14 de mayo de 2014

Desvergüenza

Ya que no existen registros históricos objetivos que nos permitan a los escépticos la aseveración de su existencia ni memoria colectiva -caso de que existiera esa ficción- que nos lo haga presente desde los abismos del tiempo, sostener la existencia del Jardín del Edén debe ser una broma, una cuestión de mala intención y el colmo de la desvergüenza.
Publicar un comentario