28 de enero de 2014

Desequilibrio

El sentimiento de odio es tan inequívoca y exclusivamente humano -el resto de seres vivos carecen de ambos- como el amor. Lo que diferencia a un individuo equilibrado de uno enfermo es que aquél sabe mantener ambos sentimientos en un balance permanente, mientras que éste, incapaz de sentir amor, materializa toda su emotividad odiando.
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