6 de noviembre de 2008

El motor primero

Es la conciencia, ese sobrevalorado epifenómeno de la actividad neuronal, la que debe amoldarse a los hechos reales y tangibles, a menos que se quiera caer en una existencia fantasmal en la que sufrimos el espejismo de que los hechos se adecuan a la idea que tenemos de ellos. Lo real y tangible tiene un propiedad insistentemente inalienable: su inevitabilidad.
Publicar un comentario