2 de agosto de 2011

La similitud

No existe un ser más diferente a nosotros mismos
que aquel cuya imagen vemos en el espejo.
No existe un ser más diferente a nosotros mismos
que aquel cuya imagen nos devuelve el espejo.
No existe un ser más diferente a nosotros mismos
que nuestra propia imagen reflejada en el espejo.
No existe un ser más diferente a nosotros mismos
que el que vemos en el espejo.
Si únicamente son susceptibles de comparación los ítems complementarios,
no existe un ser más diferente a nosotros mismos
que nosotros mismos.
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