18 de febrero de 2010

La misión

Los supuestos que afirman que nuestra existencia está marcada por una misión, o tiene una justificación, o debe interpretarse en términos de intencionalidad, son algunas de las múltiples formas que toma la falsedad en que quieren sumergirnos las religiones y el resto de ideologías. No somos el instrumento de ninguna llamada; somos nada más que nuestra individualidad, súbita y solitaria, y nuestro recorrido, lejos de haber sido diseñado, sólo conduce a la posesión plena e inexcusable de nuestra propia ignorancia.
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