamental.
"[La Oficina Central] quiere elevar a la categoría de Estado una colectividad ahistórica; [el Palacio] busca un orden histórico, la libertad del hombre, de su esencia, de su espíritu y de su propiedad, y quiere al Estado en la medida en que es necesario para la defensa de estos bienes [...]. [El Prefecto] se ve obligado a nivelar., atomizar e igualar el potencial humano, en el cual debe prevalecer un orden abstracto, y busca la perfección técnica; [para el Procónsul] quien ha de dominar es el hombre, y lo que se busca es la perfección humana. [El Prefecto] quiere una superioridad técnica, pero la búsqueda de especialistas desemboca necesariamente en tipos atrofiados; la elección recae sobre aquellos en quienes el impulso técnico encuentra la mínima resistencia; y así, en el terreno práctico [...], se da una mezcla de autómatas y criminales inteligentes. [El Procónsul] se propone la formación de una nueva élite [...]; es un propósito más difícil, pero abarca al hombre en su totalidad [...]; el él se conservan intactos los principios aristocráticos, pero también los democráticos."
Heliópolis trasciende la ciencia-ficción para situarse entre las utopías de contenido más filosófico que científico y/o especulativo; en su concepción y en su relato recuerda insistentemente a la tradición que, inaugurada y bautizada por Thomas Moore, alcanzó su edad de oro en el siglo XVIII. Un libro imprescindible para los lectores que busquen en la literatura algo más que evasión.

Calificación: ****/*****

25 de enero de 2017

Parcializar

La partición disciplinar del saber tiene sentido en el campo de las Humanidades, en el que el enfoque de cada perspectiva amplía con efecto multiplicador el estudio del objeto en cuestión. En el campo de la ciencia, en cambio, la multiplicidad de enfoques no hace más que limitar las posibilidades del estudio, aislando las aportaciones de una disciplina de las de las demás e impidiendo integrarlas para obtener de ese modo la visión real del objeto de estudio.

23 de enero de 2017

Los bárbaros

Los bárbaros. Jacques Abeille. Sexto Piso, 2015
Traducción de Lluís Maria Todó
"La página, no en blanco, sino ya manchada de cifras dispersas y torpes, llama a la mano. La página de una historia duerme en el seno de cada hoja amarillenta que la pluma empieza a grabar. Bastará tal vez remitirse a la profunda, a la cegadora noche de las palabras que despunta como un amanecer frente a la noche del mundo."
Un fiero ejército de habitantes de los páramos del norte del continente, los bárbaros, los salvajes jinetes de las estepas, apoyados por un grupo de traidores salidos de las filas de quienes debían defenderse de la invasión, después de conquistar la región, han llegado a la capital del imperio y la han tomado sin encontrar prácticamente ninguna resistencia. Después del sometimiento es de esperar que impongan a la ciudad la servidumbre del saqueo pero, poseedores del arma de la victoria, actúan con condescendencia, tomando solamente aquello que necesitan, sin aspavientos ni abusos, con una serenidad que acaba provocando algo cercano al colaboracionismo por parte de los vencidos. La llegada de un conquistador que no exige el derecho de conquista y que, a pesar de ello, nadie le ofrece ningún tipo de resistencia por parte del pueblo vencido, habla de su benevolencia en la misma medida que lo hace de la cobardía de éste, del absurdo de su conducta; al fin y al cabo, el objeto de la invasión no es el afán de conquista sino algo mucho más sutil para lo que precisa de la colaboración de los conquistados.
"Así, nuestro grande y glorioso pasado reducido a cenizas se disolvía en el polvo que levantaba el galope de los caballos bárbaros. Tan indescifrables nos resultaban aquellos extranjeros que la actualidad de nuestro estado escapaba a cualquier tentativa de análisis, y para sacudirnos aquella estupefacción no veíamos apuntar ninguna esperanza."
Abeille retoma uno de los episodios pertenecientes a Los jardines estatuarios transcurridos varios años y continúa la historia de la región en Los bárbaros (Les barbares, 2011, volumen perteneciente al Cycle des Contrées).

