28 de febrero de 2013

Sin enmienda

Cuando se alcanza cierta edad hay que empezar a ser muy cuidadosos con los errores que cometemos; no tanto para evitarlos, tarea fehacientemente imposible si se quiere alcanzar algún progreso, sino porque va quedando menos tiempo para subsanarlos. Sólo existe una edad, que es la juventud, en la que cometer errores debería ser obligatorio.

Predestinación

Qué poco convincente la predestinación si existen individuos que han sido elegidos para ser fieles seguidores...

26 de febrero de 2013

Caminos de vuelta

La sensatez y pertinencia de nuestras opiniones no se muestra en su invariabilidad ni en el ardor que seamos capaces de poner en su defensa sino en la cantidad de veces que hemos vuelto a ellas después de haberlas sustituido por otras.

24 de febrero de 2013

Demasiado británico

Estoy dispuesto a aceptar que no toda postura agnóstica se deba a la indeseable pereza intelectual, a la comodidad epistemológica o al consuelo de la indefinición. Y aun así, el agnosticismo me parece demasiado pragmático.

22 de febrero de 2013

No es gratis



"Por el hecho de que un hombre acepte formar parte de una clase, incluso una dirigente o considerándose a sí misma como tal, por el solo hecho de adherirse a sus máximas acordadas y a su disciplina social, abdica en cierta medida de su individualidad; se gregaria, adopta los prejuicios de clase de sus iguales; se domestica y cae en esa disminución intelectual y moral a la que llamamos es espíritu corporativo o espíritu de clase."
Précis de sociologie, Georges Palante (1862-1925)

20 de febrero de 2013

Progreso

Se podrá hablar de progreso en el momento en que, en una hipotética sociedad futura, se pueda derrocar el sitial donde el trono y el altar comparten, en complaciente promiscuidad e incuestionada complicidad, el uso y disfrute del poder absoluto.

18 de febrero de 2013

Tendencioso

Identificar el ateísmo con el nihilismo moral es tan tendencioso como negar cualquier virtud que no tenga una raíz religiosa.

16 de febrero de 2013

Renuncia

La uniformización del pensamiento siempre deriva de una decisión de obediencia.

14 de febrero de 2013

Cuestión de método

La política sería la forma más eficiente de resolución de conflictos si sus métodos estuvieran a la altura de su función.

12 de febrero de 2013

Dicotomías

Debe ser posible un individualismo racional que transgreda la dicotomía individualismo-instinto y gregarismo-lógica.

10 de febrero de 2013

No es cuestión de grado

Las libertades fundamentales, la libertad de expresión entre ellas, no pueden tener ni grados ni contornos. O son absolutas o no se les puede aplicar el término "libertad".

8 de febrero de 2013

Denton Welch


Primer viajeDenton WelchAlpha Decay
Traducción de Albert Fuentes
Tal vez se trate de un prejuicio personal, pero cuantas más novelas de esa temática que evanescentemente podría etiquetarse bajo el epígrafe "novelas de adolescencia" -por ceñirme a títulos de reciente aparición, este Primer viaje, En la juventud está el placer, del propio Welch, o la estupenda Algún día este dolor te será útil, (Someday This Pain Will Be Useful To You, 2007) de Peter CameronLibros del Asteroide)-, más baja cae en mi apreciación El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye, 1951), más incomprensible se me hace su sobrevaloración y más me confirma la sospecha de que se trata de un libro aprovechable para un lector de 16 años pero irrelevante para un lector adulto.

Primer viaje (Maiden Voyage, 1943) forma parte de una supuesta tetralogía autobiográfica ficcionalizada -supuesta porque el protagonista recibe varios nombres a lo largo del ciclo- junto con En la juventud está el placer (In Youth is Pleasure, 1944), cuyas versiones en castellano forman parte de una prometedora "Biblioteca Denton Welch" de la editoral Alpha Decay; Brave and Cruel (1949) y la inacabada A Voice Through a Cloud (publicada póstumamente en 1950). 

Primer viaje es un catálogo de experiencias narradas desde una sorprendente y edificante ingenuidad; esa narración se hace mediante el recurso al lenguaje directo que se limita a explicar lo que sucede (o, más bien, sucedió) al narrador, con breves y puntuales incursiones en la conciencia del protagonista, utilizando para ello un estilo claro construido a partir del propio lenguaje adolescente: un primer paso para la verosimilitud superado con creces.

"Una mujer francesa estaba comprando una cesta de fruta en la estación. Estaba enfadada porque la muchacha del mostrador no la entendía. Me dirigió una mirada implorante y quise ayudarla, pero de repente se me ocurrió que tal vez era una prostituta y me alejé corriendo."

El texto demuestra, una vez más, que la grandilocuencia estilística es un ítem independiente del contenido: la ingenuidad puede ser tan demostrativa, o incluso más, que la retórica vacía... A veces, en la narrativa, puede aplicarse también el principio filosófico de la navaja de Occam, con resultados excelentes.

"Me imaginé que todos hablaban de mí, y espero que lo hicieran. Procuré no cruzar miradas con nadie en concreto, sonriendo y mostrándome natural. "¡Sé natural!", dije para mis adentros con fiereza, "¡sé natural!"."

