30 de junio de 2011

La felicidad

"Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos."
Gustave Flaubert

28 de junio de 2011

La subversión placentera

Tal vez la mayor ventaja de las convicciones personales, eso que se ha dado en llamar "principios", sobre los dogmas religiosos no está tanto en la posibilidad de subvertirlos como en el placer que se experimenta al hacerlo.

26 de junio de 2011

24 de junio de 2011

El juez inapelable

Una de las razones para abominar de toda religión es la existencia de la llamada "justicia divina", y su preponderancia sobre la justicia humana.

22 de junio de 2011

El dogmático

El dogmático es aquel individuo que otorga estatuto de convicción a lo que, a lo sumo, no es más que una opinión.

20 de junio de 2011

Contrapunto LXIII

Hazte valer. Y si no eres aceptado, considéralo antes una deficiencia de los demás que una carencia propia.

18 de junio de 2011

El sacrificio

La razón debe estar siempre dispuesta a la posibilidad de substitución de viejos principios por otros que conlleven un mayor grado de coherencia con la realidad. La religión, puesta ante la misma disyuntiva, nunca sacrificará sus dogmas ya que son palabra y voluntad de los dioses; sí estará siempre dispuesta, en cambio, al sacrificio de sus adeptos cuando estos atenten contra/amenacen a/ la coherencia interna del grupo. En cuanto a su relación con la realidad, bien, de hecho la realidad nunca ha sido un motivo de preocupación para ninguna clase de religión.

16 de junio de 2011

Exclusivo de la especie

La estupidez es un mal uso de la inteligencia. No hay animales, excepto el hombre, estúpidos.

12 de junio de 2011

Autosugestión

Para el crédulo, la única felicidad posible es aquella de la que es capaz de convencerse que posee.

10 de junio de 2011

El engaño más fácil

Es mucho más fácil engañarse uno mismo sin darse cuenta que engañar a los demás sin que se den cuenta.

8 de junio de 2011

El objetivo

Conocerse a sí mismo no es ni un estado permanente ni siquiera un fin alcanzable, es un camino plagado de pérdidas y errores punteado por algún acierto casual. Conocerse a sí mismo no es más que un proceso eterno, que no tiene fin.

6 de junio de 2011

Una habitación en Holanda

Una habitación en Holanda. Pierre Bergounioux, Editorial Minúscula
Traducción de David Stacey
Una habitació a Holanda. Pierre Bergounioux, Editorial Minúscula
Traducción de Anna Casassas Figueras
En un tiempo en que Europa, tal y como la conocemos, no pasa de ser un proyecto inconsciente, un homme savant, un philosophe, cuando esta denominación no está aún universalizada, está a punto de dar a luz un texto que se convertirá en fundamental en la historia de las ideas. Recogiendo la tradición humanística del Renacimiento, formulará casi por primera vez la filosofía del sujeto, ese hombre que es la medida de todas las cosas de Protágoras que un coetáneo inglés, Thomas Hobbes, llevará en su protagonismo al plano político. 

Son tiempos políticamente inestables, el suelo europeo se ve afectado por numerosos enfrentamientos, las políticas de expansión de los nacientes estados provocan una sucesión interminable de guerras, 

Imagen de lopezbocija.blogspot.com
situación que se ve agravada por los intentos de dominio de las colonias, pero en el mundo de las ideas coinciden tres personajes, cada uno en uno de los distintos centros de poder (Inglaterra, España, Francia) de la época, verdaderas potencias en el sentido moderno del término, sin los cuales la historia europea y, por extensión, la del hombre, no hubiese dado ese salto cualitativo que enterró definitivamente el escolasticismo y el oscurantismo medieval; en las islas, cuya victoria sobre la Armada Invencible dio alas a la expansión, un actor y dramaturgo de procedencia humilde fundó el teatro moderno; en la península ibérica, un imperio donde no se ponía el sol, un ex-soldado manco alumbró el nacimiento del género literario moderno por antonomasia, la novela; y en el centro del continente, en un país que empieza a degustar  las hieles del absolutismo, un pensador escéptico hijo de artesanos buscó en su interior la única certeza posible a partir de la cual levantar el edificio del conocimiento

Pierre Bourgonioux parte de esta situación para, en un pequeño volumen (Une chambre en Hollande, 2009) que no llega a las cien páginas, ofrecer un concentrado de buena literatura; a medio camino entre el ensayo histórico, el cuento filosófico y la novela de ideas, sigue el peregrinaje intelectual y también geográfico de Descartes para llegar a publicar el Discurso del método (Discours de la méthode. Pour bien conduire sa raison, et chercher la vérité dans les sciences, 1637).

Página del título de la primera edición del Discurso del método, Fichier:Descartes_Discours_de_la_Methode.jpg

Para ello, el autor nos propone una mirada fugaz a la historia de Europa, desde la conquista de las Galias por César hasta desembocar en la realidad europea de la época, pulcra y detallada, mediante una prosa erudita y elegante, y concluye que la publicación del Discurso se realizó en Leiden, en los Países Bajos, fundamentalmente por dos razones: en primer lugar porque, en el tiempo de emergencia de los estados-nación, esta región de Europa constituía una entidad prácticamente inexistente; en efecto, un medio que carece de lo que se ha dado en llamar "conciencia nacional" debería, a la vez que la distingue del resto de sociedades europeas por ser una de las más tolerantes, facilitar el individualismo: donde el "nosotros" apenas tiene sentido, emerge el individualismo, emerge el "yo" que reflexiona, el "yo" que piensa. Pero también porque su monotonía paisajística y su tristeza no distraían a Descartes de la reflexión, que al ser un proceso de repliegue sobre sí mismo precisa rehuir cualquier tipo de distracción.

Bergounioux es siempre severo, pero brillante; exigente, pero placentero.

2 de junio de 2011

La ofensa ineluctable

Existen personas con las que se puede hablar; hay otras, desgraciadamente, a las que sólo se puede ofender.