20 de mayo de 2009

Todo o nada

No es imprescindible una extrema lucidez para advertir que la remisión al sentido común nunca puede ser considerada excesiva, pues se trata de un recurso del tipo todo-o-nada. El hecho, por consiguiente, de calificar la arrogancia, en realidad la expresión suprema del sentido común, como un defecto, como hacen las ideologías de la sumisión o, incluso, como un pecado, como hacen las religiones, no es más que el reconocimiento de la propia incapacidad de quienes, de forma intencionada, unas, e interesada, las otras, jamás se permitirían su aplicación, ya que entra en contradicción con sus doctrinas. Y es notorio cómo aborrecen ambas las contradicciones.
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