A ese extraño afán de colaboracionismo se añade la repentina laxitud que adquieren las costumbres de los lugareños, como si en la situación excepcional se ampliaran los límites de la decencia y se liberaran por fin de una represión que, en realidad, nunca había existido, como si la invasión hubiera liberado el cierre de un frasco sometido a presión. En este contexto, es igualmente extraña la indiferencia mostrada por los invasores ,que parece contravenir cierto ansia de represión de los vencidos, expectativa que no llega a cumplirse y cuyo quebrantamiento parece decepcionarles.
"Yo nací en uno de esos dominios; en el fondo, soy un puro producto de los Jardines Estatuarios. Fui conformado totalmente por el deseo de muerte con el que estaban amasados, y al querer rebelarse contra aquella funesta tendencia, al querer apartarlos de su más oscura fatalidad, cumplí la destrucción a la que aspiraban. Yo sólo fui su instrumento. La herramienta del tiempo." [Palabras pronunciadas por el príncipe de los bárbaros].
A medida que el narrador, un filólogo especializado en la lengua de los jardines estatuarios, conocimiento que le permite comunicarse con los invasores usando aquella como lingua franca, va ofreciendo datos acerca de los conquistadores, éstos van cambiando su carácter bárbaro para convertirse en una especie de colonizadores, portadores de una civilización extranjera, pero sin ningún ánimo exterminador. O tal vez esa es la visión que se ofrece desde el punto de vista del invadido, acaso representante de una sociedad colapsada, de evolución imposible, y que precisa de una aportación exterior, aunque sea en forma de invasión, para salir de su aletargamiento y hacer posible su desarrollo. En todo caso, la posesión de una lengua común concede una relevancia inusitada a unos estudios que siempre se habían considerado cuando menos perfectamente inútiles: fuera cual fuera la actitud de los conquistados -sumisión, rebelión, incluso indiferencia-, el hecho de poder comunicarse con los bárbaros adquiría una importancia fundamental; cuando se posee el lenguaje se adquiere una posibilidad de dominio que puede ser dirigida hacia donde se desee.
"Los bárbaros se convirtieron en objeto de un espionaje sistemático. Fueran adonde fueran, hicieran lo que hicieran, y, sobretodo, dijeran lo que dijeran, pronto hubo un terrebrino que lo grababa y lo transmitía a alguno de los seminarios que rápidamente desbordaron la especialidad propiamente lingüística para diversificarse siguiendo todos los aspectos de la conducta humana. Seguíamos enriqueciendo nuestro conocimiento de la lengua de aquellos extranjeros en cuanto a vocabulario, gramática, sintaxis, y entrenándonos para pronunciarla y entenderla mejor, pero también, poco a poco, tuvimos que esforzarnos por comprender según qué vías se ejercía la autoridad a la que se sometían, qué organización familiar regía sus costumbres, qué creencias orientaban su vida."
Este conocimiento, ocultado a los propios bárbaros, llega a oídos de un individuo que, a pesar de formar parte, aparentemente, de las hordas invasoras, parece un infiltrado de la región de los jardines estatuarios; en vistas de estas circunstancias, el infiltrado le hace llegar al narrador un libro que contiene la historia y la descripción de los usos y costumbres de aquella región que éste, espoleado y asistido por quien fue su profesor, propone traducir a su lengua. Ese libro es, justamente, el que escribió años atrás el protagonista de Los jardines estatuarios; narrativamente, el libro es el nexo de unión entre aquella novela y ésta, pero es a la vez el verdadero protagonista inanimado de la trama.