¿Qué tiene de interesante la estancia en un internado? ¿Por qué nos parecen fascinantes las anécdotas cotidianas en lugar de las aventuras épicas? Porque el denostado realismo nos procura la oportunidad de reconocernos; el tedio, la repetición, la insustancial, también pueden ser literarios.

"... el trimestre empezó a derretirse con lentitud. Ya no era un enorme terrón de tiempo que no parecía disolverse en nada."

Primer viaje no contiene una trama al uso, un esquema de planteamiento-nudo-desenlace; no hay un misterio que resolver ni una acción progresiva; no contiene un tema explícito: Denton, el protagonista, 

"Siguieron otros poemas y pensé que eran muy buenos, pero no le dije a nadie que era un poeta. No era motivo de risa y podía tener por seguro que harían precisamente eso"

cuenta unos hechos que le sucedieron con una objetividad elemental, casi con indiferencia, 

"La habitación olía a pericia, desdicha y exceso de trabajo. Cuando por fin nos fuimos, el aire de la calle me pareció más fresco que nunca",

para que sea el lector el que los trascienda y construya su interpretación a partir de un conjunto de piezas sueltas.

Es posible que al lector del siglo XXI le sorprendan las preocupaciones y las cuitas del protagonista, y que tanto la experiencia del narrador en la huida de la escuela como el viaje a China le parezcan lejanas, pero no se trata de ninguna anacronía: conviene no olvidar que el relato se sitúa en el mundo británico entreguerras, con todo lo que ello conlleva: lo que en nuestros días no sería más que un aséptico viaje turístico de placer bien podía constituir, en aquella época y con dieciséis años, un verdadero viaje iniciático ("Viaje inaugural", traducción literal del título original, se ajusta perfectamente a ese concepto), y más teniendo en cuenta esa mirada tan británica y tan particular, mezcla de superioridad y curiosidad, incapaz de integrar las diferencias,

"Fuimos a la orilla de un campo y les vimos depositar el ataúd en el suelo. En vez de cavar una tumba, empezaron a cubrirlo con una montaña de tierra. Nos quedamos allí, fumando cigarrillos, mientras ellos refunfuñaban y maldecían",

la condescendencia enmascarada por el desconocimiento, la superioridad de la civilización británica sobre el naturalismo aborígen, la superioridad moral del conquistador económico.
En la juventud está el placer. Denton Welch, Alpha Decay
Traducción de Albert Fuentes. Prólogo de Julio Jesús Ordovás
En la juventud está el placer es el texto que se complementa con y complementa a Primer viaje; si en éste el paradigma dominante es la apertura al mundo y la primera experiencia, En la juventud está el placer se apoya la curiosidad y la perplejidad de una mente adolescente que ve, por primera vez, aparte de darse cuenta de su individualidad, pasar el mundo, un mundo adulto que le es extraño y que todavía no lo acepta como uno de los suyos, 

"No soportaba que la gente se imaginara que podían leerle el pensamiento por el simple hecho de ser un niño."

a una velocidad que no puede seguir.

Welch abandona el narrador en primera persona y construye un narrador omnisciente tal vez con la intención de alejarse del protagonista, al que también cambia el nombre -Orvil- y que no se llama Denton como en Primer viaje, de subrayar la intención de subjetividad, de poner distancia con respecto a lo que cuenta, pero el lenguaje directo sostiene la misma inmediatez y proximidad; tal vez el protagonista no nos caiga tan simpático, pero el objetivo de la novela permanece maravillosamente fijado.

Se trata, posiblemente, de un relato con un matiz más pesimista, en el que incluso el título parece ser una referencia irónica, y en el que las reflexiones del narrador y de los actores adquieren una profundidad distinta. No es que se trate de una novela social, pero la sociedad en la que se desenvuelven los personajes configura un despiadado retratro de la burguesía británica, encallada su grandeza en el escollo de las apariencias, el aburrimiento y una pretendida superioridad moral que hace aguas con la rapidez de un súbito naufragio. Y, en el caso del protagonista, agravado todo ello por la inconsciencia de la juventud.

"Pero Orvil quería hacer borrón y cuenta nueva. Quería estar junto a alguien juicioso y fuerte, alguien que pudiera darle buenos consejos sin mostrarse dubitativo. Quería abdicar de su propia voluntad."

Si los inabarcables campos de centeno del Medio Oeste norteamericano y ese absurdo deporte de pegarle a la pelota con un palo y salir corriendo les pillan lejos, cámbienlos por las suaves colinas inglesas y el coleccionismo de antigüedades: lean a Denton Welch, con pausa, me atrevería a decir que lo lean con la curiosidad del neófito, y descubrirán a un autor sorprendente.
Faber Finds. Denton Welch
www.faberfindsblog.co.uk

6 de febrero de 2013

El cedazo

A veces no es tan fácil como parece distinguir la verdad de aquellas mentiras a las que se dota de incuestionable exactitud.

4 de febrero de 2013

2 de febrero de 2013

Nullius addictus





La independencia de criterio es el bien más preciado del entendimiento:
"Nullius addictus jurare in verba magistri."
"No juré fidelidad a la palabra de ningún maestro."
Quinto Horacio Flaco, Epístolas, 1.1.14