14 de julio de 2015

El martes 14 de Julio de 1789, a las 10 de la mañana, varias decenas de miles de parisinos asaltaron el Hôtel des Invalides, de donde se llevaron gran cantidad de armas; posteriormente, marcharon sobre La Bastilla, una antigua prisión que no custodiaba más que algunos presos no relevantes pero que, en cambio, era un símbolo del poder de los estamentos reales, e iniciaron su sitio. Después de varias conferencias para que la guarnición entregara las armas y rindiera el penal, finalmente, a media tarde, con posterioridad a varias escaramuzas y algunas bajas, la guarnición entregó las armas y la prisión a los asaltantes. A las 6 de la tarde, ignorando los hechos, Luis XVI dio orden a las tropas de evacuar la capital.
«StormingBastille». Publicado bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:StormingBastille.jpg#/media/File:StormingBastille.jpg.
Al día siguiente empezaron a desatarse los hechos que supusieron la caída del Antiguo Régimen, la derogación de la Monarquía y la instauración de la República. Más allá del hecho en sí, de importancia relativa teniendo en cuenta los sucesos posteriores, el día de hoy de hace 226 años ha quedado como símbolo del poder del pueblo sobre los estamentos basados en el derecho divino, la Monarquía -que tuvo que exiliarse, los que lograron salvarse de la guillotina- y la Iglesia -que perdió todos sus privilegios-, la instauración del estatuto del Ciudadano -con una Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano cuyos artículos hacen empalidecer a las modernas Constituciones- y la definitiva entrada en la Modernidad.
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