11 de diciembre de 2008

De aquellos polvos...

Apuesto decididamente por el individualismo porque entre opiniones personales es mucho más fácil el diálogo que entre opiniones colectivas o mediante persona interpuesta. La voluntad colectiva tiene la tendencia a impermeabilizarse, a encerrarse en sí misma, y contiene invariablemente el germen del totalitarismo: cuando varios individuos se deciden a apoyar la misma idea, aparte de desechar cualquier otra opinión en aras de la homogeneidad del grupo, reprimirán toda opinión disidente incluso fuera del propio grupo y tenderán a eliminar las diferencias. La consecuencia será una ideología totalitaria y homogeneizadora.
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