12 de septiembre de 2010

Auditoría de la ortodoxia

Como el resto de ideologías totalitarias, la religión administra con suma precaución sus tolerancias. Publicita con ardor el diálogo entre culturas y se muestra sumisamente tolerante ante todas aquellas ideas intranscendentes que no pueden entrar en competencia con sus principios, o que les son indiferentes; en cambio, se muestra férreamente intolerante respecto de todo aquello que es importante, que puede entrar en contradicción con la doctrina; en este caso, desaparece el diálogo y se impone el dogma.

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