28 de enero de 2009

El arte posmoderno

Si a esa producción humana que en la posmodernidad llamamos “arte” le sustraemos el componente de entretenimiento incruento de sociedades opulentas –sociedades que tienen sus necesidades básicas cubiertas-, y la posibilidad de manipulación –comúnmente llamada “interpretación”- ideológica, no queda nada, nada en absoluto; todo lo más, unas manchas incongruentes de pintura, un caótico amontonamiento de piedras, unas pobres letras emborronando cientos de miles de prescindibles e irrelevantes páginas.
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