13 de octubre de 2008

Lo que ha de venir

Cuando el individuo renuncia a su propia individualidad, es decir, renuncia a la razón humana para someter su voluntad a las consignas del espiritualismo y la irracionalidad, no sólo está renunciando a su propia naturaleza sino que también está legitimando a quien, en el futuro, se convertirá indefectiblemente en el amo de su conciencia.
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