10 de mayo de 2009

La importancia del fragmento

El arte, en general, y la literatura en particular, padecen en esta postmodernidad de una preocupante carencia de contenido relevante ya que los así denominados artistas fundan la totalidad de su intervención en un discurso imposible de descifrar desde la posición del espectador, o del lector, que es inevitablemente externa.
En este sentido, y circunscribiéndose a la literatura, se ha dejado que el peso de la trama sostenga la totalidad del edificio provocando que sea imposible una lectura fragmentaria porque el sentido necesita la ayuda de la totalidad del texto. Qué distinto, en cambio, el caso de aquellos libros en los que es posible valorar sus aportaciones con la simple lectura de cualquier fragmento tomado al azar y en los que el motivo para volver atrás, seguir leyendo o tomar al azar otro fragmento es el interés suscitado por el contenido, eso que Valéry llama “la actividad propia del tejido del texto”; solamente en estos casos encontramos, sin duda, ante un libro intelectualmente relevante.
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