La señal inequívoca de la importancia del libro viene mostrada por el interés que su publicación despierta en el príncipe de los bárbaros, que hace llevar, en una especie de secuestro, al traductor a su campamento para sostener una entrevista. Esta estancia en el campamento de los invasores y el contacto íntimo con ellos pone de manifiesto su carácter real, más allá de los prejuicios y de las ideas preconcebidas, y pone en evidencia que las diferencias entre los nativos y los bárbaros no son tantas como se podía sospechar. La exposición mutua pone a la civilización ante el espejo, y a la hora de compararse, ni la imagen que le devuelve es realmente como imaginaba la tradición -pues la tradición siempre es imaginaria-, ni el salvajismo de los invasores se corresponde con la idea, forzosamente peyorativa, que se tenía de ellos. Finalmente, tiene lugar la entrevista con el príncipe de los bárbaros, que resulta ser el jefe de los jinetes que conoció al viajero de Los jardines estatuarios, y se desvela el motivo de la retención del filólogo: conocer su opinión acerca de algunos pasajes del libro que ha traducido, acerca de cuyo redactor el príncipe ha generado una insistente obsesión.
"Cuando la ignorancia se rompe, siempre es una burla."
La pregunta que subyace ante el contacto de dos pueblos con un grado aparentemente distinto de civilización es: "¿quién es el bárbaro?", sin que el hecho de que existan un invasor y un invadido, un vencedor y un vencido, un dominador y un dominado puedan aportar una respuesta concluyente; incluso conceptos como aculturación o asimilación pueden ver forzado su significado. Perece claro, en el caso de la invasión bárbara del imperio romano -con toda la prevención con respecto al uso de este término- de parte de quién estaba la civilización y de quién la barbarie; pero, ¿se puede asegurar la misma distinción en la invasión de la península ibérica por parte de las tribus del norte de África?
"Los hombres no saben luchar contra la barbarie, ante todo la propia, si no es con una barbarie aun mayor. Es por eso que los vencidos son siempre los más civilizados."
Con el objetivo de encontrar al viajero de Los jardines estatuarios, la compañía se pone en marcha reproduciendo parte del periplo de aquél, pero esta vez se hace a través de una tierra conquistada, sometida; el viaje, pues, no puede ser el mismo: mientras que el primero fue de descubrimiento, el otro ha sido producto de la dominación; como si, una vez conquistado el presente, el príncipe de los bárbaros pretendiera modificar el pasado. Pero para ello no le bastan sus ejércitos, necesita encontrar al viajero redactor del libro, al que no supo en su día retener a su lado; sólo dominando el relato del pasado podrá influir en él y apropiárselo. El instrumento para esa nueva conquista es el ibro, y su aliado, el traductor.
"De repente me vino a la mente el juego del ajedrez, una práctica en la que yo no era ningún experto y que, sin embargo, muchas veces había alimentado mis ensueños. En numerosas ocasiones me había figurado que bajo su aparente conflicto, las piezas negras y las piezas blancas escenificaban la búsqueda infinita de un imposible encuentro, de tal manera que, ganando o perdiendo, para los jugadores, en alguna dimensión imposible y que sin embargo no perdían la esperanza de hallar, las dos realezas podrían finalmente, en un mismo instante, ocupar la misma casilla. Allí yacía el tesoro de un tenaz fermento de inmortalidad."
En este punto, establecidos los precedentes y fijado el objetivo, el viaje se convierte en una absurda epopeya en la que los restos materiales y personales de lo que había sido un temible ejército conquistador y del que sólo quedan desengañados excombatientes desubicados en un período de paz que impusieron bélicamente, guiados por un príncipe demente, un general que tuvo que renunciar a sus ambiciones por una fidelidad antigua que ya no posee sentido alguno, y un pobre profesor apátrida cuyo único mérito es ser depositario de un documento de validez más que discutible, en búsqueda de un personaje casi legendario del que se ignora la identidad y la ubicación, con el oscuro fin de retomar una conversación que tuvo lugar en el pasado entre ese viajero escritor y el príncipe. Ese libro se convierte entonces en una guía de viaje, en un "libro del viajero" que, a la manera de Marco Polo, enumera y describe "maravillas", y que es confrontado con la realidad existente por quien lo utiliza como libro de itinerario.
"En una memoria cada vez más incierta, consigo clasificar según su sucesión algunos elementos que guardan un relieve bastante contrastado. Recuerdo ciertas etapas destacables, vuelvo a ver, a condición de no escrutarlos mucho, los rostros que me son queridos y el eco de las voces que me han emocionado sigue resonando en mi corazón. Pero la monótona reiteración de los gestos cotidianos, la repetición uniforme de gestiones infructuosas, todo lo que formó la trama de tantos días desencantados se funde en la bruma indistinta de un dormir en el que tuve un sueño que duró dos mil noches."
La persecución de quimeras suele concluir con la decepción, siempre y cuando la búsqueda sea veraz. Es posible, no obstante, que no importe tanto la consecución del objeto perseguido como el propio periplo; incluso puede bastar la simple intención, el propósito. En todo caso, perseguir un fantasma es una tarea dificultosa: el rastro es inencontrable y las informaciones que pueden recogerse no son nada fiables; cada testigo acaba informando de su fantasma porque el ser no se puede compartir y la experiencia que tiene cada uno es estrictamente personal. Ni siquiera la cercanía, física o mental, ofrece ninguna garantía  adicional de éxito en la búsqueda. Para el redactor, para el compilador de la epopeya, a pesar de haber formado parte de la expedición, tanto su queste como el relato que hace de ella consisten en la usurpación de los deseos y de los recuerdos de todo aquel que tuvo contacto con el héroe en un pasado al que la carencia de información fiable, la de los testigos presenciales, otorga su carácter mítico.

Como en toda epopeya, el camino está plagado de peligros, pero transcurre punteado por episodios con una fuerte carga iniciática en forma de pruebas, etapas que sirven al peregrino para armarse de valor -y, en este caso, de palabras- que le habiliten para superar la prueba siguiente. Un camino que en la misma medida en que se acerca al objetivo va rompiendo puentes con el pasado, un trayecto en el cual el regreso es imposible.
“-[…] La deseperación no está de nuestro lado, sino en el mundo que nos rodea y acosa golpeándonos con tácitas prohibiciones. No hay desesperación en el hecho de convertirse en guardianes de una leyenda que acaso tan sólo con nosotros alcance su cumplimiento más exacto. Sí, nosotros mantenemos la traza de una verificación. Y esperamos.
-¿Qué?
-Que se forme la próxima figura de la barbarie.”
Todo viaje en busca del origen no es más que una expedición hacia sí mismo y, cuando se ve secundado por el éxito, éste es su único fruto, descubrir al desconocido que todos llevamos en nuestro interior, un desconocido que tiene nuestro rostro y lleva el signo de la muerte estampado en su frente.
"Se odia a alguien porque se desea su muerte y se desea su muerte porque desea morir uno mismo. Aquellos que están animados por el espíritu de venganza no dejan en paz ni a su muerto ni a sí mismos."
Las tramas de Abeille se inscriben en un campo a medias entre lo onírico y lo mítico: sus protagonistas son siempre descubridores de realidades alternativas que se sitúan un paso más allá de la realidad evidente pero siempre dentro del campo de la verdad. El academicismo busca la interpretación de los relatos mitológicos en base a los hechos que los provocaron, es decir, busca la realidad en las fuentes del mito, para lo cual hecha mano de ese manipulable proceso llamado "interpretación". Abeille parece optar por el camino opuesto: buscar en la realidad las fuentes mitológicas que, a cada momento, la configuran y la ubican, le dan consistencia.
"Toda palabra es verdadera, terriblemente verdadera. Y, sin embargo, la verdad se oculta, como en las imágenes donde se oculta en su manifestación misma la ausencia que revelan."
Calificación: ****/*****

