16 de diciembre de 2008

La cocina

Si la ciencia ha ido supliendo, paulatina e inexorablemente, las explicaciones que correspondieron a la magia y a la religión, y lo ha hecho de manera efectiva, y ha ido otorgando nombre y apellido humano a la naturaleza, ¿por qué razón asistimos a un regreso del oscurantismo? ¿Tal vez no somos capaces de soportar nuestra insignificantibilidad? ¿O es que el saber objetivo, al no ser manipulable, no interesa a los que siempre han tenido en su poder los mangos de toda la variedad de sartenes?
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