12 de mayo de 2012

¿Tolerancia?

Una vez constatada la existencia de diferencias, es una falacia demagógica e inútil centrar el foco de atención en propiciar el diálogo tanto sobre los conceptos en que existe acuerdo como en aquéllos diametralmente opuestos ya que ese camino imposibilita cualquier progreso. Los puntos que se deben poner en cuestión son precisamente aquéllos en los que existe una divergencia en la materialización pero que comparten parte de sus principios teóricos; y esa puesta en liza no debe realizarse tanto con el propósito de convencer o de imponer al adversario la propia posición como de comprender su punto de vista, discutir y, contingentemente, en el mejor de los casos posibles, otorgar la misma validez teórica a los diferentes puntos de vista objeto de discusión.
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