Otros recursos relativos al autor y al ciclo en este blog:
23 Dic 2016 ... Jacques Abeille . Sexto Piso , 2014 Traducción de Lluís Maria Todó Lo imperceptible puede contener tanta realidad como lo evidente, sólo es ...
jediscequejensens.blogspot.com

20 de enero de 2017

Una niña está perdida en el siglo XX

Una niña está perdida en el siglo XX. Gonçalo M. Tavares. Seix Barral,  2016
Traducción de Rosa Martínez Alfaro
Hanna, una niña discapacitada que deambula sola armada con un kit de ayuda y comportamiento para afectados por la trisomía 21, una anomalía cromosómica, merodea por las calles en busca de su padre; y Marius, un hombre enigmático que parece haber enterrado en su pasado una verdad que necesita recuperar para poder olvidar para siempre, coinciden en una localidad europea e inician un periplo que deberá llevarles a Berlín, ciudad en la que, según parece, residen el padre de la niña y las respuestas del hombre. En este viaje, irán coincidiendo con una variada nómina de individuos que marcarán cada etapa como si se tratara de un servicio de avituallamiento, y que tienen en común que su ocupación siempre tiene que ver con la mirada y con la recuperación de la memoria. El relato de este viaje es el que expone Gonçalo Tavares en Una niña está perdida en el siglo XX (Uma menina está perdida no seu século à procura do pai, 2014).
"Intentamos, en parte, recordar lo que ha sucedido y lo que está sucediendo en otro sitio; excitar la memoria, a veces también se trata de eso -de mostrar lo que está pasando en el lado que no vemos. Ver bien lejos, querido amigo, es una de las grandes cualidades de la memoria, no se trata sólo de mirar hacia atrás, sino también de mirar al fondo; la memoria está más relacionada con el buen observador en el tiempo."
Ambos personajes dibujan el contraste entre el individuo que está fuera del mundo, el exilado de la Humanidad, que busca, consciente o inconscientemente, un lugar que le dé cobijo, y para ello se ve obligado a recuperar su pasado; y el individuo que, simplemente, quiere desaparecer, ser suprimido, olvidado, acceder al exilio a través del cual abandonar el mundo conocido, y que precisa borrar sus huellas en su pasado, ahí donde comenzó su rastro. El viaje al pasado de Hanna es para recuperarlo y, en función de él, actualizar el presente; el de Marius busca ponerlo bajo la luz para que, como en las películas fotográficas, quede velado y no se pueda recuperar ya nada.

Este retorno al pasado puede trazarse por dos caminos: el de la memoria y el de los objetos. El primero tiene como pavimento la intangibilidad de los recuerdos, pero es poco fiable porque el proceso de almacenar y de recuperar posteriormente lo almacenado está sujeto a graves contaminaciones, además de la propia pérdida, inconsciente o provocada, de aquellos referentes que apoyarían una supuesta objetividad. El camino de los objetos, en cambio, es mucho menos manipulable, pero al estar situado fuera del sujeto contiene lagunas que difícilmente se pueden rellenar con parches de una "verdad" que se ha convertido en irrecuperable; la tendencia a rellenarlas con invenciones -o disculpas o atribuciones de culpas, lo mismo da- contamina también el resultado de forma irrecuperable. Teniendo en cuenta estas limitaciones, no sería exagerado concluir que el pasado no existe -o que, si existe, no está a nuestro alcance-, sólo existen "pasados" que vamos construyendo a medida que los invocamos.


Todo viaje al pasado es un avanzar a ciegas por un camino desconocido en el que nadie nos puede ayudar; andamos solos y a oscuras y, con frecuencia, cuando parece vislumbrarse cierta luz, cerramos con fuerza los ojos para no ver aquello que se nos mostraría. Sin embargo, es un viaje obligado.

