8 de enero de 2014

Reticular

Nuestra relación con el mundo real podría representarse mediante una red tridimensional cuyas coordenadas fueran nosotros mismos, el mundo real y el tiempo. Lo intrincado de las relaciones explicaría que cualquier cambio en una de las coordenadas provocara un caos de asimilación y reordenación que sería la razón de la no resuelta dificultad para definirnos estáticamente.
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