15 de enero de 2009

Neologismos para lo viejo

Debemos a Philip K. Dick, entre otras muchas cosas, el término “materealista”. Ese es un término, compuesto por la adición engañosamente inexistente de dos conceptos relacionales, cuyo significado nos puede llevar a deducir cuáles pueden ser los cuatro planos de análisis de lo existente:
-Materealista.
-Materidealista.
-Inmaterealista.
-Inmateridealista.
De ese modo aprovechamos, de paso, para delimitar esos cuatro conceptos, y poner a cada uno frente a su antónimo. Desde Platón hasta sus epígonos y, en todo caso, los filósofos de la Academia, incluidas las religiones, se han empeñado en anteponer su angélico idealismo a un supuesto y denostado materialismo, manipulando los significados en su propio beneficio. Y olvidando que lo contrario de su “idealismo” es el “realismo”, no el “materialismo”, cuyo contrario respectivo no es sino el “inmaterialismo”. Y es que los formales filósofos de la Academia nunca han soportado que la alternativa a su estúpida cerrazón doctrinaria sean los desacomplejados filósofos del Jardín.
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