"En una carrera de resistencia no hay ningún objetivo. [...] Se trata de resistir -insistió-, no hay nada más."
Pero, en el fondo, es un error pensar que el recuerdo es un lugar geográfico que podemos mantener alejado de nosotros, ajeno a nuestros afectos y fuera de nuestra experiencia, un lugar remoto que podemos obviar cuando no nos interesa. Al contrario, el pasado forma parte de lo que somos, una parte intrínseca que nos ha modelado ininterrumpidamente y que nos ha fabricado en nuestra forma actual: no existe presente sin recuerdo, y por más que lo pretendamos, siempre corremos el riesgo de que una parte de ese pasado, tal vez la más agradable, puede que la más repugnante e indeseada, se haga presente en nuestro ahora  para reivindicar su existencia.
"Siento que se abusa de la realidad. Alguien parece estar continuamente trayendo por ferrocarril cargas gigantesca de realidad, como si ésta tuviese de verdad un peso, estuviese hecha de un material concreto, y alguien, una institución de origen y fines desconocidos, se encargase de mantener los suministros."
La memoria de la colectividad -y no la "memoria colectiva"- se rige mediante principios muy parecidos a la individual, pero el hecho de implicar a un sujeto más difuso, menos concreto, provoca que su fijación sea mucho más problemática; además, la historia, esa disciplina con ínfulas de ciencia, es tan partidista como la conciencia humana: dependiendo del recopilador, ajusta su sentido a su conveniencia. No es tan seguro como siempre se ha sostenido que la historia la escriban los vencedores; también los vencidos saben manipular el recuerdo de los hechos: aquellos, lo harán para justificar su dominio; éstos, para documentar su venganza.
"La ignorancia de unos permite que piensen sólo en algo momentáneo -una discapacidad intelectual que pasará; una expresión de quien no entiende, expresión que en breve se eliminará; todos tenemos momentos en que miramos el lado equivocado y aquello que es significativo sucede precisamente a nuestra espalda."
La otra peculiaridad del recuerdo que lo hace intrínsecamente diferente a la experiencia es que, al ser evocado desde el futuro, la corriente temporal -ayer, hoy, mañana- se opone a la real hasta tal punto que recordamos un "presente" teniendo en cuenta que conocemos su "futuro"; y es esta circunstancia la que le resta fiabilidad, pues "recordamos" las causas en función de unos efectos que conocemos a la perfección. Utilizando la fábula de Hansel y Gretel que evoca el propio Tavares, las migas de pan servirán para que alguien pueda seguir el rastro y encontrar a los hermanos, pero no para que ellos desanden el camino recorrido: teniendo en cuenta que el punto de partida de la vuelta es el extravío, ese camino sería interpretado bajo esa circunstancia, y el camino de regreso no podría ser el mismo que el camino de ida.
"Los acontecimientos tenían, pues, un peso, y determinados acontecimientos concentrados en una ciudad concreta, en un país, en un espacio, hacían de ese espacio el punto central del mundo en una fecha determinada. Claro que sólo después de ese instante crucial de concentración de peso en un punto es cuando muchos comprendían que allí, en aquel momento, había estado el centro de gravedad de la Historia. Los pocos que comprendían eso en el instante exacto eran los que conseguían, por eso mismo, manipular la Historia -manipularla de verdad: empujarla a la derecha, a la izquierda o hacia atrás, empujarla hacia sí o derrumbarla contra el suelo, si fuese necesario."
Los textos de Tavares, aun en su diversidad, dan a menudo la sensación de, tras la aparente realidad que muestran a primera vista, estar compuestos de alegorías, de que aquello que cuenta, a menudo unas tramas invisibles, no sólo dicen lo que dicen sino que quieren decir más; no se trata tanto de un roman à clef sino que aquello que verdaderamente quiere comunicar se halla por detrás de lo que escribe, oculto o disimulado por la propia escritura. A veces, el lector identifica fácilmente ese mensaje oculto; a veces, no logra extraerlo, pero incluso en este caso percibe que está allí, indiferente a la descodificación porque su esencia es existir. ¿Un juego? Tal vez; acaso, mejor un reto. Parte de ese reto, la pregunta que sobrevuela gran parte de la obra mayor -en extensión- del portugués, que plantea de nuevo en Una niña está perdida en el siglo XX: ¿quién, que haya vivido en el siglo XX, puede considerarse, personal o familiarmente, en absoluto libre de culpa?

