19 de julio de 2008

La renuncia

Toda consecución lleva implícita una renuncia, y este es un hecho que trasciende el poso de nuestra educación judeocristiana para concretarse en una pura cuestión de capacidad. La vida no es, pues, más que una interminable sucesión de cargas y descargas y, en función de nuestro afán, un conjunto de vistazos sobre cosas que deseamos cuando carecemos de ellas y que desechamos una vez conseguidas para hacer lugar a otras nuevas.
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