15 de septiembre de 2009

La respuesta

Si se le pregunta a un niño "¿qué es Dios?" responderá de inmediato, mientras que si se le hace la misma pregunta a un adulto sólidamente intelectualizado balbuceará unas aproximaciones ininteligibles.
Deberíamos descartar aquellas preguntas cuyas respuestas sólo son válidas si se formulan desde la ignorancia, la inocencia o la ausencia de intelecto.
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