26 de junio de 2008

El merecimiento

El odio más irracional es aquel que se siente por alguien a quien se ha amado. No hay ningún poder generativo alojado en ese odio, y más que dirigido al otro, su diana somos nosotros mismos, incapaces de perdonarnos haber sido capaces de amarle en el pasado. No hay peor humillación que comprender que aquel a quien amamos no se lo mereció nunca.
Publicar un comentario