23 de octubre de 2008

La confusión inducida

Es distinto otorgar el estatuto mítico a aquello que se desconoce de buscar una explicación mítica porque lo que conocemos no satisface nuestras expectativas o no se adecúa a nuestras consignas ya que, actuando mediante esa sustitución, esos mitos pueden llegar a ser interpretados como verdaderos.Del mismo modo, deberíamos saber distinguir entre la función icónica y translingual de los símbolos y la tentación de otorgarles un carácter fenomenológico porque, cuando transcendemos su significado, los símbolos tienen una sospechosa y nada inocente tendencia a volverse demasiado sagrados.
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