Calificación: *****/*****


Altres recursos referents a l'autor en aquest blog:
31 Oct. 2016 ... Tavares és un escriptor que ha estructurat la seva obra narrativa -que està estructurant seria potser més correcte, doncs el concepte de work in ...
30 Abr 2015 ... Autor de una obra tan variada como sorprendente, Gonçalo M. Tavares, reconocido escritor portugués de origen angoleño, ha ido sembrando ...
30 Jul 2013 ... Un viatge a l'Índia. Melancolia contemporània (un itinerari) Gonçalo Tavares Traducció de Pere Comellas Casanova Edicions del Periscopi ...
hace 2 horas ... Tavares és un escriptor especialista en transitar els límits: dels gèneres i de les formes; de la realitat com a generadora de ficció i de la ficció ...

16 de enero de 2017

Històries falses

Històries falses. Gonçalo M. Tavares. El Gall Editor, 2015
Traducció d'Antoni Xumet
Tavares és un escriptor especialista en transitar els límits: dels gèneres i de les formes; de la realitat com a generadora de ficció i de la ficció com a interpretació de la realitat. Artista difícilment classificable, és autor d'una extensa obra la varietat de la qual sembla procedir no tant de la multiplicitat de registres com d'una intenció primordial: explorar i, a la llarga, emplenar els intersticis que hom ha col·locat entre els diferents gèneres literaris, per reivindicar l'existència d'una sola Literatura.

Fins i tot el mateix concepte de "ficció" pot ser qüestionat en la seva relació amb la realitat filosòfica, científica o històrica; a vegades, l'exploració consistirà en cercar el límit ficcional de la realitat; a vegades, contrària i complementàriament, l'objecte a explorar serà el límit real de la ficció. Aquest és el cas d'aquestes Històries falses (Histórias falsas, 2005) -l'equívoc, o la trampa, comença en el títol: el joc ja està plantejat abans de que comenci el llibre-, un volum de relats breus en els que, al contrari del que sempre s'ha pensat, tot és allò que sembla; més ben dit, tot "podria" ser allò que sembla, i és en aquest condicional on es desenvolupa la partida. 

En quin moment la realitat es converteix en ficció és una qüestió baldera; la pregunta interessant és en quin moment la ficció es torna realitat. Aquesta és la pregunta que Tavares transmet als seus lectors a Històries falses; i el seu mèrit no es trobar una/la resposta, és, simplement, plantejar la pregunta.

Calificació: ****/*****

Historias falsas. Gonçalo M. Tavares. Xordica, 2008
Traducción de Ana M. García Iglesias

Altres recursos referents a l'autor en aquest blog:

31 Oct. 2016 ... Tavares és un escriptor que ha estructurat la seva obra narrativa -que està estructurant seria potser més correcte, doncs el concepte de work in ...
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13 de enero de 2017

Alexander Bogdánov

Estrella Roja. Alexander Bogdánov. Nevsky, 2016
Traducción de James y Marion Womack. Prólogo de Edmund Griffiths
Colaborador pre-revolucionario de Lenin, enemistado con el líder bolchevique con posterioridad; fuertemente implicado en el aspecto cultural de la Revolución -Proletkult-, filósofo y médico, Alexander Bogdánov, sin dejar de ser un ferviente militante, fue un individuo peculiar que murió como consecuencia de una transfusión sanguínea experimental acerca de cuyos efectos estaba investigando.

La redacción de Estrella Roja se ubica temporalmente entre la Revolución de 1905 y la de Octubre de 1917, en una época en la que el materialismo dialéctico no había acabado con el optimismo histórico característico de las épocas pre-revolucionarias, un optimismo que, literariamente, apostaba de forma decidida -y didáctica, y propagandística...- por las utopías en lugar de las distopías "revisionistas" posteriores. 


Es desacertado extraer Estrella Roja de su época pero es igualmente pretencioso sostener que no es posible una lectura actual de la novela; aun con sus anacronismos, es indudable que parte del mensaje que contenía para sus contemporáneos sigue plenamente vigente para sus lectores actuales.


Estrella Roja es la transcripción de las memorias de Leonid; éste, un científico experto en materiales, recibe la visita de un supuesto ingeniero -que resultará ser un marciano disfrazado de terrícola- que le informa de un descubrimiento que hace posibles los viajes interplanetarios, y le recluta para un trayecto a Marte. Durante el recorrido hacia el planeta rojo, Leonid es informado del propósito de la expedición: una especie de embajada de terrícolas han sido invitados a visitar la sociedad marciana como paso previo a la formación de una federación interplanetaria para la cooperación y el desarrollo mutuos. El estado evolutivo superior de la sociedad marciana, una sociedad perfecta regida por los principios del socialismo, representará, para los primitivos terrícolas, un verdadero viaje al futuro.


El invitado es llevado por su anfitrión a una serie de visitas para que pueda hacerse una idea de la vida marciana: a una zona residencial; a una fábrica de producción planificada; a una especie de escuela; a un museo donde puede contemplar la evolución de la sociedad; y a un hospital, donde Bogdánov pone en boca del médico marciano parte de sus investigaciones sobre las transfusiones sanguíneas.


