6 de mayo de 2009

La interrupción impertinente

Uno esperaría que en las ocasiones o en las situaciones en que alguien no tiene nada que decir se callara, pero en infinidad de ocasiones no sucede así en absoluto. Con demasiada frecuencia quien genera más ruido es aquel cuya opinión no interesa a nadie. Así sucede, por ejemplo, en el caso de una discusión cuando alguno de los presentes es incapaz de formular un razonamiento adecuado al tema o mínimamente articulado, pero pone todo su empeño en interrumpir a los intervinientes no para hacer ninguna aportación pertinente, sino únicamente para impedir que esa intervención pueda llevarse a cabo y delate su ignorancia.
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