22 de febrero de 2009

Perpetuum mobile

La lógica parece sugerir que solamente cabe esperar cierto grado de productividad de las cosas inestables, de las que están en perpetua transformación, en movimiento constante. La quietud, el asentamiento definitivo, en cambio, nunca evolucionan.

Ese mismo razonamiento parece apoyar el hecho cierto de los grandes logros alcanzados por la actividad intelectual, mientras que los sistemas de creencias, anquilosados en sus tautologías y sus silogismos, son incapaces de producir ningún fruto.
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