13 de noviembre de 2010

Interés compuesto

El empeño de la ideología en invadir todas las facetas de la vida del adepto procurándole respuestas a todas sus preguntas tiene una sola intención: impedir que el adepto desarrolle su capacidad de pensar. Si un adepto empieza a pensar, a pensar lógicamente, por supuesto, y a obrar en consecuencia, el resultado será siempre un no-adepto, o puede que un oportunista. Y al ideólogo no le interesan ninguno de los dos.
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