Después de una concesión al romanticismo interplanetario e interespecies, Lenni descubre el verdadero  motivo de la expedición marciana, que pone en escena el conflicto entre cooperación y enfrentamiento, asimilación y extinción, dominio y diversidad. Después de un desafortunado incidente, Lenni es devuelto a la Tierra. Su regreso e internamiento en una instutición para disfunciones mentales coincide con un momento crítico en el proceso revolucionario.


Cierra el volumen un postfacio escrito en 1923 en el que Bogdánov efectúa un repaso de los avances científicos desde la publicación de Estrella Roja y especula acerca de si ese progreso siguió o no el camino imaginado en la novela.


Un texto situado en los albores de la ciencia-ficción europea que, a pesar de sus indisimuladas dosis de propaganda y adoctrinamiento, es un documento literario de gran valor.


Calificación: ***/*****


El ingeniero Menni. Alexander Bogdánov. Nevsky, 2016
Traducción de Vladímir Aly
Años después de los hechos descritos en Estrella Roja, Lenni ha regresado a Marte resuelto a estudiar a los marcianos y a colaborar con ellos para llegar a un acuerdo de convivencia pacífica con los terrícolas.

Si Estrella Roja era la transcripción de las memorias de Lenni, El ingeniero Menni es la traducción al ruso de una novela histórica marciana, enmarcada en la época de la revolución socialista inminente, y a la que el traductor considera muy adecuada para que los terrícolas se hagan una idea de los precedentes que llevaron al estado actual a la civilización marciana.

El tema principal de la "novela", protagonizada por el ingeniero del título, es el proceso de socialización de la sociedad marciana, inicialmente basado en la expropiación de la tierra y la construcción de estructuras de riego para hacerla fértil y explotable.

Calificación: ***/*****

9 de enero de 2017

Lección de alemán

Lección de alemán. Siegfried Lenz. Impedimenta, 2016
Traducción de Ernesto Calabuig
Siggi Jepsen, el narrador de Lección de alemán (Deutschstunde, 1968), es un joven de veinte años que se halla recluido en su habitación del correccional para jóvenes de conducta problemática -"Centro Juvenil de Rehabilitación"-, ubicado en una isla alemana en medio del río Elba, próxima a Hamburgo, por haberse negado a escribir una redacción acerca de "las alegrías del deber". El libro que estamos leyendo, Lección de alemán, es, en su mayor parte, la redacción que Siggi escribe, finalmente, en su encierro, acerca del tema propuesto.
"Julius Korbjuhn no podía saber de mis dificultades, y no se creyó el tormento infernal que había supuesto para mí comenzar a redactar. No podía imaginar, sencillamente, que el ancla de mis recuerdos, tensando la cadena, no había encontrado amarre en ningún lado, sino que, vertiginosa y ruidosa, había resbalado en el lodo, levantando remolinos en las profundidades, sin permitir el reposo y esa calma tan necesaria para arrojar una red sobre el pasado."
El marco geográfico donde se desarrolla la acción es una aldea del norte de Alemania, cercana a la frontera con Dinamarca, un paisaje agreste a la orilla del Mar del Norte, en una naturaleza que no por domesticada ha perdido ni un ápice de su hostilidad y que contagia su violencia a los hombres y mujeres que tiene sometidos con la excusa de la necesidad de una dureza sin la cual no podrían sobrevivir. Temporalmente, la trama arranca en 1943, con la llegada a la aldea de una orden dictada desde Berlín que promulga la prohibición a Max, un artista local, de seguir pintando; el portador de la prohibición y encargado de que se cumpla la orden es Jensen, el padre de Sigg, amigo y cómplice del pintor desde la infancia.
"Las cerillas han entrado al servicio de la crítica del arte, de la consideración artística, como ellos dicen."
El ambiente, tanto social como natural, cargado y sombrío, presupone hechos que nadie cita y prefigura un futuro incierto. El mismo silencio unánime, sin que haya hecho falta acordarlo, parece ser el síntoma de que está por venir algo espantoso, de que ese advenimiento es inevitable, y de que ninguno de los que callan va a comprometerse ni a favor ni en contra de lo que se avecina. Como el bebé que tapándose los ojos cree que se ha vuelto invisible, la comunidad parece querer conjurar la desaparición de la amenaza no hablando de ella. Sin embargo, la misma prohibición de pintar y la posterior confiscación de algunos cuadros son el síntoma de que la vida rutinaria de la comunidad se está convirtiendo en una ficción.

