6 de abril de 2012

Disfrutando

Para los creyentes en la existencia de un alma inmortal el cuerpo físico es poco más que un estorbo, “una oportunidad de pecado”, dicen, y su infelicidad se justifica en que, a pesar de todo, no pueden prescindir de él y la única forma de trascenderlo es castigándolo. Los que no somos esclavos de esa creencia, en cambio, podemos prescindir del tormento de la disociación del dualismo y emplear todo el tiempo y todos los esfuerzos que no tenemos ocupados sufriendo por nuestra alma inmortal en el goce y el placer del cuerpo.
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