23 de noviembre de 2008

Ventriloquía

Una ideología es tanto más potente cuanto más homogénea. Por esa razón tolera tan mal la disidencia o el simple pluralismo, aunque la excusa sea que su alta misión no permite ni la diferencia ni tan siquiera los matices: la uniformidad es una necesidad, aunque haya que vestirla de apoyo fraterno, y la colectividad siempre se expresa mediante una sola voz, que es, invariablemente, la del líder.
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