5 de agosto de 2008

Eros

La irreverencia es al escepticismo lo que la represión al dogmatismo. Si de lo que se trata es de la comprensión de la sexualidad humana, es indiscutible que el lúbrico irrevente Marqués de Sade ha contribuido mucho más que el judío reprimido Freud. Además, su calidad literaria es infinitamente superior.
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