La intromisión de un poder superior y lejano, Berlín, en la vida cotidiana de una pequeña colectividad provoca diversos tipos de enfrentamiento entre los partidarios y los detractores de la injerencia, la división de una comunidad hasta entonces homogénea y cohesionada, y que el principio de autoridad, que se ejercía y se toleraba consensuadamente, adquiera una relevancia primordial y afecte a la totalidad de las relaciones vecinales en lugar de aparecer, como era usual, solamente ante situaciones conflictivas en las que era necesario el arbitraje. Un pueblo pequeño es un microcosmos equivalente, cualitativamente, a una gran ciudad: todo lo que puede encontrarse en ésta se encuentra también en aquel, pero en menor cantidad. Esa reducción en número es la responsable de que las relaciones sean más estrechas y adquieran un cariz diferente de las ciudadanas.

Escribir sobre el pasado es como echar una red: no se recoge todo lo que está en el mar, pero todo lo que se pesca pertenece al mar.
"¡Qué cercano parece todo, como preparado para ser evocado, para regresar y ser evocado! Cuando uno encuentra la ocasión y la palabra precisa, luego sólo necesita perseguirla y escucharla: prestar atención a esa voz que de cuando en cuando llega hasta nosotros."
Lenz ha fabricado un artefacto literario de altos vuelos, manejando la trama con mano maestra, dosificando la acción con un ritmo ejemplar, y cerrando la novela con una sucesión de vueltas de tuerca que abren un nuevo abanico de alternativas y hacen replantear la lectura a la luz de las nuevas revelaciones. Un libro extraordinario para paladares exquisitos.

Calificación: ****/*****
Lliçó d'alemany. Siegfried Lenz. Club Editor, 2016
Traducció de Joan Ferrarons

6 de enero de 2017

La historia de tu vida

La historia de tu vida y otros relatos. Ted Chiang. Alamut, 2009
Traducción de Luis G. Prado
Es obvio que para lectores no especializados en la literatura de ciencia-ficción existen lagunas que el aficionado a este género consideraría imperdonables. Sólo de pensar en la cantidad de escritores de ficción especulativa que deben ser conocidos en lugares remotos y de literatura prácticamente ignorada -y mínimamente traducida- como China, donde dicen los entendidos que el número escritores del género es apabullante, es comprensible que esas lagunas posean dimensiones extraordinarias. Aunque soslayando la dificultad del idioma pero considerando la tradición de más de cincuenta años de una cantidad ingente de publicaciones periódicas, la ciencia-ficción norteamericana parece otra fuente inagotable -e inabarcable para los no especialistas- de autores prácticamente desconocidos para el lector común en castellano.

Ha tenido que ser el éxito rotundo con que ha sido recibida una película, La llegada (The Arrival, 2016, Denis Villeneuve), con guión basado en Historia de tu vida (Story of Your Life, 1998), para que llegara al gran público el nombre de su autor, Ted Chiang, y se activara el interés por la publicación que Alamut editó en 2004, La historia de tu vida y otros relatos (Stories of Your Life and Others, 2002), una antología del norteamericano cuyos relatos obtuvieron los principales premios del género.

Irregular como suelen serlo todas las antologías, los relatos de Chiang abarcan una variada cantidad de subtemas, diversos puntos de vista narrativos y ecos, como es inevitable, de los grandes clásicos del género, pero siempre tratados con rigor y con un dominio notable del ritmo narrativo: una versión de la torre de Babel en la que el castigo de Yahvé no es la confusión de las lenguas sino la revelación de la forma del mundo; un individuo, sometido a una medicación experimental, alcanza la inteligencia total, lo que le hace semejante a Dios, pero encuentra la horma de su zapato cuando conoce a otro sujeto en su misma situación; el descubrimiento de una anomalía matemática provoca el derrumbamiento psíquico de su creadora, una caída que arrastrará más consecuencias de la teóricas; el aprendizaje de un lenguaje extraterrestre convierte la conciencia y el recuerdo secuenciales de una lingüista en sucesos simultáneos, permitiéndole experimentar el pasado y el futuro es un fluctuante presente continuo; una mecanización basada en la Cábala suscita, en plena época victoriana, la posibilidad de reproducción partogenérica basada en la teoría de la preformación y en las 72 combinaciones de las letras del alfabeto hebreo, que salvará a la humanidad de su extinción; los progresos científicos de la especie posthumana, diseñada originariamente por el hombre, han limitado a la ciencia humana a la hermenéutica de la ciencia, para intentar comprender sus logros, y a la hermenéutica de los artefactos, para comprender los principios de su funcionamiento; la existencia probada, en un relato de indudable tinte dickiano, de Dios anula la controversia acerca de la fe, pero no puede impedir que existan individuos a los que su existencia les importe un comino, y más cuando es directa e inequívocamente responsable de mil y una desgracias; y un debate documentalístico sobre la pertinencia de la caliagnosia entre los que la ven como un indiscutible avance de la igualdad -no discriminar a nadie por su aspecto- y los que piensan que es en sí misma una acentuación de la discriminación -al considerar la belleza como algo de lo que hay que ser protegido-.

Relatos especulativos de alto nivel; por cierto, el que originó la película, magistral.

Calificación: ****/*****