20 de junio de 2014

El espejo

Por mala e injusta que sea la opinión que tienen de nosotros, no es conveniente hacer nada explícito para hacer que la corrijan. Lo mejor es seguir actuando como siempre, si acaso acentuando esas acciones que nos censuran hasta la exageración para que la escalada de la opinión adversa, en su paroxismo, traspase el umbral del ridículo y caiga por su propio peso.
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