25 de julio de 2008

La indulgencia

Me pregunto por qué se ha convertido en un lugar común la aseveración de que todas las personas -en su versión radical, incluso todos los seres- merecen nuestro respeto.
¿Qué complejo de culpa arrastramos con respecto a nuestros límites para considerar que nuestro grado de indulgencia es el reflejo de nuestro grado de humanidad? ¿Es indulgente la inteligencia? ¿Y la naturaleza? Y la propia vida, ¿podríamos calificarla de indulgente?
¿De veras es beneficiosa para el otro esa indulgencia injustificada? ¿O tal vez la mostramos únicamente para reclamar la misma indulgencia hacia nosotros?
¿Por qué tenemos la tendencia a ser más indulgentes con las personas que no conocemos que los que nos son más próximos? ¿Tal vez porque sus errores nos pueden afectar sólo muy tangencialmente?
¿Por qué, en definitiva, más con las personas que con los personajes?
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